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Fallos judiciales reivindican a periodistas paraguayas que denunciaron abusos

Hace más de tres años, un grupo de periodistas paraguayas creó un grupo de WhatsApp para compartir sus experiencias de acoso sexual y maltrato laboral en uno de los conglomerados mediáticos más grandes del país. Algunas también denunciaron sus casos ante el Ministerio de Trabajo o presentaron denuncias en tribunales. Ahora, tras años de persecución y procesos judiciales, algunas califican recientes sentencias judiciales como “históricas” y una reivindicación de su lucha.

La primera victoria para las periodistas llegó en noviembre de 2025, cuando Carlos Granada, exgerente de prensa del Grupo Albavisión, fue sentenciado a 10 años de prisión por coacción, coacción sexual y acoso sexual en contra de seis mujeres periodistas.

Al mes siguiente, Lorena Romero, exproductora del conglomerado, ganó un caso por maltrato laboral contra Albavisión. Romero, quien también fue una de las seis periodistas que ganaron el caso criminal contra Granada, dijo que abandonó la redacción tras ser sometida a maltrato laboral después de sus denuncias contra Granada y de apoyar las manifestaciones públicas exigiendo justicia en estos casos.

Gente en un calle de Asunción, Paraguay, manifestando con cárteles en manos demandando justicia en caso de acoso sexual y maltrato laboral

En 2022, periodistas del grupo Albavisión Paraguay realizaron diferentes manifestaciones públicas exigiendo justicia por casos de maltrato laboral y acoso sexual al interior del medio. (Foto: Cortesía)

Y en febrero de 2026, una jueza ordenó a Albavisión reincorporar a la periodista Angie Prieto por considerar que su despido no fue justificado. Prieto dijo que el despido se produjo también por denunciar y manifestarse públicamente sobre el acoso de Granada contra ella y otras colegas.

Las decisiones judiciales han impactado a Paraguay, un país donde ocho de cada diez mujeres periodistas afirman haber sufrido acoso sexual.

“Es un fallo histórico y de reivindicación a las mujeres, a las trabajadoras de prensa, al gremio de periodistas y comunicadores y a la clase trabajadora en general, que no debemos callar los atropellos a nuestros derechos y el abuso de poder”, dijo Prieto a LatAm Journalism Review (LJR) tras la más reciente decisión. “Es un mensaje claro y contundente a favor de la libertad de expresión y de organización”.

La lucha a la que hace referencia Prieto comenzó alrededor de mayo de 2022 cuando al menos cuatro de sus colegas renunciaron al medio para el que ella trabajaba.

Para ese momento, Prieto se desempeñaba como periodista y presentadora en el Canal 9, perteneciente al Grupo Albavisión, un conglomerado de medios que tiene presencia en 15 países de América Latina. En Paraguay, de manera específica, hace parte de los tres grupos mediáticos más importantes con control sobre el Sistema Nacional de Televisión (SNT - Canal 9), Paravisión, C9N, el canal regional Sur TV y RQP.

Su investigación sobre las salidas de sus colegas condujo al descubrimiento de que ellas aseguraban ser víctimas de acoso sexual. Prieto, quien seguía dentro del Canal, dijo que ella y otras periodistas sintieron la necesidad de apoyarlas y acompañarlas en este proceso.

“Nosotras nos sentimos en esa posición de querer ayudarlas, de querer tratar de ponerle nombre a lo que estaba pasando”, dijo Prieto.

Debido a su posición y reconocimiento en el medio, dijo que sintió la obligación de hablar sobre lo que estaban diciendo las mujeres.

“Ahí nos dimos cuenta de que era prácticamente una situación que se daba en muchos medios de comunicación y que ninguna mujer, ninguna periodista quiso o pudo decir ‘sí, es cierto, esto me está pasando’, porque teníamos miedo, teníamos miedo a perder el trabajo, teníamos miedo de que no se nos crea. Entonces ahí es como que tomamos fuerza, esa fuerza suficiente entre todas”, dijo.

