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Relatos sobre las favelas de Río en medios internacionales aumentó en calidad y cantidad durante años preolímpicos, dice informe

En los casi ocho años de anticipación a los Juegos Olímpicos, los reporteros que ocuparon la ciudad de Río de Janeiro trataron de comprender uno de los aspectos cariocas de más compleja ‘traducción’: las favelas. Entre 2008 y 2016, el volumen de artículos publicados en la prensa internacional haciendo mención de estas comunidades aumentó casi siete veces, para un total de 1094 reportajes.

El descubrimiento es del informe “Favelas en los medios: cómo la llegada de la prensa global en la era de los megaeventos transformó la imagen de las favelas” de la ONG Comunidades Catalisadoras (Comcat). El informe analizó a ocho medios internacionales entre 2008 y 2016 utilizando la herramienta Lexis Nexis, y determinó que el solo el 14 por ciento de todos los reportajes sobre el tema durante este periodo se realizó durante le mes olímpico de agosto 2016.

Los medios analizados, la mayoría de Estados Unidos o Inglaterra, fueron The New York Times, The Wall Street Journal, USA Today, The Guardian, The Telegraph, Daily Mail, Al Jazzera y la agencia Associated Press. En conjunto publicaron casi diez veces más historias en las que las favelas eran el tema central de 2008 a 2016 (592 en total), la mayor parte – el 60 por ciento – fue publicada durante el año olímpico, según el informe.

“Los residentes de las favelas fueron citados directamente en 112 historias (de 315 o el 36 por ciento) en 2015-2016 y solo en 7 historias (de 45 o 16 por ciento) en el período 2008-2009, marcando un aumento de 16 veces en la visibilidad de voces de la favela. En agosto de 2016, en particular, se observó un porcentaje aún mayor de reportajes que dieron espacio a las voces de estos barrios”, señaló el informe.

El escenario preolímpico combinó la presencia de un gran número de corresponsales en la capital carioca, la necesidad de un mayor volumen de historias sobre la ciudad olímpica y un aumento en la inversión en equipos de reportería en América Latina por parte de los principales periódicos internacionales, de acuerdo con Theresa Williamson, directora ejecutiva de Comcat y editora de Rio On Watch, un sitio dedicado a narrar historias de las favelas de Río. Estos factores produjeron una mejora significativa en la cobertura internacional de uno de los espacios urbanos más estigmatizados en el mundo, que alberga el 24 por ciento de la población de Río, según el informe.

“Recibimos algunos de los mejores periodistas del mundo, que vinieron a vivir aquí como corresponsales. Estas personas procedían de periódicos que tienen intereses diferentes a los periódicos locales, por lo que tenían más libertad para escribir. Y estos periodistas tenían que estar siempre escribiendo, siempre proponiendo historias, siempre produciendo. Esto dio la oportunidad de ampliar el debate sobre las favelas”, dijo Williamson al Centro Knight para el Periodismo en las Américas.

En este contexto, Rio On Watch ha servido muchas veces como traductor a los reporteros extranjeros del contexto de las realidades de las favelas, así como facilitador al momento de sugerir notas y establecer contactos con los residentes de las comunidades. Al menos 56 informes de los medios estudiados fueron producidos con la ayuda del equipo del sitio. La organización preparó una guía de Recursos Olímpicos para Periodistas y llevó a 25 reporteros a un “tour de realidad”, entre otras iniciativas.

“Usted puede hacer esta ‘educación’”, dijo Williamson. “La mayoría de los periodistas que conozco hacen periodismo por un fuerte interés social, porque quieren mejorar la sociedad. No es difícil [educar], no tenemos que convencer o cambiar las mentes de las personas, solo informar, mostrar otros puntos de vista, como queremos que suceda”.

A partir de la “educación” de reporteros, organizaron evangelizar a otros miembros de sus equipos periodísticos. Williamson contó que muchos periodistas plantearon la cuestión de la traducción de la palabra ‘favela’. En consecuencia, los lectores también aprendieron esta “lección”.

Más de 450 historias (42 por ciento) utilizan simplemente ‘favela’ sin ninguna traducción. En inglés por ejemplo, la palabra más utilizada como traducción es ‘slum’, seguida por ‘shantytown’ o ‘comunidade’.

