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“Nuestro compromiso es con nuestros compañeros asesinados, con la libertad de expresión, con el periodismo y con la sociedad a la que servimos”: Adela Navarro, premio Cabot 2021

Fue el 18 de enero de 2010 cuando la periodista de investigación mexicana Adela Navarro se enteró por primera vez que alguien quería asesinarla. No era la única que estaba en riesgo según la información que recibió: también estaban amenazados la editora general y el codirector del Semanario Zeta de Tijuana, el medio que Navarro codirige desde 2006.

Adela Navarro Bello

Adela Navarro Bello, codirectora del Semanario Zeta. (Foto: Mary Kang/ Centro Knight)

La información le generó primero una verdadera molestia: “¿por qué no nos dejan trabajar?”, fue lo que pensó. Y luego sintió una profunda frustración: “¿cómo se puede vivir en un país con tanta impunidad, sin garantías para ejercer la libertad de prensa, de expresión, de pensamiento? ¿Cómo es posible que los criminales en su impunidad nos amenacen a nosotros?”, según narró en una Ted Talk.

A pesar de que la amenaza podría ser una realidad – no en vano dos directores y un periodista del Semanario Zeta habían sido asesinados y otro sobrevivió un atentado – decidió que se debía seguir haciendo periodismo. No con un sentimiento de mártir, porque no cree que ninguna historia valga la vida, pero sí convencida de que el periodismo es necesario para hacer a la sociedad una más madura capaz de tomar mejores decisiones.

No se arrepiente de esa decisión a pesar de la dificultad que es ejercer el periodismo en México, ni siquiera cuando tuvo que vivir 24 horas con escoltas. Por el contrario, le ha traído también reconocimientos especiales como cuando recibió el Premio a la Libertad de Prensa del Comité para la Protección para los Periodistas (CPJ) o el Premio al Valor Periodístico de la International Women’s Media Foundation. Pero valora especialmente cuando sus trabajos tienen efectos tangibles: como cuando se abren investigaciones en contra de funcionarios públicos corruptos expuestos por el semanario o cuando narcotraficantes deben salir de su región.

En la noche de este 12 de octubre recibe el Premio Maria Mooors Cabot, que por primera vez en su historia todos son entregados a mujeres periodistas. Este es el segundo premio Cabot que recibe el semanario Zeta, lo que para Navarro es aún más significativo porque “nos dice que como medio, como equipo de periodistas, seguimos en el camino de defender la libre expresión, de ejercer el periodismo de investigación, lo cual nos motiva a continuar en ello”.

La periodista habló con LatAm Journalism Review (LJR) sobre sus ideales al iniciar en el periodismo, cómo los alcanzó en estos 31 años de vida profesional y sobre su lucha incansable por la libertad de expresión y de prensa en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

LatAm Journalism Review (LJR): Cuando terminaba sus años escolares, usted en algún momento pensó en estudiar derecho y ser abogada como una manera de ayudar a otras personas y combatir injusticias. Sin embargo, al final decide convertirse en periodista, ¿qué la llevó a tomar esa decisión? ¿Cree que ha podido cumplir con las expectativas que tenía cuando lo decidió?

Adela Navarro: En aquellos años, al final de la década de los ochenta, los abogados, de hecho la profesión que entonces llegaba al poder, estaban muy desprestigiados, asociados a la corrupción, y no quería verme ligada a un ambiente de corrupción e impunidad. Encontré que en el periodismo podía fusionar mis dos grandes pasiones: ayudar a las personas víctimas del abuso de poder, y escribir. Narrar las injusticias para lograr justicia.

En 31 años ejerciendo el periodismo de manera independiente, ponderando el periodismo de investigación, libre, sin más compromiso que el que tenemos con la sociedad, para informar, puedo decir que sí se ha cumplido aquella expectativa de mis años de joven adulto. A través del periodismo, desde ZETA, hemos apoyado las causas de la sociedad, aportado a la democracia, a la seguridad, a la justicia, al Estado de Derecho, por medio de investigaciones periodísticas, reportajes, que evidencian los excesos del poder, la corrupción, los abusos, las complicidades y el quebrantamiento de la Ley.