Crearon el grupo de WhatsApp llamado “Yo te creo”, una especie de “grupo de contención”, dijo Prieto, donde muchas más mujeres periodistas empezaron a contar lo que vivían o lo que habían vivido.

Tal vez el momento más “impactante”, dijo Prieto, fue darse cuenta y entender que ellas eran víctimas de lo que solían cubrir: violencia de género.

“Identificarnos con esas situaciones y decirnos conscientemente que sí, yo fui víctima de esto, yo fui también parte de esto, pero como víctimas, psicológicamente también nos afectó mucho”, dijo Prieto.

Young woman standing in a news TV set

Angie Prieto durante su época de periodsita y presentadora para el grupo Albavisión. (Foto: Cortesía)

El movimiento ya era imparable. Para julio de 2022, la Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras del Paraguay exigió que Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social interviniera en el medio y la sancionara por “encubrir acosadores” y castigar a las mujeres que denuncian.

Y es que si bien en un primer momento, dijo Prieto, sintieron el apoyo de Albavisión, con la recolección de denuncias y de información, posteriormente se vieron víctimas de persecución y acoso laboral.

Prieto, por ejemplo, fue denunciada por parte del gerente del grupo, Marcelo Fleitas, por injuria con base en el grupo de WhatsApp y otras manifestaciones que ella había hecho. En 2024, Prieto fue absuelta.

En el caso legal del despido de Prieto, la defensa de Albavisión alegó que estaba justificado porque había incurrido en injurias contra la alta dirección. Teniendo en cuenta la absolución por injuria, el tribunal dictaminó en el reciente caso de 2026 que su despido no estaba justificado y ordenó su restitución, así como una indemnización económica.

“Con este fallo, solo espero limpiar mi nombre, mi imagen, que quedaron sumamente dañados con un despido injustificado e ilegal”, dijo Prieto. “Poder reencauzar mi vida profesional que quedó en pausa por casi cuatro años y volver con más fuerza para seguir haciendo lo que amo que es el periodismo”.

Sin embargo, dijo que no volvería a un lugar que le hizo “tanto daño”.

LJR solicitó declaraciones al Grupo Albavisión a través de su gerente, pero al cierre de este artículo no había recibido respuesta.

Ganancias y pérdidas

Prieto dijo que no solamente sufrió acoso laboral, sino también de acoso sexual. Ella fue una de las al menos 20 mujeres periodistas que denunciaron a Carlos Granada. El juicio oral en contra de Granada, no obstante, fue por el caso de otras seis periodistas. El testimonio de Prieto se escuchó en el juicio, pero no entró en la causa judicial debido a la prescripción de los hechos.

Sin embargo, recibió la sentencia en contra de Granada como una reparación.

“Nosotras nos sentimos muy escuchadas”, dijo Prieto sobre el juicio de acoso sexual. “Es un caso emblemático para nosotras como periodistas, pero más allá, como mujeres, sociedad el llevar adelante todo este proceso con todo lo que nos costó, con todas las pérdidas que tuvimos. Fue algo muy, muy impactante. Como un antes y un después. Incluso en nuestras vidas, podría decir”.

Prieto, quien se ha convertido en la imagen de las denunciantes, dijo cómo los hechos impactaron la vida de las periodistas. Dijo que al menos cuatro tuvieron que irse del país, otras dejaron el periodismo de manera definitiva al no encontrar otros espacios laborales. Durante el juicio, se dijo que algunas consideraron el suicidio, según el medio ABC.

Granada fue sentenciado a 10 años de prisión en primera instancia. El 19 de diciembre, la prisión fue ratificada por un juez, pero todavía tiene instancias de apelación, explicó a LJR Mirta Moragas, abogada del Consultorio Jurídico Feminista, organización que acompañó al grupo de mujeres periodistas.

Granada ha mantenido que es inocente, nunca ha aceptado los cargos. Su defensa anunció que apelará la decisión.

