Incertidumbre. Esa es la situación de muchos periodistas de América Latina que se encuentran en Estados Unidos bajo diferentes procesos migratorios que van desde solicitudes de asilo hasta aprobaciones de entrada bajo parole humanitario.
Como parte de las nuevas políticas de migración del presidente estadounidense Donald Trump, su administración ha eliminado programas como el Estatus de Protección Temporal (TPS, Temporary Protected Status) para nacionales de países como Venezuela, ha frenado programas de parole humanitario para ciudadanos de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, e hizo prácticamente imposible solicitar asilo en la frontera entre Estados Unidos y México.
Además, con el recorte de ayuda financiera por parte de Estados Unidos a través de agencias como USAID no solamente se afectaron los medios y periodistas que recibían parte de sus fondos, sino otros proyectos que ayudaban a periodistas que buscaban salir de sus países por temas de seguridad.
“Ya hay efectos con la llegada de Donald Trump”, dijo Angélica Cárcamo, directora de la Red Centroamericana de Periodistas (RCP), a LatAm Journalism Review (LJR). “Un efecto es que ha congelado fondos y la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) entiendo que tenía muchos fondos provenientes de USAID y se tuvieron que congelar y la gente se quedó varada”.
Por ejemplo, periodistas centroamericanos que fueron seleccionados como parte de las Becas Centroamérica en Ascenso, que también contaba con fondos de USAID, ya recibieron información de que su beca fue suspendida o que no recibirán más fondos, dijo Cárcamo.
Mariana Belloso, coordinadora de la Red Latinoamericana de Periodismo en el Exilio (Relpex) de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), también ve un efecto directo en el recorte de fondos en periodistas que buscan migrar, dijo a LJR. Belloso recordó que también había programas con fondos de USAID destinados a ayuda legal para periodistas en caso de que estuvieran siendo víctimas de persecución.
Precisamente, la persecución política es uno de los motivos por los que periodistas de Latinoamérica buscan asilo en diferentes países, como Estados Unidos, dijo Belloso.
Según la Relpex, de los 170 miembros que hacen parte de la Red, después de Costa Rica, Estados Unidos es el segundo país de acogida de estos periodistas que están en el exilio. Los países que más expulsan periodistas, según sus registros, son Cuba, El Salvador, Nicaragua y Venezuela.
Para los periodistas que ya están en Estados Unidos la situación se ha vuelto confusa. Desde hace varios años, los procesos de asilo han estado estancados, dijo Belloso.
“En la Red tenemos casos de periodistas que están acá desde hace tres, cuatro años y que aún no han tenido su entrevista [ante un juez]. Una situación que nos preocupaba desde antes”, dijo Belloso. Ella explicó que esta entrevista se debía programar dentro del primer año de haber iniciado el proceso.
Otra preocupación para organizaciones que trabajan por la libertad de prensa tiene que ver con la cancelación del parole humanitario. Periodistas de Nicaragua, especialmente, que habían usado este mecanismo para no solamente poder estar en Estados Unidos sino lograr la reunificación con sus familias, están en incertidumbre.
Según Víctor Pérez, directivo de la organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN), tienen en sus registros al menos 20 periodistas de Nicaragua en Estados Unidos bajo el parole humanitario. Otros 35 llegaron al país luego de ser desterrados de Nicaragua.
“Nos tiene preocupadísimos realmente porque afecta directamente a una gran parte del gremio que está inscrito al menos al PCIN, pero sabemos que hay un número más grande de colegas que no están inscritos en PCIN y que también se han trasladado a Estados Unidos”, dijo Pérez a LJR.
En el caso de Nicaragua, dijo Pérez, es especialmente preocupante que estos periodistas sean deportados a un país donde fueron perseguidos sistemáticamente. De hecho, explicó que desde PCIN, intentaron obtener del Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, una respuesta sobre la situación de periodistas en exilio.
“No contestó absolutamente nada en ese sentido”, dijo Pérez. “Sólo habló del tema de la dictadura [de Nicaragua] y que eran enemigos de la humanidad”.
Una situación similar viven los periodistas venezolanos de quienes todavía no hay cifras exactas de cuántos se encuentran en el exilio, ni específicamente en Estados Unidos, según explicó Luz Mely Reyes, periodista venezolana quien ha estudiado el tema desde hace dos años.
Sin embargo, en encuestas hechas para sus estudios, la mayoría de periodistas venezolanos que respondieron señalaron estar en Estados Unidos, dijo Reyes a LJR.
Ciudadanos venezolanos, entre ellos periodistas, ingresaron a Estados Unidos haciendo uso del programa TPS para Venezuela pero que el pasado 3 de febrero fue eliminado por la administración Trump.
“Después de revisar las condiciones del país y consultar con las agencias gubernamentales correspondientes de EE. UU., la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, determinó que las condiciones en Venezuela ya no respaldan la designación de Venezuela para el Estatus de Protección Temporal (TPS) en 2023”, informó el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) en un comunicado.
Para Reyes es bastante grave la posibilidad de que estos periodistas fueran deportados a Venezuela porque las condiciones no han mejorado para el periodismo.
“Cualquier periodista de Venezuela que haya buscado refugio en Estados Unidos, si es devuelto corre un riesgo en esa devolución”, dijo Reyes. “En Venezuela hay una persecución y una criminalización contra el ejercicio del periodismo”.
LJR envió un email a USCIS con preguntas sobre periodistas latinoamericanos que se encuentran bajo diferentes procesos de inmigración en Estados Unidos, en particular aquellos de Nicaragua y Venezuela. Al momento de la publicación, no recibimos respuesta.
En medio de la incertidumbre, las organizaciones que hablaron con LJR se preparan para los peores escenarios.
Aunque no descartan en algún momento hablar con la administración Trump para mediar por una solución para el caso de periodistas perseguidos en sus países, entienden que la mejor opción es trabajar juntas, dijo Pérez de PCIN.
De acuerdo con Cárcamo, de RCP, ya se han entablado conversaciones con otras organizaciones en países como México y Costa Rica para ver si es posible que reciban a periodistas de otros nacionales cuyo asilo se niego en Estados Unidos.
“Son tiempos complejos, tiempos duros” dijo Cárcamo. “Pero también soy de la idea que ante las adversidades hay muchas cosas en las que se puede innovar, y la articulación y el trabajo colectivo hoy más que nunca son importantes”.