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Programas de formación de diarios brasileños se actualizan para seguir los cambios en el periodismo y tener más diversidad

La periodista Paula Bianchi se formó en una prestigiosa universidad pública federal de Brasil. Sin embargo, según ella, sus profesores “sentían horror” de los periodistas que trabajaban en las redacciones de los grandes medios de comunicación. “Hablaban como si las redacciones fueran una guarida de gente cooptada”, contó entre risas a LatAm Journalism Review (LJR).

La experiencia de Bianchi es común a muchas personas que han pasado por escuelas de periodismo tradicionales en Brasil. Muchos de estos cursos tienen profesores alejados del mercado periodístico y tienden a centrarse más en la teoría que en la práctica. Como resultado, es común que las transformaciones que están sacudiendo las redacciones a intervalos cada vez más cortos sean poco discutidas durante la formación académica de los periodistas.

Para tender un puente entre las universidades y las redacciones, algunos medios de comunicación brasileños ofrecen programas de formación que combinan clases sobre temas relacionados con el día a día de la profesión y la experiencia de trabajar en una redacción profesional. En Brasil, los dos programas de este tipo más antiguos son los de dos de los principales periódicos del país: Folha de S.PauloEstadão, ambos con sede en São Paulo. Con más de 30 años de existencia, estas dos iniciativas se están actualizando para tener en cuenta los cambios en el sector y la demanda de una mayor diversidad - racial, de género y regional - en el periodismo brasileño.

En 2024, Folha celebrará su 68 Programa de Formación en Periodismo Diario y, por primera vez, ha reservado el 50 por ciento de las plazas a personas negras, indígenas o con discapacidad, a pesar de que, en sus editoriales, el diario toma una postura en contra de las cuotas raciales en su redacción. El programa de Folha, que funciona desde 1988, está abierto a graduados de cualquier carrera y ya ha formado a unas 700 personas. Suzana Singer, editora de formación de Folha, dijo a LJR que “un tercio de los profesionales que hoy trabajan en la redacción del periódico han pasado por el programa”.

Estadão celebra este año su 34 Curso de Periodismo Estadão, que se celebra anualmente desde 1990 (con la excepción de 2020, debido al inicio de la pandemia de coronavirus). Dirigido a personas en el último semestre de la universidad o recién egresados de periodismo, el curso ha acogido hasta ahora a unos 1.030 jóvenes periodistas, explicó a LJR Carla Miranda, coordinadora de formación de Estadão.

Puente hacia el mercado laboral

Nacida en el sur de Brasil, Bianchi se graduó de periodismo en 2009. Vio en el curso de Estadão una oportunidad para trabajar en un gran periódico y entrar en el mercado laboral de São Paulo, la mayor ciudad del país. Ahora es editora de Repórter Brasil, y formó parte de la generación 2010 del llamado Curso Foca, como se conoce al programa Estadão en alusión al término “foca”, que se utiliza en Brasil para describir a los periodistas al principio de su carrera.

Some of Estadão's trainees from the class of 2010

Paula Bianchi (primera a la izquierda) con compañeros de la clase para recién egresados de Estadão en 2010. (Foto: Archivo personal)

“La universidad era estupenda, pero hablábamos muy poco del proceso periodístico. Hablábamos de filosofía, literatura, antropología, economía, y teníamos algunas clases más de periodismo [...]. Quedé muy impresionada cuando llegué a Estadão y Chico [Francisco Ornellas, coordinador del curso en aquella época] dijo ‘la profesión’. Pensé ‘vaya, aquí hay una forma de hacer esto con lineamientos, hay una forma de pensar cómo hacer la mejor entrevista posible, cómo escribir el mejor texto posible’. Fue genial, porque sentí una seriedad por mi profesión que no había sentido hasta entonces, en la universidad”, dijo.

Miranda cree que la brecha entre la enseñanza del periodismo en las universidades y su práctica profesional es más pronunciada en Brasil que en otros países. De ahí la creación de programas de formación como los de Estadão y Folha.

