“La fusión de las dos emisoras del Grupo Prisa en Colombia no es solo una reorganización de parrillas. Es el reconocimiento explícito de que la radio, incluso la radio grande, incluso la radio influyente, ya no puede sostenerse como antes. Los hábitos cambiaron, la publicidad se fragmentó, las audiencias envejecieron y el negocio dejó de ser previsible.
Detrás de esta decisión está la estrategia global de Prisa, un grupo que dejó de pensar solo como empresa de medios y empezó a actuar como un activo financiero que debe ser rentable, eficiente y atractivo para sus inversionistas con la lógica clara de no más números en rojo y resultados financieros positivos.”