“A partir de nuestros extendidos datos no parece haber evidencia de que el uso de alternativas a ‘favela’ esté disminuyendo, tampoco hay una disminución en el uso de ‘slum’ o ‘shantytown’”, concluyó el informe.

La editora cita a Simón Romero, corresponsal de The New York Times en Río, como un ejemplo positivo en este tema. El periodista discutió la mejor traducción para ‘favela’ con sus seguidores en Twitter, la mayoría colegas. Posteriormente, esta preocupación sería evidente en sus historias, descriptivas del medio ambiente y con múltiples fuentes.

Williamson destacó que este es un debate importante al momento de cubrir una ciudad como Río.

“Cuando se usa mucho esa palabra [slum], la historia es relacionada a un concepto que se centra principalmente en la violencia, haciendo que para el lector la violencia sea inherente a la favela. Las historias ‘perezosas’ usan este tipo de lenguaje. Son aquellas que abordan la favela como un lugar que nace violento. Eso preocupa porque no se basa en la verdad. Tiende a ser un caso en la que el periodista no visitó la favela”.

De hecho, la violencia sigue siendo uno de los aspectos más destacados de las favelas en los medios internacionales. Al menos el 46 por ciento de los reportajes analizados muestran una imagen fuertemente negativa de las favelas – apenas el 7 por ciento fueron totalmente positivas, de acuerdo con el informe. “Lugares de violencia” o “lugares de drogas/pandillas” fueron las descripciones más comunes, especialmente durante los años de la Copa del Mundo (2014) y de los Juegos Olímpicos.

“Esto puede reflejar una mayor preocupación global de los medios con los problemas de seguridad en torno a los acontecimientos en sí, y la afluencia de más periodistas buscando escribir sobre la violencia en las favelas”, explica el informe.

Sin embargo, Williamson explica que hubo un cambio en la percepción de las fuentes de la violencia.

“Al principio, solo eran los traficantes. Después pasó a ser la policía. Comenzamos a ver los dos lados: que la policía no ha podido cumplir su papel de proteger a los ciudadanos y que hay un alto número de muertes ocasionadas por la policía”, dijo, y concluyó: “Me gustaría ver a las narrativas ir más allá. Decir que la favela no genera violencia. Lo que la genera es la negligencia, falta de educación básica de calidad, de esperanza y de oportunidades”.

Una parte del material analizado se destacó por la diversidad de temas, además de la violencia, según el informe. Se trata de los 17 reportajes que llevaban en su firma los nombres de residentes de la favela, uno publicado en The New York Times y el resto en la serie “Visión de las favelas” de The Guardian. Ninguno de estos, retrató a los residentes como los únicos responsables de la violencia.

Además, los “favelados” prefirieron utilizar palabras como “comunidad” y “barrio” para describir sus hogares. En sus retratos, las favelas eran descritas con más frecuencia como “sitios con un sentido de comunidad”.

El joven periodista comunitario Michel Silva, uno de los editores del periódico Fala Roça de la comunidad de Rocinha, es uno de los autores de la serie de The Guardian. Para él, el éxito de los artículos producidos en forma de diarios en primera persona, proviene de la identificación de los residentes.

“Todos éramos de las favelas, por lo que teníamos autoridad para retratar los asuntos en los artículos”, le dijo al Centro Knight. “En The Guardian tuvimos la libertad para escribir con un lenguaje popular y discutir varios temas que por lo general no tienen cabida en los medios brasileños. Otro punto importante es que The Guardian preservó al máximo las versiones de nuestros textos”.

Para Williamson, es en las voces de periodistas comunitarios, como la de Silva, en donde reside el futuro del periodismo brasileño de calidad sobre las favelas.

“Tenemos que pensar en una manera de llevar estos periodistas [comunitarios] a los principales periódicos brasileños. Cada uno de los periódicos importantes debería tener un periodista de favela, si no varios, para llevar otro punto de vista, que en el caso de Río representa una cuarta parte de la población que no aparece en los periódicos”.

Nota del editor: Esta historia fue publicada originalmente en el blog Periodismo en las Américas del Centro Knight, el predecesor de LatAm Journalism Review.

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