“El exilio es como divorciarte aún estando enamorado”, dijo la periodista venezolana y directora y cofundadora del medio digital Efecto Cocuyo, Luz Mely Reyes, en la sesión de apertura del 18º Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital.
Reyes dijo esta frase citando al periodista venezolano Cesar Miguel Rondón, quien formó parte de su investigación “Te tienes que ir” sobre la situación de los periodistas venezolanos que se han visto obligados a desplazarse forzosamente y vivir en Estados Unidos a partir de 2015.
Para este trabajo, Reyes entrevistó a 10 periodistas: seis mujeres y cuatro hombres con edades entre 30 y 70 años. Todos trabajaban en medios impresos en Venezuela, en la radio, en la televisión o en medios digitales.
Algunos han seguido ejerciendo la profesión, mientras que otros han tenido que realizar otros trabajos fuera del área de la comunicación para sobrevivir. Sin embargo, todos coinciden en que su huida de Venezuela se debe a las restricciones al ejercicio del periodismo en el país, a las violaciones a la libertad de expresión y a las violaciones al derecho de información.
Algunos salieron por demandas judiciales, otros por eliminación de pasaporte, persecución o amenazas físicas.
“A veces la gente cree que el periodista se mueve porque le da la gana”, dijo Reyes. “No, estos periodistas y muchísimos periodistas no nos movemos de nuestros países porque queremos. Nos movemos porque nos dicen ‘te tienes que ir’”.
Aunque le ha costado aceptarlo, Reyes es también una de las más de 7.8 millones de venezolanos que se encuentran viviendo fuera del país, el segundo mayor desplazamiento del mundo.
Y es que los últimos 26 años en Venezuela, según dijo, han sido el libreto usado por el autoritarismo mundial para ir arrinconando al periodismo independiente.
“Entre 2015 y 2016 hubo en Venezuela un movimiento que llamamos la primavera de los medios digitales. Fue hermosísimo”, dijo Reyes haciendo alusión al boom de creación de medios digitales independientes en Venezuela. El medio que ella dirige, Efecto Cocuyo, fue fundado en ese momento.
“Pero el invierno ha llegado. No solamente por el tema de los financiamientos y del cierre de la filantropía internacional, sino que el modelo ha llegado a su momento de caducidad y se requieren hacer nuevos experimentos”, dijo ella.
El Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela en su Reporte anual 2024: “La prensa cautiva: terror, silencio, prisión y exilio” documentó que solo el año pasado 22 periodistas fueron desplazados forzosamente, 14 trabajadores de la prensa fueron detenidos y a al menos 40 periodistas y activistas de derechos humanos les fue anulado su pasaporte.
Según Reyes, en Venezuela, el régimen ha bombardeado a la industria periodística y ya no quedan espacios para que periodistas jóvenes y con mayor experiencia se enriquezcan mutuamente. Además, el quiebre de los modelos de negocio más la irrupción tecnológica ha sido un tormenta perfecta para el sector.
De igual manera, Reyes rescata la resiliencia de los periodistas venezolanos quienes, a pesar de las dificultades, han intentando seguir haciendo periodismo a través de las colaboraciones periodísticas y las alianzas internacionales como La Hora de Venezuela
La investigación de Reyes arrojó que los periodistas pasan por distintos tipos de duelos cuando son desplazados a otros países: adaptación a una nueva cultura, a un nuevo idioma, a un clima distinto y hasta a un color de cielo diferente.
“En Caracas, en diciembre, el cielo tiene una tonalidad del Pantone 300. Un azul hermosísimo que hace que todo el que vaya a Venezuela se enamore de esa luminosidad”, dijo. “Por eso decimos que en vez de desterrados somos descielados. Aunque sea una palabra inventada define que nos quedamos sin cielo”.
La periodista también destacó la posibilidad de replicar este tipo de investigaciones en distintas diásporas. Subrayó que la migración es una tendencia en crecimiento y mencionó a comunidades de El Salvador, Guatemala, Honduras y Colombia que han debido abandonar sus países.
Reyes finalizó su intervención con la siguiente reflexión: “si irse es como divorciarse estando enamorado, yo me imagino que si vuelvo en libertad es como cuando uno se reencuentra con el amor de su vida. Y el amor de mi vida es Venezuela”.