Reporteros mexicanos que investigan presuntos vínculos de políticos con el narco explican cómo verifican filtraciones, evitan manipulaciones y cubren redes criminales con seguridad.
En 2025 fue publicado el libro “La 4ta transformación del crimen organizado”, una investigación periodística que expuso, mediante expedientes, audios y testimonios, la supuesta colusión de políticos mexicanos con cárteles del narcotráfico, entre ellos del gobernador del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
La reacción de las autoridades fue de negación y descalificación de la investigación, dijo el periodista José Luis Montenegro, coautor del libro junto con el periodista Ricardo Ravelo.
“Fue tildado precisamente de falso, de golpista”, dijo Montenegro a LatAm Journalism Review (LJR). “Pero es parte también de esta narrativa del gobierno federal de querer siempre tener la razón y descalificar al oponente sin mostrar las pruebas”.

El periodista José Luis Montenegro dijo que el libro de su coautoría sobre presuntos nexos de funcionarios con cárteles fue atacado y descalificado. (Foto: Jose Luis Montenegro on X)
Revista Espejo, un medio local de Sinaloa, desde hace varios años había revelado en reportajes irregularidades que apuntaban a presuntos vínculos del gobierno del estado con cárteles. La respuesta de las autoridades fue la misma.
“Nunca nos hicieron caso, y en cambio sí sufrimos un embate por parte del gobierno, que desestimaba las investigaciones, que desestimaba lo que hacíamos, lo que decíamos”, dijo a LJR el periodista Marcos Vizcarra, subdirector editorial del medio y autor de algunos de esos reportajes.
En abril de este año, un tribunal de Estados Unidos acusó al gobernador Rocha Moya y otros nueve funcionarios de Sinaloa por cargos relacionados con narcotráfico. Estos y otros señalamientos en cortes estadounidenses a políticos mexicanos en las últimas semanas han causado una crisis en el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum y apuntan a ser la punta del iceberg de una compleja infiltración de los cárteles con las élites políticas.
“El hecho de que autoridades judiciales den por válidas tus investigaciones tácitamente sí te da esa valía, sí te da esa certeza y credibilidad como autor, como periodista, de que tu información es fidedigna, que no fue un invento”, dijo Montenegro.
La reciente aparición de expedientes judiciales contra políticos mexicanos han colocado bajo reflectores investigaciones periodísticas que en su momento fueron desestimadas o atacadas. Para periodistas especializados en narcopolítica, este momento brinda la oportunidad de replantear estrategias para cubrir de mejor manera estos fenómenos: desde el uso ético de filtraciones y la verificación de información, hasta el trabajo colaborativo y estrategias de seguridad para evitar convertirse en voceros involuntarios de intereses políticos o criminales.
Aunque ni los reportajes ni los procesos judiciales determinan por sí mismos culpabilidad o inocencia de los implicados, el hecho de que investigaciones de autoridades extranjeras coincidan con hechos documentados previamente por el periodismo, y que se genere debate en la sociedad, es un gran aliciente, dijo Montenegro.
“Da a entender que precisamente las investigaciones de largo aliento valen la pena”, dijo. “Los periodistas nos hemos convertido en fiscalizadores del poder público […]. El gobierno ha sido proveedor de mucha materia prima para investigaciones de corrupción, de impunidad y de narcotráfico”.
Parte de la información de las recientes investigaciones periodísticas sobre presuntos vínculos de políticos con cárteles proviene de filtraciones de autoridades estadounidenses a medios de noticias. Los periodistas consultados coinciden que esa no es una práctica poco común en la cobertura de la narcopolítica.
“Yo he tenido conversaciones, por ejemplo, con diferentes autoridades de seguridad de Estados Unidos que operan en México, y ellos te brindan información clave referente a las investigaciones en curso que están haciendo”, dijo Montenegro. “No te brindan detalles tan específicos, pero te dan luz de lo que se avecina”.
Un reportaje del diario Los Angeles Times publicado simultáneamente por medios de la alianza binacional Puente News Collaborative reveló a finales de abril que en cortes de Estados Unidos se preparaba una serie de acusaciones contra políticos mexicanos, días antes de que se dieran a conocer oficialmente los cargos contra el gobernador Rocha Moya. Los mismos medios publicaron semanas después otro reportaje sobre supuestas investigaciones estadounidenses contra otros dos gobernadores mexicanos. En ambos casos, los reportajes estuvieron basados en fuentes anónimas cercanas a los casos judiciales.
Las filtraciones son muy útiles y muchas veces inevitables en la cobertura de narcopolítica, la cual sucede en gran medida en círculos cerrados y condiciones de confidencialidad, dijo Óscar Balderas, periodista especializado en crimen organizado.

