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Periodista mexicano encuentra en las cortes de Estados Unidos recursos para investigar las mafias mexicanas de tráfico sexual

El periodista mexicano Juan Alberto Vázquez estaba cubriendo el juicio del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán en enero de 2019 en una corte federal de Brooklyn, Nueva York, cuando se enteró que en ese mismo tribunal se daría sentencia a un grupo de mexicanos acusados de tráfico de personas.

Vázquez decidió acudir a la audiencia y quedó sorprendido ante el caso. Cinco hombres originarios del municipio de San Miguel Tenancingo, en el estado mexicano de Tlaxcala, que formaban parte de un grupo criminal de tráfico humano, se habían declarado culpables de extorsión, tráfico sexual y otros cargos federales. Aunque ya tenía nociones de la existencia de redes de trata mexicanas en Estados Unidos, Vázquez no sabía de la dimensión y el alcance de los grupos criminales oriundos del segundo estado más pequeño de México.

El periodista se interesó por el tema e investigó a fondo. A través de documentos de las cortes y transcripciones de audiencias, conoció detalles atroces de cómo operan estas mafias de tráfico sexual. Supo que familias enteras manejan millonarios negocios de trata desde San Miguel Tenancingo, que este pequeño poblado mexicano es uno de los epicentros del tráfico humano en el mundo, y que estos grupos operan en total impunidad y presuntamente en complicidad con autoridades.

Pero lo que más le sorprendió fue que pocas de todas esas historias llegan a la prensa y a la sociedad de México.

Cover of the book "Los Padrotes de Tlaxcala", by Mexican journalist Juan Alberto Vázquez.

"Los Padrotes de Tlaxcala" fue lanzado este año bajo el sello Aguilar, de Penguin Random House México. (Foto: Cortesía Juan Alberto Vázquez)

“Me di cuenta que no había mucha información sobre lo que estaba pasando acá en las cortes en Estados Unidos: cuando los detienen, los testimonios de las víctimas, cómo se llevan los procesos… O sea, la parte judicial [...] era algo que estaba como en el desconocimiento de la opinión pública en México”, dijo Vázquez a LatAm Journalism Review (LJR).

El periodista descubrió que el sistema judicial de Estados Unidos ofrecía posibilidades para dar con información sobre casos de criminales mexicanos juzgados en cortes estadounidenses, a la cual pocos periodistas saben que pueden acceder desde México. Se dio a la tarea de hacer una investigación profunda del tráfico sexual en Nueva York para dar a conocer un panorama completo del problema, más allá de los comunicados de prensa que son retomados por los medios mexicanos. Y lo hizo justamente a través de los procesos judiciales.

El resultado fue el libro “Los Padrotes de Tlaxcala”, publicado en junio de este año y el cual aborda el fenómeno desde las historias de cinco grupos acusados de proxenetismo que han sido juzgados en Nueva York. De acuerdo con Vázquez, el objetivo del libro es, no solo que sus compatriotas conozcan la magnitud del problema de la trata de personas, sino también abrir camino a una discusión sobre cómo combatirlo.

“Prácticamente en lo que me metí es en tratar de dar una explicación, una fotografía grande y real de un problema que aparte sigue sucediendo”, dijo. “En este momento hay mexicanos que están siendo procesados, hay mujeres que están siendo secuestradas y llevadas hacia este delito, así es que es un problema muy actual”.

Colegas en México consideran que la investigación de Vázquez puso el foco en una parte de los procesos judiciales de tráfico humano que siempre había quedado fuera del radar de la mayoría de los medios mexicanos, que es lo que sucede entre la detención de los inculpados y el dictamen de sus condenas.

“Nunca se había abordado el tema desde la parte de las sentencias, que eso es para mí un elemento importante que los medios en el estado [de Tlaxcala] no tenemos por las dificultades económicas para hacer una cobertura más amplia”, dijo a LJR Fabián Robles, periodista y directivo de medios de Tlaxcala. “Yo hablo de una aportación importante, por dar a conocer detalles de esa parte que ocurre en las salas de la corte de Nueva York, que aquí nos la perdemos. [...] Por eso para mí es el eslabón perdido, porque esa información aquí no la tenemos”.

