texas-moody

Sobrevivió al ataque que mató a su amigo. Ahora su homenaje llega al Oscar

La sensación es agridulce. Se trata de la primera nominación para el fotoperiodista colombo estadounidense Juan Arredondo a un Premio Oscar. Pero la recibe por un documental que cuenta la historia de su amigo y colega Brent Renaud, que el 13 de marzo del 2022 se convirtió en el primer periodista extranjero en morir en la guerra en Ucrania.

“Hubiese querido que este mismo momento en el que estamos lo hubiéramos podido compartir con Brent”, le dijo Arredondo a LatAm Journalism Review (LJR).

Arredondo y Craig Renaud, hermano de Brent, decidieron hacer el documental “Armado con una cámara: vida y muerte de Brent Renaud”, como un proceso de sanación y de duelo tras su muerte. El documental, no obstante, se convirtió también en un tributo a los periodistas asesinados en todo el mundo.

El año 2025 terminó como uno de los más violentos para el periodismo. Según cifras del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), 129 periodistas murieron en todo el mundo el año pasado. América Latina no escapa a esta realidad. El CPJ registró el asesinato de 13 periodistas en 2025, seis más que en 2024.

“En medio de la época más mortífera registrada para la prensa, ‘Armado con una cámara’ subraya hasta qué punto llegan los periodistas de conflictos para informar,” dijo Jodie Ginsberg, directora del CPJ, organización que ha apoyado la distribución del documental. “Brent Renaud fue un documentalista intrépido que dedicó su vida a contar las historias de personas atrapadas en el punto de mira de las crisis globales”.

Two men smiling holding video cameras looking at the camera

Juan Arredondo and Brent Renaud. (Photo: Courtesy)

Arredondo nació en Nueva Jersey, pero se crió en Pereira, Colombia. Volvió a Estados Unidos para realizar su pregrado en Rutgers University y su doctorado en Carnegie Mellon University en química orgánica, hasta que un día decidió abandonar los laboratorios por la cámara fotográfica. Ahora, espera que el documental, nominado a mejor cortometraje documental, pueda también destacar la importancia del periodismo para la democracia e incluso para los procesos de paz y reconciliación.

Justamente gran parte de su formación como fotoperiodista se desarrolló en Colombia en temas relacionados con el posconflicto luego de haber trabajado freelance con el New York Times. Trabajó un año en el Centro Nacional de Memoria Histórica, una entidad que conserva y recopila todo lo relacionado con el conflicto armado del país. Luego como periodista independiente se dedicó a retratar temas como los menores combatientes en la guerrilla del ELN, y el proceso de paz con las FARC.

Tiene una maestría en periodismo y cine documental de la Universidad de Columbia, fue becario Nieman en 2019 y ganador de premios como el World Press Photo.

En el ataque donde murió Renaud, Arredondo también fue gravemente herido. Tuvo que afrontar 13 cirugías además de un largo periodo de terapias físicas para poder volver a caminar. En entrevista con LJR, habló sobre el impacto en la salud mental de periodistas que cubren conflictos, los ataques contra la prensa y la desconfianza de las audiencias.

Esta entrevista fue editada por motivos de extensión y claridad.

LJR: A Brent lo conociste cuando los dos fueron becarios de la Fundación Nieman, y así comienzan años de trabajo juntos. ¿Cómo se da la relación de amistad y laboral?

JA: Brent era muy, muy particular. Brent, en el documental lo comentamos, fue diagnosticado con autismo, síndrome de Asperger. Es un tipo de autismo de muy alta funcionalidad, es una persona que era muy inteligente, pero también una persona muy retraída socialmente. Me acuerdo que en los primeros días de la beca me parecía que era una persona extraña, callada, retraída, a veces faltaba a los eventos que nos coordinaban. Resulta que un fin de semana me llama porque se quedó por fuera de su apartamento y se quedó conmigo.

Ahí fue que empezamos a conversar y empezamos a hablar un poco, entendí que era una persona con una personalidad y una forma de ser muy distintas, pero nos unió el amor a la fotografía. A él le encanta la fotografía, también hacía sus fotos, le gustaba revelar, entonces nos acercó fue la pasión por la fotografía. Tomamos una clase sobre fotografía y guerra.

Y en cierta forma yo era como el gancho que lo jalaba a eventos sociales, porque le costaba mucho socializar. Sentí como que yo jugaba ese papel y después que conocí al hermano (Craig), entendí que nosotros jugábamos ese papel social.

