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La Unesco publica en español dos informes para entender y enfrentar la desinformación sobre COVID-19

“Desinfodemia” es la palabra que la Unesco usa para describir un problema al que se enfrentan los ciudadanos del mundo de manera paralela a la crisis causada por la pandemia de COVID-19: la información falsa sobre el nuevo virus que circula a una rapidez imposible de controlar.

La desinformación alrededor del coronavirus es de tal magnitud que según expertos de la organización se trata de otro tipo de pandemia que puede tener efectos “más mortales que la desinformación sobre otros temas, como la política y la democracia”. La información falsa en este tema genera confusión y le dificulta a la ciudadanía tomar decisiones que puedan salvar vidas, agregó la organización.

“El fenómeno de la desinformación se ha convertido en una de las más complejas piezas del amplio rompecabezas que forma los riesgos asociados al ecosistema de las redes sociales. Comprender sus varias aristas es un paso fundamental para encontrar las soluciones tan necesarias para contrarrestarle”, dijo Guilherme Canela, jefe de la sección de Libertad de Expresión y Seguridad de Periodistas de la Unesco, a LatAm Journalism Review.

Portada policy brief Unesco

Portada del primer informe de política de la Unesco sobre la desinformación alrededor de COVID-19. (Captura de pantalla).

Por ese motivo, la Unesco publicó dos informes de políticas (policy briefs) que lidian con este problema al analizar los tipos de desinformación viral que ayudan a impulsar la pandemia e investigar cómo se está respondiendo a este problema desde los medios hasta los Estados pasando por las empresas de comunicación por internet. También analizan estas respuesta, evalúan los riesgos de medidas posiblemente muy restrictivas – especialmente su impacto a derechos fundamentales como la libertad de expresión – y ofrecen recomendaciones para que la respuestas estén acorde con los estándares internacionales de derechos humanos.

“En este proceso [de comprensión del problema], los periodistas juegan un rol fundamental al ayudar a sus lectores, incluyendo los tomadores de decisiones en varias esferas, a entender el fenómeno lanzando luces sobre la cuestión. Estos dos policy papers son mapas que ayudan a recurrir este camino”, explicó Canela.

A través de estos informes, la Unesco invita a periodistas, editores de noticias, empresas de comunicaciones por internet, proveedores de servicios y reguladores, organizaciones de la sociedad civil así como a los Estados miembro a ayudar a “aplastar la curva” de la desinformación sobre COVID-19.

Para lograrlo han estipulado cuatro objetivos diseñados que puedan: contener y contrarrestar de manera efectiva las falsedades peligrosas causadas por la desinformación; ayudar a los Estados a que sus respuestas para frenar la ‘desinfodemia’ se ajusten a las normas internacionales sobe libertad de expresión, acceso a la información pública y privacidad; ofrecer a la ciudadanía habilidades de alfabetización informativa de tal manera que estén empoderados; y apoyar al periodismo independiente para que pueda ofrecer información verificable y confiable.

Aunque las versiones en inglés fueron dadas a conocer el pasado 24 de abril, las versiones en español fueron publicadas este julio.

Desinfodemia: Descifrando la desinformación sobre el COVID-19” es el primero de los informes el cual parte del principio de que si la información empodera, la desinformación le resta ese poder a las personas. “El acceso a información verificable y confiable hace que el derecho a la libertad de expresión sea significativo. La desinfodemia funciona diametralmente contra este derecho durante una pandemia”, señala la Unesco.

Las autoras Julie Posetti y Kalina Bontcheva analizan los nueve tipos de desinformación sobre el coronavirus, las cuatro modalidades en las que se han dado e identifican diez categorías de respuestas puestas en funcionamiento que la mayoría de las veces tiene implicaciones en la libertad de expresión.

Para el segundo informe, “Desinfodemia: Diseccionando respuestas a la desinformación sobre el COVID-19”, las mismas autoras analizan de manera crítica esas diez respuestas ante la propagación de desinformación. Al analizarlas, las autoras tienen en cuenta el ciclo de vida de la información falsa como producción, transmisión, recepción y reproducción; y cómo se atacada cada uno de estos procesos. Especial atención en este análisis tiene el impacto que estas respuestas puedan tener en los derechos humanos a la libertad de expresión, acceso a la información publica y privacidad.

Los informes fueron realizados por el sector de Comunicación e Información de la Unesco para continuar con su mandato de “promover la libertad de expresión y el acceso universal a la información”. Los documentos contaron con el respaldo del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ, por sus siglas en inglés), una organización que ha estado ayudando a los periodistas del mundo – quienes son los que han estado en primera línea de lucha contra la desinformación – a que puedan entregar información precisa, confiable y verificable a las ciudadanías del mundo, señaló la Unesco.

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