Una cartelera dejada frente a un árbol exigiendo justicia en casos de acoso sexual y maltrato laboral en Paraguay

Uno de los mensajes dejados afuera del Palacio de Justicia de Asunción (Paraguay) cuando fue imputado por primera vez Carlos Granada, gerente de prensa del grupo Albavisión, en 2022 por lo delitos de coacción sexual y acoso, entre otros. (Foto: Cortesía)

A pesar de la demora en que este juicio llegara a una conclusión, Moragas destaca el impacto de la sentencia contra Granada.

“Es un caso de una gran magnitud”, dijo Moragas. “Ciertamente a juicio oral fueron seis víctimas en total, pero el esquema que permitió, ya sea por acción o por omisión, que esta persona opere de esta forma por varios años tiene una dimensión muy grande”.

Pero tal vez el aspecto más reivindicador de la sentencia es que ayuda a ver cuáles son las consecuencias del acoso sexual para mujeres en el mundo laboral, explicó la abogada. La caracterización del acoso demuestra los impactos entre las mujeres víctimas, e incluso entre las mujeres no víctimas, dijo Moragas.

“Por eso se dice que el acoso es un continuum”, dijo Moragas. “Hay un hostigamiento de carácter sexual, un abuso de esa autoridad y si la persona no cede ante esas pretensiones, lo que después ocurre es un contexto de represalia”.

Estas represalias en este caso incluían cambios de horarios de las periodistas, menos tiempo al aire, obligación a usar determinado tipo de ropa que buscaba explotar la sexualidad de las mujeres, dijo Moragas.

La abogada también destacó cómo este caso demostró lo difícil que es para mujeres periodistas denunciar este tipo de casos no solamente por las represalias en el lugar de trabajo, sino incluso en todo el entorno mediático. Las mujeres periodistas que fueron despedidas o que renunciaron tuvieron problemas para conseguir nuevamente un puesto en el periodismo, dijo.

“El hecho de que ningún otro medio haya acogido a las periodistas que salieron de este canal, muchas muy talentosas, eso también es un mensaje. Es un mensaje de castigo para quien denuncia”, dijo Moragas. “Y ese es también un mensaje muy poderoso y muy terrible para las mujeres en general. O sea, ¿qué te va a pasar a ver si denuncias? Y ahí yo creo que hay todavía una deuda de los medios, del Estado, en general, de la sociedad y bueno, esperemos que cambie en el mediano plazo corto”.

Violencia contra mujeres, una preocupación mundial

Una encuesta en Paraguay de 2022 da cuenta que el 60% de mujeres trabajadoras de la prensa ha sido víctima de acoso sexual. El 22,9% señaló que tal vez sufrió acoso sexual y el 17,1% contestó que no. El 56,9% dijo haber sufrió mobbing (acoso laboral).

El caso de Paraguay se inscribe en el lamentable panorama de América Latina e incluso del mundo donde las mujeres periodistas deben enfrentar tanto violencia sexual en sus lugares de trabajo, así como violencia en línea.

El estudio de 2024 #MediosSinViolencia, realizada por la organización argentina Comunicación para la Igualdad con apoyo de la Unesco, encontró que 75% de las personas entrevistadas en América Latina dijeron conocer al menos un caso de violencia de género contra mujeres periodistas, tanto en línea como en el mundo real. Casi la mitad (48%) señaló que estos casos de violencia ocurrieron en el principal lugar de trabajo de las periodistas, es decir, una redacción, estudios de televisión o radio.

El estudio también señala que los principales agresores en entornos fuera de línea fueron presuntamente personas en cargos de dirección (49%) en los medios donde trabajaban las víctimas y colegas del mismo nivel jerárquico (27%). La violencia psicológica y verbal (65.6%) y el acoso sexual (28%) son los principales tipos de violencia de género contra mujeres periodistas.

Las entrevistas se realizaron a 108 periodistas y gerentes, hombres y mujeres, de 95 medios en 14 países de América Latina.

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