“El meteorológico avisó desde temprano. Ese 17 de julio de 1986 sería un día bien caliente en Matamoros, Tamaulipas: los termómetros ya marcaban 28 grados centígrados cuando aún no eran ni las siete de la mañana.
[...]
A la distancia, alcancé a ver que sobre la calle Vizcaya estaba la pequeña camioneta Ford Bronco del director [de El Popular] Ernesto Flores Torrijos, con la puerta del copiloto abierta. También la de él. En el exterior yacían los cuerpos de él y de Norma Alicia Moreno Figueroa, la jefa de información de El Popular.
[…] La policía informó más tarde que dos hombres vestidos con ropa deportiva los esperaban, que al verlos llegar se dirigieron hacia ellos y los asesinaron: a él con 23 impactos, a ella con 12, ambos con tiro de gracia. Utilizaron armas calibre 45 y 9 mm.
[…] Ernesto y Norma se sumaban a una pequeña lista de periodistas asesinados que no pararía de crecer hasta este 2026, cuando los nombres se acumulan y suman más de 181 sólo del año 2000 a la fecha. El caso de Norma tendría una característica particular: ella, una joven de 24 años, sería la primera mujer periodista en México víctima de violencia letal.
Cuarenta años han pasado desde entonces, 40 años de plena impunidad”.