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Febrero inicia con más violencia contra periodistas en México, mientras el Presidente López Obrador intensifica su discurso estigmatizante hacia la prensa

Después de un sangriento inicio de 2022 para la prensa en México, con un total de cuatro asesinatos y dos intentos fallidos de homicidio de periodistas durante enero, los casos de violencia contra miembros de la prensa siguen apareciendo en el segundo mes del año. Mientras tanto, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha subido de tono a su discurso hostil hacia los medios de comunicación del país.

La prensa mexicana seguía consternada por los asesinatos en Tijuana del fotoperiodista Margarito Martínez y la periodista Lourdes Maldonado, el 17 y 23 de enero, respectivamente; y por la muerte por apuñalamiento en Veracruz del periodista José Luis Gamboa, el 10 de enero, cuando el 31 de enero fue asesinado a tiros en la ciudad de Zitácuaro, en el estado de Michoacán, Roberto Toledo, camarógrafo y editor de video del sitio de noticias Monitor Michoacán.

El comunicador recibió ocho balazos provenientes de un número indeterminado de atacantes tras oír el timbre y salir a abrir la puerta de la oficina de uno de los colaboradores del sitio web, a donde había acudido a grabar una video columna. Toledo murió antes de que los servicios de emergencia arribaran al lugar, reportó El País.

“Exhibir corrupciones de gobiernos corruptos, de funcionarios y políticos corruptos llevó hoy a la muerte de uno de nuestros compañeros”, dijo poco tiempo después Armando Linares, director de Monitor Michoacán, en una transmisión en Facebook. Linares dijo también que su medio había recibido amenazas de muerte a raíz de sus críticas a las autoridades municipales y estatales.

Armando Linares, director de Monitor Michoacán, anunció el asesinato de su compañero Roberto Toledo en una transmisión en Facebook. (Captura de pantalla de Facebook Live)

Armando Linares, director de Monitor Michoacán, anunció el asesinato de su compañero Roberto Toledo en una transmisión en Facebook. (Captura de pantalla de Facebook Live)

La Presidencia de México condenó el crimen de Toledo, pero al mismo tiempo intentó desviar la atención respecto a la profesión de la víctima, lo que organizaciones como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), consideraron un intento de minimizar la gravedad de dicho ataque a la prensa.

Jesús Ramírez Cuevas, vocero de la Presidencia de López Obrador, dijo en un tuit que Toledo no era periodista, sino colaborador en un despacho de abogados, pese a que en un tuit anterior, se había referido él como periodista. Esta postura fue replicada por autoridades locales de Zitácuaro. Sin embargo, Linares aclaró posteriormente que Toledo, en efecto, generaba contenido para Monitor Michoacán y que, si bien también era asistente del abogado Joel Vera, este último es columnista del portal y comparte oficinas con el medio digital.

“Repudiamos el cobarde atentado que se suscitó en nuestras instalaciones, aclarando que en esa misma ubicación también se encuentran las oficinas de Monitor Michoacán, por lo que pedimos al H. Ayuntamiento Municipal de Zitácuaro que no pretendan tergiversar la información, así como a diversos medios de comunicación, al difundir que [Toledo] no era un colaborador de un medio digital de comunicación”, escribió Vera en su cuenta de Facebook.

Un día después del asesinato de Toledo, el primer día de febrero fueron atacados dos fotoperiodistas en la Ciudad de México durante una cobertura. ​​Ernesto Álvarez, de Canal 11; e Iván Montaño de Diario Pásala, acudieron a captar imágenes de dos ejecuciones en la Alcaldía Azcapotzalco cuando fueron agredidos a golpes por vecinos del lugar. Otro reportero presente en el sitio, Juan Carlos Alarcón, reportó que policías de la Ciudad de México fueron quienes incitaron a la gente a agredir a los periodistas.

Dos jóvenes fueron detenidos por los ataques, mientras que autoridades locales anunciaron que iniciarían una investigación. Uno de los periodistas resultó con la nariz dislocada, mientras que el otro presentó una herida en la cabeza, según medios locales.

Horas más tarde ese mismo día, en el estado de Quintana Roo, un hombre armado irrumpió en la casa del periodista Netzahualcóyotl Cordero, director del medio digital local CGNoticias. El comunicador relató que su agresor primero amenazó con un arma de fuego a su prima antes de ingresar a su domicilio con la intención de dispararle.

“Me dijo textualmente 'periodista, vine por ti', me encañonó en la cabeza y cuando hizo abastecer el arma, le levanté la mano hacia arriba con la mano izquierda. Salieron muchos vecinos y le quitaron el arma y con la misma arma le dieron, lo golpearon”, contó Cordero al portal Marcrix Noticias.

El agresor fue llevado al hospital por los golpes y tres días después fue dado de alta y llevado a prisión preventiva. El periodista aseguró que previamente había recibido amenazas vía telefónica, así como imágenes de la fachada de su casa, en los límites de Cancún con el municipio de Isla Mujeres.

El más reciente incidente de violencia relacionado con la prensa sucedió el 6 de febrero, cuando fue asesinado a balazos Marco Ernesto Islas, hijo del periodista Marco Antonio Islas, en Tijuana. La Fiscalía del Estado de Baja California anunció en un comunicado que la víctima no era periodista y que sus familiares habían declarado que este no realizaba labores informativas.

