Durante casi seis años, el medio nativo digital cubano El Toque fue “invisible” para las autoridades del país.
Desde 202, no obstante, las menciones en su contra y ataques a sus periodistas comenzaron a ser rutinarios, hasta el punto de que el año pasado, llevaron al bloqueo total del medio en la isla, dijo a LatAm Journalism Review (LJR), José Jasán Nieves Cárdenas, editor jefe de El Toque, medio en el exilio.
El aumento de estos ataques, que el sitio detalla en una línea del tiempo titulado “De invisibles a ‘terroristas’”, está vinculada, según analizan los directivos del medio, a sus publicaciones de corte económico que los llevó a convertirse en la referencia del mercado informal de divisas en Cuba.
“Nosotros generamos una solución informativa que calcula en tiempo real el valor de referencia del mercado informal del dólar en el mercado informal de la divisa de sentido general. Y eso nos convirtió, imagínese, casi en el Banco Central de Cuba”, dijo Nieves, quien trabaja desde Estados Unidos.
El trabajo de El Toque no es cualquier cosa. Cuba se ha estado dolarizando, de manera no oficial, pero aceptada de manera parcial por el gobierno el pasado 11 de diciembre. Desde el 2021, existe una gran demanda por la divisa. Productos básicos como gasolina e incluso las recargas de internet para teléfonos móviles se miden en dólares.
“Hay una gran demanda de divisa para conseguir los productos más básicos, y al mismo tiempo [el Estado] no vende la divisa”, dijo Nieves. Esta es la razón por la que el mercado informal gana su importancia, explicó.
Con base en la información encontrada por diferentes vías del mercado informal, El Toque publica la tasa de cambio del día. Nieves dijo que gradualmente se fue convirtiendo en la referencia oficial, al tal punto que él conoce anécdotas en la que la tasa del medio es usada en comercios como restaurantes o en taxis.
Para un gobierno que hasta hace unos meses seguía insistiendo que 1 peso cubano equivalía a 1 dólar estadounidense, ver tasas de más de 150 era probablemente una amenaza. Las campañas de desprestigio, que fueron los primeros tipos de ataques contra el medio, arreciaban justamente cuando el peso cubano llegada a récords, dijo Nieves. Por ejemplo, cuando llegó a 200, 300 y 400 en el último año.
Estas campañas, dijo Nieves, promovidas especialmente a través de medios oficialistas y redes sociales buscaban poner en duda la manera en la que El Toque obtenía la información y cuestionar así la credibilidad del medio. Al medio se le acusaba de ser parte de la guerra económica contra Cuba, de ser aliados de Estados Unidos, e incluso de vender dólares y con esto ganar dinero, dijo Nieves. En alguna ocasión, medios oficialistas publicaron la fotografía de la casa donde vive actualmente el periodista en el exilio, asegurando que la pagó con dinero de estas actividades.
“[Su] intención es desestabilizar ese mercado, generar duda, generar zozobra, que la gente no sepa a quién creerle”, dijo Nieves.
La presión contra El Toque siguió en aumento durante todo 2025. En noviembre, Nieves fue víctima de un acto de intimidación por un grupo de manifestantes que con megáfonos y cárteles acusaban al periodista y al medio de ser “mercenarios al servicio del imperialismo” y de “manipuladores de la economía cubana”. El acto tuvo lugar mientras Nieves participaba en un evento en México.
Ese mismo mes, el gobierno cubano anunció que abría una investigación penal en contra de 18 miembros de El Toque, incluido Nieves y personas que ya no hacen parte del medio, acusándolos de “terrorismo económico”.
Los medios oficialistas de Cuba han hecho eco de esta presunta investigación, publicando todos los datos de las personas señaladas. Nieves ha sido especialmente atacado, incluso su vivienda en Estado Unidos fue publicada en uno de los medios oficialistas de Cuba, y él ha recibido mensajes amenazantes que demuestra un seguimiento en el exilio.
El escalamiento llegó a su punto cumbre el 17 de diciembre de 2025. Ese día, entre las 11:30 am. y las 2:00 p.m. de Cuba, el sitio de El Toque recibió ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) en el que se vieron “desbordados”, dijo a LJR Abraham Calás, director de innovación y desarrollador de El Toque.
Según Calás, el volumen y la forma del ataque, distribuidos en decenas de países a la vez, los lleva a pensar en el uso de una botnet, una red de equipos controlados que busca saturar servidores.
Además, el equipo también identificó que el sitio web y las aplicaciones de El Toque estaban bloqueados en Cuba.
Medios oficialistas como Razones Cuba o Cuba Debate han publicado historias con acusaciones contra El Toque en su presunto rol en la guerra económica, justificando el bloqueo de páginas como esta. Sandro Castro, nieto del fallecido Fidel Castro, publicó videos en los que apoya el bloqueo a El Toque e incluso atribuyó el bloqueo al gobierno asegurando que no entendía “por qué se demoró tanto” en hacerlo.
