texas-moody

El próximo presidente de Colombia lleva años usando la ley contra la prensa

Summary

El presidente electo Abelardo de la Espriella llega al cargo con una historia de enfrentamientos contra periodistas que lo han cuestionado.

Una columna publicada en 2016 fue el detonante para que el abogado Abelardo de la Espriella, el ahora presidente electo de Colombia, emprendiera una demanda contra el periodista Jonathan Bock(opens in new tab), entonces director de la Fundación para la Libertad de Prensa(opens in new tab) (FLIP).

En la publicación de la revista Semana(opens in new tab), Bock detallaba un negocio impulsado en ese entonces por De la Espriella que prometía borrar información negativa de la esfera pública y promover una imagen positiva de sus clientes.

Lo que parece haberle llamado la atención a De la Espriella, penalista que representó una larga lista de políticos acusados de vínculos con paramilitares, fue que en el encabezado y último renglón de la columna, Bock lo comparó con Saul Goodman, el abogado ficticio que representaba a narcotraficantes en la famosa serie Breaking Bad.

“Recibí la notificación de que estaba demandado [por injuria y calumnia] y que parte de ese proceso había una audiencia de conciliación”, le dijo Bock recientemente a LatAm Journalism Review (LJR). “En 10 minutos quedó muy claro su estrategia y su performance donde empezó muy agresivo a intimidarme”.

En la audiencia, Bock le preguntó a De la Espriella qué parte de la columna debía rectificar. Según recuerda el periodista, la respuesta de De la Espriella fue una agresiva que incluyó amenazas con llevarlo a la quiebra, insultos e intentos de violencia contra el abogado de Bock. No hubo conciliación, pero el caso tampoco avanzó.

“Lo que quería era que yo eliminara el material y que le pidiera excusas”, dijo Bock.

Según un análisis de la FLIP con datos de la Fiscalía General de la Nación, Bock es solamente uno de la lista de 109 periodistas a quienes De la Espriella denunció (opens in new tab)entre los años 2008 y 2019 por los delitos de injuria y calumnia.

LJR habló recientemente con periodistas colombianos sobre la relación que De La Espriella ha tenido con la prensa, y qué es lo que esperan ahora que se prepara para tomar posesión de la presidencia el 7 de agosto. Aunque coinciden en que se hace necesario esperar para ver cómo se desarrollará, las demandas y ataques que ha dirigido contra las voces críticas en el país genera preocupación en el gremio y en organizaciones como Reporteros Sin Fronteras(opens in new tab).

“Lo había guardado como una anécdota más”, dijo Bock. “Pero hoy, en perspectiva, sí me dice muchas cosas de lo intolerante que es quien hoy es el presidente [electo] hacia la prensa y hacia las críticas”.

LJR solicitó comentarios al equipo de comunicaciones del presidente electo, pero al cierre de este artículo no había recibido respuesta.

“Abuso del sistema de justicia”

Las demandas de De la Espriella suelen ir con solicitudes de eliminar contenidos, pedidos de disculpas públicas y peticiones de embargo o congelamiento de bienes de los periodistas, según La Silla Vacía(opens in new tab) y varios periodistas que hablaron con LJR.

Ana Bejarano(opens in new tab), columnista de la revista Cambio y abogada cofundadora de El Veinte(opens in new tab), organización que aboga por la libertad de expresión, también ha recibido críticas del presidente electo, quien incluso anunció interponer una demanda en su contra a raíz de la columna “Alex y Abelardo”(opens in new tab).

Allí Bejarano habló de cómo De la Espriella estuvo a cargo de la defensa de Alex Saab, un empresario colombo-venezolano señalado por autoridades en Estados Unidos de ser el testaferro de Nicolás Maduro y estar a cargo de un esquema de corrupción en Venezuela(opens in new tab). Su involucramiento con Saab marca un contraste con la agenda anti Maduro de su campaña. De la Espriella incluso publicó un libro en contra de Maduro en 2018 llamado “Muerte al Tirano(opens in new tab)”.

La amenaza de acción legal en contra de Bejarano desató críticas de organizaciones como la FLIP(opens in new tab). Hasta el momento, no obstante, Bejarano no ha sido notificada de alguna demanda en su contra, le dijo a LJR.

Bejarano además ha representado a periodistas demandados por De la Espriella como Cecilia Orozco, quien ha recibido cuatro demandas(opens in new tab) por parte de él. Una de ellas tuvo como origen la expresión “filipichín”(opens in new tab) — que la Real Academia Española define como “persona joven, muy interesada en su aspecto físico, que sigue rigurosamente la moda” — que De la Espriella consideró injuriosa.

“Él [De la Espriella] es una de las personas que más ha enfrentado judicialmente a la prensa, con demandas, por lo menos las que yo he conocido, temerarias todas”, dijo Bejarano. “Es decir, infundadas. Con asuntos [...] que son absolutamente ciertos y [que] él solamente pretende silenciar o con asuntos que son tontos, inocuos. Es un abuso del sistema de justicia estructural”.

Otro de los casos que llevó Bejarano fue el de los periodistas Ignacio Gómez y Guillermo Gómez. En él, De la Espriella solicitó una especie de medida cautelar sobre uno de los inmuebles de Ignacio Gómez, que evitaba la venta del inmueble mientras continuaba el proceso judicial. La acción terminó afectando a otra persona no relacionada con el caso por la desafortunada coincidencia de tener el mismo nombre de Ignacio Gómez.

