Eduardo Anizelli fotografió las secuelas de una redada masiva en más de una docena de favelas en Río de Janeiro que dejó al menos 122 personas muertas.
Eduardo Anizelli, fotoperiodista brasileño del diario Folha de S.Paulo, pasó la mañana del 28 de octubre cubriendo lo que se convertiría en el operativo policial más letal en la historia del país.
Después de enviar sus primeras imágenes de los enfrentamientos en las favelas que conforman el Complexo da Penha, en la zona norte de Río de Janeiro, se dirigió al hospital “para documentar la llegada de los cuerpos”, contó a LatAm Journalism Review (LJR).
Un reportaje de Folha de S.Paulo, publicado al inicio de la tarde del 28 de octubre, ya contabilizaba más de 60 muertos. Pero una información en el hospital llevaría a Anizelli al resto de la historia.
“Empecé a hablar con algunas madres allí y me dijeron que había cuerpos —que aún no habían sido reportados— en una zona boscosa”, dijo Anizelli.
De regreso al lugar, el fotoperiodista y algunos colegas intentaron llegar al punto donde supuestamente estaban los cuerpos, pero la policía les impidió avanzar.
“La policía nos detuvo disparando tres tiros al aire”, contó. “No nos dejaban pasar”.
El operativo terminó esa noche, después de 17 horas de caos marcadas por tiroteos, civiles heridos, barricadas levantadas por grupos criminales y la muerte de al menos 122 personas.
Otavio Valle, editor de fotografía de Folha, dijo a LJR que uno de los legendarios conductores del periódico, Orlando de Souza, ayudó a Anizelli a confirmar la existencia de los cuerpos en una zona aislada del complejo.
A las 5:30 de la mañana del 29 de octubre, Anizelli fue hasta la plaza adonde estaban siendo llevados los cuerpos. Con ayuda de la comunidad, logró subir hasta la zona boscosa, donde registró decenas de cuerpos siendo rescatados por familiares.

Mujer tras encontrar a su marido entre los muertos en Mata da Vacaria. (Foto: Eduardo Anizelli/Folhapress)
De regreso en la Plaza São Lucas, Anizelli decidió usar una herramienta que rara vez emplea en coberturas de operativos: un dron. Tanto la policía como el crimen organizado consideran los drones una amenaza para la seguridad.
“Necesitábamos hacer una foto con dron —desde arriba, a noventa grados— para mostrar cuántas personas estaban allí tendidas”, dijo.
La fotografía resultante muestra una fila de cuerpos alineados en el centro de una calle estrecha, la mayoría con el torso descubierto y algunos cubiertos con telas ensangrentadas, mientras residentes rodean la fila de cadáveres.
La imagen fue publicada en la portada de la edición del 30 de octubre de Folha de S.Paulo.
“Cuando trabajas editando fotos durante muchos años, reconoces inmediatamente cuál imagen resume la historia”, dijo Valle. “En cuanto llegaron las fotos del dron, abrí nuestro software de gestión de imágenes, amplié la imagen y pensé: esto es World Press Photo”.
En efecto, la cobertura de Anizelli sobre la “Operación Contención” fue reconocida por la Fundación World Press Photo en su Concurso de Fotografía 2026, en la categoría Reportaje Fotográfico — América del Sur.
El jurado dijo que la serie fotográfica de Anizelli, “Los que cargan a los muertos”, proporciona una documentación esencial de un gran acontecimiento de última hora y transmite la magnitud del incidente —incluido lo ocurrido durante dos días en la ciudad y las favelas— y su impacto en la comunidad.
“El trabajo permanece como un registro poderoso, enfatizando la importancia de ser testigos para garantizar que hechos como estos no sean olvidados ni se repitan”, dijo el jurado.

Eduardo Anizelli. Retrato por: Bárbara Campos
Valle contó que él, Anizelli y el equipo de Folha fueron muy cuidadosos durante el proceso de edición, ya que parte del material original mostraba cuerpos mutilados.
“Nuestra intención era únicamente mostrar la magnitud del operativo —que sería el más violento del país—, pero sin ofender o impactar a familiares, amigos y lectores con imágenes explícitas”, dijo.
La región de las favelas de Penha y Alemão, donde viven cerca de 110 mil personas y considerada un bastión de la organización criminal internacional conocida como Comando Vermelho, fue escenario de una incursión de 2 mil 500 agentes civiles y militares. De acuerdo con las autoridades, el operativo tenía como objetivo ejecutar 100 órdenes de captura.
La acción fue celebrada como un éxito por autoridades del estado de Río de Janeiro, pero críticos —incluido el presidente Luiz Inácio Lula da Silva— la calificaron como una masacre.
Ninguno de los nombres de las personas fallecidas figuraba entre las 100 órdenes de captura, reportó el diario The Guardian. Cinco de las 122 víctimas mortales eran policías.
Este artículo fue traducido con la ayuda de IA y revisado por César López Linares