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Ganadores de los premios Maria Moors Cabot destacan desafíos de cobertura en América Central, Cuba y Brasil

Por Larissa Manescu

Para la fotógrafa, documentalista y profesora de la Universidad de Texas Donna DeCesare, la inmersión total es la única forma en la que un periodista puede construir las relaciones estrechas de confianza mutua necesarias para informar de manera veraz sobre algún conflicto.

DeCesare habló el 23 de octubre durante la ceremonia de entrega de los premios 2013 María Moors Cabot, donde recibió el premio por su trabajo cubriendo las pandillas en El Salvador.

Los otros ganadores del premio fueron Jon Lee Anderson, autor estadounidense, biógrafo y periodista de The New Yorker, Alejandro Santo Rubio, director y editor en jefe de la revista colombiana Semana, y Mauri König, periodista de investigación en Gazeta do Povo en Brasil.

Los premios anuales Maria Moors Cabot fueron dados por primera vez en 1939, lo cual los hace los premios internacionales al periodismo más antiguos del mundo.

DeCesare ha utilizado un enfoque humanista para informar sobre la violencia en El Salvador. Su trabajo presenta a los miembros de las pandillas como personas afectadas por su entorno y no como criminales. El fotoperiodismo ayuda a personalizar el conflicto y disipar los conceptos erróneos acerca de los jóvenes que viven en barrios de mala reputación, dijo.

“Las imágenes pueden ayudar a construir empatía y crear una especie de álbum familiar que se vuelve tan significativo para los protagonistas de las imágenes como para los espectadores ajenos. Cuando el fotoperiodismo logra esto, este nos acerca y nos ayuda a ver con mayor claridad que nuestras experiencias comparten puntos de conexión”, dijo DeCesare en su discurso de aceptación.

También en el panel de premios, el periodista Jon Lee Anderson, quien es reconocido por sus perfiles de figuras políticas en Latinoamérica como Hugo Chávez y Fidel Castro y ha estado trabajando recientemente en Cuba. Dijo que la libertad de prensa en Cuba está mejorando lentamente, pero con “velocidades en Internet como si fuera 1998 y una tarifas por hora que derrumbarían el salario semanal del  promedio de los cubanos”, continúan existiendo obstáculos importantes a la libertad de expresión.

Sin embargo, dijo que el hecho de que la isla ha permitido a sus disidentes viajar libremente a los Estados Unidos y regresar demuestra un gran progreso.

“Tengo la sensación de que estamos atestiguando una apertura en lo que concierne a la prensa, por lo menos para criticar más abiertamente los aspectos de administración publica que el propio régimen quiere reformar. Es una apertura que no existía antes”, dijo Anderson.

Una de las personas que han aprovechado el cambio del gobierno cubano en las restricciones de viaje ha sido la bloguera Yoani Sánchez. En 2009 se le prohibió a Sánchez viajar a los Estados Unidos para recibir el María Moors Cabot, pero este año pudo ir a Nueva York para recibir el premio en una ceremonia especial.

Por su parte, König habló de cómo los periodistas siguen enfrentando represalias por su trabajo en diferentes regiones de Brasil. Por ejemplo, los periodistas que cubren el narcotráfico y el crimen organizado en ciudades grandes como Río de Janeiro y São Paulo enfrentan regularmente intimidaciones, amenazas y represiones, mientras que los temas polémicos en la región amazónica y el centro de Brasil que atraen agresiones a los miembros de la prensa son los conflictos agrarios y la ocupación ilegal de terrenos públicos.

Nota del editor: Esta historia fue publicada originalmente en el blog Periodismo en las Américas del Centro Knight, el predecesor de LatAm Journalism Review.

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