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Una de cada cuatro mujeres periodistas ha sufrido agresiones en línea, según informe de Unesco

El 73% de las mujeres periodistas encuestadas ha sufrido alguna vez acoso en línea debido a su trabajo, de acuerdo con un reciente estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). 

La investigación, publicada en inglés y conducida por el International Center for Journalists (ICFJ), define la violencia de género contra mujeres periodistas como las amenazas y hostigamiento misóginos en redes sociales y la violación de la privacidad y seguridad digital que aumenta los riesgos físicos relacionados a la violencia sexual en línea. Asimismo, las campañas de desinformación coordinadas que promueven la misoginia y otras formas de discursos de odio.

Unesco report on online violence against women journalists

Reporte global de Unesco sobre violencia d en línea contra periodistas mujeres.

El estudio, “The Chilling: tendencias mundiales de la violencia en línea contra las mujeres periodistas”, fue presentado a finales de abril durante la Conferencia Global de Libertad de Prensa de la Unesco de 2021. La versión extensa y completa del reporte será publicada en junio de este año en formato de libro.

Un equipo de 24 investigadores internacionales de 16 países colaboró con el informe.

Entre septiembre y noviembre de 2020, los investigadores del informe realizaron más de 900 encuestas a mujeres periodistas de 125 países. La mayoría de las periodistas contactadas dijo haber recibido ataques basados en desinformación que buscaron desprestigiarlas personal y profesionalmente. Sobre todo en América Latina, África, Asia y países árabes, los ataques fueron falsas narrativas orientadas a lo sexual. 

Los ataques personales que recibieron 55% de las encuestas fueron 40% misóginos, sexistas o de acoso explícito, 59% de otro tipo y 1% racistas, según la investigación. 

En cuanto a raza, los ataques se presentan en mayor número contra mujeres periodistas que se identificaron como indígenas (86%) y negras (81%), frente al 64% de ataques recibidos por mujeres periodistas blancas, señaló el estudio.

“No hay nada virtual en la violencia en línea”, señala la introducción del documento. La violencia en línea “se ha convertido en la nueva línea de enfrentamiento en cuanto a seguridad en el periodismo, y las mujeres periodistas se encuentran en el epicentro del riesgo”.

El estudio se enfoca también en países en desarrollo poco estudiados, concluyendo que la violencia de género contra mujeres periodistas es un problema global que tiene un impacto desproporcionado en situaciones de riesgo fuera de línea. El 20% de las periodistas encuestadas dijo haber sufrido ataques físicos u hostigamientos fuera de línea relacionados a los ataques en línea previamente recibidos. 

Dos casos extensos que investigó el estudio fueron los de la periodista filipina Maria Ressa, editora de Rappler Philippines, y la británica Carole Cadwalladr, reportera de The Guardian, para el cual se analizó más de 2,5 millones de publicaciones en Facebook y Twitter dirigidos independientemente a ambas periodistas.

Además de las encuestas y los dos casos extensos de estudio, la investigación incluye 15 casos de estudio detallados, entre ellos uno de Brasil y otro de México. El último será publicado en el libro del informe. 

Patricia Campos Mello

Patrícia Campos Mello. (Cortesía)

El caso de Brasil es el de la periodista Patrícia Campos Mello que sufrió hostigamiento en redes sociales por parte del presidente brasileño de extrema derecha Jair Bolsonaro y su entorno. 

Este asedio contra Campos Mello se dio a partir de sus reportajes en 2018 sobre la ola de desinformación que hubo durante las elecciones presidenciales que favorecieron a Bolsonaro.

“El tipo de violencia en línea fue muy agresivo, eran más noticias falsas. Hubo miles de memes de mujeres desnudas, o en ropa interior, con mi rostro… miles de memes en diferentes posiciones [sexuales], películas, videos sobre mí como ‘periodista prostituta’, y amenazas del tipo ‘te deberían violar’”, dijo Campos Mello de acuerdo con el reporte. 

Campos Mello demandó a Bolsonaro, su hijo y a algunos congresistas que participaron de los ataques en línea, por daño moral. La periodista ganó el caso a principios de 2021.

Campos Mello ganó el Premio Maria Moors Cabot de periodismo en 2020. 

En Brasil y Estados Unidos, las agresiones también se presentan en forma de envíos de productos ofensivos, como juguetes sexuales, etc., a las casas de las periodistas, según identificó el estudio. 

“No debe haber espacio para la misoginia ni la violencia en periodismo. Las plataformas de redes sociales y los gobiernos deben proteger a las mujeres periodistas de la violencia en línea”, dijo António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas.

Reportar sobre desinformación se ha vuelto un potencial detonante para el acoso y el abuso contra periodistas mujeres, según el 16% de las encuestadas. Una tendencia alarmante es el acoso en línea a periodistas mujeres por parte de actores políticos de alto rango, de acuerdo con 37% de las periodistas consultadas, como fue el caso de la brasileña Campos Mello.

El estudio identificó tres aspectos prevalentes de la desinformación sobre violencia de género para agredir a mujeres periodistas: la desinformación se publica en diferentes plataformas online; reportar sobre desinformación, conspiraciones digitales y extremismos de ultraderecha son detonantes de agresiones intensificadas; los que difunden la desinformación utilizan el acoso y las amenazas misóginas para minar la confianza del público en el periodismo crítico y los hechos en general.

Los ataques en línea también se intensificaron por la cobertura de temas de género --como la legalización del aborto-- afectando a 49% de las periodistas del estudio, seguido de los asuntos políticos y de elecciones, que afectaron a 44%, y la de políticas sociales y derechos humanos, que afectaron a 31% de las entrevistadas.

El 30% de las mujeres periodistas que participaron en el estudio dijeron haberse autocensurado en redes sociales y 20% decidió parar del todo sus interacciones en línea. La autocensura en general, según el estudio, fue la respuesta de muchas de las periodistas encuestadas. 

Entre los hallazgos del estudio está el efecto paralizador de la violencia en línea contra mujeres periodistas en sus carreras y a nivel personal. Este tipo de violencia por parte de diversos actores, muchas veces organizados, tiene como objetivo disminuirlas, humillarlas y ponerlas en vergüenza, desacreditándolas como periodistas y sacándolas del debate público, para que tengan miedo y se autocensuren.

Los ataques a mujeres periodistas se están volviendo cada vez más sofisticados y tecnológicos, además de organizados y promovidos por actores políticos, concluyó el estudio. Existe un clima de impunidad alrededor de las agresiones en línea a mujeres que están socavando al periodismo y la libertad de expresión, de acuerdo con la investigación.

"Las organizaciones de noticias deben responder, pero no pueden solucionar el problema... que es tecnológico y político", dijo Julie Posetti durante la presentación del estudio. Posetti es directora global de investigación en ICFJ, y una de las autoras principales del informe. 

Además de las organizaciones de noticias, el informe señaló que los actores políticos y perpetradores de estas agresiones, las plataformas de redes sociales que permiten que ocurran y las instituciones de orden público deben asumir su responsabilidad en esta situación.

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