Especializado en expedientes

Antes de profundizar en el tema del tráfico de personas, Vázquez ya había dado cobertura a casos judiciales de alto perfil en los tribunales de Nueva York. Desde que se estableció en esa ciudad en 2017, ha reportado para medios mexicanos y estadounidenses juicios como el del fundador del culto NXIVM Keith Raniere, y el del entonces Secretario de Seguridad Pública mexicano Genaro García Luna, además del de “El Chapo” Guzmán.

Vázquez ha encontrado en los procesos judiciales una importante fuente de información sobre casos que son relevantes para la audiencia tanto de México como de Estados Unidos, así como una forma de seguirle la pista a fuentes que de otra forma sería muy difícil cubrir.

“Lo judicial es algo que he visto que en México sí tiene mucha relevancia o mucho interés de la gente. Notas de narcotraficantes detenidos, todo eso es muy atractivo para el lector allá en México y es lo que he estado haciendo”, dijo.

A diferencia de lo que ocurre en México, donde conseguir documentos de los sistemas de justicia puede llegar a ser un lío burocrático, en Estados Unidos existen formas de acceder a casos judiciales de forma relativamente sencilla.

En ese país, existen repositorios electrónicos de documentos de casos legales a los que cualquier persona puede acceder. Uno de los más conocidos es PACER (Acceso público a registros electrónicos de tribunales, por sus siglas en inglés), creado por la Oficina Administrativa de las Cortes de Estados Unidos. La plataforma ofrece acceso electrónico a detalles de los casos, incluyendo datos de los inculpados, jueces, abogados y testigos, estatus de los casos, cronología de los juicios y transcripciones de audiencias.

La plataforma ha sido criticada por medios como The New York Times por exigir un pago por acceso a información que es pública. PACER cobra a los usuarios una tarifa de US 0.10 dólares por página, con una tarifa máxima de US 3 dólares por documento, de acuerdo con su sitio web. Las búsquedas también implican un costo, basado en el número de páginas generadas en cada búsqueda. Archivos de audio de algunas audiencias están disponibles por US 2.40 dólares por archivo.

Sin embargo, para Vázquez, la plataforma es de gran ayuda para dar luz sobre casos judiciales de relevancia internacional, incluso para periodistas que siguen los casos desde otros países.

“[PACER] te cobra muy poco, aunque si eres alguien que trabaja estos casos de manera permanente, obviamente a veces las facturas llegan a ser de [US] 100 o 200 dólares”, dijo. “Pero obviamente lo que te encuentras ahí es maravilloso, es oro, porque ahí te encuentras transcripciones de audiencias en las que no estuviste, algunas presentaciones de algunas pruebas, fotografías [...], todo lo que meten los fiscales o la defensa. Ahí hay un buen cúmulo de información que te sirve mucho para los propósitos de informar”.

De acuerdo con el periodista, el hecho de que criminales y funcionarios mexicanos sean juzgados en Estados Unidos y no en su país de origen abre una ventana de oportunidades para los reporteros, en la medida que aprendan a usar sistemas como PACER y que sepan acercarse a las fuentes.

Mexican journalist Juan Alberto Vázquez speaks during the presentation of his book "Los Padrotes de Tlaxcala".

El libro de Vázquez aborda el fenómeno del tráfico de mujeres a partir de las historias de cinco grupos de proxenetas mexicanos que han sido juzgados en Nueva York. (Foto: Cortesía Juan Alberto Vázquez)

Si bien en México existe la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, también existen múltiples trabas burocráticas que dificultan la entrega de información a periodistas y ciudadanos, especialmente de parte de instituciones de procuración de justicia.

“Para conseguir un documento allá [en México] es una tortura, de verdad, es una pesadilla. Se supone que hay un sistema en el país desde hace más de 10 años en el cual, tú puedes pedir los documentos y te los tienen que dar, pero ahora está en muchos problemas”, dijo Vázquez. “Y entonces eso te puede llevar meses y meses de litigio y de pleito, de estar pidiendo un documento que aquí lo consigues en media hora. Es la diferencia entre investigar allá e investigar acá”.