Sin embargo, medios de comunicación reportaron que Islas había fundado el portal de noticias NotiredesMX, el cual dejó de funcionar en 2019. Apenas el 31 de enero, su padre había publicado una columna en su página de noticias en Facebook Zona Norte Noticias en la que cuestionaba el nivel de responsabilidad del exgobernador Jaime Bonilla en la muerte de la periodista Lourdes Maldonado.

“Por lo pronto no estamos considerando este caso [como agresión a un periodista], ya que no hay indicios de que estaba ejerciendo al momento de ser atacado. Además, no tenemos evidencia en este momento que el ataque ocurrió como consecuencia directa de su labor. Sin embargo, seguiremos monitoreando el caso desde muy cerca”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Jan-Albert Hootsen, representante en México del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Palabras que estigmatizan desde  Palacio Nacional

En los primeros días de febrero, López Obrador ha dedicado más tiempo y más calificativos a sus agresiones verbales desde su conferencia de prensa matutina, e incluso ha hecho señalamientos directos contra periodistas en específico.

López Obrador llamó "corrupto", "mercenario" y "golpeador" al periodista Carlos Loret de Mola tras una investigación sobre el hijo del presidente. (Foto: Captura de pantalla de transmisión de Latinus)

López Obrador llamó "corrupto", "mercenario" y "golpeador" al periodista Carlos Loret de Mola tras una investigación sobre el hijo del presidente. (Foto: Captura de pantalla de transmisión de Latinus)

“Yo creo que vemos las consecuencias más peligrosas de la constante retórica antiprensa del presidente López Obrador en cómo la opinión pública en México siente la urgencia de atender la violencia contra la prensa”, dijo Hootsen. “Si consideramos que el presidente sigue gozando de apoyo bastante amplio en México y que la opinión de muchas personas que lo apoyan es influida por su retórica, resulta que comparten la hostilidad del presidente hacia la prensa”.

Luego de la publicación de la investigación “Así Vive en Houston el Hijo Mayor de AMLO”, de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y la plataforma digital Latinus, el 27 de enero, el presidente criticó en varias ocasiones en los días posteriores al periodista Carlos Loret de Mola, presentador de Latinus, y lo calificó de “golpeador, corrupto, mercenario, sin ideales y sin principios”.

Desde el inicio de la administración de López Obrador, en 2018, Loret de Mola ha transmitido en su programa varias investigaciones sobre casos de corrupción de familiares directos del presidente. Este último reportaje dio a conocer que el hijo mayor del presidente habitó una lujosa casa en Houston que presuntamente pertenece a un contratista de PEMEX.

Otra periodista señalada directamente por el mandatario fue Carmen Aristegui, quien reprodujo en su programa “Aristegui en Vivo” el reportaje de MCCI y Latinus. La periodista equiparó el escándalo de la casa del hijo de López Obrador con el de la “Casa Blanca” de la entonces esposa del expresidente Enrique Peña Nieto.

En respuesta, Lopez Obrador dijo el 4 de febrero que Aristegui era partidaria del bloque “conservador” que está en contra de su administración y tildó de “calumniosos” los reportajes que presentaba en su programa.

“[...] Carmen Aristegui mantiene, con sutileza, la misma máxima del ‘hampa del periodismo’, de que la calumnia, cuando no mancha, tizna”, dijo el presidente.

Desde antes de ser elegido presidente, López Obrador usa el término “conservadores” para desacreditar a todo aquel que se opone a sus políticas. Desde 2020, el mandatario incluyó una sección en su conferencia matutina llamada “¿Quién es quién en las noticias falsas?”, durante la cual replica y descalifica las críticas de medios y periodistas.

López Obrador dedica una sección en su conferencia matutina para refutar y descalificar reportes de la prensa. (Captura de pantalla de transmisión en YouTube)

López Obrador dedica una sección en su conferencia matutina para refutar y descalificar reportes de la prensa. (Captura de pantalla de transmisión en YouTube)

Otras expresiones que López Obrador usa constantemente para referirse a la prensa incluyen “fantoches”, “hipócritas”, “doble cara”, “prensa ‘fifí’”, “neoliberales” y “mafia del poder”.

“[La actitud contra la prensa] No sólo desvía la atención de las pocas políticas públicas que el gobierno de López Obrador ha desarrollado para combatir la impunidad y mejorar la protección de las y los periodistas en México, sino también genera hostilidad abierta hacia periodistas que han sido amenazados por su labor”, agregó Hootsen. “El mejor ejemplo es el caso de la periodista Azucena Uresti, que recibió amenazas el año pasado, supuestamente del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Aunque el presidente haya dicho que dichas amenazas eran inaceptables y que de inmediato se tenía que atender el caso, en redes sociales vi muchas expresiones de odio hacia Uresti, incluso de personas que dijeron que ‘se lo merecía’ por representar ‘la derecha’ y ‘estar en contra del presidente’”.

El 4 de febrero, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) anunció que envió una carta a López Obrador para exhortarlo a cesar su “discurso estigmatizante contra la prensa”, ya que, dijo, podría estar dando “carta blanca” a la delincuencia para acallar a los periodistas.

“Nos dirigimos a usted por esta vía para solicitarle afronte la gravedad de la hora con toda la energía y decisión que sean necesarias y que en ese marco suspenda todo discurso estigmatizante contra medios y reporteros. Porque esa práctica [...] representa hoy un aliciente para que los violentos descarguen su furia asesina sobre periodistas indefensos”, indicó la SIP en su carta. “Cuando se descalifica la labor de la prensa, cuando se agrede a quienes informan e investigan, cuando se confronta con el periodismo como estrategia política, se abre la puerta a los violentos, a los intolerantes”.

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