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Periodistas colombianas cuestionan silencio sobre vínculos de un expresidente con Epstein

La desclasificación de los Archivos Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) el pasado 30 de enero, estremeció las raíces mismas del poder global. Alrededor del mundo, personalidades mencionadas en ellos – que van desde CEOs de grandes empresas, políticos e incluso miembros de la realeza – han tenido que renunciar a sus posiciones y títulos por su relación con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein y su pareja y cómplice Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años por reclutamiento de menores para explotación sexual. Aunque aparecer en los archivos no implica necesariamente mala conducta o actividad delictiva, muchos han sido citados a declarar o a responder por sus relaciones con ambos.

No obstante, ese no ha sido el caso en Colombia de acuerdo con un grupo de 171 mujeres periodistas, escritoras, abogadas y otras profesionales que hasta el 12 de marzo habían firmado el llamado “Manifiesto No al pacto de silencio”.

El expresidente colombiano Andrés Pastrana Arango, quien gobernó el país entre 1998 y 2002, es uno de los líderes latinoamericanos más prominentes mencionados en los archivos. Las firmantes del manifiesto consideran “inaceptables” sus escasos comentarios, en los que se distancia de los documentos. También consideran inaceptable “el pacto de silencio” operando desde organismos del Estado, la mayoría de la clase dirigente y buena parte de los medios de comunicación del país.

“Mientras que en otros países veíamos a organismos de control indagando, abriendo investigaciones, y a los medios de comunicación escudriñando en esos documentos los nombres de las personas que aparecen allí y pidiendo explicaciones, nos parecía que los cuestionamientos a Pastrana eran suaves o inexistentes. Como esperando a que el tiempo pasara y el escándalo fuera superado por otras noticias”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Ana María Mesa Villegas, periodista radial y fundadora del medio digital Barequeo. Mesa es una de las firmantes y fue designada portavoz del grupo para una entrevista con LJR.

En raras declaraciones públicas sobre Epstein y Maxwell, Pastrana ha afirmado no tener conocimiento ni conexión con los crímenes que actualmente acaparan los titulares.

Según cifras compartidas por el manifiesto, en Colombia, diariamente más de 50 menores de edad son abusadas sexualmente y en los últimos cinco años más de 100.000 niñas y adolescentes fueron víctimas de violencia sexual. Colombia también se convirtió en un “foco regional de explotación sexual y trata de personas”, dice el manifiesto.

Por esas cifras, continúa el documento, las explicaciones de Pastrana son más que necesarias especialmente porque su relación con Epstein y Maxwell tuvo lugar mientras él era presidente, y continuaron hasta 2009 cuando ya Epstein se había declarado culpable de solicitar prostitución con menor de 18 años.

“Como mujeres periodistas o columnistas sentíamos que había mucha calma alrededor de situaciones que son gravísimas al estar relacionadas con la trata de mujeres, niñas y niños y que era pertinente hacer evidente esos silencios”, dijo Mesa.

Silencios y preguntas

Aunque no era la primera vez que se relacionaba el nombre de Pastrana con Epstein y Maxwell, la reciente publicación de documentos dio más detalles sobre que la relación iría más allá de encuentros puntuales.

Las revelaciones del DOJ, detalladas por el manifiesto y por medios como BBC Mundo, dan cuenta de que los tres tuvieron encuentros en al menos tres ocasiones, incluida la ocasión en que se conocieron en Irlanda. El nombre de Pastrana aparece en los registros de dos vuelos en aviones privados de Epstein y al menos en una ocasión, tanto Epstein como Maxwell, estuvieron en Colombia y se encontraron con Pastrana.

Justamente la visita a Colombia en 2002, cuando Pastrana todavía era presidente, es uno de los eventos que ha levantado más preguntas por las conocidas fotografías que muestran a Maxwell vestida con un overol propio de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC). En una de las fotos, tomadas en la base militar de Tolemaida, se ve a Maxwell abrazada con Pastrana, quien también lleva un overol de la FAC, y otra la muestra con un coronel retirado de la FAC. Según documentos del DOJ y algunos emails, Maxwell dijo que en Colombia había piloteado un Black Hawk y que incluso había disparado a guerrilleros desde el aire.

