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Periodista mexicano fotografía objetos personales de colegas asesinados como homenaje en proyecto Vestigios 

“Para mí fue muy duro cuando fotografié los objetos de Yolanda Ordaz, particularmente una gorra que ella usaba, porque desde que falleció… o desde que la asesinaron, la gorra permaneció dentro de una caja de regalo”, dijo Félix Márquez en entrevista con LatAm Journalism Review (LJR). “Y cuando yo abrí esa caja, el olor de Yolanda seguía ahí”.

The Vestiges Project

Fotografía de álbum familia y artículo de la periodista veracruzana Yolanda Ordáz de la Cruz, del diario Notiver. (Foto: Félix Márquez)

Márquez, de 32 años, es un periodista gráfico nacido en Veracruz, actualmente corresponsal de Associated Press en su país, y colaborador de diversos medios nacionales e internacionales. Él suele cubrir la guerra contra el narcotráfico, migración, derechos humanos y derechos de los niños en México.

En 2015, el fotoperiodista decidió ponerse en contacto con algunas de las familias de sus colegas veracruzanos asesinados, muchos de ellos sus amigos, para fotografiar los objetos que los identificaban, que solían usar o llevar consigo cuando reporteaban, y algunas fotos de archivo familiar.

El Proyecto Vestigios –lanzado originalmente en Instagram y luego en su propio sitio web el 6 de diciembre – es más que un trabajo de investigación periodística, “es un trabajo de introspección personal”, contó Márquez. Este incluye a siete periodistas asesinados en Veracruz entre 2011 y 2015.

Las imágenes del proyecto están también acompañadas de un breve y conciso texto sobre las muertes de los periodistas. 

Durante la gestión del entonces gobernador de Veracruz Javier Duarte (2010-2016), Artículo 19 documentó el asesinato de 17 periodistas. Del 2000 al 2020, se han registrado 30 muertes de periodistas en Veracruz, siendo el gobierno de Duarte el periodo más letal para los comunicadores de ese estado, según datos de la organización.

“Félix es un fotoperiodista muy comprometido, a él lo conozco desde hace varios años y nos conocemos por trágicas situaciones”, dijo Marcela Turati, cofundadora y editora del sitio investigativo mexicano Quinto Elemento Lab, a LJR.  

En 2019, Márquez ganó una beca de Artículo 19 que financiaba proyectos de investigación, con el soporte editorial de Quinto Elemento Lab.

Con esta beca el fotoperiodista logró terminar su proyecto, aunque la pandemia retrasó todo el proceso porque no podía seguir teniendo contacto con los familiares de sus colegas. “Fueron meses de mucha tensión para el proyecto”, dijo Turati.

En los últimos años, Márquez ha conversado repetidas veces con muchas de las familias de los fallecidos para preguntarles qué se acuerdan de sus seres queridos y, al mismo tiempo, hacerse él esa misma pregunta para encontrarle sentido a los objetos que ha elegido destacar para contar sus historias.

Entre los periodistas de esta primera entrega está Yolanda Ordaz de la Cruz, reportera del diario Notiver con más de 20 años de experiencia en la nota roja. Ella fue secuestrada, torturada y encontrada muerta el 26 de julio de 2011.

“Pese a que yo no trabajé tanto tiempo con ella o de manera tan cercana como algunos otros colegas, pues las veces que yo la conocí siempre estaba perfumada. Y bueno, abrir esa caja donde estaba la gorra me hizo …, o sea, fue muy duro”, dijo Márquez.

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Miguel Angel López Velasco (Milo Vela) y Misael López Solana, padre e hijo en la redacción del diario Notiver, Veracruz, en la década de los 90. (Foto: Félix Márquez)

También incluye a Miguel Ángel López Velasco, conocido como Milo Vela, y a su hijo Misael López Solana, quienes fueron masacrados en su casa, junto a su esposa y madre, en la madrugada del 20 de junio de 2011. Padre e hijo trabajaban para Notiver, López Velasco como jefe de redacción y su hijo, quien empezaba como reportero gráfico.

A mi punto de vista, [‘Milo Vela’] era el mejor periodista de nota roja del estado de Veracruz y el que tenía más trayectoria, libros, contactos. Y su hijo siempre creció en la redacción de Notiver”, dijo Márquez. Uno de los objetos que incluye de ellos en Vestigios es una fotografía del álbum familiar, en donde aparece López Solana de niño, junto a su padre, en la redacción de Notiver. “Misael era mi amigo”, comentó Márquez.

También cuenta la historia de los reporteros Guillermo Luna y Gabriel Huge, que fueron asesinados el Boca del Río, Veracruz, el 3 de mayo de 2012.

