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Cómo la falta de corresponsales brasileños en China afecta la percepción de ambos países

Esta historia de Giovana Fleck apareció originalmente en Global Voices el 8 de junio de 2021. Fue traducida por Gloria Moreno.

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Periodistas advierten de la necesidad de una “homogeneidad” y un conjunto “exótico” de narrativas para informar sobre China. | Imagen: Giovana Fleck/Global Voices

“No se puede entender China sin estar en China”, dice el periodista Marcelo Ninio. Es el único corresponsal brasileño acreditado en suelo chino. Es más, es el único sudamericano. “También hay un reportero cubano. Pero somos los únicos dos de América Latina”.

Pero ¿por qué tan pocos periodistas? Teniendo en cuenta que China es el mayor socio comercial de Brasil y es tan vasto y diverso, es probable que sea de interés público informar más sobre el país a los brasileños. “¿Quieres la respuesta corta o la larga?”, dice Ninio en una llamada con Global Voices.

La respuesta corta es la que se espera: dinero. Destaca que el alto costo de ubicar a un reportero en otro país sumado a la falta de recursos en muchas salas de redacción ha hecho que el periodismo internacional fuera una de las primeras áreas en sufrir recortes presupuestales.

Pero hay más complejidad en este problema. Para Ninio, esto incluye aspectos culturales y la dificultad de ser periodista en China, un país lleno de restricciones. “Necesitamos más información y un buen análisis sobre China, de lo contrario, continuaremos viendo crecer la desinformación y la sinofobia en Brasil”, dice. Esto reduce las posibilidades de que los brasileños entiendan el mundo”.

Una cultura de estereotipos

“La referencia de Asia para el brasileño es algo muy homogéneo. Es común escuchar que chino, japonés y coreano son todos iguales en Brasil”, dice la periodista Talita Fernandes, en una llamada con Global Voices. Después de más de tres años como reportera del diario Folha de São Paulo, uno de los principales periódicos de Brasil, Fernandes decidió trasladarse a Pekín para dedicarse a estudiar chino. “En la prensa, la imagen de China tiene algunos estereotipos; se cita comúnmente a partir de la analogía de un ‘dragón rabioso’, por ejemplo”, dice.

Estos clichés también fueron observados por la columnista de Folha, Tatiana Prazeres, que es miembro principal de la Universidad de Economía y Negocios Internacionales en Pekín. Prazeres publicó una columna en febrero de 2021 en la que decía que en Brasil “hay opiniones apasionadas, posiciones categóricas y puntos de vista definitivos sobre China”, y hay falta de información y análisis.

Después de la columna de Prazeres, Talita Fernandes se dirigió a Twitter para publicar su propia perspectiva sobre la falta de cobertura sobre China:

Tweet by Fernandes

3) Particularmente creo que no solo Folha sino todos los diarios deberían invertir en corresponsales aquí. Y eso exige tiempo y preparación, no da para improvisar. Es necesario llegar sabiendo bastante de historia de China, tener por lo menos alguna noción del idioma (que es bien difícil). —————- Desde aquí y ahora veo lo ignorantes que somos en Brasil sobre la diversidad que es China: culturalmente, socialmente, económicamente. Vemos a China como un bloque monolítico y eso no es lo que he visto aquí hasta ahora.

Para no alejarse tanto de la práctica periodística, decidió asumir la edición del boletín Shūmiàn, plataforma coordinada por voluntarios que busca establecer puentes de entendimiento entre China y América Latina. Que sea voluntario también es una medida de protección. “Si me pagaran por esto, estaría practicando una actividad ilegal ya que el periodismo autónomo es algo que no existe en China”, dice Fernandes.

En su trabajo, Fernandes explica que intenta escapar de las narrativas que sigue frecuentemente en la prensa brasileña. “Los medios son muy dependientes de las agencias de noticias o de las salas de redacción globales, lo que significa que la cobertura pierde matices y algunas veces termina siendo superficial o sin conexión con los brasileños. O cuando el reportero quiere profundizar, siempre termina presentando a China al lector en un tono repetitivo que a veces resulta demasiado crítico o demasiado ingenuo “.

Marcelo Ninio dice que la comunidad de reporteros internacionales en China está unida: “Todos pasamos por las mismas dificultades, creamos un sistema de apoyo para ayudarnos unos a otros como podemos”.