Estos ataques directamente al sitio, dijo Calás, tiene un mayor nivel de sofisticación y de escala a las que solían recibir. Al igual que Nieves, destaca cómo estos ataques se diferencian de las campañas de desprestigio.
“Hemos pasado de intentar eludir bloqueos básicos a enfrentarnos a un asalto coordinado a nivel de infraestructura, que requiere una movilización de recursos muy significativa para neutralizar”, dijo Calás.
Además del aspecto tecnológico de los ataques, algo que destacan Nieves y Calás es el momento en el que se produjo el ataque.
“El bloqueo y ataque directo a la infraestructura del sitio solo se produjo a partir del momento en que se creó la tasa flotante por parte del régimen cubano”, dijo Calás.
El 18 de diciembre, el Banco Central de Cuba publicó la tasa de cambio para el dólar en 410 pesos cubanos. Para ese momento, El Toque tenía una tasa de 440 pesos, dijo Nieves.
En efecto, en la página del Banco Central de Cuba, la fecha más lejana en el registro histórico de la tasa de cambio para el dólar estadounidense es del 18 de diciembre de 2025. Las tasas se siguen publicando diariamente, con una variación muy pequeña. El salto más grande se dio en enero de 2026 cuando Estados Unidos realizó la acción militar en Venezuela.
Calás dijo que el 18 de diciembre, el sitio tuvo un volumen de ataque mayor, pero fue detenido debido a las medidas que el equipo tomó tras el ataque del día anterior.
Ante el bloqueo en Cuba, El Toque ha implementado diferentes estrategias que le permitan a la ciudadanía continuar recibiendo su información.
Nieves por ejemplo, destaca cómo desde hace muchos años han apostado por lograr una comunicación multicanal: es decir, no depender solamente de su sitio web. El Toque tiene una aplicación y tiene presencia en casi todas las redes sociales con un gran número de seguidores.
“Nuestro objetivo con todo esto es uno solo: garantizar que la información independiente y verificada siga llegando a Cuba, sin importar cuánto cambien los métodos de censura, y sin ponerle a la audiencia la carga de complejas configuraciones técnicas”, dijo Calás.
El bloqueo a El Toque parece mantenerse en Cuba. De acuerdo con el Open Observatory of Network Interference (OONI), un proyecto de software libre sin fines de lucro que busca impulsar iniciativas descentralizadas para documentar la censura en internet en todo el mundo, al 15 de febrero de 2026, el sitio aparecía bloqueado en el país.
Aunque la organización señala que se pueden registrar “falsos positivos”, Calás dijo que la principal manera de comprobar su bloqueo proviene de su misma audiencia que comparte con ellos capturas de pantalla.
Otros medios independientes han sido bloqueados en el país. El Toque podría haber sido el último que se resistía.
Hasta 2025, al menos 23 sitios de medios independientes fueron bloqueados según un informe de Guardianes Digitales. Medios como 14ymedio, ADN Cuba, CiberCuba, Cubalex, CubaNet, Cubanos por el Mundo, Diario de Cuba, El Estornudo, Gatopardo, Misceláneas de Cuba, Proyecto Inventario y Rialta, harían parte de esta lista, según el informe a mayo de 2024 de Freedom House.
Además de medios, también se presentan bloqueos a páginas consideradas como activistas, de derechos humanos o en general considerados críticos con el gobierno, agregó el informe.
A esto se suman los obstáculos para acceder a internet. El internet, por ejemplo, solamente es proveído por la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa). Su infraestructura está controlada totalmente por el gobierno, y desde 2021, se han reportado restricciones “deliberadas” que buscan limitar las comunicaciones en el contexto de manifestaciones, según el informe anual de 2024 de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicado el 3 de marzo de 2025.
Además, en 2025, Etecsa anunció una dolarización en sus tarifas y un incremento a ellas.
“Con eso buscó dos cosas. Primero, obtener más dólares porque se dolarizó directamente la recarga de datos móviles. Y por otro lado, lógicamente impactó el consumo de internet dentro de Cuba al ser más caro les puso una barrera de acceso mayor”, dijo Nieves. “De esa manera el régimen también consigue que haya menos información circulando dentro de la isla”.
A las restricciones a la información se suman las constantes violaciones de libertad de prensa y represión del periodismo en Cuba. El inicio de 2026 por ejemplo llegó con una “escalada” de detenciones arbitrarias, arrestos domiciliarios y hostigamiento policial contra periodistas independientes, según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Entre los hechos destacados por la SIP están la detención en tres oportunidades en menos de 12 días del periodista Henry Constantín, la detención de Yoani Sánchez, directora del medio 14ymedio, y su esposo y periodista, Reinaldo Escobar; y al menos otros cinco periodistas.
“El régimen cubano ha decidido responder a una crisis económica y social profunda con más represión y más censura”, dijo Pierre Manigault, presidente de la SIP, según el comunicado. “Estos abusos no son hechos aislados, sino parte de una estrategia deliberada para impedir que el periodismo independiente documente la crisis, exponga el descontento social y rompa el cerco informativo impuesto por el Estado”.