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Oleada de amenazas a periodistas en Colombia preocupa y despierta memoria de años de violencia contra la prensa

El periodismo colombiano no olvida su época más oscura, aquella en la que por cuenta del narcotráfico y el conflicto armado, el país se convirtió en uno de los más mortíferos para ejercer esta profesión. En el país, 155 periodistas han sido asesinados por causas relacionadas con su trabajo desde 1977, según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

Y aunque la situación empezó a mejorar paulatinamente – durante 2016 la FLIP no registró ningún asesinato de un periodista relacionado con su trabajo – la violencia que los ha afectado impide que las amenazas a periodistas pasen desapercibidas.

Por tal motivo, el hecho de que en menos de una semana se conocieran los casos de al menos siete periodistas amenazados prendió las alarmas. Los reporteros víctimas de estas tienen una reconocida trayectoria en el país, y en algunos casos han sido víctimas en el pasado de otros ataques.

La primera de las recientes amenazas se conoció el sábado 14 de julio. A través de un panfleto presuntamente firmado por el Bloque Central de Las Águilas Negras – grupo paramilitar – se amenazó a Jineth Bedoya, subeditora de El Tiempo, y al equipo periodístico de La Silla Vacía.

En el panfleto, el grupo acusaba a los periodistas de “guerrilleros” y los declaraba “objetivo militar”. La amenaza también incluía a líderes sociales, defensores de derechos humanos y sindicalistas, informó la FLIP.

“Esta vez no estamos jugando, a partir de la fecha procedemos a la ejecución total de nuestras advertencias por varios años y que no fueron escuchadas por estos milicianos guerrilleros disfrazados de supuestos líderes y lideresas sociales”, señala el panfleto según la FLIP.

El domingo 15 de julio fue María Jimena Duzán, columnista de la revista Semana, quien denunció a través de su cuenta de Twitter haber recibido una amenaza de muerte por parte de otro usuario de esta red social. La comunicadora compartió una captura de pantalla de la amenazaen la que el usuario llama a los colombianos a que “hagan patria” al atentar en contra de Duzán al estilo de los grupos paramilitares: violar, “picar” con motosierra y colgar en la plaza principal de Bogotá a Duzán. “Hagan honor al nombre de paramilitares”, termina el tweet.

Tanto Bedoya como Duzán han sido víctimas del conflicto armado colombiano. Bedoya fue víctima de secuestro, tortura y violencia sexual en el año 2000 cuando fue raptada de la puerta de la cárcel Modelo de Bogotá a donde había llegado a hacer una entrevista a un líder paramilitar. Hasta el momento solo dos personas han sido sentenciadas por su crimen. La hermana de Duzán por su parte, Silvia Margarita, quien también era periodista, fue asesinada por paramilitares en 1999, y su cuerpo tuvo que ser recuperado en la selva colombiana, publicó DW.

Al iniciar esta semana, y en medio del rechazo a estas amenazas, tres periodistas de la emisora RCN denunciaron también ser víctimas de este delito. Según dijeron, el lunes 16 de julio, un hombre que se había identificado como ‘Nini’ y miembro de la guerrilla del ELN llamó al máster de la emisora y amenazó a los periodistas Jorge Espinosa, Juan Pablo Latorre y Yolanda Ruiz, esta última la directora del noticiero de la mañana.

“Dígale a Espinosa que tiene 72 horas para callarse la boca y dejar de estar hablando de las organizaciones. Y también a Juan Pablo”, dijo el hombre mientras los periodistas mostraban al aire su apoyo a sus colegas amenazadas. El hombre agregó “y eso que la vieja que está hablando me cae mejor”, al referirse a Ruiz, según la FLIP.

“Puede ser un desocupado que tiene ganas de molestar, pero en Colombia es mejor tomarse en serio cualquier amenaza porque tenemos un historial muy largo, lamentablemente, de problemas con la prensa”, dijo Ruiz a la emisora LA FM.

El ELN negó ser el responsable de las amenazas que han recibido los periodistas, y rechazó especialmente la hecha en nombre de su grupo, informó El Espectador.

