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Periodistas denuncian acoso, restricciones y censura en la empresa de comunicación pública de Brasil

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  • 28 September, 2022

*Por Rubens Valente

Reportaje publicado originalmente en Agência Pública.

Acoso moral, censura, clima de miedo por persecución laboral, desvalorización y falta de diálogo. Dieciséis periodistas, once de ellos mujeres, de la empresa de comunicación pública de Brasil (EBC, por sus siglas en portugués) entregaron declaraciones escritas en las que describen situaciones humillantes y vergonzosas en el día a día de la empresa desde la llegada de Jair Bolsonaro a la Presidencia de la República.

De un total de 35 declaraciones firmadas y escritas entregadas a una comisión de investigación interna de la EBC -a la que tuvo acceso Agencia Pública-, 15 aportan informes de este tipo. Al pedírsele el pasado miércoles (14) que explicara estos informes, la empresa solo respondió: “La EBC no se manifestará”.

Los testimonios de los empleados se adjuntaron a una investigación abierta por la EBC contra la periodista Kariane Costa, quien fue contratada mediante concurso público en 2012 y elegida en 2016 y 2021, por sus compañeros de la redacción, como representante de los empleados en el Consejo de Administración de la empresa.

Tras recibir numerosas quejas de contenido similar por parte de sus compañeros, en 2021, Costa las denunció ante el Defensor del Pueblo de la EBC para pedir que se investigara. Sin embargo, rápidamente pasó de denunciante a investigada, bajo la acusación de 12 directivos, precisamente los mismos a los que pidió una investigación. Pidieron que se tomaran medidas contra Costa por supuestos “ataques”. Seis de ellos acudieron a los tribunales ordinarios para presentar cargos penales contra Costa. El 18 de agosto, la comisión sugirió el despido de Costa. La decisión final corresponderá al director general de la EBC, el publicista Glen Lopes Valente.

“No hubo ninguna infracción por parte de la Sra. Kariane [Costa], que actuó en estricto cumplimiento de su deber legal. La denuncia no era un ataque a los gestores, sino una petición de investigación sobre las numerosas denuncias recibidas por el funcionario”, escribió la abogada de la periodista, Tuane Farias, del bufete Advocacia Riedel, en la defensa presentada ante la comisión de la EBC.

En una reunión celebrada el 5 de marzo sobre este asunto, la Fiscalía Laboral recomendó a la EBC “suspender inmediatamente todos los procedimientos administrativos disciplinarios contra los empleados que hayan denunciado ante la empresa o la justicia posibles situaciones de acoso psicológico". A la reunión asistieron representantes de la EBC, la comisión de empleados de la empresa, el Sindicato de Periodistas Profesionales del Distrito Federal y el Sindicato de Trabajadores de Empresas de Radiodifusión y Televisión del Distrito Federal.

Las procuradoras del trabajo Caroline Pereira Mercante y Andrea da Rocha Carvalho Godim quieren que se paralicen los procesos para que se analice si la EBC está incumpliendo una decisión tomada por el TRT (Tribunal Regional del Trabajo) de la 10ª Región. En marzo pasado, los jueces de la Primera Clase del TRT condenaron a la EBC por acoso moral y fijaron una multa de 200 mil reales [cerca de US $39.000] por “daños morales colectivos”. También ordenaron a la EBC que establezca canales de diálogo para recibir y tramitar denuncias de este tipo bajo secreto y sin que el denunciante sufra represalias, entre otras medidas.

La comisión de la EBC dice sobre su empleada: “Acoso moral ascendente”

En la denuncia presentada ante la Comisión de Investigación, la defensa de Costa mencionó que otra área de la propia EBC, el Sector Correccional, emitió una nota técnica en la que se reconocía: “Prevalecen las evidencias de irregularidades relacionadas con i) el posible acoso por parte de los directivos de la Dijor [dirección de periodismo]”.

Posteriormente, al cerrar su actividad, la comisión afirmó que no hubo acoso a los directivos, sino todo lo contrario: de Costa contra ellos. La comisión dijo lo siguiente: “Acoso moral vertical ascendente, mediante acciones indirectas llevadas a cabo por la acusada en perjuicio de sus directivos”.

La defensa de Costa dijo que una posible sanción a la periodista “contribuirá a la formación de un escenario de desaliento y temor en relación con las demandas de los servidores públicos al Defensor del Pueblo, al Consejo de Ética o a la Oficina Correccional, porque ya no se sentirán seguros de la respuesta institucional a las quejas legítimas en el marco institucional adecuado”.

La defensa de Costa adjuntó las 35 declaraciones de sus compañeros para demostrar que, en contra de lo que afirman los actuales gestores de la empresa, siempre tuvo una buena relación y fue elogiada por sus compañeros, incluidos antiguos jefes en puestos de edición y coordinación de reporteros. Al escribir sobre Costa, muchos de los periodistas, que serán identificados aquí por números para preservar su identidad, también proporcionaron detalles sobre un ambiente asfixiante en la EBC.