LJR: ¿Cómo deciden viajar a Ucrania y cuál era el objetivo inicial?

JA: Ese proyecto buscaba documentar refugiados en diferentes partes del mundo. Esto iba a ser un seriado para Times Studios, una división de Time Warner. Empezamos en Centroamérica, habíamos estado en Guatemala, México, esa primera trayectoria tenía un enfoque de género, sobre todo la comunidad LGTBQ que se ve tan afectada en estos temas migratorios. Después estuvimos en Grecia, en el segundo campamento más grande que hay de refugiados. Ya para el 24 de febrero empieza la invasión de Rusia en Ucrania y tomamos la decisión de que sí, que vamos a incluir eso en el seriado. Brent y yo viajamos a Ucrania el 7 de marzo [de 2022].

 

Two people looking for objects in the ruins of a city in Ukraine. Behind them a man holding a camera taking a photo of the person taking the photo of himself.

Brent Renaud durante su cobertura de la guerra y los migrantes de la guerra de Ucranica. (Foto: Juan Arredondo)

LJR: Ustedes no estaban en la parte más violenta de la guerra, ¿cómo se da el ataque?

JA: Nosotros llegamos a Lviv y veíamos que toda la gente estaba llegando por trenes, por buses, por carros. Queríamos ver dónde era la génesis de este desplazamiento, nos decían que mucha gente venía de Kiev. Entonces, emprendimos ese recorrido con la meta de tratar de llegar a Kiev y ver qué era lo que estaba ocurriendo en la capital.

Eso nos toma casi una semana y en el transcurso de esa semana es que podemos evidenciar el bombardeo a algunas instalaciones militares, pero muchas veces bombardeaban zonas civiles, apartamentos, estaciones de buses, de trenes, también refinerías. En ese trayecto llegamos a Kiev. Kiev se había convertido en una ciudad de tránsito. Ahí no había refugiados, no había albergues, los trataban ahí mismo de despachar para el oeste.

Estando ahí, vemos cómo llegaban caravanas de carros civiles con sus banderas blancas, con letreros en cinta o con graffitis diciendo “niños a bordo” o “civiles a bordo” en ucraniano, pero también nos impresionó mucho porque muchos de esos carros tenían impactos de fusil.

Entrevistamos a la gente y nos decían, “nos disparan, no están respetando, los rusos, que somos civiles”. Estaban siendo desplazados de un área a las afueras de Kiev que se llama Irpin y Bucha. Tomamos la decisión de irnos el domingo en la mañana, marzo 13 [de 2022], a mirar este desplazamiento. Hay un puente que conecta Irpin con Kiev que los mismos ucranianos destruyeron para que los rusos no marcharan ni entraran a la capital.

Nosotros llegamos ahí, nos bajamos porque el carro no podía pasar y emprendimos a caminar hacia Irpin porque queríamos ver esta evacuación de personas. Empezamos a caminar y por ahí a los 40 minutos fue que nos pararon varios carros a preguntarnos en qué dirección íbamos. Nosotros no hablábamos ni ruso ni ucraniano, y uno de los conductores, Vladimir, él sí hablaba inglés, y nos dijo que era uno de los voluntarios que estaba evacuando personas, que nos podía arrimar hasta allá. Nos montamos en el vehículo, yo me senté en la parte de atrás, Brent al lado del conductor y por ahí 10 o 15 minutos de trayectoria, fue cuando yo pude ver del lado izquierdo, a través de la ventana, de una trinchera salieron dos soldados. El que estaba más cercano a la carretera vi que sacó una AK-47 y la apuntó al carro. Entonces, yo grité “Nos van a matar, nos van a disparar”. Y yo me tiré a la parte de atrás del carro en el piso para buscar refugio. Y ahí empieza la balacera.

Me movió el carro, me empujó hacia los lados del carro, hizo una U y él volvió como a tratar de devolverse y eso nos puso en la mirada de estos soldados y ahí fue que nos emboscaron.

Eso no duró ni minutos, pero a uno se le hace eterno. Recuerdo que siento el impacto en el glúteo izquierdo, muy doloroso, es un golpe en seco. Y yo grito “me dispararon”, pero nadie me respondió.

