La organización sin fines de lucro planea reunir filtraciones de denunciantes y colaborar con redacciones para exigirle a las plataformas que rindan cuentas. Pero, ¿deben los periodistas tomar partido?
Daniela Silva alguna vez lideró esfuerzos para influir en la legislación brasileña a favor del servicio de mensajería WhatsApp. Pero después de que el director ejecutivo Mark Zuckerberg eliminara el programa de verificación de datos de Meta Platforms en enero de 2025, decidió renunciar. Ahora trabaja en contra del tipo de influencia que antes ayudó a ejercer.
Silva, junto con la periodista Tatiana Dias y el abogado Luã Cruz, lanzó la organización sin ánimo de lucro Ctrl+Z para exigir rendición de cuentas a las grandes tecnológicas por prácticas que, según dicen, perjudican a los consumidores. Como señalan en su sitio web: “Un caso aislado es sólo un caso. Muchos casos se convierten en evidencia”.
Una de las columnas de su iniciativa es el Archivo de Daños Digitales, que recopilará denuncias y conectará a víctimas de suspensiones, bloqueos y violaciones de derechos por parte de plataformas digitales con apoyo legal. Los periodistas también podrán consultarlo para obtener datos o fuentes de información.
Otro pilar es la plataforma anónima para denunciantes “Vaza Big Tech”. Lanzada el 28 de abril junto con la campaña activista proconsumidora Sleeping Giants Brasil, está diseñada para recopilar testimonios de usuarios y empleados (whistleblowers) sobre las prácticas de las empresas.
Silva dijo que las empresas tecnológicas suelen cambiar solo después de que trabajadores mismos con preocupaciones éticas alzan la voz.
“Tenemos una plataforma enfocada en proteger la confidencialidad de estas fuentes”, dijo Silva a LatAm Journalism Review (LJR). Las empresas tecnológicas “son muy poderosas y muy eficientes en la forma en que se comunican con el público y nos colocan en una cierta posición de apatía frente a sus modelos”.

De izquierda, Luã Cruz, Tatiana Dias y Daniela Silva interactúan con muñecos tipo tentetieso con los rostros de Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos durante la inauguración de CTRL+Z (foto: Rebeca Figueiredo)
Ctrl+Z forma parte de una nueva tendencia de organizaciones que usan el periodismo para efectuar cambios. No se considera un medio de comunicación, pero la cofundadora Tatiana Dias dijo que la organización convertirá las filtraciones que reciba en reportajes de investigación orientados a promover la rendición de cuentas.
Las pistas serán evaluadas por un equipo de periodistas y abogados, y luego compartidas con medios colaboradores para que sean investigadas y publicadas conjuntamente, explicó.
“Trabajar en coaliciones también ayuda a aumentar el alcance y el impacto de las investigaciones”, dijo Dias a LJR. “Somos 100% transparentes. Eso es intencional. Pero eso debería ser lo que hace cualquier buen periodismo sobre tecnología”.
Silva dijo que la organización es clara en su postura de que las grandes tecnológicas han causado daños significativos a consumidores, trabajadores y a la democracia.
“Ese es nuestro punto de partida. Nuestro periodismo opera desde esa posición de rendición de cuentas: es nuestro trabajo hacer preguntas difíciles a quienes están en el poder, y ahora mismo eso significa cuestionar a las grandes tecnológicas”, dijo a LJR.
Tanto Dias como Silva rechazan ser etiquetadas como defensoras o activistas.
“Lo que hacemos podría describirse como ‘periodismo de incidencia’, pero no soy muy fan de esos conceptos importados, porque el buen periodismo siempre ha sido el que genera impacto”, dijo Dias a LJR.
Intentar etiquetar al periodismo como “activista” es una estrategia común para intentar silenciar a periodistas en los tribunales, añadió.
“Por eso rechazamos esa etiqueta”, dijo Dias. “Practicamos un periodismo con principios y transparente, pero periodismo al fin, realizado con técnica y rigor”.
