"Durante décadas, Costa Rica fue presentada como la excepción democrática de Centroamérica: un país sin ejército, con instituciones democráticas sólidas y una prensa capaz de fiscalizar al poder sin enfrentar represalias sistemáticas.
Esa reputación está ahora a prueba mientras Costa Rica se encamina hacia elecciones presidenciales que culminarán en una primera vuelta el 1 de febrero y que podrían extenderse a una segunda vuelta en abril. La contienda es vista ampliamente como una prueba de si el país corregirá el rumbo y reafirmará su identidad democrática, o si profundizará tendencias recientes de gobernanza populista y debilitamiento institucional.
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Defensores de la libertad de prensa adviertenque la convergencia entre el aumento de la inseguridad, una hostilidad política sostenida hacia la prensa y el debilitamiento de las protecciones institucionales están reduciendo el espacio para el periodismo dentro de Costa Rica, al tiempo que socava su papel como refugio regional."