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Laboratorio de periodismo colombiano cubre mujeres y comunidades LGBTQ+ tradicionalmente excluidas de coberturas

Cuando Catalina Ruiz Navarro comenzó su columna hace 14 años en uno de los medios con tradición en Colombia, El Espectador, notó una disparidad entre ella y el resto de los columnistas de ese periódico.

Mientras la mayoría de sus colegas eran hombres colombianos blancos, mayores, algunos con doctorados, ella era la única columnista mujer, una montaña difícil de escalar para una joven escritora de 24 años.

Esa fue la primera vez que reconoció realmente la falta de voces femeninas en los medios de su país y, sobre todo, una falta de cobertura sobre los problemas que afectan a las mujeres.

Catalina Ruiz Navarro

Catalina Ruiz Navarro. (Twitter)

“Una de las preguntas que me hice en ese momento fue: ¿qué es lo que puedo decir mejor que todos los hombres de 50 años escribiendo columnas para El Espectador?”, dijo Ruiz Navarro a LatAm Journalism Review (LJR).

Su respuesta fue escribir sobre los problemas de las mujeres. Específicamente sobre el aborto, que ha sido siempre un tema tabú en ese país mayoritariamente católico y conservador.

Ahora, más de una década después, muchos de los mismos dilemas siguen existiendo en Colombia y en la mayor parte de la región. Pero Ruiz Navarro es parte de una iniciativa que busca cambiar esa narrativa.

El proyecto Laboratorio de Historias Poderosas nació a inicios de 2021 como una forma de expandir las narrativas de los medios tradicionales para incluir a mujeres y a personas LGBTQ+ en las coberturas.

El laboratorio fue creado por Chicas Poderosas, un colectivo feminista de periodismo en América Latina, y fue financiado por la Open Society Foundations, una organización filantrópica global.

La iniciativa reúne a un grupo de periodistas que tienen una visión para cubrir a grupos cuyas voces han sido históricamente excluidas de las coberturas. El proyecto les proporciona recursos y entrenamiento para investigar esas historias.

“Sabemos que muchas de estos temas que quizás no son tan atractivos o son más difíciles de contar no son tan visibilizados por los medios”, dijo Belén Arce Terceros, directora editorial y de comunicaciones de Chicas Poderosas, a LJR. “Por ejemplo, en el caso de Colombia, lo que está pasando en la periferia y en zonas rurales”.

Arce Terceros, periodista argentina, dijo que tuvo una experiencia similar a la de Ruiz Navarro cuando trabajaba en un periódico en Buenos Aires.

“No era una prioridad del medio”, dijo Arce Terceros. “Salir, buscar y contar estas historias no era priorizado porque hay otros temas más candentes”.

El laboratorio colombiano ha publicado cinco diferentes proyectos de 20 periodistas colombianos y venezolanos. Las historias fueron publicadas en varios medios colombianos y latinoamericanos, incluyendo 070, Volcánicas, Manifiesta y Cosecha Roja.

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Una pieza digital publicada en texto, fotografías e ilustraciones cuenta la historia de Daniel, un hombre trans a quien se le negó el derecho de interrumpir un embarazo causado por violencia sexual en una región devastada por el conflicto en Norte de Santander. La pieza exploró los retos que las comunidades trans y no binarias enfrentan para conseguir el procedimiento.

Otra, un podcast, investiga la violencia de género y el abuso sexual a mujeres y niñas migrantes venezolanas a lo largo de la frontera entre Colombia y Venezuela. Estas mujeres forman parte de un éxodo de 5 millones de personas que huyen de su país golpeado por la crisis y son frecuentemente las más vulnerables a ese tipo de abusos.

Otra historia, contada en un libro gráfico y de fotografías en línea, a través de texto y audio, cuenta las historias de parteras afrocolombianas en la remota región de Nuquí, departamento de Chocó, cuyo trabajo es crucial ante la falta de infraestructura médica en la zona.

Antes de reportear las historias, los periodistas reciben entrenamiento, no solo sobre fact-checking, sino también sobre cómo cubrir temas sensibles y trabajar con fuentes vulnerables.

“Hay un montón de talleres generales, de visualización de datos, pero no hay tantos de cómo hacemos cuando abordamos una fuente, cuando hablamos con una persona que fue atravesada por situaciones violentas y que ahora está contando su historia”, dijo Arce Terceros.

Las historias también fueron reporteadas usando técnicas periodísticas no tradicionales, con un enfoque en “periodismo de soluciones”, el cual no solo implica investigar problemas sociales, sino las soluciones a esos problemas.

El reporteo también se dio a través de lo que Ruiz Navarro - editora del laboratorio colombiano - describió como una perspectiva “de periodista feminista”.

El concepto, explicó, es investigar historias sobre mujeres y comunidades LGBTQ+ a través de una lente feminista desde el principio, y con un enfoque no solo de cobertura de esas comunidades, sino usando el reporteo para impulsar los derechos de la gente sobre la que están investigando.

Historia publicada por Cosecha Roja como parte de la serie. (Captura de pantalla)

Historia publicada por Cosecha Roja como parte de la serie. (Captura de pantalla)

“Yo creo que el periodismo que no es feminista es un periodismo mediocre”, dijo Ruiz Navarro. “Porque si tú estás haciendo un periodismo en donde no estás tomando en cuenta al 52 por ciento de la población, a la mayoría de la población, pues ¿qué estás haciendo?”.

Esa perspectiva se ha vuelto incluso más crucial durante la pandemia. Antes del COVID-19, situaciones como la violencia de género, las brechas salariales y la falta de acceso a servicios médicos para mujeres y poblaciones LGBTQ+ ya eran problemas enormes en América Latina.

Durante el confinamiento inicial de la pandemia las tasas de violencia se elevaron drásticamente y se han mantenido altas, mientras que la brecha salarial entre hombres y mujeres ha crecido, lo cual amenaza con afectar a las mujeres en el largo plazo.

Aunque el proyecto inició en Colombia, Chicas Poderosas lo está expandiendo a lo largo de la región.

Arce Terceros dijo que el laboratorio ya está trabajando en proyectos similares en Ecuador, investigando feminicidios -asesinatos de mujeres por razones de género- y violencia contra comunidades LGBTQ+. Pronto planean extender el proyecto a Brasil para investigar sobre la salud de las mujeres, y a México para investigar sobre la “violencia machista” y las respuestas de la sociedad civil.

Arce Terceros dijo sentir que ha habido “más espacio” para que este tipo de periodismo florezca y que esperan que al dar herramientas a mujeres para investigar estas historias, estas lentamente comenzarán a entrar a los medios tradicionales.

“Las historias que podemos contar, las realidades que podemos visibilizar... lo que va a hacer es poner estos temas en la agenda y generar conversaciones a nivel nacional y a nivel regional también”, aseguró.

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