Otra ventaja de investigar en las cortes estadounidenses es la disponibilidad de los fiscales para atender a periodistas, dijo Vázquez. Aunque, si bien generalmente son fuentes confiables, se debe tener en cuenta que su visión es parcial y que incluso en ocasiones los fiscales intentan usar su interacción con la prensa para reforzar sus casos, agregó.

“Acá en Estados Unidos se ve muy mal que un fiscal pierda un caso. Entonces ellos hacen todo lo posible para que no suceda eso. Les genera mucho desprestigio y entonces sí tienen trucos que no son del todo éticos, o legales, o correctos”, dijo. “Obviamente uno como periodista, a sabiendas de eso, se tiene que ir con cuidado cuando tienes una fuente judicial que te está diciendo algo”.

Las voces de víctimas y victimarios

Vázquez espera que “Los Padrotes de Tlaxcala” genere conciencia sobre la explotación de personas con fines sexuales, actividad que la ONU considera como una forma de esclavitud moderna, junto a otras actividades ilícitas como el trabajo infantil, el matrimonio forzado y el uso de niños en conflictos armados.

Para lograr ese objetivo de levantar conciencia sobre el tema, el autor buscó darle voz a las víctimas y empujar desde el periodismo para que los Estados se preocupen por las mujeres y niñas afectadas, y les ayude a retomar un propósito de vida.

“Como periodistas, sí nos tenemos que concentrar y enfocar en denunciar, en exponer lo que es la esclavitud sexual”, dijo. “Tenemos que ser implacables con denunciar, dar a conocer y obviamente investigar las redes de trata, cuando las mujeres son esclavizadas. También tratar de darle voz a las víctimas, tratar de presionar para que las víctimas tengan la atención”.

Acceder a víctimas de tráfico humano no es sencillo y se requiere mucha sensibilidad, dijo Vázquez. Para su investigación, tuvo la suerte de que una mujer que había sufrido explotación sexual lo contactara en redes sociales en enero de 2022, tras publicar una nota sobre la sentencia a un clan de proxenetas.

Para llegar a otras víctimas, el periodista se acercó a organizaciones que ayudan a personas que sufren explotación sexual. Una de ellas fue la Comisión Unidos Vs. Trata, que preside la activista mexicana Rosi Orozco, quien ha luchado por más de 20 años por combatir el tráfico de personas y quien fue entrevistada por Vázquez para su investigación.

El periodista recomendó colaborar con organizaciones y activistas para conocer de primera mano las historias de las víctimas. Aunque hay mujeres que no acceden a hablar por estar todavía en un estado de trauma, hay otras que desean compartir su historia y solo necesitan que el periodista les inspire confianza.

“Las ONG tienen más relación con víctimas porque las están ayudando, entonces cuando se dan cuenta que es un trabajo serio o que este acercamiento que tú estás buscando tiene la seriedad y el rigor periodístico, normalmente hablan con ellas”, contó. “También me acerqué a otras personas que incluso se mencionan en mi libro, que no quisieron darme una entrevista porque aún no están listas”.

Para su libro, Vázquez también pudo conversar con algunos proxenetas de Tlaxcala que están en la cárcel, gracias a que el sistema de justicia estadounidense también ofrece esta posibilidad. La Agencia Federal de Prisiones de Estados Unidos tiene un sitio web con una base de datos en la que se puede localizar internos de prisiones federales. El sitio también indica formas de ponerse en contacto con ellos, principalmente a través de cartas, o de sus abogados. Lo mismo ocurre con la mayoría de las prisiones estatales.

“Yo les mandé cartas a la mayor parte de los mexicanos que están presos acá [por tráfico humano]. Les explicaba que era periodista y que me gustaría mucho hablar con ellos, les daba mi teléfono y ya, fue así como la mayoría me respondieron”, contó Vázquez. “Me marcaron a mi teléfono y ya en estas llamadas yo pude tener acceso a ellos”.