La periodista Uno dijo que se dirigió a Costa en septiembre de 2021 para que informara de su caso a la dirección de la EBC. Ha sido empleada permanente de la EBC durante más de 14 años y desde entonces ha ocupado diferentes puestos, como reportera especial, jefa de personal y jefa de información. En 2020 y 2021, asistió a un curso de maestría en cine documental en un país de izquierda. En julio de 2021, fue elegida representante de la Comisión de Empleados de EBC. Dos meses más tarde, fue trasladada de sector “arbitrariamente”, sin consultar, “sin ninguna conversación ni diálogo”.

“Los traslados arbitrarios que no tienen en cuenta las competencias del empleado se han convertido en algo habitual en EBC. También se ha intensificado la persecución de los empleados que cuestionan a la actual dirección o que ocupan puestos de liderazgo, ya sean sindicales o no”, afirma la periodista Uno. Se le prometió un puesto en otro sector, pero su traslado fue vetado. Entonces se contrató a una persona ajena a la empresa para cubrir esa vacante.

“Por desgracia, la práctica del acoso y la persecución se ha convertido en algo habitual en la EBC. La empresa, que a pesar de tener una decisión judicial desfavorable al respecto, sigue optando por esta forma de gestión”, escribió la periodista.

Periodistas tratados como “subversivos”

La periodista Dos, que trabaja en periodismo radiofónico, dijo que había sufrido problemas desde al menos 2015, al final del gobierno de Dilma Rousseff (“me cambiaron artículos durante la edición con información diferente a la que había encontrado”), pero la situación se agravó a partir de 2017, ya en el gobierno de Michel Temer, cuando le diagnosticaron un problema de salud durante el embarazo. Incluso con la necesidad de restricciones señaladas por los médicos, fue enviada a cubrir temas de calle (“A menudo escuché decir que el embarazo no era una enfermedad y que otras colegas trabajaron hasta el último día de embarazo realizando las tareas de reportera”).

En 2019, cuando estaba embarazada por tercera vez, ya en el gobierno de Bolsonaro, vivió “situaciones similares en cuanto a demandas de rendimiento”. Ella y sus colegas “empezaron a encontrarse con directrices para no divulgar ciertos datos”. “Empezamos a cubrir asuntos relevantes a través de breves (cuando el asunto no se trata con la debida importancia)”.

En una ocasión, dijo Dos, “me negué a grabar un reportaje censurado”. El texto trataba sobre el aumento de la deforestación en el Amazonas. “El criterio en el periodismo radiofónico para reportar un tema se convirtió en lo que agradaría o no al Presidente de la República. Sufrimos presiones veladas para [que] tuviéramos cuidado con los textos  y así no cerraran la EBC - el principal discurso para justificar la censura en el sector”.

“Por otro lado, en el orden del día había cada vez más cuestiones gubernamentales que claramente deberían tratarse en el brazo institucional de la empresa. Los colegas que fueron más incisivos con respecto a la cuestión de mantener la misión de la comunicación pública y de informar sobre temas relevantes que se dejaron de lado fueron tratados como subversivos”.

La periodista también dijo que vio “a colegas que fueron retirados de la cobertura que hacían a menudo”. Este fue el caso de la propia Costa, “sacada del Palacio del Planalto [sede del poder ejecutivo ​en Brasil], con la justificación de que habría una rotación de reporteros, que nunca se produjo”. “Desde que el actual gobierno asumió el poder, la cobertura se volvió cada vez más sensible y siempre se eliminaron los puntos de tensión”.

El periodista Tres, que ha trabajado durante más de siete años en la EBC, escribió que “la situación de acoso y censura en el periodismo radiofónico es general, y se da en todas las plazas [ciudades donde la EBC tiene representación]”.

“La historia de la censura en el periodismo de la EBC -y también en el periodismo radiofónico- es extensa. Personalmente, tuve varios enfrentamientos con la dirección por este motivo durante el periodo de la pandemia. Todo lo que era de alguna manera sensible para el gobierno fue vetado, generando un gran desgaste. Es importante señalar que durante este periodo estuve embarazada”.

Cuando regresó de su permiso de maternidad, la periodista descubrió que había sido trasladada de la sección de reportajes a la de producción. “Prefirieron meterme en una nevera en lugar de mantenerme en la denuncia, donde luchaba a diario contra los intentos de censura actuales. [...] Nadie fue trasladado al puesto cuando lo dejé, lo que demuestra la persecución de la que fui víctima. Lo que estaba en juego era sacarme de la información porque chocaba constantemente con la censura”, dijo Tres.

El periodista número cuatro dijo que él también ha sido elegido como representante de los trabajadores en el Consejo de Administración, pero que nunca ha sufrido una persecución como la que sufrió Costa. Dijo que “numerosas veces puso en conocimiento de la EBC las quejas por acoso desde 2015 hasta 2020”.

