Cuando el secretario general de la ONU, António Guterres, concedió su única entrevista justo antes de la cumbre climática de las Naciones Unidas, o COP30, en Brasil, subrayó el papel de las comunidades originarias en la protección de la naturaleza y la lucha contra el cambio climático.

“Sumaúma es un proyecto periodístico trilingüe fundado en 2022 que informa desde y sobre la Amazonía. (Foto: Cortesía Soll/Sumaúma)”
“La voz de las comunidades indígenas es un componente esencial de la COP”, dijo Guterres, “y debe inspirar las medidas que son indispensables si queremos evitar una catástrofe climática.”.
Wajã Xipai, de 19 años, es una de esas voces y uno de los entrevistadores de Guterres. Forma parte de una nueva generación de narradores que se está formando con Sumaúma, un medio especializado en la Amazonía, para combinar la ética del periodismo occidental con las tradiciones narrativas indígenas y reescribir la historia de la selva.
Xipai le relató a LatAm Journalism Review (LJR) que se sentía perdido formulando sus preguntas. ¿Qué podía preguntarle él, un periodista indígena adolescente, a una figura tan influyente?
Entonces lo entendió: las preguntas debían venir desde adentro, desde la mirada de una persona indígena del pueblo Xipaia, nacida y criada en una aldea de la selva amazónica.
Esa perspectiva llevó a Wajã, junto a Jon Watts —periodista ambiental veterano de The Guardian y cofundador de Sumaúma—, a encarar la entrevista con Guterres.
La primera pregunta de Xipai partió de la idea de que los pueblos indígenas de la Amazonía están pagando el precio de la “codicia global”, mientras que, a la vez, la región recibe por primera vez una COP.
Xipai le preguntó a Guterres cómo persuadiría a los líderes reunidos en la cumbre en la ciudad de Belém para abordar el desequilibrio por el cual las comunidades que protegen la selva sufren violencia y muerte, mientras países lejanos se benefician de la destrucción de sus territorios.
Según la ONU, se trató de la primera entrevista exclusiva del secretario general con un periodista indígena de la Amazonía.
“Hay una gran diferencia entre la forma en que yo pregunto, la manera en que hablo con la gente y las preguntas que le hice a Guterres, y las que haría cualquier otro periodista blanco que viene de centros de poder y de dinero, como Estados Unidos o Londres”, dijo Xipai más tarde a LJR. “Sería completamente distinto”.
Watts quedó gratamente sorprendido por las preguntas y por los resultados de la entrevista.
“[Guterres] estaba siendo interpelado con preguntas que imagino nunca antes había tenido que considerar”, dijo Watts a LJR. Eran “preguntas que van a lo más profundo de por qué el mundo es como es y de cómo podría ser diferente”.
Esta entrevista y la cobertura de la COP30 coinciden con el tercer aniversario de Sumaúma, un proyecto periodístico trilingüe fundado por cinco periodistas —tres brasileños, uno británico y una peruana—.
Los periodistas de Sumaúma se han propuesto amplificar las voces de la región amazónica y “amazonizar” el mundo, especialmente porque durante décadas la Amazonía ha sido un lugar difícil para que las voces locales logren contar historias verdaderamente propias, sin caer en clichés ni estereotipos.
La cofundadora de Sumaúma, Eliane Brum, dijo a LJR en 2022 que uno de sus enfoques era desarrollar un programa de coformación en el que periodistas de medios tradicionales pudieran enseñar sus prácticas y colaborar con personas de la selva para combinarlas con las formas indígenas de narrar historias.
“Queremos crear otro tipo de periodismo”, dijo entonces a LJR. “Y esas personas que nos van a formar y a quienes también vamos a formar integrarán la redacción”.
Esa idea central fue la base del programa Mycelium, en el que Xipai es uno de los 23 “periodistas del bosque” que han participado desde 2023. El primer grupo incluyó a 14 personas de la cuenca del Xingu, y un segundo grupo, en 2025, sumó a nueve participantes de toda la cuenca amazónica, que abarca ocho estados, una región de casi cinco millones de kilómetros cuadrados, tres biomas y a más de la mitad de los pueblos indígenas de Brasil.