“En otros países hay una conexión mucho mayor entre la investigación realizada en las universidades y el mercado del periodismo. Como resultado, no es necesario tener cursos o actividades que ayuden a complementar esta formación. [...] Desgraciadamente, las universidades acaban estando menos conectadas con las necesidades que están ocurriendo en el otro lado. Y para el mercado del periodismo, esto también es malo, porque el mercado está en el día a día, en el deadline, y se pierden algunas de las reflexiones [académicas]”, dijo Miranda.

Otra motivación para la creación del curso en Estadão en 1990 fue la necesidad de “añadir nuevos talentos” al mercado periodístico, explicó a LJR Chico Ornellas, quien coordinó el curso de recién graduados desde su creación hasta 2012.

De acuerdo con Ornellas, el entonces director del periódico, Júlio César Ferreira de Mesquita Neto, llevó a una reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) la cuestión de cómo resolver la escasez de jóvenes profesionales disponibles para trabajar en su redacción. Allí, según Ornellas, Mesquita Neto oyó hablar a Jayme Sirotsky, entonces presidente del grupo de medios RBS en Rio Grande do Sul, sobre el Curso de Periodismo Aplicado que RBS había lanzado en 1989. Este curso terminó a mediados de los noventa.

Mesquita Neto llevó entonces la idea a Estadão y pidió a Ornellas que coordinara la iniciativa, dijo. En aquel momento, Ornellas ya llevaba 22 años trabajando en la redacción del periódico y había ocupado diversos cargos, como reportero, editor y editor en jefe.

A raíz de la demanda de los jóvenes periodistas que estuvieron en las primeras ediciones, el curso de Estadão fue reconocido como curso de extensión universitaria, gracias a una asociación con la Universidad de Navarra, en España. Y tras participar en asambleas de la SIP hablando del curso, Ornellas contó que empezó a recibir peticiones de jóvenes periodistas de otros países que también querían participar en el programa. Por eso cada año abren hasta dos plazas más para extranjeros, además de los 30 lugares para brasileños.

Carla Miranda, training coordinator at Estadão

Carla Miranda, coordinadora de formación de Estadão, realizó el curso para recién graduados en 1997. (Foto: Archivo personal)

Además de servir de semillero para los futuros empleados de Estadão, el curso también ponía los datos de los graduados a disposición de otros medios de comunicación que pudieran estar interesados en contratarlos. Durante los años 90 y principios de los 2000, el Banco Estado de Talentos, que contenía los perfiles y datos de contacto de los periodistas que terminaban el curso, era un documento impreso que se enviaba a las redacciones de varios estados del país, explicó Ornellas. Luego se convirtió en una plataforma en línea, que ya no está disponible.¿

La experiencia con el curso general llevó al periódico a crear el Curso Estadão de Periodismo Económico en 2011. Alrededor de 350 personas ya pasaron por la formación, que también se realiza anualmente y tiene una asociación académica con la Escuela de Economía de la Fundación Getúlio Vargas (EESP/FGV). De acuerdo con Miranda, este curso se creó para atender no sólo a la cobertura económica de Estadão, sino también a la agencia de noticias económicas en tiempo real del grupo Estado, Broadcast. Los estudiantes reciben clases de macroeconomía, finanzas y política, además de las asignaturas de periodismo.

Plan de estudios interdisciplinario

Folha, por su parte, lanzó su programa de formación en marzo de 1988. Desde entonces, ha celebrado dos o tres ediciones al año, así como programas dirigidos a áreas específicas como el periodismo cultural, cobertura de ciencia y salud y fotografía.

“Una vez impartimos una clase muy interesante con sólo profesionales mayores de 40 años. Se llamaban a sí mismos ‘focasaurios’, porque serían focas y dinosaurios”, bromeó Suzana Singer, editora de formación de Folha, en conversación con LJR.

