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Por qué el periodismo importa en una era de información fragmentada e impulsada por IA

  • Por Marisela Pérez Maita
  • 21 abril, 2026

Summary

El sociólogo Juan Villoro sostiene que los periodistas deben contrarrestar la simplificación excesiva de la IA aportando empatía y emoción.

El sociólogo mexicano, escritor y periodista Juan Villoro es un académico de la cultura y la comunicación.

Eso significa que ha observado cómo el rol de la tecnología digital, y de la inteligencia artificial en particular, ha cambiado cómo consumimos y hacemos sentido de la información.

“Vivimos en otro tipo de universo en donde la lectura se ha convertido en algo atmosférico”, Villoro explicó recientemente a un público en la Universidad de Texas, Teresa Lozano Long Institute of Latin American Studies.

A man and woman sit opposite each other in chairs talking

Juan Villoro conversa con Celeste González de Bustamante, directora del Mexico Center en el Teresa Lozano Long Institute for Latin American Studies de la Universidad de Texas en Austin. (Foto: Susanna Sharpe/LLILAS Benson)

Atmosférico porque la información está en todos lados. En las pantallas de nuestros teléfonos, computadoras, anuncios digitales (o mediante chatbots de IA) nos informamos del mundo sin premeditadamente elegir la información que nos llega; y esa lectura “fragmentada”, en notificaciones o publicaciones de redes sociales, ha fomentado una actitud binaria de pensamiento y de relaciones interpersonales, dice Villoro.

“La velocidad de información y la necesidad de dar respuesta instantánea hace que nosotros tengamos una actitud polarizada en donde estamos a favor o estamos en contra, y parecería que en medio no hay nada”, dijo Villoro a LatAm Journalism Review (LJR). “Los matices, las recapacitaciones, las enmiendas, una serie de consideraciones se pierden en favor de un resultado muy preciso, y eso desde luego está simplificando la toma de decisiones”.

Villoro, profesor en algunas de las más prestigiosas universidades y columnista del periódico mexicano Reforma, argumenta que, en ese contexto, la empatía de los periodistas fomenta una conciencia informativa, la cual es esencial para la preservación de la cultura.

La cultura como una forma de comunicación 

El riesgo del condicionamiento binario, dice Villoro, es perder el pensamiento complejo, especialmente con la dependencia de la inteligencia artificial de sintetizar y explicar la realidad. En cambio, hacer sentido de las narrativas “de una historia dentro de otra historia” en Don Quijote, interpretar una pintura o preservar las enseñanzas de una tradición oral, eso es cultura.

Para Villoro, la cultura es la forma de representación del mundo en un sentido amplio, y por ello expone al ser humano a interpretar su complejidad, ambigüedad y contradicciones.

“El personaje más importante de un libro es el lector porque es el único momento en donde el libro cobra vida y adquiere un significado real. La interpretación del libro es tan importante como su redacción. Y esta es una de las lecciones que nos enseña la cultura”, dijo Villoro. “No es un comentario unilateral de la realidad. No es una instrucción. Es el entendimiento del universo desde múltiples perspectivas”.

La interpretación de una cultura (o forma de vivir) a otra provee un beneficio solidario que la tecnología simula contener. Mientras que crecer en seguidores no necesariamente lleva a crecer en amistades, o estar conectado en la red no salda la soledad. Para Villoro la cultura encamina a comunidad porque solo puede existir en densidad.

“La cultura solo existe en red. Si tú lees a un autor, vas a leer a otro autor. Si ese autor te gusta, se lo recomiendas a una persona”, dijo Villoro. “Nadie utiliza la cultura como una forma de aislamiento. Es siempre una forma de comunicación”.

Villoro ve la comunidad como expresión tangible de la cultura, en cuyo centro yacen los valores compartidos, el afecto y la empatía.

Por ello los sociólogos, dice Villoro, delinean una diferencia entre sociedad y comunidad: mientras que una sociedad puede priorizar un avance individualista, la comunidad requiere de una noción solidaria hacia el progreso.

Y esa visión de ayudar al otro es el hilo conductor del periodismo.

“El periodismo necesita de empatía”, dijo Villoro. “Ese puente es decisivo para establecer un contacto emocional. ¿Por qué es importante la emoción? Porque el sentido profundo del periodismo es la transformación del lector”.

En particular, es la transformación que siente el lector: el impulso de actuar y responder.

Crear la “conciencia informativa”

La información de los hechos es “inequívoca y exacta,” dice Villoro; sin embargo, indagar en la respuesta social y exponer a perjudicados y beneficiados requiere de los valores que posee un periodista. En vez de suprimir la empatía, el periodista es poderoso en la medida que apela a la emoción de lo que ve, siente y comunica.

Villoro lo explicó a través de una parábola teológica.

“Jesús, independientemente de que alguien sea religioso o no, fue un gran contador de historias", dijo Villoro. “Y una de sus historias es la parábola del buen samaritano”.

La historia del buen samaritano habla de un hombre víctima de un crimen que yace herido y casi muerto a la orilla de una carretera. Dos sacerdotes de distintas religiones pasan a su lado y deciden ignorarlo. Su salvación fue un hombre extraño, el Samaritano, que, al verlo, no duda en ayudarle y mostrarle compasión.

“Él es Samaritano porque viene de Samaria, ¿dónde se encuentra? En la carretera entre Jerusalén y Jericó, ahí es donde ocurren los hechos. Él no tiene nada que ver en eso porque él viene de una ciudad lejana”, dijo Villoro. “Es un extranjero, es un migrante, es el otro. Entonces, siendo alguien que no debería estar ahí, es el que se convierte en prójimo. Ese es el periodista”.

El periodista es aquel que, siendo un extraño en el lugar, se interesa, se acerca y se involucra. Esta postura solidaria de su profesión es lo que genera la “consciencia informativa” de una cultura. Para Villoro, esta consciencia es necesaria para la supervivencia humana; o al menos, lo bueno de ella.

“Podemos convertirnos en esclavos de todas las plataformas digitales, dedicarnos exclusivamente a destruirnos y a ganar dinero, podemos pensar que ese es el horizonte humano”, dijo Villoro. “Pero sí creemos que el ser humano tiene un destino positivo de autopreservación y de considerar que ha hecho cosas formidables y que puede tener todavía un destino positivo, esa reserva está en la cultura.”

Villoro terminó su charla con un poema de Octavio Paz. En el verso que leyó de “Sunstone”, hay una implícita batalla con el mundo de vivir en aislamiento, y el poeta se da cuenta que solo puede ser el mismo en la medida en que se acerca hacia una noción de comunidad. Y aunque no hay respuesta definitiva hacia cuál es el destino, lo que prevalece es la pregunta y la posibilidad de algo más.

“Yo no soy experto en nada de lo que acabo de decir, pero una de las ventajas muy importantes del periodismo es que puedes escribir de lo que no sabes en principio porque escribes para saberlo”, dijo Villoro.


*Marisela Pérez Maita, originaria de Maracay, Venezuela, estudia periodismo en la Universidad de Texas en Austin y se graduará en 2026 con una subespecialización en trabajo social. Tiene experiencia en estrategia cívica y narración de historias.
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