El periodista Marcos Vizcarra exhortó a colegas a consultar a reporteros locales para entender el contexto en casos de narcopolítica. (Foto: Marcos Vizcarra en X)
Sin embargo, este tipo de información no debe ser el único recurso de un reportaje, agregó.
“Las investigaciones de narcopolíticos, por su naturaleza, son documentos secretos que, sin los que de otro modo, no podríamos conocer la historia”, dijo Balderas a LJR. “Las filtraciones en muchas ocasiones son un gran punto de partida para empezar a contar una gran historia”.
Vizcarra dijo que para blindar reportajes que usan filtraciones como fuente es fundamental la verificación y el trabajo en el terreno. De otra forma, agregó, se corre el riesgo de convertirse en mensajero de alguna de las partes.
“Una filtración siempre es algo que alguien quiere que se dé a conocer y punto. No es propiamente una investigación”, dijo Vizcarra. “El contar solamente filtraciones es prestarnos a ser voceros de alguien y al mismo tiempo a faltarle respeto a nuestros lectores”.
Vizcarra dijo que, para verificar filtraciones y rumores sobre el gobernador de Sinaloa, ha recurrido a fuentes que van desde registros públicos hasta fuentes en consulados y empresas. Como en otros temas relacionados con corrupción, rastrear el dinero suele ser de mucha ayuda, agregó.
“Hay un montón de fuentes locales, desde empresarios y políticos resentidos que venían advirtiendo ese tipo de cosas, hasta los registros públicos. Hay cosas que puedes verificar desde cualquier parte del mundo con el Registro Público del Comercio”, dijo Vizcarra. “Pero también es ir a los lugares, encontrarme con un montón de gente para que me cuenten lo que pasa”.
Vizcarra exhortó a medios nacionales e internacionales a consultar a periodistas locales, que son quienes pueden aportar el contexto necesario para entender la narcopolítica.
Cuando se usan filtraciones, es también fundamental ser transparente con la audiencia y explicar de qué forma se obtuvo esa información y si ésta pudo ser verificada de forma independiente, dijo Balderas. Esto incluye dejar claro al lector el proceso de verificación del medio e incluso indicar cuando no fue posible hacer la verificación.
“Se debe hacer transparente al lector cómo fue el proceso de pensar ‘esta filtración tiene un valor de interés público’ o si simplemente la ponemos al frente porque nos parece que es importante que lo valore el lector”, dijo Balderas. “Creo que ese disclaimer es muy importante en este momento”.
Montenegro agregó que otra forma de blindar reportajes es la publicación simultánea en por lo menos tres medios, como lo han hecho las redacciones de Puente News Collaborative en los casos recientes.
“Entre más eco haya entre el gremio periodístico, creo que es más difícil que el gobierno desmienta un reportaje o un trascendido de este calado”, dijo Montenegro. “Respaldarse y blindarse en varios frentes te da mayor credibilidad y asestas un duro golpe a favor de la libertad de expresión”.
Para investigar la narcopolítica no basta reportar casos específicos. Es necesario también entender el funcionamiento del sistema criminal en su totalidad, dijo Balderas. Y el acercamiento con la academia es una buena forma de hacerlo, agregó.
“No se trata únicamente de informar que a un alcalde le apareció una gran cantidad de propiedades y que presuntamente está vinculado al crimen organizado, sino cómo es que el crimen organizado avanza de manera institucional en alguna región y cuáles son los mecanismos para entender mejor estos avances”, dijo. “Creo que los marcos teóricos es lo que todavía nos falta mucho a los periodistas”.

El periodista Óscar Balderas recalcó la importancia de la transparencia cuando se usan filtraciones como fuentes de reportajes. (Foto: Óscar Balderas en X)
El cuidado de la seguridad es también crucial en estas coberturas, coincidieron los periodistas. Balderas dijo que el trabajo en campo implica invariablemente exponerse a ser blanco de grupos criminales, por lo que los cuidados físicos deben incluir conocimientos básicos de mecánica y primeros auxilios.
También son necesarios cuidados cibernéticos, sobre todo el uso de herramientas que aporten anonimato, como VPNs o de comunicaciones cifradas, dijo Balderas.
El periodista agregó que los cuidados también deben contemplar la salud mental para manejar las emociones que conllevan los riesgos de cubrir la narcopolítica. Esto incluye, dijo, desde una red de apoyo fuera del periodismo hasta ayuda terapéutica.
“Si alguien va a entrar a este carril de la narcopolítica o de la investigación del crimen organizado, que atiendan de manera preventiva la salud mental, que no esperen a tener episodios de ansiedad, de depresión, una vez que haya llegado una amenaza, porque eso va a llegar”, dijo Balderas. “Este es un carril complicado, es riesgoso, es muy delicado y creo que actuar de manera preventiva en el tema de salud mental permitirá hacer el trabajo de la mejor manera posible”.