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Revista digital venezolana analiza 20 años de datos sobre incendios en áreas protegidas a pesar de la opacidad gubernamental

En marzo de 2020, mientras el mundo occidental comenzaba la cuarentena por COVID-19, Caracas se llenó de humo. La periodista especializada en medio ambiente, Helena Carpio, se asomó por su ventana y quedó impactada al darse cuenta que la calima le impedía ver el Ávila, la emblemática montaña que bordea la capital venezolana.

Tampoco se veían llamas. Algo estaba quemándose, pero no sabían dónde ni tampoco había información oficial al respecto. Twitter era el único lugar para informarse y sólo se conseguían mensajes de cientos de personas quejándose de las consecuencias del humo: dolor de pecho, dificultad para respirar, picor y ardor en los ojos, entre otras.

Infographic ranking fires in the Amazon region by country

Clasificación de países de la región amazónica por densidad de incendios. ("Naturaleza en Llamas" por Prodavinci)

“Era muy desesperante asomarme por la ventana y no ver llamas por ningún lado. Se sabía que algo grande se estaba quemando, pero no teníamos idea de qué era. Buscando en Google, me encontré con el mapa del Global Forest Watch y empecé a buscar qué datos alimentaban ese mapa. Así surgió Naturaleza en Llamas”, le contó Carpio a LatAm Journalism Review (LJR).

Naturaleza en llamas: 20 años de incendios en Áreas Protegidas de Venezuela” es una investigación de la revista digital venezolana Prodavinci y liderada por Carpio. Este trabajo analizó dos décadas de datos satelitales de focos de calor para entender cuándo, dónde y el porqué de los incendios forestales en todos los parques nacionales, monumentos naturales y demás áreas protegidas de Venezuela que corresponden a espacios naturales resguardados por su biodiversidad.

Entre los hallazgos principales de esta investigación destacan que, en 2020, Venezuela fue el país de la región Amazónica con mayor densidad de incendios (casi el doble que Brasil). Además, en los últimos 20 años los focos de calor aumentaron en 63 de las 80 áreas protegidas del país sudamericano, siendo el 2020 su peor año de incendios en registro.

Sin registros oficiales 

En Venezuela no existe una ley de acceso a la información y transparencia. Organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación han denunciado por años la opacidad existente y la falta de información oficial. No se publican datos actualizados sobre economía, salud y mucho menos ambiente.

Tampoco hay un sistema público de monitoreo de incendios en Venezuela. Según Carpio, debería haber un registro de cuándo ocurre un incendio en el país, pero no se está realizando. La periodista explica que anteriormente cada Área Protegida tenía un responsable de vigilar incendios. Sin embargo, a medida que el país se fue quedando sin recursos dejaron de proporcionar helicópteros para el monitoreo, de invertir en sistema de prevención y los encargados de muchas áreas abandonaron sus puestos debido a los salarios precarios, explicó Carpio.

Por lo tanto, usar datos satelitales fue la única forma que consiguió el equipo de Prodavinci para entender qué ocurría. Descargaron la información correspondiente a 20 años de focos de calor en Venezuela del Espectrorradiómetro de imágenes de media resolución (MODIS) y el Radiómetro de imágenes en el infrarrojo visible (VIIRS), datos que corresponden a la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA). Luego esta información fue analizada estadísticamente y visualizada en plataformas de información geográfica.

Este no es el primer proyecto basado en datos que realiza Prodavinci.

“Como periodistas estamos bastante acostumbrados a la opacidad en Venezuela. No hay datos. Así que siempre estamos buscando formas nuevas de cómo cuantificar los temas aunque sea complejo”, comentó Carpio.

En 2018, este medio digital publicó la investigación “Vivir sin agua” donde lograron determinar cuántas horas de agua a la semana recibían los venezolanos en sus hogares, a partir de planes de racionamiento que habían sido publicados por el gobierno en formatos no reutilizables. Transcribieron los documentos, los cruzaron con información poblacional y elaboraron una metodología para estandarizar los parámetros de los planes. Este trabajo ganó el Premio Monseñor Pellín 2019 y el primer lugar del IX Concurso Nacional de Periodismo de Investigación del IPYS 2019.

Equipo del medio venezolano Prodavinci.