Estos mismos documentos dan cuenta de otro encuentro en 2003 en el cual Pastrana montó dos veces en el avión de Epstein. En el avión iba a bordo Jean-Luc Brunel, agente de modelos francés quien se suicidó en 2020 mientras era investigado por presunta violación de menores y tráfico sexual. Ese mismo encuentro terminó en Cuba debido a que Pastrana propició un encuentro entre Epstein y Fidel Castro.

El DOJ también publicó intercambio de emails que detallan posibles encuentros de los tres en ciudades como Nueva York y Madrid.

El expresidente Pastrana se ha pronunciado pocas veces sobre el tema. Lo ha hecho especialmente a través de redes sociales o comunicados públicos. En esas ocasiones ha manifestado que conoció a Epstein y Maxwell antes de conocer las acusaciones en contra de Epstein y que nunca viajó a la isla de Epstein. Su relación, dijo, se basó en la calidad de Epstein de banquero y en la posibilidad de inversiones en Colombia. El pasado 24 de febrero en su cuenta de X escribió: “Nunca tuve conocimiento ni relación alguna con los horribles delitos que hoy son justo motivo de escándalo mundial”.

Sobre el vuelo en helicóptero de Maxwell, Pastrana dijo que se trató de un vuelo de siete minutos, pero que ella nunca lo piloteó, y que tampoco disparó a guerrilleros.

No obstante, son pocas las entrevistas que ha dado. Una de las más recientes la dio al medio BBC Mundo respondiendo algunas preguntas a través de Whatsapp.

A ese medio Pastrana le dijo que la relación con Epstein venía de su posible inversión en Colombia, pero no contestó “por qué específicamente el hecho de que Maxwell volara un Black Hawk hacía parte de los intereses del Estado colombiano en ese momento”, publicó BBC Mundo.

Según el medio, así resumió Pastrana la versión de los hechos: “No volé en el ‘Lolita’ [avión privado de Epstein], sino una vez en un Gulfstream [otro de sus aviones] sin menores. Y nunca fui a la isla, ni fui testigo, ni partícipe de ningún delito. Fuimos a Cuba por un día a ver a Castro (yo fui a hablar con él para mi libro sobre la paz en Colombia). Vino GM (Ghislaine Maxwell) con un billonario a Colombia y otra vez con JE (Jeffrey Epstein)”.

Con base en toda la información el manifiesto establece 20 preguntas para Pastrana precedidas por fotografías o extractos de emails que sustentan el origen de ellas.

Algunas son: ¿Con qué fin se invitó a Maxwell al país? ¿Qué tipo de relación contractual se desprendió de esa visita? ¿Por qué Maxwell (una invitada, extranjera) lucía un uniforme de la FAC?  ¿Quiénes fueron parte de la cadena de mando que autorizó dicho vuelo? ¿Qué recursos del Estado se utilizaron en esta visita a Tolemaida? Además de esa experiencia, ¿en qué otras actividades participó usted con su invitada, cómo se financió y cuánto duró la visita?

Otras preguntas giran en torno a la relación con los acusados y su silencio: ¿En qué momento y cómo se enteró usted de que Epstein era un pederasta y explotador sexual de menores? ¿En qué consistieron sus relaciones con Jean Luc Brunel? ¿Por qué le mencionó en ese correo que lo vería “de nuevo”? ¿Cuántas veces lo frecuentó y con qué motivo? ¿Por qué en sus declaraciones iniciales sobre el tema se refirió a contactos esporádicos con Epstein y Maxwell y ahora surgen evidencias de una relación sostenida a lo largo de los años? ¿Por qué se ha rehusado por más de cinco años a pronunciarse a fondo sobre este asunto de interés público? ¿Estaría dispuesto a tener una conversación pública para contestar estas preguntas?

Un ejercicio de “buen periodismo”

“[Esta carta] es el mejor ejemplo del buen periodismo. No hay un solo dato que no esté respaldado por documentos, declaraciones, fotos”, dijo a LJR Mónica González Mujica, periodista chilena y corresponsable del Consultorio Ético de la Fundación Gabo.

