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Informe sobre transfobia en medios mexicanos apunta a formas de combatir narrativas de odio contra población LGBTQ+

Mientras que ha habido algunas victorias progresivas, como el matrimonio igualitario y los derechos reproductivos en México, los autores de un informe argumentan que las narrativas de odio todavía prevalecen en la cobertura mediática.

Con la esperanza de informar a la gente y hacer frente a las “distintas campañas de desinformación, discriminación y odio que están activas en nuestro país", un grupo interdisciplinario ha escrito el informe reciente titulado “Polarización y transfobia: Perspectivas críticas sobre el progreso de los movimientos anti-trans y anti-género en México”.

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Presentación en la librería U-tópicas de la ciudad de México, el 23 de marzo de 2023, de izq. a der.: Julianna Neuhauser, Ayla Díaz, Raúl Cruz y Alex Argüelles (Foto: Cortesía Mariana Riestra)

El informe, publicado en marzo de 2023, incluye ensayos de Julianna Neuhauser, periodista; Alex Argüelles, profesional en tecnología; Raúl Cruz, periodista digital; y Ayla Díaz, activista en derechos reproductivos, con ilustraciones de Astra Lem.

Aunque los movimientos anti-trans y anti-género en México no son necesariamente ideológicos, son explotados con fines comerciales y políticos, dijo Cruz a LatAm Journalism Review (LJR).

“No es un Fox News […], están muy lejos de ser Fox News, pero están normalizando y amplificando un discurso de odio”, recalcó Cruz, quien ha escrito para medios digitales durante diez años y participó en el Programa de Formación 360/Digital Sherlocks.

El tema de la transfobia “ha sido un tema constante desde siempre porque, en los medios, las poblaciones LGBTQ+ o son chiste o son noticias de ‘nota roja’, ¿no?”, dijo Cruz. 

Cruz y Argüelles señalaron un caso emblemático de sesgo anti-trans en periódicos mexicanos basado en rumores de redes sociales que llamaron mucho la atención: el caso de la boxeadora mexicana Tamara Cruz, quien perdió ante la boxeadora argelina Imane Khelif el 25 de marzo de 2023, y luego fue descalificada por mostrar altos niveles de testosterona en pruebas. Luego medios tradicionales como El Universal, Milenio y Excélsior afirmaron falsamente que Khelif era una boxeadora transgénero, alrededor del 30 de marzo. Unos días después, medios como Aristegui Noticias y Animal Político desmintieron la noticia.

Los derechos de las personas LGBTQ+ son inexistentes en Argelia y las transgresiones se castigan con hasta tres años de prisión según su código penal. Las autoridades argelinas nunca hubieran permitido conscientemente que una boxeadora trans los representara en campeonatos nacionales o internacionales. Sin embargo, el daño a la reputación de Khelif ya estaba hecho. Cruz y Argüelles argumentaron que esos medios mexicanos podrían haber al menos admitido su error. Sin embargo, esos artículos seguían en línea al 24 de julio de 2023.

La rapidez de la republicación en redes sociales como Twitter y TikTok dificulta aún más que el personal editorial verifique el contenido para garantizar su exactitud, dijo Cruz.

Hay algunas excepciones en la cobertura antritrans, como los medios independientes Volcánicas, Presentes, Altavoz LGBT y Malvestida, según Cruz. Estos sitios nativos digitales se centran en género, feminismo, derechos LGBTQ+ y derechos humanos.

Según Cruz, las precarias condiciones laborales del periodismo y el incentivo económico de generar audiencias a través de clics crean una peligrosa combinación en la que se propagan artículos anti-trans, amenazando la dignidad y los derechos humanos de la comunidad LGTBQ+, e incluso poniéndolos en riesgo. 

En México, la población LGBTQ+ está compuesta por cinco millones de personas (5.1% de la población de 15 años o más), es decir, una de cada 20 personas, según una encuesta gubernamental de género de 2021. Sin embargo, la mayoría es joven, el 67.5% tiene entre 15 y 29 años y el 20.3% tiene entre 30 y 44 años. Mientras tanto, el 0.9% se identifica como trans (alrededor de 909.000 personas).

Luchando por la visibilidad para desmantelar las narrativas de odio

México celebrará elecciones federales en 2024, en las cuales no solo se disputará la presidencia de la república, sino también los cargos de diputados y senadores. “Es muy probable y es prácticamente seguro que vamos a empezar a ver la utilización de un discurso transfóbico como una agenda política”, dijo Cruz.

Algunos políticos han promovido algunos actos a favor de la comunidad LGBTQ+, como obtener una credencial de votante INE no binaria. La credencial del INE funciona como una identificación de facto en México. También se han actualizado los pasaportes para incluir una designación no binaria. Por ejemplo, el candidato presidencial primario Marcelo Ebrard, del partido gobernante Morena, asistió al lanzamiento de esta nueva modalidad de pasaporte. Sin embargo, esas acciones no son suficientes, dijo Argüelles, fundadore de comun.al, un laboratorio de resiliencia digital que promueve el uso de tecnología de código abierto como herramienta de derechos humanos y justicia. 

Cruz afirmó que los medios de comunicación pueden mejorar su cobertura de la comunidad LGBTQ+ en México al “tener personas LGBTQ+ en sus redacciones. En segundo lugar, tener personas LGBTQ+ en puestos de toma de decisiones editoriales. Y tercero, que no tengan la presión de generar contenido de manera tan aplastante”. En algunos medios, los periodistas a menudo deben trabajar bajo plazos ajustados y producir múltiples historias al día, según Cruz.

En lugar de continuar produciendo narrativas victimizadoras sobre las personas trans, los periodistas deberían intentar acercarse a las personas trans cotidianas que están “dando batallas increíbles y súper relevantes”, dijo Argüelles a LJR.

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Portada del libro “Polarización y transfobia: Miradas críticas sobre el avance de los movimientos antitrans y antigénero en México”. (Ilustraciones de Astra Lam)

Las personas trans “tenemos trabajos donde somos personas que hablamos públicamente, organizamos comunidades, resistimos, transformamos cosas, nos apoyamos entre nosotres, y eso no lo ves en los medios”. Es necesario acercarse a las personas que están haciendo activismos locales, dijo Argüelles.

Otras formas de mejorar la cobertura serían “generar solidaridad entre movimientos”, según Argüelles, como los feminismos, la historia de los pueblos indígenas en México e incluso las luchas de las personas neurodivergentes. “Siento que esta parte de perder el miedo a la complejidad, ser estratégicos en cómo los medios construyen contenido a partir de esta información periodística es súper relevante”.

Argüelles también recomendó establecer vínculos con otras organizaciones y redes, como la recién creada Red para la Diversidad en el Periodismo Latinoamericano, que se creó gracias al apoyo del Centro Knight para el Periodismo en las Américas. Cruz estuvo muy involucrado en las reuniones iniciales de la red de diversidad.

“Me preocupa mucho la precarización laboral del periodismo en México [...] y sin la formalización del trabajo periodístico digital, no podemos hablar de diversidad equitativa”, dijo Cruz.

La lucha por la visibilidad e inclusión también es una respuesta a una crisis de salud mental en la comunidad LGBTQ+, dijo Argüelles. “Un acto de generosidad transforma una vida y yo siento que ya hemos tenido suficiente de crueldad, y vale la pena hacer algo diferente. Ser un poco amables con otres, ser un poco gentiles con otres. No nos cuesta mucho y sí nos trae mucha esperanza”.

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