Eran tío y sobrino. Gabriel Huge llevó a Guillermo al mundo de las noticias y el periodismo de nota roja. Ambos fueron secuestrados y asesinados el mismo día, de manera muy brutal”, dijo Márquez.

Entre los objetos destacados de Luna, está la cámara fotográfica con la que trabajaba. Era una cámara que ya no tenía botón disparador y hacer fotos con ella era difícil. Luna era un chico joven, que llevaba camisetas deportivas, lentes de sol y le gustaba el reggaetón, dijo Márquez, y con quien se solía cruzar en varias comisiones.  

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La cámara gastada del reportero gráfico veracruzano Guillermo Luna que trabajó para VeracruzNews y el diario El Regional. (Foto: Féliz Márquez)

Gregorio Jiménez, encontrado muerto el 5 de febrero de 2014, y Moisés Sánchez, secuestrado y asesinado el 2 de enero de 2015, son los que completan el grupo de los periodistas que honra el proyecto.

Sánchez, desde su taxi, narraba con una bocina las noticias de su localidad que incluía en su periódico, el cual escribía a mano y luego fotocopiaba para repartirlo en su distrito. Esa bocina es uno de los objetos que Márquez eligió retratar para su proyecto.

Un caso emblemático de asesinatos a periodistas en Veracruz es el de Regina Martínez, quien fue brutalmente asesinada en su casa el 28 de abril de 2012. Márquez intentó incluirla en esta primera entrega del proyecto, pero los familiares de Martínez no lograron concederle una entrevista. 

De acuerdo con Turati, a partir de la conmoción que causó la muerte de Martínez entre sus colegas, se conformó en Veracruz un pequeño colectivo de periodistas críticos con las autoridades, del cual Márquez forma parte.

En cuanto a la estética de las fotos, Márquez buscó diversos formatos para retratar los objetos de sus colegas de la mejor manera.

“Me incliné por el fondo blanco y la iluminación artificial para resaltar cada uno de los detalles del objeto, como el polvo, el sarro, el óxido, el desgaste del plástico, etc. Esto con el fin de demostrar el paso del tiempo a través de ellos, y el blanco era un fondo que no dejaba nada a la imaginación, tampoco te quita la atención. Mi referencia más cercana en este proyecto es la fotografía forense”, contó el fotoperiodista.

Vestigios ha sido expuesta en 2020, como parte del evento virtual Periodistas en Riesgo de las Naciones Unidas. En 2019 fue expuesta en Fredrikstad, Noruega, durante el DOK Festival. Y en 2018, se expusieron algunas imágenes del proyecto en Nueva York, en el Bronx Documentary Center y en Photoville.

Le Monde, de Francia y The Washington Post publicaron el reciente lanzamiento oficial de Vestigios, acompañado de la investigación periodística internacional sobre la muerte en 2012 de la periodista mexicana Regina Martínez. En este reportaje, The Cartel Project, participaron 25 medios periodísticos de diferentes partes del mundo, bajo la dirección de Forbidden Stories. 

“Estamos muy honrados, en Quinto Elemento y sé también que en Artículo 19, de poder aportar y ayudar a incubar estos proyectos de documentación y de denuncia a través del arte, a través de la fotografía, de lo que ha ocurrido en Veracruz y de estos asesinatos y desapariciones que no deberían haber ocurrido, que debemos tener presente”, dijo Turati. 

“Veracruz es el cementerio más grande de periodistas”, enfatizó la editora. 

Márquez tiene pensado hacer una próxima segunda entrega del proyecto en la que incluirá a colegas asesinados fuera de Veracruz. En esta segunda parte, piensa incluir al fotoperiodista Rubén Espinosa, su gran amigo y colega, quien murió acribillado en Ciudad de México el 30 de julio de 2015, junto a un grupo de personas con quienes estaba reunido.

Para mí, Rubén era uno de mis mejores amigos dentro del gremio y hasta la fecha no he podido fotografiar sus objetos porque no me atrevo a hacerlo”, dijo Márquez, conmovido.

Días después de la muerte de Espinosa, Márquez tuvo que salir de México, pues los temas que cubrían eran muy similares y sintió que su vida podía correr peligro. Con la ayuda y las conexiones de sus colegas y amigos, logró exiliarse en Chile durante un año. Regresó a México en 2016.

“Yo quisiera ya no tener que fotografiar a más compañeros asesinados”, dijo Márquez. “Lamentablemente estamos en México, uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, pero quisiera que Vestigios se acabara pronto”.

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