Para él, la cobertura de sus colegas representa mucho de lo que es común en las democracias occidentales, pero no incluye ideas que son centrales para los brasileños. “Mi desafío aquí es hacer una cobertura que escape de la tensión entre Occidente y China. Hay luchas que no forman parte de la estrategia internacional de Brasil-China y viceversa”.

Ninio también dice que lo principal para él es analizar el entorno que lo rodea y comprender las perspectivas chinas sin paternalismo.

Un ejemplo es cómo los chinos ven los derechos humanos. Para los brasileños, el concepto de derechos humanos está usualmente asociado con la libertad de expresión, mientras que para los chinos, la conversación es usualmente mas sobre el desarrollo. “Ambas cosas son complementarias, pero yo sé que tengo que explicar eso a una audiencia brasileña”.

Esta es el segundo encargo de Ninio como corresponsal en China. El primero fue entre 2013 y 2015, también para el periódico Folha de São Paulo. Ninio es periodista internacional con experiencia en Estados Unidos, Europa y cobertura de conflictos, y decidió presentar la idea de una columna desde el punto de vista chino con perspectiva brasileña al diario O Globo.

“Llegué a China en octubre de 2020. Además de la pandemia, fue claro para mí que la dificultad al acceso de información era mucho mas grande”, dice Ninio.

Atribuye esto a los crecientes enfrentamientos con la administración Trump en 2020. Ninio explica que acceder a fuentes oficiales del Gobierno es casi imposible, pero ahora los ciudadanos también están más reacios a opinar. Además de eso, el idioma es una barrera y tiene que contar con traductores para ayudar durante las entrevistas. “Pero todas estas barreras nos obligan a crear mecanismos para manejar el trabajo”, dice.

Ninio utiliza una combinación de investigación e informes de campo para cubrir China, ya que el acceso a las fuentes y a datos oficiales es muy limitado. “Hasta el día de hoy, escucho de los brasileños que China tiene la culpa de la pandemia, que China quiere controlar la economía … Brasil necesita periodistas que informen sobre China abordando esas brechas de información”.

“Héroes invisibles”

Las dificultades de cubrir China no solo las comparten los brasileños. Talita Fernandes describe a los ciudadanos chinos que trabajan de asistentes en publicaciones internacionales con sede en China como “héroes invisibles”. Son quienes tienen el conocimiento y fuentes locales, pero los contratan sin el título de “reportero” y no firman sus propios reportajes. Esto sucede porque los ciudadanos chinos no pueden trabajar como periodistas en el país para medios extranjeros.

Pero este arreglo no impidió que en 2020 arrestaran a Haze Fan, asistente de noticias de Bloomberg News. La Oficina de Seguridad Nacional de Pekín no aclaró las acusaciones que llevaron a su arresto. Permanece detenida bajo la sospecha de poner en peligro la seguridad nacional.

En marzo de 2021, la BBC decidió trasladar a su corresponsal de Pekín a Taipéi debido a amenazas por la cobertura sobre el pueblo uigur. El Club de Corresponsales Extranjeros de China afirma que al menos 20 periodistas tuvieron que abandonar el país desde 2020.

Tweet from Foreign Correspondents' Club of China

1/Declaración sobre salida de periodistas: El Club de Corresponsales Extranjeros de China está preocupado y entristecido al saber que John Sudworth, galardonado corresponsal de la BBC en China durante los últimos nueve años, abandonó China continental el 23 de marzo con poco tiempo de preaviso en medio de preocupaciones por su seguridad y la de su familia.

Esa hostilidad es exactamente lo que los especialistas advierten como dañina para la imagen de China globalmente. Para intentar abordar esta brecha, algunas iniciativas periodísticas independientes como ChinaFile, Caixin Global, y Diálogo Chino (o su versión en inglés, China Dialogue) –además del propio boletín Shūmiàn– intentan tender un puente entre China y Occidente. “Necesitamos diversidad y competencia para informar sobre China para evitar narrativas falsas como la del ‘virus chino’ que se hizo tan popular en Brasil”, dice Fernandes.


Esta historia es parte de una investigación del Observatorio de Medios Cívicos sobre narrativas en competencia sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y explora cómo las sociedades y las comunidades tienen diferentes percepciones de los posibles beneficios y daños del desarrollo liderado por China. Para obtener más información sobre este proyecto y sus métodos, haga clic aquí.

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