Ya en ese momento el carro estaba averiado. Y ahí es cuando ya el carro para por completo y ahí es que me levanto del piso cuando veo que Brent está sangrando en el cuello, trato de pararle la herida, pero ya en ese momento Brent había fallecido.

Vladimir sale del carro, me ayuda a sacar a Brent del carro, lo acostamos en el andén y ahí es cuando ya me doy cuenta de que la herida mía es muy grave, me empiezo a desmayar, estoy sangrando mucho. Afortunadamente otro de estos relevos venía en camino y lo logramos parar, me meten en este carro y me evacuan. Llego otra vez a ese puente, lo único que recuerdo es que cogí las cámaras, di unos pasos y me desmayé.

Me levanté no sé a los cuantos minutos ya en una ambulancia y empiezo a preguntar qué pasó con Brent, dónde está Brent, si Brent murió, pero nadie me da respuesta. Me evacuan para Kiev y en el transcurso de esa evacuación, llamo al hermano [de Brent] y le digo “Nos dispararon, Brent está gravemente herido, yo estoy herido, voy para un hospital”.

LJR: Por su narración, no les dieron ni oportunidad de identificarse como prensa y civiles.

JA: Nada. No, no. Y nosotros teníamos chaleco antibalas, teníamos casco, teníamos las cintas que decían que éramos prensa. Pero ya por lo que habíamos evidenciado días anteriores, los rusos no estaban respetando estas reglas de la guerra, estos derechos humanos, de respetar a los civiles, ese tratado de Roma y todo eso porque ya habíamos visto en días anteriores que estaban disparando a carros de civiles.

Ahora, ¿por qué nos atacaron? Eso lo investigaron, pero nunca se llegó a una conclusión, pero sí se determinó que eran tropas rusas, porque a las semanas se descubren las fosas comunes en Bucha, donde cometieron todas estas atrocidades y estas masacres.

LJR: Después de un ataque de este tipo y después de superada la parte física y de salud, ¿cómo es volver al trabajo periodístico? ¿Buscaste ayuda?

JA: Eso fue un proceso de buscar la mejor ayuda de asistencia mental. Ha sido también un proceso de experimentación porque no ha sido fácil, hay demasiadas formas de hacer terapia. En un principio la universidad me puso en contacto con un grupo, yo siento que eso fue como un tratamiento muy clínico. Yo encontré que la mejor forma era haciendo terapia. Pero siento que este gremio no es muy abierto a ese tipo de trauma. Hay una cultura muy machista, ese machismo tóxico, que uno es un berraco y uno no comparte los sentimientos. Y también hay esta figura caricaturesca un poco, un estereotipo de fotógrafo de guerra que es el que está buscando la adrenalina, que es el alcohólico, y nada de eso, creo que no hemos sido ni Brent ni nosotros.

Young man seating in a chair, looking at the camera

Photojournalist Juan Arredondo. (Photo: Courtesy)

Entonces hay que combatir un poquito de eso. Empecé a notar que algunos miembros de la comunidad se me acercaban que si quería hablar y eso me ayudó mucho. Pude conversar con varios fotógrafos que estuvieron en situaciones similares o peores y eso ayuda mucho a procesar lo que pasó, a entender y superar muchos de los traumas.

Uno de ellos es ese síndrome del sobreviviente, que uno queda como muy marcado por eso. Eso me dio muy duro porque me sentía como un mal amigo, “qué tan cagada yo lo que hice”, haber dejado a mi amigo tirado, sentirme culpable. Ese día se convierte como una película que se repite y repite. Uno empieza a dudar: por qué me senté atrás, si me hubiera sentado adelante, si ese día nos hubiéramos retrasado, en fin.

Creo que es una herida que nunca sana. Siempre queda ahí y uno tiene unos días que son más difíciles que otros. Y hacer este documental nos ayudó mucho a sanar. Me acerqué más a su hermano. Nos permitió a los dos por lo menos sanar, entender qué fue lo que ocurrió y darnos como un propósito.

Eso ayuda mucho: trabajar en un proyecto porque nos da un propósito. ¿Cómo hacemos? ¿Cómo lidiamos con este dolor y este duelo? Y fue hacer este documental.

Un tributo a Brent, pero también lo que queríamos era hacer un tributo a todos estos periodistas [muertos] porque los últimos tres años han sido los más violentos y donde se han cometido más asesinatos a periodistas.

LJR: A pesar de que la investigación del ataque en su contra no llevó a conclusiones, ¿crees que el documental y lo grabado de su crimen pueda servir como una evidencia legal en algún punto?