El “buen periodismo” al que hace referencia González lo resume en una palabra: rigor. Jamás un nombre sin verificar, jamás un rumor, sin sensacionalismo y sin morbo, dijo la periodista. Pero sí escuchando a las víctimas y dando detalles de lo sucedido.

“Esta carta […] que todavía no es respondida ni por Pastrana ni por el poder, debe y merece ser respondida y hay que insistir”, agregó.

El manifiesto ha logrado precisamente que otros medios retomen el tema. Además de BBC Mundo, El PaísRolling Stone, entre otros, han hablado de lo revelado recientemente por el DOJ y la exigencia de respuestas.

“Me parece bien que otros medios pregunten al expresidente, pero la manera de preguntar y de responder importa”, dijo Mesa. “Un intercambio por escrito a través de WhatsApp no es la mejor manera de hacer estas preguntas por la delicadeza de los temas que hay que abordar. No se puede contrapreguntar, no es posible contrastar, etcétera. Es cómodo para el expresidente responder de esa manera”.

Pastrana no ha respondido las preguntas del manifiesto pero sí se pronunció sobre este. Dijo que ya había dado las explicaciones de los temas importantes (como el vuelo de Maxwell en un helicóptero de la FAC), y aseguró que el calificar estas explicaciones como inaceptables ponen en tela de juicio “mi vida, mi moral y mi comportamiento”. El exmandatario ha recibido apoyo como el de un grupo de 29 exasesores y exmiembros de gabinete quienes publicaron una carta pública defendiendo el “buen nombre” de Pastrana y señalando que el tema es usado como fines políticos.

Pero la insistencia en hacer preguntas no es para González ninguna persecución. Especialmente porque en un caso como el Epstein – que demuestra el poder de las redes de pedofilia y trata de personas – es más necesario que nunca hacer periodismo.

“Aquí no hay acoso ni afectación al buen nombre. Aquí lo que hay es una necesaria y urgente necesidad de explicaciones porque fue presidente de la República y siendo presidente Andrés Pastrana tuvo esas relaciones y las prolongó cuando ya era expresidente”, dijo González.

Mesa también interpreta los señalamientos de Pastrana como una manera de “desviar la conversación” pública. El foco, agregó, debe estar en exigir claridad porque muchas actividades presuntamente tuvieron lugar mientras era Presidente.

LJR solicitó comunicarse con el expresidente a través de su página oficial, pero no recibió respuesta al cierre de este artículo.

González dijo no conocer ejercicios similares de unión de periodistas para exigir respuestas. Destacó que como parte de la ética periodística se deben reforzar buenas prácticas como estas y el humanismo en casos tan delicados como el abuso sexual.

“Hay que destacar mucho, pero mucho, a este grupo de mujeres tan importantes, tan honestas, tan valientes que se atreven a dar la cara para enfrentar una red de este tipo”, dijo. “Poder esclarecer qué hay detrás, qué es lo que subyace en lo que no se dice más allá del abuso es tan importante como el abuso. Porque es la única forma que uno puede darle una vuelta a la impunidad”.

El grupo de firmantes parece ir en aumento cada día. Y mientras las mujeres reciben señalamientos incluso de la audiencia, las periodistas del grupo continúan haciendo lo que se hace con estos temas, dijo Mesa. Es decir, preguntar, contrastar, investigar y darle información veraz a la audiencia.

Con su manifiesto, esperan no sólo que el expresidente responda las 20 preguntas, sino que haya un impacto mayor.

“Cada día que estas preguntas pasan sin respuesta otras preguntas surgen. Ese silencio no le conviene al país, pero tampoco le conviene al expresidente”, dijo Mesa. “Por otro lado, [el manifiesto tiene] un mensaje superior: la esperanza de ser una sociedad que no deje pasar estas cosas por alto. Yo sí espero que nos convirtamos en una sociedad que exige respuestas a las personas que han ostentado el poder. En Colombia hemos sido complacientes con la clase dirigente y eso tiene que cambiar, aunque sea un poco”.

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