LJR: México ha sido clasificado como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Usted y el medio que dirige no han sido ajenos a esta situación: asesinatos, amenazas y atentados hacen parte de su vida desde hace años. ¿Qué significa para usted ser periodista en México y cómo ve el futuro el futuro de la profesión en el país?

AN: Ciertamente vivimos en un estado sin ley, donde predomina la impunidad y la ilegalidad. Donde el estado de derecho es una exigencia y no una realidad. Con gobiernos omisos, incapaces, en ocasiones cómplices de las fuerzas criminales, o con lazos de corrupción. Esos son los motivos principales por los cuales México es un país de riesgo para el ejercicio del periodismo, condiciones que generan impunidad para los agresores de los periodistas y los medios de comunicación.

Independientemente de ese contexto hostil, nosotros en ZETA continuamos ejerciendo la libertad de expresión, realizando periodismo de investigación, cada semana y todos los días en nuestros medios, el semanario impreso y nuestra página electrónica. No ha sido fácil, en algunos momentos de la vida profesional, hemos debido ser protegidos por escoltas ante las amenazas criminales del narcotráfico, y en otros, hemos denunciado públicamente y en fuentes oficiales como la comisión estatal de los derechos humanos, las presiones por parte de gobiernos locales, que llegan a la agresión verbal. Tan solo en el 2020, Artículo 19 contabilizó 16 agresiones verbales del gobernador de Baja California, y su equipo, contra ZETA y su directora.

Veo que en el futuro, como ya lo es hoy, el periodismo de investigación será vital para la exhibición de la corrupción en los gobiernos en México, y evidenciar lo que ocurre con el objetivo que se disminuya la impunidad, que de investigaciones periodísticas surjan investigaciones ministeriales, como ha sucedido por ejemplo con los casos de la Casa Blanca en el pasado, y ahora con los Pandora Papers.

El haber otorgado el Premio Nobel de la Paz a dos periodistas en la edición 2021, creo que es un gran respaldo de la academia, a la libertad de expresión y a los periodistas, visibilizando la importancia del ejercicio del periodismo de investigación para contribuir a la seguridad, al estado de derecho al combate a la corrupción, y a la paz.

LJR: A pesar de esa difícil situación para ejercer el periodismo en México, usted ha dicho que ha valido la pena porque gracias a ese trabajo la sociedad no solamente está mejor informada sino es una más madura. ¿Qué historias que haya hecho o dirigido las recuerda particularmente por “valer la pena”, para usar su expresión?

AN: Decía don Jesús Blancornelas, fundador de ZETA, ninguna nota vale la pena si nos quitan una vida. Pero quienes estamos al frente del periódico a partir de 2006, entendidos que continuar con este proyecto de libertad de expresión, a pesar de tres asesinatos, significa también un homenaje a nuestros compañeros asesinados: Héctor Félix Miranda en 1988, Luis Valero en 1997, cuando el propio don Jesús sobrevivió a un atentado, y Francisco Javier Ortiz Franco, asesinado en 2004.

Nuestro compromiso es con ellos, con la libertad de expresión, con el periodismo y con la sociedad a la que servimos proveyéndoles información.

Hemos destacado que en ZETA hacemos periodismo de investigación, crítica, de análisis y contestatario, en muchas de las veces, publicamos nombres e imágenes, de quienes desde el narcotráfico y gozando de impunidad, laceran a la sociedad, no solo con la venta y distribución de drogas, también con el asesinato, el secuestro y la extorsión, entre otros delitos. Al ser publicados sus nombres y sus caras en las páginas del semanario, hemos logrado que, o sean perseguidos por la autoridad que los protegía, y que se muden de estado al ser exhibidos y conocerse su identidad.