Rogério Christofolleti, profesor de ética en la Universidad Federal de Santa Catarina, dijo que ni siquiera los medios más tradicionales creen en la imparcialidad total y que por eso a veces es necesario defender causas más amplias.
“A mi juicio, el problema no es que el periodismo tome partido, sino que proyecte una imagen de imparcialidad cuando no lo es”, dijo a LJR. Citó el lema de The Washington Post, “Democracy Dies in Darkness”, o “La democracia se apaga en la oscuridad” en español, como un ejemplo que defiende un tipo de sistema político.
“Toda empresa u organización tiene intereses financieros y preferencias políticas que influyen, en mayor o menor medida, en el contenido que publica. No dejar esto claro al público es una forma de traición”, dijo.
Paula Bianchi, editora de la agencia de noticias protrabajadores Repórter Brasil, coincide. Señaló que Ctrl+Z funciona más como las áreas de investigación de organizaciones como Greenpeace, publicando sus propias historias o compartiéndolas con medios.
“La parcialidad no me molesta cuando está respaldada por un proceso periodístico adecuado y una investigación rigurosa”, dijo Bianchi a LJR. “Todos los medios, de alguna manera, tienen cierto grado de postura, así que cuando un medio te dice desde qué punto de vista habla no lo veo como un problema”.
Otro ejemplo de periodismo que comparte su punto de vista es Ponte Jornalismo, un medio creado en marzo de 2014 por un grupo de periodistas en São Paulo para cubrir exclusivamente la seguridad pública en Brasil desde una perspectiva de derechos humanos.
Antônio Junior, también conocido como Junião, es un caricaturista veterano, periodista y director de programas en Ponte. Para él, ese punto de vista explícito que todos —y todos los medios— tienen es esencial.
“Queremos un periodismo que funcione como mediador de debates, que sume más personas, que incorpore más voces, porque necesitamos emancipación”, dijo a LJR.
“Necesitamos ampliar las discusiones sobre políticas públicas, especialmente en las áreas de seguridad y educación, para que esta sociedad sea menos desigual”, dijo. “Porque en una sociedad donde hay racismo, donde hay violencia de género, donde hay violencia de clase, como la que tenemos, ¿cómo funciona la democracia?”
Ctrl+Z se guía por lineamientos similares, con un enfoque específico en el impacto.
“Necesitamos volver a demostrar nuestro valor”, dijo Dias a LJR. “Y medir el impacto es una forma de recuperar esa confianza y mostrar a la gente el poder transformador del periodismo”.
Tanto Silva como Dias explicaron que Ctrl+Z medirá el impacto buscando cambios concretos en la sociedad que ocurran como resultado de sus proyectos y publicaciones, ya sean nuevos proyectos de ley, solicitudes de investigación, cambios en políticas corporativas, decisiones judiciales que generen precedentes legales, manifestaciones públicas o cambios significativos en la comprensión o el comportamiento.
“No consideramos que las menciones en medios o volverse viral sean impacto: son aspectos importantes de nuestro trabajo de movilización, pero no son impacto”, dijo Dias a LJR.
Para Bianchi, de Repórter Brasil, el espacio para el periodismo de investigación en profundidad es más importante que nunca.
“Incluso si adopta una postura con proyectos centrados en las personas, creo que en un país como Brasil es necesario”, dijo.
Christofolleti, por su parte, ve una dinámica aún más interesante en juego.
“Lo que veo como nuevo en Ctrl+Z es que va más allá del periodismo y se acerca a un movimiento de compromiso social, lo que requiere valentía, planificación y capacidad para formar alianzas”, dijo.
Silva coincide. Para ella, la construcción de movimientos y el periodismo riguroso no son contradictorios. Por el contrario, pueden reforzarse mutuamente cuando los periodistas son transparentes sobre su perspectiva desde el inicio.