Nuevas editoriales y lectores fieles están impulsando el auge. Y mientras la confianza en los medios tradicionales cae, periodistas afirman que el formato puede generar conexiones emocionales que las noticias convencionales a menudo no logran.
La periodista independiente Cecília Marins descubrió el periodismo en formato de cómic de manera inesperada, y solo después de explorar distintos caminos profesionales dentro de los medios de comunicación.
Un día anunciaba un torneo de fútbol ruso; otro, cubría la economía para Forbes Brasil. Hasta que se topó con un reportaje de no ficción publicado en formato de cómic que llamó su atención.
“Quatro Marias”, de la también egresada Helo D’Angelo y Joyce Gomes, relataba las experiencias de cuatro mujeres que habían abortado en Brasil.
"Me acerqué a ella [D’Angelo] y le dije: 'A ver, ¿de verdad acabo de ver eso con mis propios ojos? Yo realmente quiero saber qué es y quiero aprender'", dijo Marins a LatAm Journalism Review (LJR).
Marins forma parte de una creciente comunidad de periodistas que hacen periodismo en cómic en Brasil —muchos de ellos trabajadores independientes— y que están encontrando espacios para publicar sus creaciones en los medios del país.
En comparación con Europa y Estados Unidos, el mundo del periodismo en cómic en Brasil sigue siendo modesto en tamaño y alcance. Sin embargo, desde 2018 ha mostrado señales de crecimiento.
Norberto Liberator es editor de Revista Badaró, la única revista brasileña especializada en publicar periodismo en cómic. Fundada en 2019 por estudiantes de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, la publicación ha recibido uno de los principales reconocimientos al periodismo en Brasil: una mención honorífica del Premio Vladimir Herzog.
A su juicio, la producción de periodismo en cómic ha crecido considerablemente en los últimos 10 años, aunque todavía no logra consolidarse.
"Todavía existe una fuerte tendencia a que sea algo que los estudiantes universitarios descubren durante sus estudios universitarios, y aún no ha llegado al gran público", Liberator dijo a LJR. "Pero creo que tiene un enorme potencial para popularizarse precisamente porque el cómic es un medio que capta la atención de las personas".
Y aunque el periodismo en cómic tiene raíces en Brasil que se remontan a varias décadas, no fue sino hasta mayo de 2026 cuando el país celebró su primer simposio nacional sobre el tema, realizado en la Universidad Federal de Ouro Preto (UFOP, por sus siglas en portugués).
Entre los asistentes estuvo Mariana Viana, periodista de Fora do Plástico, uno de los pocos sitios de noticias especializados en cómics en Brasil. Contó a LJR que el simposio puso de manifiesto cómo el campo brasileño del periodismo en cómic realmente ha florecido durante los últimos 15 años.
"[Fora do Plástico] existe desde hace casi diez años. Vimos un enorme crecimiento durante la pandemia — aumentó el número de editoriales y, aunque la cantidad de lectores no creció tanto, más personas comenzaron a interesarse por los cómics en general. Así que ese crecimiento también revitalizó nuestro mercado hasta el punto de que podemos publicar noticias todos los días".
Augusto Paim, quien investiga y produce periodismo en cómic desde principios de la década de 2010, dijo que el mercado ha evolucionado hasta convertirse en algo más que un género o un formato: una especie de ámbito profesional.
"Y dentro de ese campo existen innumerables posibilidades, incluidos nuevos géneros por explorar. El más conocido es el reportaje en cómic", dijo Paim, autor del "Pequeño manual del reportaje en cómic”, a LJR.
Destacó que también pueden desarrollarse otros formatos, como entrevistas, noticias, verificaciones de datos, perfiles y otros.
La posibilidad de utilizar el periodismo en cómic para hacer algo más que reportajes parece ser una de sus principales fortalezas. Marins, por ejemplo, cree que los cómics pueden ser una excelente manera de superar prejuicios.
"La gente ya no tiene mucho el hábito de leer textos largos. Y tiene aún menos tendencia a creer en los artículos que lee en internet. Así que creo que los cómics son una forma de utilizar un lenguaje con el que las personas ya están familiarizadas —un lenguaje que crea una conexión emocional— y transmitir un mensaje al que estén un poco más abiertos", afirmó.
Uno de los pocos periodistas de cómic que ha conseguido un puesto de tiempo completo en un medio es Pablito Aguiar, quien trabaja en el sitio de periodismo ambiental Sumaúma. Antes de eso, sin embargo, pasó años trabajando intensamente en proyectos de manera independiente.
"Eso me da más tranquilidad para concentrarme en las historias y ellos también me dan espacio para crear, espacio para tener tiempo de pensar en los reportajes", dijo Aguiar a LJR sobre su nueva experiencia. Agregó que eso cambió su relación con el oficio, porque ahora debe seguir un riguroso proceso editorial de verificación de datos, revisión y edición.
"Ahora que formo parte del equipo editorial, es un proceso que da más credibilidad a lo que hago y también fortalece mis dibujos", dijo.
La periodista freelance de cómics Gabriela Güllich trabaja en el área desde 2018 y se enfoca en temas de derechos humanos y medio ambiente. Colaboradora con medios como Agencia Pública, O Grito! y ((o))eco – periodismo ambiental.
Güllich dijo a LJR que los medios son cada vez más receptivos a reportajes o entrevistas realizados en formato de cómic, y que las convocatorias de proyectos han sido más flexibles en la aceptación de nuevos formatos.
"En el caso del reportaje ‘Libertad negada: las vidas de mujeres migrantes después del encierro’, que publiqué [junto a Nduduzo Siba] en Pública mediante la microbeca destinada a temas sobre personas egresadas del sistema penitenciario, la propuesta fue aceptada como parte de una convocatoria de carácter multimedia —es decir, se publicó junto a reportajes en distintos formatos, sin necesidad de encajar en el molde de un especial en cómic", dijo Güllich.
Aunque ella, Marins y Viana coinciden en que todavía existen muchos desafíos para convertir el cómic en su principal actividad como periodistas, afirmaron que el entorno se ha vuelto más receptivo.
Güllich, por ejemplo, señaló que cada vez más convenciones están abriendo espacio para charlas y talleres dedicados al campo, como la Bienal de Curitiba, el Circuito Amazónico de Cómics y el FIQ (Festival Internacional de Cómics).
"En ese intercambio con el público, queda claro que logramos atraer a personas curiosas de ambos lados", afirmó. "Ya sean lectores apasionados por los cómics, que tienen poco contacto con la no ficción y empiezan a interesarse por el tema, o personas del ámbito de la comunicación que consumen géneros periodísticos pero normalmente no leen cómics y terminan interesándose por el formato".