El periodista Cinco dijo que el retiro de Costa de la cobertura del Congreso Nacional fue “uno de los primeros y sucesivos actos que pude presenciar de un largo proceso de cercenamiento del deber y derecho que tenía Kariane [Costa] de informar". “Hace ya casi cuatro años que el recorte -la censura- está en el día a día de la EBC”.

“Al igual que Kariane [Costa], yo también viví esta rutina y guardo innumerables casos en los que mi trabajo fue censurado porque los hechos no gustaban a la línea ideológica de los directivos. La violencia policial, la lucha contra la pandemia de COVID y la crisis económica son algunos de los temas que se convirtieron en tabú durante este periodo”, dijo Cinco.

Ella descubrió por casualidad, en un intercambio de mensajes en un grupo de WhatsApp, que su nombre estaba “interdicto por la cobertura de temas considerados delicados”. “Ya había oído hablar de esta interdicción por los pasillos de la empresa, pero esto fue explícito y documentado”.

Un periodista fue perseguido tras una “pregunta incómoda” al Ministerio de Salud

En varias declaraciones se menciona el caso del periodista Gésio Passos, que de repente “empezó a cubrir temas absolutamente irrelevantes". Según varias declaraciones, esto ocurrió después de que “cuestionara al Ministerio de Salud sobre la cualificación sanitaria de los militares que ocupaban puestos en el ministerio”, según explica el periodista Cinco.

El periodista Seis dijo que Gésio “solo recibía agendas poco importantes, irrelevantes, sobre temas que, a lo sumo, debería hacer un becario”. Según el periodista, todo como consecuencia de una “pregunta incómoda” que Gésio “hizo al equipo del ministro Pazuello” en el Ministerio de Salud. El periodista Siete dijo que las redes sociales de los periodistas estaban “vigiladas" porque había escuchado de un jefe que Gésio no podía trabajar en la cobertura del Palacio del Planalto “porque hacía posts de oposición al actual gobierno”.

Seis, que también era dirigente sindical, dijo que “se negó a grabar un reportaje censurado” basándose en “el Manual de Periodismo de la EBC, el Código de Ética de la EBC y el Código de Ética de los periodistas brasileños”. Entonces se le impuso un “plazo de ajuste de conducta” que en la práctica “me impediría hablar contra la censura incluso durante el proceso electoral de este año”.

El periodista dijo que las reuniones del personal terminaron “después de que los reporteros cuestionaran la ausencia de informes sobre las 400.000 muertes causadas por el coronavirus y sugirieran un especial sobre las 500.000 víctimas”. A petición de dos coordinadores, dijo Seis, “el asunto se dejó para otra reunión, que nunca tuvo lugar”. El equipo entendió la actitud como un caso grave de censura sobre un tema de interés público. Solo con la vuelta al trabajo presencial a finales del año pasado volvimos a tener reuniones de personal pero solo una vez a la semana”.

El periodista Siete dijo que “la rutina periodística es tensa cuando la agenda involucra al gobierno federal. Las situaciones de censura van desde el recorte de fragmentos hasta la no difusión de noticias importantes. Es habitual que se intente negociar una parte importante del texto, que simplemente se corta con la excusa de la ‘longitud del texto’”.

Otra periodista, que había ocupado un puesto directivo, dijo que había sido testigo en varias ocasiones de cómo una mujer en un puesto directivo “se refería a los empleados como vagos, terroristas, estúpidos”.

El periodista Siete, que lleva 17 años en la profesión, dijo que era “una experiencia que nunca había tenido en ningún otro medio de comunicación en el que haya trabajado”. En un momento de la pandemia de COVID-19, cuestionó en un grupo de trabajo de WhatsApp la ausencia de un informe sobre la marca de 400.000 muertos. A partir de ese momento, dice que sufrió “una serie de ataques personales por parte de los jefes presentes en el grupo”.

“En ese momento se produjo en la EBC una oleada de traslados en contra de la voluntad de los empleados de varios sectores y también represalias de los más diversos tipos. Muchos de estos colegas eran [...] directores del sindicato de periodistas. Además, en otros casos, las personas trasladadas también cuestionaban de alguna manera el contenido editorial y o estaban en régimen de teletrabajo por decisión judicial”.

En algún momento, según relataron los periodistas, una de las ocupantes de un puesto directivo se enteró de que sus colegas decían que estaba ejerciendo acoso moral sobre sus subordinados. A partir de entonces, “siguió llamando a todos los periodistas y preguntando si nos estaba acosando, claramente poniéndonos presión. Me sentí muy avergonzado”, dijo un periodista.

Los abruptos traslados, según otro periodista, se produjeron “en ausencia en otros sectores de la empresa, lo que creó un clima de ‘caza de brujas’ entre los compañeros”.

“Los desacuerdos estaban motivados, en la mayoría de los casos, por la negativa de los jefes a asignar a un reportero un tema determinado, dando prioridad a temas fríos (que no se daban en el día) o a las efemérides”.

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