“Algunos casos de acoso y abuso sexual se dieron en la oscuridad de salas de edición, en la soledad de ascensores detenidos y en reuniones clandestinas propuestas por hombres de poder. Otras, sin embargo, se dieron en la mitad del set, con todas las luces apuntando y la gente hablando en voz alta, sin que nadie le reclame.
Esa fue una de las decenas de conclusiones que quedaron tras revisar las denuncias que llegaron al correo del movimiento ‘Me Too’ (o ‘Yo te creo, colega’) y otras 200 que fueron consignadas en el informe que realizó el Ministerio del Trabajo en los medios de comunicación colombianos más grandes del país.
En total, las mujeres que coordinan el movimiento analizaron 260 denuncias de presunto acoso y abuso sexual. Los resultados mostraron que el 80 % de los casos denunciados se registraron en televisión, el 15 % en prensa escrita y el 5 % en radio y medios digitales.
El patrón que cubre a todos es el abuso de poder: los acosadores y abusadores eran ‘vacas sagradas’, ‘ídolos’, intocables. Las víctimas, en su mayoría, eran practicantes o mujeres que recién iniciaban su carrera”.