Bejarano coincide con Bock que más allá de ganar un caso, el objetivo con las demandas es desgastar a los periodistas, quienes debido al costo de tiempo y dinero suelen terminar cediendo a eliminar lo publicado o llegar a otro tipo de acuerdos.

“Es un deseo de silenciar todos los asuntos de interés públicos en los que él ha participado, que no son pocos”, dijo Bejarano.

Ataques digitales

De la Espriella también fue crítico de periodistas durante su campaña presidencial. En una entrevista manifestó, no obstante, que no tiene interés en afectar a periodistas sino a lo que él llamó “activistas”(opens in new tab).

Estas críticas ya han tenido efecto. La FLIP documentó ataques digitales a medios(opens in new tab) después de publicaciones críticas a De la Espriella, y La Liga Contra el Silencio, una alianza de periodistas que investiga historias censuradas o con poca divulgación en Colombia, publicó un análisis sobre cómo se dieron los ataques por parte de cuentas que estarían relacionadas(opens in new tab) con su campaña.

Uno de los casos más graves es el de la periodista Ana Cristina Restrepo quien salió del país resguardada por funcionarios de la Defensoría del Pueblo por su seguridad.

Para finales de julio, más de 300 reporteros y formadores de opinión habían firmado una carta rechazando el “acoso sistemático” en contra de Restrepo(opens in new tab).

“Tal grado de hostigamiento convierte su caso en un precedente peligroso de censura al oficio periodístico en el gobierno de Abelardo de la Espriella, y es una clara muestra de su talante autoritario”, señala la carta.

La Silla Vacía es otro de los medios que ha recibido estos ataques, dijo a LJR Juanita León, su directora. Tanto el medio como ella han sido objeto de campañas de desprestigio y desinformación, incluyendo imágenes falsas hechas con IA.

Según León, el medio se volvió blanco después de una investigación(opens in new tab) sobre los negocios de De la Espriella en los cuales presuntamente había perdido dinero. Una columna de Germán Calderón, uno de los abogados de la campaña de De la Espriella(opens in new tab), fue la primera crítica, seguida de ataques de cuentas en redes sociales.

“La campaña de Abelardo nos acusó de ser parte de la conspiración de [George] Soros contra Abelardo y que éramos un medio aliado del gobierno [de Gustavo Petro]. Eso lo dijo en una carta que le mandaron a Marco Rubio(opens in new tab)”, dijo León quien agregó que después fueron acusados de apoyar la campaña liderada por el expresidente Álvaro Uribe, un político de derecha.(opens in new tab) “O sea, pasamos de la izquierda a la derecha rápidamente”.

Seguridad, un verdadero reto

Para defensores de la libertad de prensa, la violencia contra la prensa debería ser una de las preocupaciones del presidente electo.

Colombia se mantiene como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo(opens in new tab). Durante el gobierno actual, nueve periodistas han sido asesinados(opens in new tab), dos de ellos en 2026(opens in new tab), según cifras de la FLIP.

El mecanismo de protección a periodistas, bajo la Unidad Nacional de Protección (UNP)(opens in new tab), ha recibido numerosas críticas por sus fallas e incluso decisiones de la Corte Constitucional la han obligado a revisar sus esquemas de protección(opens in new tab).

Recientemente, De la Espriella anunció que el abogado Didier Blanco dirigirá la UNP. El anuncio causó polémica por publicaciones que Blanco ha hecho en contra de líderes de la oposición, medios y periodistas — grupos que han requerido el cuidado de la UNP o podrían hacerlo.

“Ojalá la silla vacía sacara una edición en periódico, para poderme limpiar el culo con cepeda, Petro, Coronel, Santos y el centro democrático y poder decir literalmente, me limpié el culo con la silla vacía y con los mismos de siempre”, escribió Blanco en su cuenta de X(opens in new tab) el 23 de marzo. Además del medio, Blanco hizo referencia al presidente saliente Gustavo Petro, al senador Iván Cepeda — ambos integrantes del partido opositor y actualmente protegidos por la UNP — al periodista Daniel Coronel, el expresidente Juan Manuel Santos y al partido de derecha Centro Democrático.

“La situación con el mecanismo de protección, con la Unidad Nacional de Protección, es desastrosa. La protección debería ser la principal preocupación de De la Espriella y del gobierno, entender cómo se hace el periodismo en las regiones y todas las dificultades y la precariedad que hay”, dijo Bock.

Bejarano y León también hablan del rol que De la Espriella puede tener con las bases digitales. Si bien los influencers y otras cuentas que han liderado los ataques no dependen de De la Espriella ni son cuentas oficiales, el presidente electo podría ayudar a cesar ataques, dijeron.

“Hay un montón de políticas públicas que se pueden hacer para la protección de la prensa, pero la más importante es cómo se manifiesta el Presidente hacia la prensa. ¿Qué dice el presidente hacia la prensa? ¿Cuál es su actitud? ¿Qué tipo de entrevistas da? ¿Cómo responde a la crítica?”, dijo Bejarano. “Venimos de un presidente altamente contencioso con la prensa y lamentablemente la promesa es que este lo será aún más”.

Republica esta historia en tu medio de forma gratuita, con crédito a LJR. Lee nuestros lineamientos