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Para los estudiantes de periodismo de América Latina, las noticias empiezan en Instagram

Lourdes Pedraza, estudiante de periodismo en la Universidad Blas Pascal, en Córdoba, Argentina, se entera de las noticias mientras navega en sus redes sociales, principalmente en Instagram.

Aunque sigue cuentas de medios tradicionales, siente que entiende mejor las noticias cuando las cuentan personalidades como Feli Paganti, una periodista y creadora de contenido argentina basada en Londres.

“El lenguaje que ella utiliza suele ser bastante cercano y suele contextualizarte”, dijo Pedraza a LatAm Journalism Review (LJR). “Lo que tienen de bueno estos ‘influencers periodistas’ es que ellos, al publicar las noticias, lo hacen de forma más relajada, en cierta forma, que llama la atención”.

Cover of the research report "Transiciones", by Latin American research network Investigar en Red.

El estudio analizó los hábitos de casi 3 mil estudiantes de comunicación de 33 universidades de nueve países de América Latina. (Foto: Captura de pantalla)

Instagram también es el canal principal para Paulina Vivani, alumna de comunicación de la Universidad Austral, en Pilar, Argentina. La joven dijo que suele limitarse a leer los títulos y pies de foto de lo que publican medios tradicionales. Y solo cuando desea profundizar, hace clic en enlaces o busca la noticia en Google.

“Al comenzar el día intento destinar tiempo a leer el diario digital de Clarín o ver las noticias que suben medios y periodistas a Instagram”, dijo Vivani a LJR. “Complemento con periodistas independientes, que trabajaron para algún medio importante, que profundizan sobre temas específicos y que lo hacen en videos de 1.5 o 2 minutos”.

Los hábitos de consumo informativo de Pedraza y Vivani coinciden con los de la mayoría de estudiantes de comunicación y periodismo de América Latina, quienes se informan principalmente con sus smartphones y de forma incidental en redes sociales, según el estudio “Transiciones: Consumos informativos emergentes en estudiantes de Comunicación en América Latina”.
Publicado en noviembre de 2025, el estudio analizó los hábitos de casi tres mil estudiantes de comunicación de 33 universidades en nueve países de América Latina. Su metodología incluyó encuestas y entrevistas en grupos focales.

La investigación, elaborada por Investigar en Red, una red regional de docentes e investigadores de carreras de comunicación y periodismo, también encontró que los estudiantes prefieren el lenguaje cercano, informal y empático de creadores de contenido, frente al estilo de los medios tradicionales. También mostró que los estudiantes son conscientes de que los algoritmos de las plataformas digitales determinan la información que les llega, pero también voluntariamente evitan consumir noticias con connotación negativa.

Uno de los objetivos del estudio, dijo Francisco Albarello, editor del informe y docente investigador de comunicación en la Universidad Austral, es influir en las currículas académicas de las carreras de periodismo y comunicación de América Latina. Las facultades de periodismo y comunicación enfrentan el desafío de formar periodistas capaces de desenvolverse en un ecosistema informativo marcado por el consumo fragmentado y superficial. Esto implica preparar a los estudiantes para producir contenidos con rigor profesional y promover un consumo informativo crítico y equilibrado.

“Necesitamos desde las universidades darles elementos para enseñarles el uso crítico de algo que ellos ya usan superficialmente, intuitivamente”, Albarello dijo a LJR. “Ahí está nuestro desafío”.

Me entero en Instagram, profundizo en YouTube

La investigación arrojó que, para los estudiantes de periodismo y comunicación, las redes sociales han dejado de ser interfaces para pasar a ser “medios” que ofrecen la posibilidad de interacción: compartir y comentar en vivo e incluso convertirse en creadores del contenido.
Mientras que generaciones anteriores habrían citado nombres de empresas como Clarín o Telenoche como sus fuentes de información, ahora nombran empresas tecnológicas como YouTube, Instagram o X, dijo Marcela Farré, una de las autoras del informe y directora de comunicación y periodismo de la Universidad Blas Pascal.

Ahora, la mayoría de estudiantes que consumen información de medios tradicionales lo hacen a través de las cuentas de redes sociales de éstos, indicó el informe. Después siguen las cuentas de periodistas y en tercer lugar las cuentas de influencers y personalidades.
X (antes Twitter) es valorado por por su inmediatez, actualización constante, interacción y variedad. TikTok les atrae por su brevedad e informalidad, pero la perciben como la plataforma más propensa a la desinformación, según el informe.

Pero de todas las plataformas, Instagram aparece como la principal puerta de entrada informativa, aunque con un consumo superficial, fragmentado y como parte de la interacción social. Por el contrario, YouTube es usado como plataforma de búsqueda intencional, donde los estudiantes van cuando buscan profundizar sobre un tema, arrojó la investigación.
“Cuando van a YouTube a buscar, ahí hay un interés por la información y un interés por que se lo expliquen bien,” Farré dijo a LJR. “Ahí aparece también la disposición de los estudiantes a escuchar un video largo, a escuchar una explicación profunda”.

Graphic from the research report "Transiciones", by Latin American research network Investigar en Red.

