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A cuatro años de las protestas sociales contra el autoritarismo del gobierno en Nicaragua, Ortega ha convertido al país en “una cárcel”, dicen periodistas exiliados

Las calles de Nicaragua no son las mismas de las multitudinarias marchas que empezaron el 18 de abril de 2018, cuando los nicaragüenses salieron a protestar por una reforma del gobierno de Daniel Ortega que afectaba las pensiones de los jubilados. Las Fuerzas Armadas reprimieron fuertemente las protestas, y más tarde se supo que la primera dama y vicepresidenta, Rosario Murillo, había dado la orden: “Vamos con todo”.

Murieron 328 personas en el contexto de la crisis, de acuerdo con el monitoreo del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Cuatro años después del inicio de esa represión sin tregua del régimen de Ortega y Murillo a las protestas sociales –en que hasta ondear públicamente la bandera nacional o vestir la blanquiazul se volvió un delito--, las calles de Nicaragua ahora viven en silencio.

“Hay un estado policiaco en el que la gente no puede salir a protestar, en el que, si sos opositor, no podés hacer ninguna actividad o ningún comentario que el Gobierno considere que atenta contra su política de Estado”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Jennifer Ortiz, cofundadora del portal de noticias Nicaragua Investiga. “Esta es una cárcel. Nicaragua es una enorme prisión donde todos los que están dentro tienen que someterse al silencio para poder seguir viviendo o para poder seguir libres de alguna forma”.

El nivel de represión, censura, espionaje e intimidación es “más que alarmante”, dijo a LJR Pedro X. Molina, de Confidencial.

“Pero si la población en general está en una situación precaria, mucho peor es la situación del periodismo independiente. En 2018 todavía existían periódicos nacionales impresos, programas de televisión críticos, más espacios radiofónicos de denuncia. Hoy día no tenemos ni un solo periódico impreso de circulación nacional”, expresó Molina.

Pedro X. Molina drawing the Nicaraguan President Daniel Ortega

Periodista Pedro X. Molina retratando al presidente nicaragüense Daniel Ortega. (Foto: Cortesía)

El 13 de agosto de 2021 fue allanada La Prensa, el diario más antiguo del país y el único impreso que seguía en circulación en Nicaragua. La diligencia policial tenía como motivo investigar un presunto delito aduanero. El gerente general de La Prensa, Juan Lorenzo Holmann Chamorro fue apresado desde entonces, y sentenciado siete meses después.

Desde 2018, el régimen Ortega-Murillo ha cerrado las sedes de más de 20 medios locales, entre ellos 100% Noticias, Confidencial y La Prensa, de acuerdo con el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, publicó la agencia EFE. Los canales 10 y 12, y la Radio Corporación han recibido presiones económicas recientemente, según el Colectivo.

Más de 120 periodistas nicaragüenses se han visto forzados al exilio desde 2018, por ser perseguidos políticos en su país, de acuerdo con la organización de derechos humanos.

El Congreso de Nicaragua aprobó en octubre de 2020 la Ley de Regulación de Agentes Extranjeros. Con esta ley, el gobierno puede multar, sancionar e intervenir en los bienes y activos de una organización que recibe fondos del extranjero, o hasta cancelar su personalidad jurídica, si determina que sus actividades responden a intereses contrarios a los asuntos de política interna y externa de Nicaragua.

A causa de esta ley, la Fundación Violeta Barrios de Chamorro para la Reconciliación y la Democracia , fundada en 1990, decidió suspender sus operaciones, por no aceptar la imposición de una “ley inconstitucional” que le exigía registrarse como agente extranjero, violando los principios de libertad de organización.

“Es muy difícil seguir operando bajo una ley de esta naturaleza cuyo objetivo es asfixiar a la sociedad civil, las voces independientes y libres que este régimen no puede apoyar”, dijo la entonces directora de la fundación, Cristiana Chamorro, en la conferencia de prensa que anunció el cierre en febrero de 2021, publicó Associated Press.

En 2021, la prensa independiente enfrentó otra ola de violaciones y hostigamientos. Según un “Informe de Violaciones a la Libertad de Prensa 2021” de Voces del Sur, el año 2021 ha sido el año más peligroso para la libertad de expresión en Nicaragua, desde la represión de 2018. Se registraron 702 casos de abuso de poder y violencia contra la prensa, una cifra que casi iguala los 712 incidentes de 2018, según el reporte.

Periodismo colaborativo y alianzas desde el exilio

“Es bastante difícil hacer periodismo desde el exilio, porque la gente de Nicaragua, por obvias razones de la represión, tiene miedo de hablar … y si te hablan, es bajo anonimato”, dijo Lucía Pineda a LJR, que ahora dirige 100% Noticias desde Costa Rica.

