texas-moody

La pandemia trajo nuevas excusas para atacar a periodistas y coartar la libertad de expresión en América Latina en 2020, dice Artículo 19

La pandemia por COVID-19 dio lugar a nuevas excusas para ejercer violencia contra periodistas y restringir la libertad de expresión en varios países de América Latina durante 2020.

Así lo indicó la edición 2020 del informe “The Global Expression Report” de la organización internacional Artículo 19, el cual cada año ofrece un monitoreo detallado de la situación de la libertad de expresión en todo el mundo.

Varios líderes de América Latina silenciaron información sobre la pandemia y exacerbaron los profundos problemas de desinformación que ya existían en la región, señaló el informe publicado a finales de julio de 2021.

Además, la violencia contra periodistas y activistas en la región ha avanzado a la par de su estigmatización, que se ha convertido en algo común en el continente. Artículo 19 puso énfasis en las situaciones de Brasil y México respecto a sus niveles de restricciones a la libertad de expresión a causa de la violencia y de desinformación en el marco de la pandemia.

Sobre el país sudamericano, el reporte destacó la responsabilidad del presidente Jair Bolsonaro en el agravamiento de la diseminación de narrativas negacionistas y falsas sobre el coronavirus y de discursos altamente polarizantes, lo que, señaló, provocó una crisis de información y un aumento en la tasa de contagios.

20/09/2019 Solenidade de Sanção do Projeto de Lei de Conversã

Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. (Foto: Alan Santos/PR)

El gobierno de Bolsonaro ha intentado repetidamente evitar que información y cifras sobre los casos de COVID-19 salgan a la luz, indicó el informe, el cual además consignó que durante 2020 el mandatario brasileño emitió 1.682 declaraciones falsas o engañosas (un promedio de 4.3 al día).

La administración bolsonarista también perpetró ataques directos a la prensa en el marco de la pandemia: el Presidente amenazó con golpear a un periodista en la cara y su ministro de salud describió a los medios como “sórdidos” y “tóxicos” y urgió a los brasileños a apagar sus televisores, subrayó.

En lo general, Artículo 19 registró 254 agresiones a periodistas y comunicadores en 2020 en Brasil, de las cuales 123  fueron perpetradas por funcionarios públicos, mientras que 46 fueron actos de racismo, sexismo o sesgo contra personas LGBT+. Hubo 20 casos de agresiones graves (asesinatos, intentos de asesinato y amenazas de muerte). Las amenazas contra comunicadores mujeres, afrobrasileños y de la comunidad LGBT+ se incrementaron, así como las agresiones contra medios que cubren derechos humanos y ambientales.

“Brasil es la tormenta perfecta de problemas contemporáneos de libertad de expresión: populismo autocrático, desinformación, inequidad aguda y control tecnológico. La pandemia consolidó las tendencias vistas el año anterior”, indicó el reporte.

En el caso de México, el informe señaló que de marzo a diciembre de 2020 hubo 113 ataques relacionados con la cobertura periodística de la pandemia, 64 por ciento de ellos perpetrados por servidores públicos.

Además, 69 periodistas mexicanos fallecieron a causa del coronavirus y la gran mayoría de reporteros no recibió equipo de protección adecuado para realizar sus coberturas, indicó el documento.

Al igual que en Brasil, en México la desinformación estuvo fuera de control y fue impulsada en gran medida por el Presidente, de acuerdo con Artículo 19. La organización de fact-checking mexicana Verificado encontró que casi cuatro de cada 10 frases de Andrés Manuel López Obrador fueron falsas o engañosas en 2020. Además, cuatro de cada 10 solicitudes de información sobre el COVID-19 en ese país fueron denegadas.

En el tema de la violencia, el documento indicó que seis periodistas fueron asesinados en 2020 en México, mientras que 24 permanecen desaparecidos. Artículo 19 registró 692 ataques contra comunicadores y medios de comunicación, lo que representa un aumento de 13,62 por ciento respecto al año anterior.

Los ataques a la prensa por parte del Estado alcanzaron los 343 en 2020, 78 más que el año previo. Servidores públicos perpetraron 188 de esos ataques, entre los cuales los más comunes son el uso ilegítimo del poder (asedio judicial y estigmatización), intimidación y acoso y bloqueo o alteración de contenido.

El reporte destacó que la tasa de impunidad en crímenes contra la libertad de expresión en México alcanzó el 98 por ciento en 2020. La Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión (Feadle) tiende a lograr sentencias para los autores materiales de los crímenes contra comunicadores, pero no para los autores intelectuales. Asimismo, el Mecanismo de Protección a Periodistas y Defensores de los Derechos Humanos se ha debilitado significativamente y dos comunicadores bajo este sistema fueron asesinados en 2020.

