“Costa Rica era hasta hace pocos años el oasis de la libertad de prensa en Centroamérica, un refugio para reporteros y medios que se vieron expulsados de Nicaragua, Guatemala o El Salvador. Sin embargo, las condiciones están cambiando de manera acelerada y el ecosistema periodístico presenta síntomas que ya ha padecido la región, aunque con diversos salvavidas que dependen de un marco legal e instituciones que también están bajo presión.
Este panorama lo presenta el IV Informe sobre el estado de la libertad de expresión y el periodismo en Centroamérica, presentado días atrás por el Programa de Libertad de Expresión y Derecho a la Información (Proledi) de la Universidad de Costa Rica (UCR), con el apoyo de la fundación alemana Heinrich Böll Centroamérica, a pesar de que el Gobierno asegura que en el país hay ‘absoluta libertad de prensa’ y que las tensiones son las de siempre.
Los señalamientos sobre el deterioro del clima periodístico en Costa Rica no son del todo una novedad. El último índice internacional de Reporteros Sin Fronteras reportó el descenso desde el honroso puesto 8 en el mundo al 38 en los últimos cuatro años, mientras que otros análisis internacionales han advertido de los cambios durante el Gobierno de corte populista de Rodrigo Chaves (2022-2026). Sin embargo, el informe de Proledi-UCR enmarca ese deterioro costarricense en presiones más complejas que calzan con la deriva que no deja de profundizarse en Centroamérica, con el papel protagónico de los Estados y el caso extremo de Nicaragua, la única nación del mundo donde no existen los periódicos impresos”.