Tras la detención de una turista argentina en Río de Janeiro, los medios brasileños se centraron en su responsabilidad. En Argentina, en cambio, algunos pusieron el foco en su vulnerabilidad.
Un caso que involucra a una turista argentina y un insulto racial en un bar del exclusivo barrio de Ipanema, en Río de Janeiro, ha desatado un debate sobre racialización y responsabilidad, y ha expuesto notables diferencias en la forma en que los medios de cada país cubren el racismo.
El 6 de febrero, Agostina Páez fue arrestada tras ser acusada de usar insultos y gestos racistas contra empleados de un bar al que acudía con amistades. Los gestos, en los que imitaba el comportamiento de un mono, fueron captados en video y rápidamente se volvieron virales.
Páez, de 29 años, abogada y creadora de contenido originaria de Santiago del Estero, fue detenida y acusada de un “delito racial”. Según la legislación brasileña, los insultos raciales son delitos penales castigados con hasta cinco años de prisión.
Aunque posteriormente fue liberada bajo fianza, un juez le ordenó portar un brazalete electrónico y entregar su pasaporte, lo que le impide salir de Brasil mientras el proceso continúa.
Páez ofreció disculpas públicas y dijo que desconocía las leyes de Brasil y que nunca tuvo la intención de ser racista. También acusó a la policía brasileña de acoso, y el colegio de abogados de Buenos Aires pidió la intervención de la Cancillería argentina.
El episodio rápidamente trascendió el ámbito legal. En Brasil, la cobertura se ha centrado principalmente en Páez y su responsabilidad en el altercado con el personal del restaurante. En Argentina, en cambio, buena parte de los reportes se ha enfocado en si los empleados provocaron la confrontación y en la vulnerabilidad de Páez como turista lejos de su país.
La mayoría de los medios brasileños abordaron el caso desde una perspectiva relativamente uniforme, en un país con una larga trayectoria de leyes y precedentes judiciales en materia de racismo.
Medios con sede en Río de Janeiro como O Globo y su publicación hermana Extra dieron seguimiento cercano al incidente. O Globo informó que, dos días después de que un juez ordenara que Páez utilizara el brazalete electrónico, aún no lo había obtenido, ya que su abogado consideró que monitorear su paradero era excesivo.
En Florianópolis, en el estado sureño de Santa Catarina, destino popular entre turistas argentinos, el medio ND+ publicó un perfil detallado de Páez. El portal en línea Metrópoles destacó el argumento de Páez de que lo que había hecho fue solo “una broma”.
Varios medios argentinos parecieron minimizar el incidente. El 27 de enero, un reportaje de Telefe Noticias preguntó: “¿No será mucho?”. Días después, América TV transmitió un video en el que meseros increpaban verbalmente a la abogada. Uno de los titulares lo llamaba un video “que podría cambiar la causa de la abogada” Páez en Brasil.
El programa Duro de Domar, en C5N, cuestionó si esas revelaciones podrían debilitar el caso contra Páez. El 20 de febrero, el diario porteño La Nación informó que su abogado denunció que tres personas que se hicieron pasar por policías irrumpieron en el departamento que ella rentaba en Río. El periódico también publicó un titular citando al abogado de Páez, quien afirmó que obligarla a permanecer en Brasil podría poner en riesgo su vida.
Aun así, algunos medios argentinos criticaron abiertamente a Páez. El diario Página/12, de Buenos Aires, publicó un artículo titulado “Racismo argentino de exportación”, en el que contextualizó la historia del racismo en Brasil, su carácter punible, y lo comparó con el modelo argentino, donde el racismo no está reconocido ni como concepto jurídico ni como problema estructural.
Incluso el gobierno federal argentino se sumó al frenesí mediático y compartió con los medios un manual para turistas sobre qué no hacer para evitar este tipo de situaciones. En él se explicaba que los gestos xenófobos y racistas son considerados delitos raciales y pueden castigarse con arresto.
“Se habló muchísimo del tema en los medios porque el video se repetía constantemente en televisión”, dijo Mariano Onega, periodista del canal porteño C5N, a LatAm Journalism Review (LJR). “Yo diría que durante casi toda esa semana el video se transmitió las 24 horas del día, tanto en redes sociales como en los principales noticieros, donde se repetía una y otra vez”.
Leticia Navarro, periodista brasileña que vive en Buenos Aires desde 2010, también siguió el caso. Con frecuencia se presenta en la prensa argentina para comentar temas internacionales y de carácter intercultural.
“Muchos reporteros se sorprendían de que alguien fuera arrestado por imitar a un mono”, dijo Navarro a LJR. Mientras algunos colegas consideraban que alguien estaba enfrentando las consecuencias de sus actos, otros pensaban que lo que ocurría era excesivo, explicó.
“Les expliqué a mis colegas que no se trataba de un hecho xenófobo, en el que ella fuera señalada por ser argentina”, señaló. La ley se aplica por igual tanto a extranjeros como a brasileños, agregó Navarro.
Anama Ferreira, empresaria afrobrasileña y exconductora de televisión en Argentina, donde reside desde la década de 1970, habló sobre el episodio en un panel del canal porteño Todo Noticias. La prensa argentina no tomó el caso con la misma seriedad que los medios brasileños, afirmó.
“La prensa cubrió ampliamente el caso, pero siempre mostrando solidaridad con la chica”, dijo Ferreira a LJR.
La tensión racial es un asunto no resuelto en América Latina, señaló Alejandro Mamani, integrante del colectivo indígena antirracista Identidad Marrón.
“El debate racial en América Latina existe en todos los niveles y en distintas formas, lo que hace complejo hablar de racismo entre países”, dijo Mamani a LJR.
Las rivalidades futbolísticas han sido el ámbito donde más comúnmente ocurren episodios racistas transnacionales. Existen numerosos casos de uruguayos, paraguayos, chilenos y argentinos arrestados o detenidos en Brasil por delitos raciales.
El mes pasado, en Lisboa, Gianluca Prestianni, jugador argentino blanco del Benfica, fue acusado de llamar mono a Vinícius Júnior, futbolista brasileño negro del Real Madrid, lo que también generó una controversia ampliamente difundida.
También hay antecedentes históricos. En 1920, un periódico argentino publicó una portada que representaba a los brasileños como monos. En 1996, el diario deportivo argentino Olé publicó la infame portada “Que vengan los macacos” antes de que su selección nacional enfrentara a Brasil en los Juegos Olímpicos.
Sin embargo, no se trata solo de un asunto deportivo o turístico. En 2021, el entonces presidente argentino Alberto Fernández afirmó en un discurso público que los brasileños provenían de la selva y los argentinos de los barcos.
Brasil recibió el mayor número de personas esclavizadas en las Américas y tiene la población afrodescendiente más grande fuera de África. La narrativa nacional argentina ha enfatizado históricamente una identidad europea, y muchos afroargentinos dicen que se sienten borrados de la historia y que en su propio país suelen ser confundidos con extranjeros.
Aún no está claro si el episodio más reciente profundizará las tensiones entre ambos países. Según se ha informado, algunos argentinos están llamando a boicotear el turismo a Brasil en respuesta al arresto de Páez, al considerar que está siendo castigada de manera excesiva.
Noelia Rubenbach, periodista y productora de América TV, dijo que espera que la controversia no alimente el resentimiento, sino que deje una lección.
“Muchos se darán cuenta y aprenderán por primera vez”, dijo a LJR, “que en Brasil existe una ley contra el racismo y que allí se toma en serio”.
Esta nota fue traducida con auyda de inteligencia artificial y revisada por Jorge Valencia.