En la cobertura de las lluvias, inundaciones y deslaves que paralizaron a Río de Janeiro esta semana y que dejaron más de 150 muertos, la participación de los ciudadanos como periodistas llamó la atención. Además de testimonios en blogs y en Twitter, la gente envió numerosas fotos, relatos y videos a los medios tradicionales. Esto permitió una cobertura rápida y completa que no habría sido posible con reporteros trabajando por separado y en solitario.