Lucía Pineda en un panel durante el 15º Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital.

Periodista Lucía Pineda junto a Jennifer Ortiz en un panel sobre Nicaragua durante el 15º Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital. (Foto: Patricia Lim/ Centro Knight)

Desde que Miguel Mora, fundador y ahora exdirector de 100% Noticias fue nuevamente detenido arbitrariamente en junio de 2021, esta vez por aspirar a la presidencia de Nicaragua, Pineda quedó a cargo del medio, que solo funciona en línea.

Pineda explicó que sin unir esfuerzos y recursos con sus colegas de Nicaragua Actual y Despacho 505, no hubiera sido posible seguir haciendo periodismo. “Nosotros hicimos una cobertura el año pasado de las votaciones en Nicaragua y entre los tres medios sumamos un personal de más de 30 personas”.

Sin embargo, les gustaría poder tener más capacitaciones para reforzar su medio digital, conseguir un mejor posicionamiento en los buscadores de internet, ya que antes eran sobre todo un canal de TV con noticias las 24 horas del día.

Dentro de Nicaragua no hay periodismo independiente, dijo Ortiz desde Costa Rica. “Los periodistas ahora mismo no podemos trabajar desde Nicaragua y yo me atrevo a decir que el 95% de directores de medios de comunicación estamos en el exilio”.

“Los periodistas que están en Nicaragua están trabajando bajo anonimato, en condiciones de total clandestinidad, porque es una profesión que el Gobierno ha criminalizado completamente”, añadió.

Aníbal Toruño, director de Radio Darío, también dirige su medio desde el exilio en Estados Unidos. Desde que las instalaciones de la radio fueron destruidas por actos vandálicos en junio de 2018, Radio Darío solo informa en línea.

“El ejercicio del periodismo es sumamente difícil [en Nicaragua], utilizamos protocolos para poder seguir emitiendo dentro del país, con todas las dificultades, persecución, allanamientos a nuestros colaboradores, constantemente vigilados y asediados, ellos y sus familias”, dijo Toruño.

Sin las alianzas con otros medios, el periodismo en Nicaragua no sería posible, acotó.

Molina, también exiliado en Estados Unidos, tiene la certeza de que Nicaragua y el periodismo independiente atraviesan “la peor crisis de su historia”.

Sin embargo, dijo, “los periodistas independientes, trabajando clandestinamente o desde el exilio, siguen comprometidos con informar al pueblo y a la comunidad internacional sobre lo que pasa en Nicaragua”. En su opinión, los intentos propagandísticos y de censura de Ortega y Murillo para alterar la narrativa de lo que sucede en Nicaragua “han fracasado totalmente”.

Sentenciados

Son 181 los presos políticos que ocupan las cárceles de Nicaragua, de acuerdo con la última actualización del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, publicó la agencia española de noticias EFE. Muchos de ellos están presos desde 2018.

Los periodistas que están detenidos como presos políticos en la prisión Nuevo Chipote desde mediados de 2021 son Juan Lorenzo Holmann Chamorro, gerente general del diario La Prensa; Miguel Mora, exdirector de 100% Noticias y excandidato a la presidencia en 2021, Miguel Mendoza, Jaime Arellano y Pedro Joaquín Chamorro.

Entre los periodistas presos también está Cristiana Chamorro, exdirectora de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro y exprecandidata a la presidencia en 2021, quien tiene arresto domiciliario.

Entre febrero y marzo de 2022, los seis periodistas recibieron sentencias de entre 7 y 13 años de prisión y multas millonarias. A Mora, Mendoza y Arellano les imputaron, entre otros cargos, el supuesto delito de conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional. A Holmann y a los hermanos Chamorro los condenaron por presuntolavado de dinero y otros delitos.

Esta es la segunda vez que Mora es detenido en cárceles como ‘El Chipote’, nuevo y viejo, que son consideradas “centros de tortura”. La primera vez, fue apresado el 21 de diciembre de 2018, tras el allanamiento policial a la sede de su canal, 100% Noticias. En ese momento fue detenido junto a Lucía Pineda, entonces jefa periodística del medio. Ambos estuvieron en celdas de aislamiento, sin servicios sanitarios mínimos, con interrogatorios varias veces al día y sin poder hablar con nadie.

Seis meses después, Mora y Pineda fueron liberados por una controvertida amnistía del gobierno.

“La comunidad internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en particular se ha referido a la preocupación sobre las garantías en estos juicios, sobre la instrumentalización del derecho penal y en el llamado enfático a la liberación de todas las personas que están siendo arbitrariamente procesadas”, dijo el Relator para la Libertad de Expresión de la CIDH, Pedro Vaca, en referencia a las sentencias dictadas contra los periodistas que están como presos políticos en Nicaragua, según publicó el portal Información Puntual.