President Andrés Manuel López Obrador speaks at an April 23 press conference. (Screenshot)

Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. (Captura de pantalla)

“El asesinato de periodistas constituye la forma más extrema de censura, y la impunidad contribuye a la autocensura de la prensa. Las autoridades mismas son responsables por la mayoría de ataques directos contra periodistas y medios: 46 por ciento de las intimidaciones y acoso y 36 por ciento de las amenazas”, se lee en el reporte.

Otros gobiernos del continente también encontraron en la pandemia nuevas oportunidades para agredir periodistas y restringir el libre flujo de información.

En Guatemala se obstaculizó la labor de la prensa con una declaración expedita de “estado de sitio” y periodistas que cubrían la pandemia fueron acusados de “intentar desestabilizar el país”. Incluso el presidente guatemalteco Alejandro Giammattei  esparció desinfectante sobre representantes de los medios durante una conferencia de prensa y dijo que desearía “ponerlos en cuarentena”.

En Cuba se decretó el nuevo delito de “propagación de la pandemia”, el cual fue usado para impedir la presencia de periodistas en algunos lugares, mientras que en Nicaragua, la vicepresidenta Rosario Murillo tachó a los medios de “diabólicos” por supuestamente propagar información falsa sobre el coronavirus.

Además de Bolsonaro y López Obrador, otros líderes populistas del continente abordaron el tema del COVID-19 desde una perspectiva anticientífica y negacionista, como Nicolás Maduro, de Venezuela, quien promovió remedios cuya eficacia no ha sido demostrada científicamente, y su homólogo de Nicaragua, Daniel Ortega, quien minimizó la gravedad del virus.

“Esto es estratégico: al profundizar la sospecha y la polarización, muchos autócratas refuerzan sus bases”, se lee en el informe.

Otros fenómenos que contribuyeron a la opacidad alrededor de la pandemia durante 2020 en América Latina fueron el ocultamiento o manipulación de las cifras de mortalidad y la suspensión de los procesos de acceso a la información en algunos países.

“Las Américas está plagado de autócratas populistas, muchos de ellos envenenaron el entorno informativo a través del negacionismo y la desinformación alrededor de la pandemia”, indicó el reporte.

Libertad de expresión en picada

La puntuación de América Latina en la escala de libertad de expresión de Artículo 19 cayó a su punto más bajo en la última década, de 71 en 2010 a 64 en 2020. Individualmente, la caída más estrepitosa en 10 años fue la de Brasil, que pasó de 89 puntos en 2010 a 52 en 2020. Le siguen Nicaragua (de 39 a 8), Bolivia (de 75 a 51), El Salvador (de 80 a 57) y Venezuela (de 39 a 9).

Global Freedom of Expression Ratings

Clasificación global de libertad de expresión de Artículo 19. (Captura de pantalla)

La escala usada por la organización va del 0 al 100 y toma en cuenta 25 indicadores para medir cuán libres son las personas de 162 países para escribir, publicar en línea, manifestarse, acceder a información y conocimiento, compartirlos libremente y hacer responsables a las personas en el poder.

Los países del continente con más baja puntuación en 2020 fueron Cuba, con 3 puntos; Nicaragua con 8 y Venezuela con 9. Estas cifras los ubican en la categoría de países con libertad de expresión “en crisis”. Les siguen Bolivia con 51 y Brasil y Colombia empatados con 52, en la zona de países con una libertad de expresión “restringida”.

“Patrones persistentes de violencia contra la prensa y los defensores de derechos humanos se concentran en México, Honduras (65 puntos en la escala de libertad de expresión), Colombia (52) y Venezuela (9). Esto empeoró en medio de enfoques de alta seguridad tanto hacia la pandemia como hacia las protestas sociales”, indicó el reporte.

Los países de América Latina con mejor puntuación en la escala según el reporte son Uruguay con 92 puntos, Costa Rica con 89, Argentina con 88, República Dominicana con 87 y Jamaica con 86. El país de la región que más avanzó en la escala en la última década fue Ecuador, que subió 19 posiciones, seguido de República Dominicana, que escaló 11.

“Los líderes populistas y aquellos quienes buscan atrincherar su propio poder odian rendir cuentas, que es por lo que hemos visto que los ataques a periodistas y la censura en línea se han intensificado en muchos países”, dice el documento.

Más artículos