JA: La decisión de grabar era porque siempre hemos tenido un pacto, ellos lo tenían como hermanos y nosotros lo tenemos aún, es que si algo nos llega a ocurrir no vamos a parar de grabar y en la medida posible tratar de recuperar al otro: si es secuestrado, si es asesinado. La respuesta de Craig es “esto lo voy a grabar. No sé para qué, pero lo voy a grabar”.

Después, cuando ya regresa él, pasa el velorio, nos sentamos a ver qué vamos a hacer con todo este material. Entonces HBO se nos acerca, y nos dice cómo podemos ayudar y ahí es cuando Craig les propone un documental.

Llegamos a la conclusión que lo que queríamos hacer era un tributo a Brent, mostrar su trabajo, su obra, pero también un tributo, como digo, a los periodistas justamente por lo que estaba ocurriendo.

Sentimos que era muy relevante incorporar todo lo que él había hecho, su trayectoria. Uno de los retos que tuvimos era tratar de encontrar esa voz de Brent en todos estos archivos.

LJR: Cubrir violencias como la de México o Colombia suele ser comparada con una guerra, ¿qué consejos podrías dar a periodistas que cubren estos temas en relación con su salud mental? ¿Cómo mejorar en este aspecto?

JA: He identificado a través de este documental y en los conversatorios que hemos tenido es que sí hay una falencia y un déficit muy grande de capacitación y de preparación de los periodistas para cubrir ese tipo de conflictos. Lo digo porque he estado en facultades de periodismo donde no se les enseña a los alumnos cómo hacer esto.

La práctica normal es que tú coges un tiquete de vuelo, te vas para un conflicto y tratas de conseguir trabajo desde allá.

No hablamos mucho de personas independientes, que vamos a hacer este tipo de trabajo y cómo se prepara uno para eso. Siento que sí se necesita generar más recursos no solamente para preparar a las personas en este tipo de conflictos, sino las secuelas que eso deja, porque eso se acumula.

Y, no voy a generalizar, pero el tema de salud mental en Latinoamérica es algo complejo, que aún se mira con un poco de estigma. No sé a nivel laboral cómo se aborda, pero sí siento que hay una falencia ahí porque no se habla.

Y esos vacíos sí se necesitan llenar, sobre todo porque ahorita estamos viendo que el periodismo está bajo ataque no solamente en zonas de conflicto, sino que hay muchas cosas: intimidación, autocensura, tenemos colegas en El Salvador que están haciendo reportería desde el exilio. En Colombia tenemos también temas de autocensura. En México, hay muchos colegas que los carteles los están asediando.

LJR: Con el documental buscan hacer un tributo a periodistas en general y el rol que juegan especialmente en guerras y conflictos. Al mismo tiempo, el periodismo enfrenta como decías ataques desde diferentes frentes, además de un recelo de la audiencia que no ve esa importancia. ¿Cómo recuperar esa confianza?

JA: Sí, esa pregunta es muy compleja. El problema que tenemos es que nosotros no somos protagonistas. Esta es mi primera vez que yo me siento que estoy frente de una cámara y usualmente siento que el público no sabe eso. Y esa ha sido la reacción cuando ven el documental: “Nosotros no sabíamos que ustedes se acercan tanto al peligro”.

Fisherman in Bocas de Barbacoas, Antioquia, Colombia.

Work of Juan Arredondo in Colombia. This photo was taken in Bocas de Barbacoas, Antioquia, on February 13, 2017. (Photo: Juan Arredondo)

Ahí hay partes que ves cómo a Brent lo emboscan en Irak, el tema del carrobomba más grande que explota ese año en Somalia. Las personas no van allá a ver cómo es que la gente reporta en estas zonas. Como reporteros visuales, uno tiene que estar ahí al lado.

Ojalá el documental genere un poco de información e interés en las personas de entender lo que hace un periodista en un conflicto.

Pero no sé cómo se gana la confianza. Obviamente estamos ahorita en una pelea contra la desinformación. Cada vez estamos viendo más gobiernos autoritarios tratando de desmentir los informes que se dan. Pero creo que el periodismo juicioso, riguroso, que sigue todos estos principios de periodismo de verificación, eso es lo único que tenemos en este momento porque lo demás es opinión. Nuestro papel como periodistas es eso, es resistir e informar a la gente de lo juicioso que en realidad se hace el periodismo.