Xipai se inscribió rápidamente tras iniciarse en proyectos audiovisuales vinculados a documentales en la Red Sakamena de Jóvenes Xipai. Dijo que pronto entendió que la co-formación era de verdad: los mentores de medios tradicionales estaban abiertos al intercambio con los participantes, y viceversa.
Entre ellos estuvo Tiago Rogero, corresponsal en Brasil de The Guardian y creador del exitoso Proyecto Querino, una serie de pódcasts y reportajes que ofrecen una mirada afrocentrada sobre la historia de Brasil. Rogero calificó a Mycelium como una “idea revolucionaria”, especialmente si se tiene en cuenta que el periodismo brasileño está hecho mayoritariamente por personas blancas, a veces acomodadas, del sudeste del país.
“Combinar la responsabilidad del periodismo de calidad con sus perspectivas únicas es algo innovador”, dijo Rogero a LJR. “Sé que suena a cliché cuando alguien vuelve de una experiencia así diciendo que aprendió más de lo que enseñó. Pero siento que eso fue exactamente lo que pasó”.
Uno de los aprendizajes centrales de Xipai es que en Mycelium —y ahora como reportero en Sumaúma— aprendió los aspectos técnicos del periodismo, pero que desde pequeño ya tenía experiencia en la narración oral gracias a las personas mayores de su comunidad. Dice que puede entrelazar ambas formas de contar historias y que no tiene que elegir solo una.
“¿Debía hacer periodismo como yo creía que debía hacerse, como lo aprendí de los mayores de mi pueblo, o simplemente intentar hacer este tipo de periodismo, que es un periodismo burocrático, en otro idioma [no indígena]? Recuerdo haber estado muy confundido con eso”, dijo. “Durante el proceso entendí que no es posible, que no hay manera de abandonar la forma en que cuento historias para adoptar la manera en que las cuentan las personas no indígenas”.
Para Xipai, la historia que mejor expresa su visión del mundo es “Polilla y Yo no queremos sobrevivir”. Combinando reportería y relato personal, recuerda cómo se mudó a Altamira, la ciudad en medio del bosque que “persigue a los árboles”, y se identifica con una polilla desde una cosmovisión completamente distinta que coloca a todos los seres en el mismo plano.
“Es realmente hermoso”, dijo Watts. “Sorprende constantemente el tipo de historias que se les ocurren y su disposición a mezclar distintos formatos, distintas formas de narrar”.
El artista multimedia Soll también se formó en el programa Mycelium, aunque nunca antes había imaginado ser periodista. Nacido y criado en Altamira, junto a la carretera Transamazónica, se descubrió como artista a través de un colectivo de poetas marginados y mediante la experimentación con las artes visuales.
“Toda mi trayectoria está presente en el trabajo que desarrollé durante Mycelium y luego como reportero de Sumaúma”, dijo a LJR. “El programa me dio las herramientas para disolver las fronteras entre el arte que me gusta hacer y el periodismo”.
Su pieza "La media luna que resiste al infierno" combina fotografías, video y texto en un lienzo de múltiples capas para describir cómo la sequía, el calor y las tormentas provocadas por el calentamiento global y la destrucción de la naturaleza han alterado las tradiciones religiosas de la “media luna” en comunidades del Bajo Amazonas.
“Siempre me dejo guiar por lo que escucho. Me gusta mucho el tema de la memoria, y las palabras que escucho impulsan mis historias”, dijo Soll. “Siempre parto de la idea de que quienes me ayudarán a contar la historia serán esa comunidad, esas personas a las que escuché, sus recuerdos y sus formas de describir su mundo”.
Para Watts, la tradición periodística occidental dicta que el reportero debe centrarse en los hechos sin ser imaginativo. La creatividad era casi una mala palabra, dijo.
“Hay que encontrar los hechos, pero a la hora de contar la historia de una manera persuasiva, es útil pensar fuera de lo convencional en cómo presentas la información, cómo presentas los hechos”, señaló. “Y me encanta que el programa Mycelium no esté atado a las convenciones del periodismo occidental. Eso les da libertad para experimentar, romper límites y cruzar de un género a otro”.