A diferencia del curso de Estadão, el programa de formación de Folha está abierto a profesionales de cualquier campo.

“La idea es acercar a la gente a los principios del periodismo de Folha”, explicó Singer. “Es una oportunidad para que alguien que estudió Derecho, por ejemplo, tenga un tiempo para familiarizarse. No aprenderá lo que otro aprendió en la escuela [de periodismo], pero se familiarizará con los términos, con la lógica [del periodismo], con el trabajo”.

Aun así, el porcentaje de periodistas ronda entre el 60 y el 70 por ciento del total de los seleccionados para cada edición, dijo Singer. Y la demanda del curso sigue siendo alta: la edición de 2020, la primera celebrada 100 por ciento en línea debido a la pandemia de coronavirus, tuvo 3.388 solicitudes para 20 plazas, es decir, unos 170 candidatos por plaza disponible. Según la editora de formación de Folha, las ediciones de los últimos años han mantenido esa tasa de candidatos por plaza.

Folha's trainees interview Geraldo Alckmin, then vice-governor of São Paulo, in 1998

El actual vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, entonces vicegobernador de São Paulo, fue entrevistado por aprendices de Folha en 1998. (Foto: Cleo Velleda/ Folha Imagem)

La próxima edición de formación de Folha, que comienza en abril, tendrá un énfasis en economía, con clases que abarcarán temas como macroeconomía, cobertura de empresas, economía internacional e historia económica brasileña, dijo Singer. Además, los aprendices también tendrán clases de periodismo que abordarán cuestiones éticas, la relación con las fuentes, los pilares del proyecto editorial de Folha, cómo prepararse para una entrevista, la importancia de la otra parte, dijo la editora. también recibirán capacitación en habilidades en texto, con talleres sobre estilo y clases de gramática.

Durante muchos años, el programa se dedicó a enseñar a los alumnos a hacer un periódico impreso, haciendo hincapié en la maquetación y el cierre, explicó Singer. Hoy en día estos temas siguen cubriéndose, pero “es lo mínimo”, dijo.

“Tenemos un papel importante a la hora de explicar este nuevo ecosistema de Internet y las redes sociales. Tienen clases con el equipo de audiencia e interacción. Lo básico sigue siendo lo mismo: los pilares de Folha no han cambiado en este tiempo [...]. Pero todo lo demás ha cambiado. Les enseñamos a hacer investigación en Internet y periodismo de datos. Les transmitimos todas estas cosas, porque es muy diferente de cuando yo empecé, por ejemplo”, dijo Singer, quien se incorporó a Folha en 1987, un año antes de que empezara el programa.

La periodista Anelise Gonçalves recibió la formación de Folha en 2021 y dijo a LJR que el Manual de Redacción de Folha “era nuestra Biblia”. Además de estudiar el Manual para aprender las directrices del periodismo producido por Folha, también asistió a una clase con el equipo de audiencia del periódico y aprendió a presentar el contenido de forma que amplíe la audiencia a la que llega.

“No hay que alejarse del SEO, por ejemplo. Lo aprendimos en la [formación] de periodismo diario; no se trataba sólo de la cobertura, sino también de cómo empaquetarla para que tuviera audiencia, fuera clicable y evitara el clickbait. Teníamos que dar opciones de titulares dentro de los caracteres para la misma historia, pensando en SEO”, dijo Gonçalves.

El cambio en los contenidos de formación va de la mano del cambio en la oferta y la demanda del periódico. En 2023, Folha tenía la tercera mayor circulación media impresa del país: 41.000 ejemplares, según datos del Instituto Verificador de Circulación (IVC) recopilados por Poder360. En 2017, esta cifra fue tres veces superior: Folha tuvo una tirada media diaria de 121.000 ejemplares ese año. Los suscriptores digitales, que sumaban 164.000 en 2017, alcanzaron los 755.000 en 2023.