Asimismo, Vaca expresó su solidaridad y apoyo a Holmann. “Una decisión tan autoritaria como premeditada, un remedo judicial que confirma el propósito de censura y un golpe más a la libertad de prensa en Nicaragua”, dijo el Relator vía Twitter.

Campaña Sé Humano

Sé Humano es una iniciativa social de un grupo de voluntarios que busca sensibilizar a nivel nacional e internacional la situación de los presos políticos de Nicaragua y sus familiares. Su objetivo principal es lograr mejorar las condiciones carcelarias y que tengan un trato más digno y humano.

Replica of a punishment room at a Nicaraguan jail

Réplica exacta de celda de castigo de la prisión 'El Chipote' de Nicaragua (2.60 m de largo por 2.30 m de ancho). Exposición de Sé Humano y Madres de Abril en el edificio de la Asamblea Nacional de Costa Rica, en noviembre de 2021, para visibilizar las condiciones de las personas presas políticas de Nicaragua. (Crédito: Divergentes)

 

Camilo de Castro, voluntario de la campaña Sé Humano, confirmó a LJR que Holmann y Mendoza están ahora en celdas de aislamiento en ‘El Nuevo Chipote’, sometidos a interrogatorios constantes y sin poder ser visitados regularmente por sus familiares.

La salud de Holmann se está deteriorando en la cárcel, sostuvo de Castro, pues no está recibiendo el tratamiento médico post operatorio necesario para su corazón ni los exámenes que debía hacerse por una deficiencia en la visión de un ojo. Mendoza también está presentando un cuadro de dolor general en el cuerpo, y su familia está muy preocupada, comentó de Castro, a partir de unos reportes a los que tiene acceso Sé Humano.

Asimismo, dijo que algunos presos políticos están en celdas de castigo que están bajo tierra a las que llaman “infiernillo”. “Son como cajones, completamente cerrados, con temperaturas muy altas. Las condiciones son infrahumanas”, dijo de Castro.

Sé Humano trabaja en tres ejes. El de la denuncia pública de alto impacto, el cabildeo con gobiernos de la región para que aboguen por los presos políticos, y la incidencia en la voz pública, a través de eventos de arte, conciertos, que visibilicen la situación de los presos políticos de Nicaragua.

En su sitio web, existe una carta abierta dirigida a Ortega, a la que cualquier persona se puede sumar y firmar, que exige la inmediata liberación de los presos políticos.

De Castro es documentalista y trabajó varios años como periodista en el programa Esta Semana, del periodista Carlos Fernando Chamorro. Él, como muchos otros, está exiliado en Costa Rica. “Realmente es doloroso ver cómo están haciéndoles daño, yo creo que la intención es romperlos, llevarlos a una situación en la que ellos no puedan ser funcionales; es quitarles su humanidad”, dijo de Castro sobre la situación de los presos políticos en Nicaragua.

En un comunicado de prensa reciente, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, convocó a la comunidad internacional a “aumentar la presión diplomática” sobre el régimen de Nicaragua, y mostrar mayor solidaridad con los presos políticos y sus familias.

“Los presos políticos no tienen suficiente acceso a la luz solar. No tienen acceso a material de lectura alguno, ni a elementos de escritura. No reciben correspondencia. No reciben atención médica adecuada, a veces no la reciben en absoluto. Y la alimentación es insuficiente, con lo cual todos han experimentado una pérdida de peso que pone en riesgo su salud”, dijo Almagro.

Para Ortiz, que como periodista viene reportando la denuncia de los familiares de los presos políticos, es poco probable que Ortega flexibilice las medidas de los opositores políticos detenidos en ‘El Chipote’. De acuerdo con la Ley del Sistema Penitenciario Nacional, ellos deberían ser llevados a cárceles dentro del sistema penitenciario, pero Ortega “perdería todo control ahí y toda posibilidad de seguir ejerciendo esta presión y esta revancha política”.

“Yo diría que nosotros venimos del futuro”, dijo Toruño, porque ya pasaron por donde pasó Venezuela y por donde está pasando El Salvador. “Básicamente hay que aprender de lo que nos está pasando a nosotros y resaltaría que el periodismo, los medios de comunicación en Nicaragua, a pesar de tanto estrago, asedio, ataque, complicaciones y cárcel, seguimos en muy buena medida, generando un buen periodismo desde Nicaragua, enlazado por supuesto con los equipos que están en el exilio”.

En opinión de Molina, “dejar que venza el autoritarismo en cualquier parte del mundo, es una derrota para todos”.

Pineda, por su parte, pidió a los periodistas latinoamericanos que no los olviden. “No nos olviden, sigan escribiendo sobre la situación de Nicaragua, sobre los asuntos políticos, sobre los periodistas que están presos. No nos olviden”.

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