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Cuando el periodismo dejó de pagar, esta reportera encontró otra forma de comunicar entre plumones y cartulinas

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La crisis de los medios llevó a la periodista mexicana Nadia Altamirano a combinar hasta cinco empleos. Finalmente, trasladó sus habilidades a la papelería de su familia.

Durante cerca de cuatro años, los días de la periodista mexicana Nadia Altamirano comenzaban en la tienda de útiles escolares y artículos de oficina de su familia en Villa de Etla, Oaxaca. Llevaba a su hija a la secundaria y a las 7 de la mañana ya estaba detrás del mostrador, entre plumones, cartulinas y monografías.

En los momentos en que no había clientes, Altamirano cambiaba el mostrador por la computadora y se convertía nuevamente en reportera. Redactaba las notas que debía entregar al periódico local Noticias Voz e Imagen de Oaxaca, donde tenía que producir hasta tres al día. Por ese entonces también colaboraba con dos noticiarios de radio y editaba un portal de noticias con perspectiva de género.

Por la tarde, dejaba la papelería, como se le conocen a este tipo de tiendas en México y otros países de habla hispana, se quitaba el mandil, se ponía los tacones y se trasladaba a una televisora local para conducir el noticiario vespertino(opens in new tab).

Mexican journalist Nadia Altamirano presents the afternoon news broadcast of a local public network in Oaxaca, Mexico.

El último empleo de Altamirano en los medios fue como presentadora del noticiario vespertino de la cadena pública local CORTV. (Foto: Captura de pantalla de CORTV en Facebook)

“Recuerdo que en un punto tenía cinco trabajos. Y si se cerraba una opción, salía otra”, dijo Altamirano a LatAm Journalism Review (LJR). “Desafortunadamente aquí en Oaxaca, los medios locales no te permiten sueldos honrados. Tienes que estar buscando, alternando”.

Oaxaca es uno de los estados en México donde el cierre de medios tradicionales y la crisis de la prensa(opens in new tab) han agravado el deterioro de las condiciones laborales de los periodistas. Muchos se ven forzados a implementar estrategias de supervivencia, que van desde lanzar sus propios medios digitales(opens in new tab) hasta combinar su profesión con actividades ajenas a la comunicación.

Altamirano fue una de las periodistas que tuvo que recurrir a una actividad paralela para sostenerse. Entre 2021 y 2025, combinó el reporteo, las entrevistas y la investigación con la impresión de documentos, las copias y los enmicados. Al principio, lo hacía para apoyar a su madre, fundadora del negocio, mientras ésta enfrentaba problemas de salud. Pero con el tiempo, la precariedad del periodismo convirtió el negocio familiar en algo más que un trabajo complementario.

Poco a poco fue dejando el periodismo a la vez que sus otras responsabilidades en la papelería y con su familia limitaban su tiempo. El año pasado, cuando ya había reducido sus actividades periodísticas al empleo en el diario Noticias y a la conducción del noticiario de televisión, Altamirano dijo que el periódico comenzó a retrasar sus pagos. Durante varios meses recibió solo pagos parciales y espaciados, mientras la papelería se convertía en el sostén que, junto con su salario de la televisora, le permitía mantener a sus dos hijos.

La situación se volvió especialmente difícil en junio de 2025, cuando su hija se enfermó de dengue. Altamirano tenía que cuidarla, atender la papelería y, al mismo tiempo, redactar las notas del periódico sin saber cuándo recibiría el dinero por su trabajo. La combinación terminó por desbordarla.

“El estrés de cuidarla, redactar las notas y no saber si me iban a pagar, eso me hizo decir: ‘No, no puedo con esto’”, dijo.

Altamirano llamó a la gerente del periódico y le dijo que no enviaría más notas hasta que le pagaran lo que le debían. Dejó de trabajar para el medio y terminó de recibir los pagos pendientes hasta diciembre de ese año.

LJR contactó al periódico Noticias para preguntar sobre la crisis del medio, pero hasta la publicación de este artículo no había recibido respuesta.

“Fue ese cóctel de situaciones personales, familiares y el contexto por lo que dije: ‘Esto no puede seguir así’”, dijo Altamirano.

Todavía permaneció en la televisión hasta abril de este año, cuando salió tras cambios en la dirección del canal. Con ello terminó su actividad profesional en los medios. Pero no su vínculo con la comunicación.

Cada cliente, una historia

La papelería porta el nombre de Altamirano. Su mamá, doña Ignacia Diaz Villafañe, nombró al negocio “Nadia” en honor a su primogénita, quien nació casi a la par del negocio.

“Mi mamá emprendió cuando esa palabra no existía”, dijo Altamirano. “Ella trabajaba en [otra] papelería cuando estaba embarazada. Luego nací yo, y ella tenía que regresar a trabajar, pero ya no podía porque ella trabajaba en la ciudad [de Oaxaca]. Entonces su empleador le propuso que mejor la apoyaría a abrir una papelería aquí donde vivía”.