Estadão siguió la misma tendencia, pero con una ligera caída: de 114.000 ejemplares diarios impresos en 2017, pasó a 56.000 en 2023. Las suscripciones digitales también crecieron, pero a un ritmo menor que las de Folha: de 89.000 en 2017 a 193.000 el año pasado.

La generación 2024, que comienza el curso en abril, tendrá clases de política, economía, derecho, portugués, ética, periodismo de datos y periodismo multiplataforma, explicó Miranda. Según ella, los jóvenes periodistas llegan al curso con una gran destreza en la producción de contenidos de audio y video y en la comprensión y el uso de las redes sociales para difundir estos contenidos. La dificultad suele residir en cómo integrar estos diferentes formatos para producir y difundir contenidos periodísticos, y esto se ha convertido en parte del curso, dijo Miranda.

“Saben lo que gusta en TikTok o Instagram, sin duda. Eso no es lo que tengo que enseñarles. Lo que necesito enseñar es cómo utilizar lo que usan en su día a día de forma tan brillante para hacer un periodismo más potente”, dijo.

Singer y Miranda coincidieron en su percepción de que uno de los principales puntos a reforzar por las personas que acuden a los cursos es la propia escritura periodística. Tanto la formación de Folha como el curso de Estadão han hecho hincapié en la producción de textos en diversos géneros y formatos, como reportajes, entrevistas, guiones de video y podcasts.

Además, dijo Singer, las últimas generaciones han llegado a la formación “más militantes” y con cierta dificultad para buscar el otro lado de las historias.

“Por eso es [necesario] intentar abrir la mente [de los alumnos] y decirles que no todo es correcto o incorrecto, bueno o malo. Hay muchas cosas intermedias. Así que aprende a escuchar incluso a la gente que crees que no vale nada, y valora el contrapunto”.

Más diversidad en el aula y en la redacción

Bianchi considera que una de las cosas más importantes que le dio el curso de Estadão fue una red de amigos que también son colegas y se ayudan mutuamente.

“Llegas a conocer a 30 personas a la vez, idealmente de diferentes partes del país. Así que ya tienes contactos en lugares que no tendrías [sin el curso]. [...] Es una red muy fuerte, que sigo considerando una red importante, e incluso con gente que no es necesariamente de mi clase hay un cierto compañerismo, que yo llamo mafia, que se ayudan mutuamente”, dijo.

Un punto negativo de su grupo en el curso de Estadão, señaló Bianchi, fue la falta de diversidad racial y regional, y el desequilibrio de género: su grupo estaba compuesto por 18 hombres y 12 mujeres.

The trainees of the 33th class of Estadão's trainee program

Los recién egresados de la 33ª generación del Curso de Periodismo de Estadão, celebrado en 2023. (Foto: Daniel Teixeira/Estadão)

“Vi la foto de la clase del año pasado y vi una clase mucho más diversa que la clase a la que me uní. Entonces Estadão, en la época en que yo estudiaba, no analizó este tema de la diversidad. Porque cuanto más diversa sea una redacción, más interesante será; incluso las historias serán más interesantes”, afirmó Bianchi.

El hecho de que fuera un curso de tiempo completo que no ofreciera remuneración ni estipendios también dificultaba el acceso a personas que necesitaban un salario para mantenerse o que no tenían ahorros a los que recurrir durante los tres meses del curso.

La periodista Ana Cristina Rosa, ahora columnista de Folha, formó parte de la promoción de 1993 del curso de formación de Estadão. Ella dijo a LJR que dejó Rio Grande do Sul, estado donde vivía, para realizar el curso, y logró quedarse en São Paulo porque tenía dinero ahorrado, alojamiento gratuito en casas de amigos y trabajo independiente durante el curso.

“Soy una mujer negra y la primera persona de mi familia en obtener una educación superior. No tenía contactos ni forma de llegar a un medio de comunicación en el centro del país más que a través de mis propios esfuerzos. Vi el curso Estadão como una oportunidad para aprender un poco sobre el mercado y mostrar mi capacidad para trabajar en ese mercado en São Paulo, en un periódico importante”, dijo.

