"Se estima que 268 periodistas nicaragüenses han huido de Nicaragua al exilio, la mayoría de ellos a la vecina Costa Rica para escapar de lo que las investigaciones del CPJ han documentado como un sistema de represión política y acoso judicial respaldado por el gobierno contra los medios de comunicación, que a menudo impide a los periodistas —por temor a represalias contra sus familias— informar la verdad. Sin embargo, para algunos periodistas exiliados, que hablaron con el CPJ bajo condición de anonimato por razones de seguridad, esa represión los ha seguido más allá de las fronteras.
Obligados a trasladar sus operaciones para ofrecer reportajes críticos desde el exterior, los periodistas exiliados afirman que siguen siendo blanco de la seguridad del Estado nicaragüense mediante tácticas encubiertas de persuasión, coerción y presión psicológica, con el objetivo de silenciar sus voces disidentes y obtener información sobre el paradero de otras personas. Y tras el desmantelamiento por parte de la administración Trump de los fondos de USAID, los periodistas aseguran que sus vidas y sus medios de subsistencia penden ahora más que nunca de un hilo."