En esas llamadas desde prisión, que están limitadas a 15 minutos, el periodista dijo que dejó a los sentenciados expresarse libremente, en lugar de hacerles preguntas específicas, pues en un tiempo tan limitado no hay oportunidad de generar un ambiente de confianza para preguntas.

“Lo que trataba era que se desahogaran un poco, que me contaran lo que ellos quisieran, sin tratar de intimidarlos o de acusarlos otra vez. Simplemente tratar de que fueran más pláticas relajadas y que ellos asimismo se expresaran y que viniera ahí parte de lo que ellos piensan y creen”, dijo.

También existe la posibilidad de visitar internos, ya sea a través de las propias prisiones o de los abogados. Sin embargo, ese es un proceso burocrático que involucra más requisitos y puede llegar a tardar varios meses. Vázquez contó que estuvo a punto de visitar a un par de acusados en una prisión de Pensilvania, pero el proceso se atoró.

“Pero de que sí se puede, se puede. Si uno empuja y si uno trata, tú puedes ir como periodista a la cárcel y puedes entrevistar a un reo”, dijo. “Son recursos que te ofrece el sistema judicial de Estados Unidos para que tú puedas contar una historia”.

¿Censura o negación?

Vázquez viajó a México entre julio y agosto de este año como parte de la promoción de su libro. Una de las paradas de la gira fue en Tlaxcala, donde el 10 de agosto el autor presentó su libro en el Congreso de ese estado.

Ahí se enteró, sin embargo, que “Los Padrotes de Tlaxcala” era imposible de encontrar en las librerías Educal y del Fondo de Cultura Económica, que pertenecen a la Secretaría de Cultura del Gobierno federal, y que la única forma de conseguirlo era por encargo en pequeñas librerías privadas o a través de tiendas en línea.

El periodista no descarta que esto se deba a un intento de censura por parte del gobierno del estado, cuya titular, Lorena Cuéllar, ha insistido en que el tráfico humano ya no existe en la entidad.

Mexican journalist Juan Alberto Vázquez talks during the presentation of his book "Los Padrotes de Tlaxcala" in the Tlaxcala state Congress, in Mexico.

Algunos medios de Tlaxcala dijeron haber recibido indicación de no cubrir la presentación del libro de Vázquez en el Congreso de ese estado, según el periodista Fabián Robles. (Foto: Captura de pantalla de Facebook Live)

“Lo que está pasando ahorita con mi libro es que se está consiguiendo de manera clandestina [...], no lo tienen expuesto, seguramente porque han recibido alguna especie de advertencia”, dijo Vázquez.

La sospecha creció cuando ningún legislador del partido de la gobernadora acudió a la presentación del libro en el Congreso local y cuando una mujer descalificó el libro y otras investigaciones que periodistas y académicos han hechos sobre el tráfico de personas en Tlaxcala. Robles, quien fue uno de los organizadores de la presentación, interpretó lo anterior como un intento de boicotear el acto. Además, algunos medios locales dijeron haber recibido indicación de no cubrir el evento.

“Yo invité a algunos compañeros de los medios para la cobertura [de la presentación] [...], aunque algunos fueron, otros no. Algunos, por la confianza que me tienen, me dijeron que definitivamente tenían instrucciones del Gobierno del estado de no publicar ni una línea de ese evento. Entonces, pues otra vez estamos ante un acto de censura previa”, dijo Robles.

Una fuente de la editorial Penguin Random House México, a la que pertenece “Los Padrotes de Tlaxcala”, confirmó a LJR que el libro no está siendo distribuido en las librerías del gobierno en Tlaxcala por una deuda que éstas vienen arrastrando desde administraciones anteriores, por lo que ninguno de los recientes lanzamientos de la editorial está disponible en esas librerías.

La oficina de la Gobernadora de Tlaxcala no respondió a una solicitud de comentarios sobre si el libro de Vázquez es blanco de censura.

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