Además, es un acto también de grabar la historia, de evidenciar la historia, de poder tener un récord o tener algo que sea histórico.

Se gana la confianza haciendo el periodismo juicioso, no periodismo amarillista, perezoso, a la distancia. No di una respuesta concreta, pero ese es el reto que creo que estamos teniendo todos en este momento: ¿cómo volvemos a ganar la confianza del público con tanto ataque?

LJR: Por tu experiencia cubriendo la paz, ¿cuál crees que es el rol del periodismo y fotoperiodismo con la paz o en escenarios de posconflicto? ¿Puede ser una herramienta de ayuda?

JA: Sí. Esa fue mi investigación cuando fui Nieman fellow en Harvard: mirar estos procesos de paz y reconciliación. La fotografía, siento yo, por ejemplo, en el caso de Perú, sirvió para generar esa conversación sobre lo que estaba ocurriendo. Muchas de las víctimas del conflicto no sabían qué había pasado con sus familiares que habían sido desaparecidos y resulta que el Ejército tenía archivos muy detallados de todas las personas que ellos habían desaparecido, arrestado, etc. Eso ayudó a generar esa reconciliación. Al final los procesos de paz y reconciliación le apuntan a la verdad o a la justicia.

La fotografía también cumple un papel muy importante que es la evidencia. Si te remontas a la época de Bosnia, hubo muchos fotógrafos que cubrieron ese conflicto y esas imágenes se usaron para esclarecer quiénes habían sido los que perpetraron esa violencia y que sí había sido una masacre étnica. También cumple una función en procesos de reparación y reconciliación. Sino que la naturaleza de los procesos de posconflicto tiende o a esclarecer o buscar la justicia. Y esa es la negociación que siempre ocurre en estos procesos de paz.

Entonces sí creo que la fotografía cumple un papel muy importante.

LJR: ¿Qué representa la nominación y ganar este Oscar?

JA: Para mí siempre ha sido, lo digo como Juan, ha sido un sentimiento encontrado. Por una parte, este no fue el documental por el que queremos ser celebrados, con este honor que nos están dando y con estos premios. Ni el hermano ni yo nos imaginábamos que este era el documental por el que íbamos a tener toda esta atención. Es difícil porque hubiese querido que este mismo momento en el que estamos lo hubiéramos podido compartir con Brent. Siempre queda uno con esa mezcla de esos sentimientos encontrados, de que me alegro, pero me pongo triste.

Cuando empezamos el documental, obviamente nunca fue una meta llegar hasta este nivel. Lo que queríamos era hacer un tributo, recordarlo a él, sanar. Y lo que tenemos ahora es continuar su legado, seguir trabajando como trabajábamos, seguir haciendo las historias que nos interesan y que sentimos que son importantes de contar, sobre todo historias que casi no están en los medios. Esa era la meta.

Poster of a documentary called Armed only with a camera

Poster del documental "Armado con una cámara" cuando fue nominado al Oscar.

Igual llegar hasta estas instancias es ya es un orgullo, no lo habíamos imaginado y queríamos inmortalizar un poco el nombre y el trabajo de Brent, y se logró, ¿no? Esperar ahorita los resultados de la ceremonia.

LJR: A la que irán todos…

JA: Sí, claro. Todos, la familia. Hacer fuerza. Yo le digo a la gente que mi mamá prende veladoras, las amigas le preguntan a mi mamá que en dónde pueden votar y yo le digo ‘mami, eso no es Colombia tiene talento’ [risas].  Pero me parece muy lindo. Si ganamos, se haría historia como el primer colombiano, pero va más allá, es dar a conocer el trabajo de nosotros.

Lo importante ahorita es que la gente entienda la importancia del periodismo, sobre todo en países donde se está viendo muy afectado.

No es solamente que nos atacaron a nosotros, es que constantemente no hay presupuestos, las salas de reacción se están viendo afectadas, en Estados Unidos estamos viendo desiertos de noticias, hay lugares donde no existe ya el periodismo, donde no hay un periódico, donde no hay un reportero que vaya a la Corte a mirar qué es lo que está haciendo, el ‘chanchullo’ que está haciendo el alcalde.

O sea, todo esto que implica que una democracia funcione de una manera más saludable.

Republica esta historia en tu medio de forma gratuita, con crédito a LJR. Lee nuestros lineamientos