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Trump 2.0 instrumentaliza el caos y satura a los medios, según periodistas en 26° ISOJ

Cubrir a Donald Trump ha sido durante mucho tiempo una tarea difícil para los periodistas en Washington, pero su nueva administración tiene un impulso tan frenético que el desafío se ha vuelto aún más complejo. En el panel “Cubriendo a Trump 2.0: Desafíos a los que se enfrentan los periodistas en Washington DC”, celebrado el viernes en el Simposio Internacional de Periodismo Online (ISOJ), experimentados periodistas de política compartieron puntos de vista, evaluaron los peligros para la democracia y el periodismo independiente y debatieron sobre cómo la prensa puede estar a la altura de este momento histórico.

El panel, celebrado en el Shirley Bird Perry Ballroom de la Universidad de Texas en Austin, reunió a Elizabeth Kennedy, editora de la sección White House de The New York Times; Ashley Parker, periodista de The Atlantic; Eugene Daniels, presidente de la White House Correspondents’ Association y corresponsal en Washington de MSNBC; y Evan Smith, cofundador de The Texas Tribune y asesor del Colectivo Emerson, quien fungió como moderador.

Uno de los principales puntos planteados fue la estrategia deliberada de la administración Trump de “inundar la zona”, es decir, sobrecargar a la prensa y a otros órganos de poder con múltiples eventos simultáneos. Parker, de The Atlantic, describió cómo se implementó esta táctica en su primer día en el cargo, con la firma de más de 20 órdenes ejecutivas en pocas horas, muchas de ellas ambiciosas, y tres discursos diferentes.

“Su actitud fue como, ‘es tu problema, tienes que elegir’. Ya sea que dedicarámos nuestros esfuerzos al indulto de los invasores del 6 de enero o a las órdenes ejecutivas de inmigración, o a cubrir los bailes, o sus discursos. Pero no podíamos hacerlo todo”, dijo Parker. “Siento que todos estamos luchando por saber qué cubrir y cómo cubrirlo”.

Kennedy, de The New York Times, reforzó la necesidad de que los periodistas reconozcan y se adapten a esta estrategia. Aunque es necesario cubrir los acontecimientos diarios, los periodistas también deben centrarse en las grandes historias y en las transformaciones estructurales, dijo.

“Hay un millón de historias, y tenemos que cubrir eso, pero también tenemos que dar un paso atrás y mantener la mirada en las grandes historias, los grandes cambios. Cómo ve Trump el poder, cómo está cambiando la presidencia estadounidense”, dijo la periodista. “Son cuestiones importantes y creo que el peligro es reducirse a minucias cada día”.

Otro elemento llamativo es la voluntad del Gobierno de desafiar las normas y convenciones democráticas, dijo Parker.

“Gran parte de una sociedad democrática funciona sobre la base de normas y sutilezas y construcciones sociales”, dijo. “Y lo que él entiende ahora es que mucho de eso, al parecer, se puede ignorar”.

Construyendo una realidad alternativa

Entre los ejemplos mencionados está el intento de Trump de controlar directamente la cobertura informativa. Daniels, presidente de la White House Correspondents’ Association, recordó que en su primer mandato, Trump intentó prohibir la entrada a los periodistas a la Casa Blanca, pero fue frenado por sus asesores. Ahora eso ha cambiado. Daniels explicó que la Casa Blanca está tratando de quitar a la White House Correspondents’ Association el poder de decidir quién participa en las conferencias de prensa, una ruptura con décadas de práctica.

“Durante mucho tiempo, décadas, los presidentes permitieron que esa relación fuera la que es porque sabían que serían más fuertes si las personas que les hacían preguntas eran personas bien informadas, personas con mejores recursos”, dijo Daniels. “Las personas a las que se cubre no deberían elegir a las personas que les cubren. Y punto”.

Los panelistas destacaron cómo Trump ha aprendido desde su primer mandato que puede “doblegar la realidad a su antojo” y que gran parte de la sociedad democrática funciona sobre la base de normas -no leyes- que pueden ser ignoradas. Ashley Parker observó esto como una experiencia de aprendizaje por parte del presidente.

“[Trump] aprendió las lecciones de las elecciones de 2020, que perdió, y las lecciones del 6 de enero, que fue una insurrección mortal y un ataque a la capital estadounidense”, dijo. “Es decir, que si repite algo lo suficiente, puede conseguir que gran parte de la opinión pública estadounidense se lo crea”.

Kennedy señaló cómo se manifestó esta estrategia en el reciente episodio de la filtración de planes militares por parte de la revista The Atlantic.

“Si digo que esta información no es clasificada y no es gran cosa, entonces no es clasificada y no es gran cosa. Y punto, fin de la historia”, dijo. “Todos deciden que lo que decimos es la realidad y esa es la historia que vamos a seguir”.

La uniformidad entre los miembros del actual Gobierno constituye una diferencia crucial entre el primer y el segundo mandato de Trump, coincidieron todos los panelistas.

“No hay apóstatas en este Gobierno. Cerrar filas es fácil, todo el mundo está en línea”, dijo el moderador Evan Smith. “Había gente en el anterior Gobierno que podría haber dicho desde la barrera: 'sabes, esto es malo, esto es terrible'. Rompían filas. Esta vez nadie rompe filas”.

Credibilidad amenazada

Los panelistas también abordaron cómo la estrategia de Trump de distorsionar la realidad afecta a la credibilidad del periodismo en su conjunto. Daniels advirtió que el presidente no solo convence a sus partidarios de mentiras, sino que también hace que otras personas se muestren escépticas ante la política.

“Cuando llegamos a la gente con información real, verificable, que sabemos que es cierta, la gente no la cree, porque el pozo de la verdad está envenenado”, dijo.

Ante este reto, una de las sugerencias de Parker fue producir historias contextuales, reuniendo piezas de información dispersas y mostrando cómo encajan entre sí. Estas publicaciones suelen tener gran repercusión, porque los lectores están “hambrientos” de contenidos que organicen el caos informativo.

“Algo que lo reúna todo y explique los detalles y la información, por qué es importante y qué dirección puede tomar”, explicó Parker.

En la sección de preguntas y respuestas con la audiencia, se prestó mucha atención a cómo el ecosistema de influencers impacta en las prácticas políticas, con el ejemplo del nombramiento de Pete Hegseth y la presión coordinada de los partidarios de Trump sobre la senadora Joni Ernst. Daniels señaló que, aunque pueda parecer que las plataformas de redes sociales tienen una influencia limitada entre el público en general, su impacto se amplifica.

“Las personas que realmente están prestando atención a esto son las personas que hacen las leyes”, dijo. “¿Lo ve mi abuela? Por supuesto que no. ¿Lo ve el primo de alguien en Iowa? Probablemente no. Pero el impacto en sus vidas se sentirá, porque las personas que toman las decisiones en Washington y en todo el país y los puestos de liderazgo sí están prestando atención”.

El panel también abordó el desfío al que se enfrentan los medios locales, especialmente tras los cambios en la relación entre la Casa Blanca y la agencia Associated Press, la cual suele representar a muchos medios más pequeños. Kennedy subrayó la importancia de la cobertura local de las repercusiones de las decisiones federales.

“Estarán en la primera línea de lo que ocurra en Washington”, dijo. “¿Quiénes son las personas afectadas? ¿A quién perjudica, a quién ayuda?”

Traducido por César López Linares
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