Instagram es la principal puerta de entrada a las noticias para los estudiantes de periodismo entre las plataformas de redes sociales, según el informe. (Foto: Albarello F., "Transiciones. Consumos informativos emergentes en estudiantes de Comunicación en América Latina", CC BY-NC-SA)

El estudio encontró que los estudiantes valoran el lenguaje cercano, informal y empático de periodistas independientes o influencers, más que el estilo de los medios tradicionales, considerado en el informe como “serio y politizado”. Un aspecto valioso para este público es la sensación de estar interactuando con alguien similar a ellos.

"Valoran mucho al par que les informa”, dijo Albarello. “Siguen muchas cuentas de influencers o periodistas jóvenes, más o menos de su edad, que les cuentan las cosas en un lenguaje más accesible, más descontracturado, con el que se sienten identificados, y a quienes le ven la cara”.

Farré dijo que ahí yace una oportunidad para las universidades de reforzar la formación en esas habilidades que los estudiantes valoran para formar comunicadores con profesionalidad y rigor, con habilidades como profundización, capacidad de explicar la realidad y la diversificación de canales.

“Algunas de estas interacciones se dan con múltiples enunciadores que no son necesariamente medios ni periodistas, y que para ellos son tan válidos o más válidos que los periodistas o los medios”, dijo Farré. “La personalización de la información desde un estilo cercano genera transparencia y confianza”.

Albarello dijo que ya existen algunas universidades en América Latina que están formando estudiantes con habilidades de creadores de contenido, como el Politécnico Grancolombiano, de Colombia. Al respecto, Farré agregó que ahí existe una oportunidad para formar influencers de noticias que no descuiden el trabajo que hace un profesional de la información.

“Debemos formarlos en que vean la diferencia entre una información profesionalmente trabajada de una que no lo es, [...] en la diferencia entre ser un profesional de la comunicación y ser un divulgador”, dijo Farré. “O sea, que si son ‘influencers’, sean ‘influencers’ haciendo las cosas bien”.

Conscientes de la “burbuja algorítmica”

Pese a tratarse de estudiantes de comunicación y periodismo, la mayoría de los encuestados dijo sentirse tan solo “relativamente informado” sobre los temas de actualidad. La mayoría percibe que tiene buena información de sus temas predilectos, pero no sobre las noticias de las que “deberían” estar informados, de acuerdo con la investigación.

“Se informan más de los temas que les interesan”, dijo Albarello. “Pero después hay esta información de primer nivel de la que están más o menos al tanto de lo que sucede, a un nivel superficial, pero no demasiado porque no les genera interés”.

Aunque son conscientes de que su carrera les exige estar informados sobre múltiples temas, los estudiantes manifiestan que por momentos evitan –intencionada o desintencionadamente– ciertos contenidos noticiosos, ya sea por saturación informativa o por la negatividad de algunas noticias.

“Muchas veces me siento bombardeada de noticias: todos hablan de lo mismo, pero tratan de hallar un enfoque distinto para sobresalir y ser elegidas por el usuario,” dijo Vivani, la estudiante de la Universidad Austral. “Esto me genera saturación”.

Albarello dijo que en los grupos focales de la investigación encontraron que en momentos de sobrecarga informativa, como el COVID-19 o el estallido social en Chile de 2019, la negatividad de la noticia atenta contra el interés de los jóvenes. Y es entonces cuando tienden a evitar las noticias y a refugiarse en otro tipo de contenidos.

“A mí me gusta estar informada de la mayor parte de lo que pasa”, dijo Pedraza, la estudiante de la Universidad Blas Pascal. “Pero sí es verdad que muchas veces noticias de casos policiales que vinculan a niños menores, asesinatos y demás, no es de mi agrado leerlas”.

Como el smartphone es el principal dispositivo a través del cual se informan los estudiantes, el consumo informativo pasa inevitablemente por una lógica de personalización, dijo Albarello. Por eso no sorprende que muchos encuestados “apaguen” ciertos temas y palabras clave para que sus aplicaciones de redes no les muestren temas que no desean ver.

Argentine journalism professors and researchers Francisco Albarello (left) and Marcela Farré (right).

Los profesores e investigadores de periodismo Francisco Albarello (izq.) y Marcela Farré (der.) formaron parte del equipo que elaboró ​​el informe. (Foto: X)

Eso, dijo Albarello, implica el riesgo de encerrarse en una “burbuja algorítmica”. La buena noticia, agregó, es que el informe reveló que, a diferencia de otros sectores de jóvenes, los estudiantes de periodismo son conscientes de ello.

“Pero lo que está faltando”,  dijo Albarello, “tratándose de estudiantes de carrera de comunicación, es la agencia algorítmica: ¿qué hago con eso? ¿Cómo actúo frente a esa realidad utilizando el algoritmo a mi favor?”

Albarello dijo que las facultades de periodismo tienen el desafío de enseñar a los estudiantes estrategias para salir de esa burbuja. Y una de ellas, agregó por su parte Farré, es “educando” al algoritmo.

La investigadora dijo que en recientes congresos estudiantiles en Argentina, jóvenes han hablado de que para salir de esa “burbuja”, ponen en práctica estrategias como crear más de un perfil en las redes, seguir cuentas de diversas posiciones del arco ideológico y seguir patrones de consumo no homogéneos.

Según Farré: “Desconcertar al algoritmo sería un poco la  estrategia”.

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