Rosa trabajó en Estadão durante cuatro años después de finalizar el curso de prácticas. Dijo que tuvo otros dos colegas negros durante este periodo.

“En ese momento, esto no era un problema. [...] La idea de democracia racial era mucho más fuerte, y era algo así como ‘hiciste un esfuerzo y estás aquí. Simplemente aquí no hay más gente como tú porque no se esforzaron’. Como si eso fuera suficiente para ganar espacio, que sabemos que no lo es”, dijo.

En un estudio que analizó el perfil racial y de género de las personas que escribieron textos en los diarios Folha de S. Paulo, Estadão y O Globo entre enero y julio de 2021, Estadão fue el periódico con mayor porcentaje de blancos: 88.7 por ciento. Sin embargo, según Miranda, “el escenario de la sala de redacción no es actualmente el escenario del curso”, ya que la última clase tenía un 40 por ciento de alumnos negros, dijo.

Con el paso de los años, la selección para el curso también cambió: en lugar de demostrar conocimiento de inglés – algo que en Brasil denota pertenencia a clases superiores – quien postule al curso en Estadão deberá presentar una propuesta de historia, defendiendo la relevancia del reportaje y explicando cómo se produciría y en qué formatos se publicaría. Y, desde 2022, Estadão brinda asistencia monetaria a los aprendices que la solicitan, dijo Miranda.

Además de estas iniciativas, Estadão también está desarrollando un curso de periodismo dirigido exclusivamente a profesionales negros y de bajos ingresos, en colaboración con la Universidade Zumbi dos Palmares. La idea es formar profesionales que puedan desempeñarse en diversas áreas dentro de un medio de comunicación, como administración, marketing o recursos humanos, dijo Miranda, quien también coordina esta iniciativa. El curso se encuentra en fase de recaudación de fondos y aún no hay previsión de cuándo se abrirán las inscripciones.

Screenshot shows the online class of Folha's trainees in 2021

Anelise Gonçalves y Suzana Singer en el último día de actividades de la primera edición del programa de formación de Folha exclusivo para profesionales negros, en 2021. (Foto: Reproducción/Folha)

Folha realizó tres ediciones de su programa de formación dirigido exclusivamente a periodistas negros. Gonçalves participó de la primera edición, que consistió en clases online entre las 6 p.m. y las 10 p.m. Ella tomó la capacitación de Folha mientras hacía prácticas y terminaba la universidad, y dijo que solo pudo participar porque era un programa 100% remoto, debido a la pandemia. La capacitación online permitió que en la clase hubiera personas de varios estados del país, incluida ella, que vive en Río de Janeiro.

“Fue una experiencia muy positiva. [...] Si fuera presencial, no habría podido quedarme [en São Paulo], pero creo que tendría una mayor riqueza poder interactuar con la gente. Entonces envié mensajes y correos electrónicos [a compañeros del curso y periodistas de Folha]. Siempre he sido esa persona que habla, pero si hubiera estado físicamente en la redacción, la experiencia hubiera sido más rica”, afirmó.

En 2024, el programa de formación de Folha volverá a ser 100 por ciento presencial a tiempo completo. Singer afirmó que “lo online es muy democrático, ayuda mucho a atraer gente, pero ni siquiera se compara” con la experiencia de realizar el programa presencialmente en la redacción del periódico. Para intentar mantener la diversidad regional y racial de los programas en línea cuando regresen a los programas presenciales, Folha ofrecerá becas a algunas de las personas seleccionadas.

“No tenemos los medios financieros para pagarles a todos”, dijo Singer. “Pero tenemos becas reservadas y tendremos criterios socioeconómicos para que quienes pasen por el proceso de selección puedan realizar el curso”.

Traducido por César López Linares y Katherine Pennacchio
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