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Aumentan asesinatos de periodistas en el mundo mientras México lidera por muerte de periodistas en América Latina

México continúa siendo el país más mortífero para periodistas en el mundo que no se encuentra en conflicto armado. Esta fue una de las conclusiones a las que llegaron varias organizaciones defensoras de la libertad de prensa al término del año 2018.

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A nivel global, el número de periodistas asesinados en represalia por su trabajo fue casi el doble en 2018 respecto de 2017, de acuerdo con el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Según el conteo de la organización, al menos 60 periodistas, siete de ellos trabajadores de la prensa, perdieron la vida en todo el mundo entre el 1 de enero y 14 de diciembre de 2018, de los cuales al menos 34 fueron deliberadamente asesinados. Según el Comité, en 2017 murieron un total de 55 periodistas y trabajadores de la prensa y en 2016 fueron asesinados 52.

La cifra de periodistas muertos en combate o fuego cruzado (11) fue la más baja este año desde 2011.

Este aumento de los asesinatos coincide, según el CPJ, con un incremento sostenido de los encarcelamientos de periodistas, algo considerado por la organización como una profunda crisis global de la libertad de prensa. Esto estaría estrechamente vinculado a los cambios tecnológicos que hacen posible que cada vez más personas puedan ejercer el periodismo sin necesitar de un medio para difundir su mensaje, sostuvo la organización.

El CPJ también atribuye este aumento a la falta de liderazgo internacional en cuanto a derechos y seguridad de los periodistas.

La organización confirmó la muerte de diez periodistas y un trabajador de la prensa en América Latina este año, contabilizando cuatro asesinatos de periodistas en México, tres entre Colombia y Ecuador, dos en Brasil y uno en Nicaragua. Asimismo, investiga otras ocho muertes de periodistas en México (6), Guatemala (1) y Brasil (1).

Los cuatro casos confirmados en México por CPJ son los de Carlos Domínguez Rodríguez, Pamela Montenegro, Leobardo Vázquez Atzin y Mario Gómez.

Los otros cinco casos mexicanos no confirmados por la organización que aún siguen bajo investigación son los de Javier Rodríguez Valladares, Rubén Pat Caiuch, José Guadalupe Chan Dzib, Héctor González Antonio, Juan Carlos Huerta y Alejandro Márquez.

De acuerdo con el Comité, en la mayoría de los asesinatos de periodistas en México existen indicios de la participación del crimen organizado y de actores gubernamentales.

Al respecto, el CPJ señaló el término que el periodista mexicano que cubre noticias judiciales Juan Veledíaz utilizó para explicar este fenómeno: “narcopolítica”, en donde confluyen como una fusión casi indivisible los intereses de los funcionarios estatales, la política local y el crimen organizado.

Para Veledíaz, esta situación supone un riesgo enorme para los periodistas mexicanos que cubren delincuencia y corrupción.

El CPJ confirmó en Brasil la muerte de Jairo Souza, un periodista radiofónico del Estado de Pará que fue muerto a tiros por un motociclista al llegar a la emisora Radio Pérola FM. El segundo caso confirmado en Brasil fue el homicidio de otro periodista radial Jefferson Pureza Lopes, de Edealina, Estado de Goiás, quien conducía el programa “A Voz o Povo” (La Voz del Pueblo) y que mataron con tres tiros en la cabeza dentro de su casa.

Entre los casos aún no confirmados en Brasil está Ueliton Bayer Brizon, del diario Jornal de Rondônia, en Cacoal, Estado de Rondônia. Bayer Brizon publicaba asuntos regionales sobre política local y Estado.

En Nicaragua, el Comité confirmó el asesinato de Ángel Eduardo Gahona, periodista que recibió un disparo en la cabeza mientras transmitía en Facebook Live las protestas sociales del mes de abril contra el presidente Daniel Ortega.

Entre Ecuador y Colombia el CPJ confirmó la muerte del fotoperiodista Paúl Rivas y del reportero Javier Ortega y del trabajador de prensa, conductor del diario ecuatoriano El Comercio, Efraín Segarra, quienes fueron secuestrados en marzo por un grupo disidente de las Farc y posteriormente asesinados.

En Guatemala, el Comité sigue sin confirmar aún las causas del asesinato del periodista Laurent Ángel Castillo Sifuentes, cuyo cuerpo fue encontrado con signos de tortura en un sembrío de Santo Domingo de Suchitepéquez, al suroeste de la capital de Guatemala.

Las organizaciones internacionales defensoras de la libertad de prensa y de expresión toman en consideración diferentes criterios para documentar el número de periodistas asesinados, por tanto, las cifras entre organizaciones varían. Algunos de estos criterios responden al tipo de periodismo que realiza el reportero, si tiene estudios profesionales o no, si su muerte está o no directamente relacionada con su labor periodística, entre otros.

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De acuerdo con el informe anual de la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF), el número de periodistas profesionales (63), periodistas ciudadanos (13) y colaboradores de medios de comunicación (4) que fueron asesinados en el mundo este año ascendió a 80. En 2017, RSF reportó 65 periodistas asesinados.

Más de la mitad (61%) de los ataques contra periodistas en 2018 fue de forma deliberada y 38% de los ataques ocurrió mientras ejercían su labor. La mayoría de periodistas muertos fueron hombres (77).

RSF documentó nueve asesinatos de periodistas en México, convirtiéndose este nuevamente en el país en paz más mortífero para periodistas en el mundo en 2018. Además, ocupó el tercer puesto entre los países más violentos para periodistas, después de Siria (11) y Afganistán (15).

Cerca de la mitad de periodistas asesinados (45%) perdieron la vida en países sin conflicto armado, de acuerdo con la organización.

Por su parte, la organización International Press Institute (IPI) se encuentra investigando si la muerte de los periodistas mexicanos Rodolfo García González, Gabriel Soriano (Acapulco), Luis Pérez García (Iztapalapa), Alicia Díaz González (Monterrey) y Pedro Damián Gómez (Tijuana) está relacionada con su profesión.

De otros países de la región latinoamericana, el IPI investiga el contexto en que fueron asesinados los periodistas Marlon De Carvalho Araújo, de Bahía, Brasil; Karla Lisseth Turcios, de El Salvador y Luis Alfredo de León Miranda, de Guatemala.

Entre otras organizaciones, la Unesco documentó este año un total de 25 asesinatos de periodistas en América Latina. Once de ellos solo en México, tres entre Ecuador y Colombia, dos en Colombia, cinco en Brasil, uno en Nicaragua, uno en El Salvador y dos en Guatemala.

El 2 de noviembre de este año la Unesco lanzó el Observatorio de Periodistas Asesinados con el fin de hacer seguimiento a las medidas adoptadas para castigar las agresiones contra los profesionales de la prensa.

De acuerdo con el informe de la Directora General sobre la seguridad de los periodistas y el peligro de la impunidad de 2018, un periodista o trabajador de un medio de comunicación es asesinado cada cuatro días en el mundo.

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