También el 16 de julio, Fernando Londoño, exministro durante un gobierno de Álvaro Uribe y quien se desempeña actualmente como periodista, recibió dos amenazas a través de Twitter. Dos usuarios diferentes intimidaron a Londoño al hacer referencia al atentado que este sufrió en 2012 en el que resultaron dos personas muertas y él con heridas. “Se necesita un grupo que de verdad le ponga bombas a toda esa plaga”, señala parte de uno de los mensajes, de acuerdo con la FLIP.

En la mañana de este jueves 19 de julio, Luis Carlos Vélez, director del noticiero de LA FM, denunció a través de Twitter haber recibido amenazas por esta red social. El mensaje que compartió le recomendaba “cuida a tu familia”.

En todos los casos la FLIP y otras organizaciones han manifestado su preocupación por estas amenazas y le han exigido a la Fiscalía General de la Nación realizar las investigaciones pertinentes. La FLIP también le exigió a la entidad solicitar ayuda de expertos en delitos informáticos de otros países “teniendo en cuenta la dificultad que han tenido las autoridades para investigar este tipo de amenazas transmitidas a través de internet”.

La organización también le solicitó a la Unidad Nacional de Protección (UNP) tener en cuenta las nuevas amenazas al momento de analizar el riesgo de estos periodistas.

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) también instó a las autoridades a “tomar con seriedad estas amenazas” e investigarlas.

En entrevista con W Radio, el director de la UNP, Diego Mora, dijo que el Gobierno “está preocupado” por estas amenazas. “El gobierno rechaza este tipo de amenazas, la libertad de prensa es un bien supremo que debemos cuidar. Desde la UNP estamos revisando todos y cada uno de los casos. En todos estamos tomando medidas de protección, sé que existe polémica frente a los tipos de medida”, dijo el funcionario a la emisora.

El presidente Juan Manuel Santos y el presidente electo Iván Duque también rechazaron estos ataques al periodismo.

Aumento de amenazas no es nuevo

El aumento de las amenazas a periodistas en Colombia ya había sido anunciado por la FLIP, antes de conocerse los recientes casos que causaron revuelo en el país. El pasado 11 de julio la organización publicó un comunicado en el que expresaba su preocupación por el aumento de amenazas a periodistas que alternaban su profesión con el “activismo social”.

De acuerdo con la FLIP, hasta julio de este año habían documentado 89 casos (sin incluir los más recientes), comparados con los 65 registrados en 2017 para este misma época. La organización señaló que ha visto una tendencia en aumento. En 215 documentó 59 casos, en 2016 fueron 90 y en 2017 fueron 129.

Para la FLIP uno de los aspectos más preocupantes es la poca respuesta de la UNP.

“En muchas ocasiones la entidad (UNP) no ha sido lo suficientemente diligente para atender el riesgo al que están expuestos los reporteros”, aseguró la FLIP. “Paralelo al aumento de las amenazas, la FLIP ha registrado con preocupación el desmonte de esquemas de protección de periodistas que se encuentran amenazados y los trámites de casos en la UNP no se están haciendo acordes al nivel de urgencia de la situación”.

“Frente a la situación crítica que enfrenta el país por el asesinato de defensores de derechos humanos y amenazas a periodistas, la FLIP expresa su preocupación por la ausencia de acciones efectivas por parte de la UNP para garantizar la protección de quienes se encuentran en riesgo. La Fundación solicita al gobierno nacional redoblar sus esfuerzos con el fin de brindar medidas efectivas para salvaguardar la vida e integridad de quienes ejercen la labor periodística”, señaló en su momento.

En sus informes anuales de los últimos años, la FLIP ha señalado cómo las amenazas a periodistas no han cesado y cómo otras formas de censura han tomado fuerza en el país. Ni siquiera el proceso de paz firmado con la guerrilla de las Farc ha logrado mejorar este panorama.

En este misma línea se manifestó Christian Mihr, director de Reporteros Sin Fronteras (RSF) a DW. “Estas amenazas solo demuestran que el cumplimiento del Acuerdo de Paz es sumamente frágil”, y agregó que aunque “los últimos periodistas amenazados son destacadas figuras nacionales, el acoso a la libertad de prensa no ha cesado”.

Así quedó demostrado el pasado abril cuando se confirmó el asesinato de tres miembros del diario El Comercio de Ecuador presuntamente por un grupo de disidencias de las Farc. Los comunicadores habían sido secuestrados el 26 de marzo en la frontera entre los dos países.

Colombia ocupa el puesto 130 entre 180 países en el más reciente Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF.

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