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La madre de la periodista fundó la papelería en 1980 y la nombró "Nadia", igual que su primogénita. (Foto: Papelería Nadia en Facebook)

Tanto Altamirano como su hermana crecieron en ese local, entre materiales escolares y de oficina. Ese negocio les dio la posibilidad a ambas de tener estudios profesionales.

Mientras que su hermana se convirtió en maestra, Altamirano optó por el periodismo. Inicialmente, se acercó a la carrera impulsada por su fascinación por la radio. Mientras estudiaba, se inscribió en un taller de periodismo escrito porque consideraba que era la rama de la comunicación que exigía mayor preparación. Descubrió en esa faceta de la profesión una forma de contar aquello que muchas personas no podían conocer de primera mano y, además, la posibilidad de dejar un registro.

Cuando llegó el momento en que tuvo que hacerse cargo de la papelería, Altamirano nunca apagó su radar periodístico. Por varios años, su curiosidad natural la llevó a conversar con los clientes, en quienes llegó a encontrar fuentes y temas para artículos periodísticos.

“Les hacía la plática y les decía, ‘oiga, fíjese que también soy periodista. ¿Cree usted que me pudiera permitir retomar su historia, o que me pudiera dar una entrevista?’”, dijo. “En este trato con la gente se iban fusionando mis labores”.

Una de esas charlas se convirtió en uno de los artículos que más le dejaron huella. Una mujer pasó por la papelería un día de 2023 para imprimir un documento necesario para visitar, por primera vez, a su hijo en prisión, donde estaba recluido por feminicidio.

“Me dijo que iba a visitar a su hijo, quien había asesinado a su pareja, y que ella estaba a cargo de su nieta”, contó Altamirano. “Fue impactante, no me había pasado hablar con la mamá de un feminicida”.

La periodista escribió en su artículo(opens in new tab) lo que la mujer le contó — la historia de cómo le había tomado casi un año decidirse a visitar a su hijo por el rencor que sentía por lo que hizo.

Altamirano se dio cuenta que la gente solía mostrarse más abierta a hablar de sus problemas en la papelería que en su trabajo como reportera.

“Se abren más aquí, porque de repente les pregunto ‘¿cómo está?’ y muchos no esperan esa pregunta”, dijo. “A veces la gente carga tanto que está buscando un catalizador para hablar o alguien que les escuche. Y por eso para mí era tan enriquecedor encontrar esas historias”.

De los reportajes a los “Papetips”

En junio de 2025, casi a la par de que Altamirano dejó su último trabajo como reportera, la papelería “Nadia” cumplió su 40.º aniversario. Fue para esa ocasión que Altamirano y su hermana decidieron abrir una página de Facebook para el negocio(opens in new tab), después de varios años pensándolo sin estar del todo convencidas.

Inicialmente, la página mostraba fotografías de los productos, y luego comenzaron a publicar videos. En una convención de marcas de productos escolares, Altamirano grabó Reels con entrevistas a los proveedores.

“Pensé: ‘voy haciendo esos videos. Como sé editar un poquito, pues yo los grabo, los edito y los publico”, dijo. “Y empecé así”.

Periodista mexicana Nadia Altamirano presenta una de las cápsulas "Papetips", en su papel de empleada de papelería en Oaxaca, México.

Altamirano publica cada semana las cápsulas "Papetips" en Facebook, en las que habla de datos históricos o sobre los productos de la papelería de su familia. (Foto: Captura de pantalla de Papelería Nadia en Facebook)

Fue a sugerencia de un colega periodista que comenzó a grabar Reels a manera de cápsulas informativas sobre hechos históricos relacionados con el material de la papelería. Les llamó “Papetips” y ahora los publica cada viernes.

Pronto se dio cuenta que esos videos tenían mejores métricas. Sus vistas oscilan entre las 3 mil y las 12 mil. Altamirano escribe los guiones, entrevista a personas, graba, edita y piensa en su audiencia, con apoyo de su colega. Está consciente que eso no es periodismo, pero tiene la satisfacción de que está aplicando la experiencia que acumuló en 26 años trabajando en los medios.

“He reflexionado que la vida me está trayendo aquí con un cúmulo de conocimiento y habilidades — lo estoy diciendo humildemente — y digo: ‘aquí las tengo que utilizar’”, dijo.

Altamirano ha hecho algunas colaboraciones con marcas de proveedores y está abierta a hacer más. Incluso, tiene la idea de lanzar un video podcast de entrevistas en la papelería.

“Para quien aprecie y valore mi trabajo, quizá estoy abierta a colaboraciones, pero bien pagadas”, dijo. “De gratis ya no vuelvo a hacer nada. Porque todo trabajo cuesta”.

Altamirano dice que ve difícil regresar al periodismo escrito, dadas la crisis de los pocos medios tradicionales que quedan en Oaxaca y la multitud de competidores por las audiencias, incluyendo los contenidos virales.

“No lo sé”, dijo. “Estoy abierta, pero no estoy añorando nada”.

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