De igual manera, en el tema de la corrupción, en 2019 por ejemplo, cuando tenía muy poco de haber tomado posesión el gobierno actual, publicamos un reportaje de la corrupción que se estaba llevando a cabo, producto de la publicación de ZETA, fueron despedidos dos de los funcionarios mencionados, y se abrió una carpeta de investigación en la fiscalía general del Estado, que al pasar de los años permanece congelada, pero eso es evidencia de otro nivel de complicidad entre las autoridades mexicanas, que también narramos a partir de investigaciones.

En cada elección, sea local o federal, o ambas cuando así sucede, entrevistamos a todos y cada uno de los candidatos a altos cargos de elección popular, dándole al lector la oportunidad de conocerlos a todos y tomar la decisión del voto. Algo tan sencillo como esto, desafortunadamente no sucede en otros medios de comunicación, donde los intereses económicos o políticos, suelen incidir en la línea editorial del medio.

LJR: En una charla Ted usted decía que el semanario Zeta y ustedes logran sobrevivir gracias a los lectores y a organizaciones que promueven la libertad de prensa. ¿Considera aún así que hace falta más apoyo de la comunidad internacional para ayudar a los periodistas y que a la sociedad le falta que le duelan un poco más sus periodistas asesinados?

AN: Definitivamente lo pienso. Es necesario que la sociedad esté más involucrada con sus medios de comunicación, y que las organizaciones nacionales o internacionales de protección y defensa de los periodistas, localicen a aquellos que, en algún lugar recóndito, están siendo presionados por entidades de poder, como pueden ser oficiales, gobiernos, poderes del estado, o criminales, mafias, cárteles de la droga. A veces no volteamos a ver lo que está sucediendo en otros estados o países, y hay compañeros periodistas que están padeciendo la represión.

Los periodistas tenemos, como uno de nuestros compromisos, servir a nuestra sociedad y sensibilizarla sobre el trabajo que significa el ejercicio de la libre expresión, particularmente en climas políticos hostiles, pues matar a un periodista, silenciar a un periodista, censurarlo, afecta a la sociedad toda y beneficia a un ente de poder que intenta, con la brutalidad de la fuerza, ocultar información.

LJR: Este año, todos los premios Cabot fueron dados a mujeres. ¿Qué retos particulares ha experimentado como mujer periodista en América Latina en general y en México en particular? ¿Es, por ejemplo, la violencia particularmente más grave/fuerte contra las mujeres periodistas?

AN: Particularmente en estos tiempos de inseguridad, y excesos desde el poder público, la violencia de género ha incrementado. Varones por lo general los titulares de los gobiernos, utilizan ese lenguaje desigual, misógino, en un intento por denigrar a una mujer periodista, para restarle credibilidad ante sus lectores.

Es un orgullo que este año, cuatro mujeres hayan sido seleccionadas como recipientes del María Moors Cabot de la Universidad de Columbia, y un hecho de inspiración para las jóvenes mujeres que están iniciando en el apasionante oficio del periodismo.

LJR: Usted tiene en su haber una larga lista de premios y reconocimientos no solo por su trabajo periodístico sino por su valor al hacerlo en las condiciones particulares de México. ¿Qué significado tiene para Ud. este premio en particular?

 AN: Representa una gran emoción, indescriptible para alguien que trabaja con las palabras. Me llena de mucho orgullo, especialmente porque en ZETA, será el segundo Maria Moors Cabot, dado que don Jesús Blancornelas lo recibió en 1998, lo cual nos dice que como medio, como equipo de periodistas, seguimos en el camino de defender la libre expresión, de ejercer el periodismo de investigación, lo cual nos motiva a continuar en ello.

Además, significa para todos nosotros, el respaldo de la universidad más prestigiosa en periodismo en América y el mundo, lo cual nos hace sentir que no estamos solos en esta lucha por la defensa de la libertad de expresión y el ejercicio del periodismo de investigación, sino que hay, en este caso, una institución académica, que desde allende nuestras fronteras, nos respalda.

 

* Nota editorial: Rosental Alves, presidente del jurado Cabot, es fundador y director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas, que publica LatAm Journalism Review.

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