texas-moody

Colaboración entre verificadores ha marcado la diferencia durante las recientes crisis de desinformación, dicen fact-checkers de Iberoamérica

Para los medios especializados en verificación de datos, la colaboración ha sido crucial para enfrentar las crisis de desinformación que se han desatado recientemente en el mundo.

Así lo consideran Laura Zommer, directora ejecutiva de Chequeado (Argentina); Liliana Elósegui, editora en jefe de Verificado (México); Cristina Tardáguila, directora senior de programa del International Center for Journalists (ICFJ); y Clara Jiménez, cofundadora y CEO de Maldita.es (España), quienes participaron el domingo 3 de abril de 2022 en el panel “Fact-checking y Desinformación en América Latina y España”, como parte del 15º Coloquio Iberoamericano de Periodismo Digital.

La colaboración hizo posible importantes iniciativas de verificación de datos que marcaron la diferencia en la lucha contra la desinformación alrededor de distintos eventos de impacto global de los últimos años, como la pandemia por el coronavirus, las vacunas contra el COVID-19 y la reciente invasión de Rusia a Ucrania.

“En nuestro caso [colaborar] es lo que hacemos todos los días, todo el tiempo. Tenemos impacto, pero tenemos muchísimo más impacto porque trabajamos colaborativamente y no nos repetimos y no inventamos la rueda uno y otro, y otro…”, dijo Zommer, quien fungió como moderadora del panel realizado en la Universidad de Texas en Austin.

Uno de los logros más importantes de  LATAMChequea, la red colaborativa de verificación creada en 2014 bajo la coordinación de Chequeado, ha sido su colaboración contra la desinformación alrededor del COVID-19. Desde antes de que el SARS CoV-2 llegara a América, fact-checkers de todo el mundo se organizaron para verificar los datos que iban apareciendo sobre el nuevo virus. Así surgió la #CoronaVirus Facts Alliance, coordinada por la Red Internacional de Fact-Checking (IFCN, por sus siglas en inglés) del Poynter Institute.

La parte en español fue liderada por LATAMChequea, en la que actualmente participan 32 organizaciones de 15 países de América Latina, a través de LATAMChequea Coronavirus, una plataforma con datos sobre miles de piezas de información verificada vinculadas a la pandemia, así como con contenido explicativo sobre el COVID-19 que cualquier miembro de la red puede utilizar para desmentir noticias falsas de manera oportuna. 

A dos años de su lanzamiento, la ​​#CoronaVirusFacts Alliance ha generado más de 16 mil verificaciones en 43 idiomas sobre información de más de 70 países. También se desarrollaron tres chatbots para WhatsApp (uno en inglés, otro en español y uno más en portugués). Las bases de datos de la iniciativa están abiertas y a la fecha siguen siendo actualizadas. 

En 2021, LATAMChequea lanzó LATAMChequea Vacunas, con verificación de datos sobre las inmunizaciones contra el COVID-19; y “Los Desinformantes”, con investigaciones sobre los actores en diferentes países que han desinformado sistemáticamente a lo largo de la pandemia.

Con la crisis del coronavirus, los verificadores de la red aprendieron que en fenómenos globales de desinformación se forman tendencias y olas de información engañosa que surgen en un lugar pero que terminan dando la vuelta a casi todo el mundo.

“Las olas que estaban en Europa en breve llegaban a Estados Unidos y de ahí iban a Latinoamérica”, dijo Tardáguila. “Además fue muy curioso ver que la desinformación tiene sabor local: así como en la India la gente decía ‘bebe orines de vaca [para curarte del COVID-19]’, en España decían ‘bebe vino’, en Argentina era ‘toma té’, en Honduras era ‘come aguacate’... Las olas se adaptan a cada país”.

Cuando la #CoronaVirusFacts Alliance comenzó a tener impacto, llamó la atención de las grandes empresas tecnológicas, que en ese momento estaban tratando de crear estrategias para contrarrestar la crisis de desinformación que se estaba diseminando en sus plataformas. Fue así como empresas como Google apoyaron la iniciativa con financiamiento.

“La colaboración se empieza con un cuadernito y sin dinero. Y de repente, si despega, ahí llama la atención y vienen las redes sociales, las big tech y ponen plata”, dijo Tardáguila.

En 2022, la experiencia adquirida en la verificación sobre la pandemia fue aplicada en la invasión de Rusia a Ucrania a través del proyecto #UkraineFacts, desarrollado por Maldita.es. Luego que el medio español se dio cuenta que varios fact-checkers en Europa estaban verificando el mismo contenido sobre el conflicto, decidió crear una base de datos colaborativa y sumar esfuerzos con colegas de otros países para generar productos digitales en distintos idiomas y ayudar a desmentir noticias falsas en torno al conflicto.

A partir de la base de datos, la cual contiene a la fecha más de 2 mil 400 verificaciones realizadas por 71 fact-checkers de 80 países, en pocos días se creó una plataforma que puede ser embebida en cualquier sitio web, la cual muestra un mapa que geolocaliza la información verificada sobre la guerra en Ucrania.

“Lo que hemos aprendido después de este proceso es que hay que sentarse y hacer una base de datos que podamos utilizar en épocas de crisis, que haya verificadores que lo enganchen a sus APIs [Interfaz de Programación de Aplicaciones] y que automáticamente entren ahí los datos, que podamos utilizar tener una API en vez de una spreadsheet que nos permita lanzar un chatbot en 24 horas”, dijo Jiménez.

Las panelistas coincidieron en que es necesario analizar y estructurar los aprendizajes que han dejado los recientes avances de la verificación de datos para que las futuras crisis de desinformación puedan enfrentarse con herramientas más optimizadas y metodologías mejor definidas. Zommer adelantó que en la próxima edición de la conferencia Global Fact, el más importante encuentro global de verificadores, se tiene previsto discutir sobre cómo normativizar las bases de datos conjuntas de fact-checking.

“Eso es en lo que tenemos que trabajar, ese es el reto del próximo año: descubrir cómo se gobierna una base de datos común, de quién son propiedad esos datos, a quién se le abre y a quién no, cómo monetizarla…”, dijo Jiménez.

Más artículos