Equipo de Prodavinci. (Cortesía)

En 2019, Prodavinci publicó “Las horas oscuras” donde siguieron el mismo esquema del trabajo anterior, pero esta vez haciendo uso de un software de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). Lograron calcular que 18,42 millones de venezolanos vivían en parroquias sometidas a planes de racionamiento eléctrico. Esta investigación fue finalista del premio de acceso a la información pública de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Encontrar bases de datos con información sobre Venezuela no siempre ocurre. La mayoría de las veces deben construirse hojas de cálculo propias recabando información no oficial. Sin embargo, Carpio dice que en su redacción ven con mucha emoción el potencial que tiene el uso de la tecnología dentro de sus investigaciones y más aún en un contexto de falta de transparencia.

“La tecnología nos ha cambiado el panorama. Quizás, hace unos años analizar una data con miles de entradas podría haber sido muy difícil, más siendo un medio pequeño con pocos recursos. Pero, ahora utilizando apps de información geográfica u OCR, lo puedes hacer en una semana y no necesitas a 30 personas trabajando”, dijo.

Sinergía entre periodistas y académicos

“Naturaleza en llamas” contó con dos apoyos fundamentales: la academia venezolana, que proporcionó apoyo de expertos e información, y el Amazon Rainforest Journalism Fund, una iniciativa del Centro Pulitzer de Periodismo que dio soporte económico.

Carpio señaló que en el proyecto trasladaron la metodología que usualmente se utiliza en la academia al periodismo.

Fire in 2010 at El Ávila Mountain in Caracas, Venezuela

Incendio en el Cerro El Ávila de Caracas, Venezuela en 2010. (Foto: Cristóbal Alvarado Minic/CC BY 2.0)

“Los temas ambientales son temas tan complejos, tan multifactoriales, con tantos detalles que siento que la única manera responsable de abordarlo es colaborando con la academia”, explicó Carpio durante la videollamada. “Este es un trabajo que quizás no se pudo haber hecho sin los expertos y los expertos quizás no lo hubiesen podido hacer sin los periodistas. Fue un trabajo en equipo, de ambos bandos y que no tiene precedentes en Venezuela”.

La sinergia con la academia venezolana fue tan significativa que incluso se publicará un artículo científico a raíz de la investigación. Además, los expertos académicos permitieron a los periodistas ver toda la potencialidad de los datos y también sus limitaciones.

La base de datos satelital utilizada permite saber dónde están ocurriendo los incendios y cuándo, pero no la extensión del área afectada ni tampoco las razones del surgimiento de las llamas.

“En el trabajo fuimos cuidadosos de no definir causalidad total porque no podemos determinar el porqué de los incendios a través de imágenes satelitales. Eso solo se determina yendo al campo, estudiando el terreno, entendiendo la ecografía, estudiando las corrientes de viento, etc. Es algo más especializado. Hasta allí no llega nuestro rol como periodistas”, subrayó Carpio.

A partir de allí, el equipo decidió enfocar la investigación en las tendencias, patrones y detonadores de incendios potenciales, así como usos comunes del fuego por región.

Parte de esta sinergia con académicos es también consecuencia de la opacidad gubernamental. Los periodistas venezolanos saben que pedir datos o información a las instituciones puede ser un proceso largo y engorroso, así que prefieren recurrir a expertos o a la industria privada que usualmente tienen tiempos de respuesta más rápidos, comenta Carpio.

Proyectos para la sociedad 

Fires in Venezuela on map

Captura de pantalla del mapa de fuegos activos en Venezuela (Prodavinci)

El medio digital Prodavinci surgió, en 2008, como un blog personal del economista venezolano Ángel Alayón. Tiempo después evolucionó a lo que el mismo equipo define como “un espacio para las ideas, las conversaciones y los debates”. Actualmente reciben en promedio más de un millón y medio de visitas mensuales.

Prodavinci planea seguir haciendo proyectos usando sensores remotos e información satelital para abordar temas ambientales y de interés social. Por ahora, como parte de una segunda publicación del proyecto de Naturaleza en Llamas, crearon “¿Dónde hay fuego en Venezuela?” una herramienta que muestra focos de fuego activos que han sido detectados y procesados por la NASA en casi tiempo real.

Los focos se actualizan automáticamente cada 24 horas con datos públicos disponibles en la página del Sistema de Información de Incendios para la Gestión de Recursos (FIRMS) de la NASA.

El mapa también muestra todos los parques nacionales, monumentos naturales y demás áreas protegidas del país. Según el medio, es una herramienta diseñada para que la sociedad civil, bomberos, guardaparques, ambientalistas, estudiantes, periodistas y científicos puedan detectar y monitorear incendios dentro de las áreas naturales más importantes de Venezuela.

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