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Ataques digitales contra periodistas se convierten en una nueva forma de censura en Venezuela (Entrevista)

Considerado por la Sociedad Interamericana de Prensa como uno de los países donde la libertad de expresión se ve amenazada por prácticas gubernamentales contrarias al libre flujo de la información, la Venezuela del presidente Hugo Chávez tiene un historial de conflictos con la prensa.

Recientemente, un nuevo tipo de amenaza ha comenzado a preocupar a políticos opositores y periodistas críticos al gobierno: los ataques cibernéticos a cuentas de correo electrónico y redes sociales.

Luis Carlos Díaz, periodista de tecnología y coordinador de comunicación de un organismo de investigación y acción social de Caracas, se convirtió en blanco de ciberpiratas y recibiió amenazas vía Twitter y celular, debido a sus comentarios no siempre favorables al gobierno venezolano.

En una entrevista con el Centro Knight para el Periodismo en las Américas, Díaz detalla los pormenores de los ataques de los que fue víctima y afirma que el objetivo de esas acciones es fomentar la autocensura, disminuir la credibilidad de los periodistas críticos y desvalorizar el potencial informativo de Internet, uno de los últimos reductos de voces discrepantes en el país. Además, pese a que los ataques son cada vez más elaborados, plantea que con simples medidas es posible aumentar el nivel de seguridad de evitar así ser víctima de lo que llama "paramilitarismo digital".

Centro Knight: ¿Que experiencias personales tuvo usted como víctima de ciberataques?

Luis Carlos Díaz: El año pasado, un grupo de delincuentes informáticos se dedicó a interceptar cuentas de correo electrónico, Twitter y Facebook de numerosos políticos, periodistas y activistas de ONG de derechos humanos críticos al presidente Chávez. En un comunicado que difundieron, y que incluso fue leído en el canal del Estado venezolano, declaraban que sus razones eran políticas. Como soy periodista de la fuente de tecnología y mantengo una columna dominical en un diario, tanto en mis espacios de acción como en algunas entrevistas a radio y prensa, manifesté que la persona o el grupo que estaba detrás de estos actos violaba leyes como la Ley de Delitos Informáticos, y además brindé varias recomendaciones y herramientas para evitar ser hackeados.

Eso ocasionó que en noviembre de 2011 el mismo agresor me dedicara varios tweets insultantes y además llamase a mi teléfono celular como una forma de hostigamiento. En esa ocasión recibí insultos de su parte que denuncié en mis redes digitales y originaron una respuesta rápida de una gran cantidad de personas.

Nuevamente el viernes 6 de enero, el agresor pudo intervenir una cuenta que pertenece a la compañía de Rafael Núñez, un amigo personal que se dedica a la seguridad informática y con el cual di cursos y foros sobre el tema el año pasado. [...] El delincuente empezó nuevamente a enviarme mensajes de hostigamiento desde el 6 de enero hasta el martes 10. Asimismo amenazó desde sus cuentas digitales con llamarme nuevamente a mi teléfono.

Como uno de sus métodos de acoso es llamar a las víctimas, grabar la conversación y luego subirla a la red, como hizo con la periodista Berenice Gómez, decidí no responder las llamadas. Pero dejó otro mensaje de voz amenazante.

En sus amenazas suelen destacar mi trabajo con la iglesia. Trabajo en el Centro Gumilla, un centro de investigación de los jesuitas, más bien percibido como un sitio de ideología izquierdista y en ocasiones citado por el propio presidente Chávez, pero al hacker le molesta que yo haga críticas al gobierno desde mi cuenta personal y le enseñe a otras personas a no ser atacadas. Eso, lamentablemente, me convirtió en otro objeto de sus ataques.

CK: ¿Quiénes son los blancos más comunes de los ataques de hackers en Venezuela?

LCD: Líderes políticos de la oposición, periodistas que se muestren muy críticos con el gobierno, activistas de organizaciones civiles, como Rocío San Miguel (que trabaja la fuente militar) y Jesús Torrealba (que trabaja con sectores pobres).

CK: En su opinión, ¿qué hay detrás de los frecuentes ataques cibernéticos a periodistas?

LCD: Un individuo o un grupo de personas que se quieren ganar puntos con el gobierno. Hay que poner esto en contexto: las redes sociales en Venezuela son espacios críticos contra el gobierno. Ante la falta de medios de comunicación libres e independientes, la gente ha migrado a la web. Por eso en 2009 el presidente Chávez anunció que se tomarían las redes sociales e incluso en 2010 se apoyó, desde el Ministerio de Comunicación e Información, una "guerrilla mediática", que se encargaría de imponer el discurso oficial en todos los espacios alternativos, desde las paredes de la ciudad hasta Internet.

No podemos decir que estos hackers sean pagados por el gobierno o tengan nexos, pero claramente su estrategia está alineada con la imposición de un discurso único y el silenciamiento de gente crítica. Puede ser un grupo de radicales que intenta plantar batalla por su propia cuenta a ver si ganan créditos. Por eso en algunos artículos he llegado a escribir que no son guerrilla sino casi "paramilitarismo digital", porque trabajan como sicarios que hacen desaparecer una voz de las redes sociales. Todo esto se realiza desde la impunidad.

CK: ¿Cómo suelen ocurrir los ataques?

LCD: En un principio hubo un ataque masivo de correos electrónicos. En algunos casos se adivinaron claves y en otros parece que los correos fueron intervenidos por el envío de archivos maliciosos (o "malwares".). El hecho es que fueron orquestados para que ocurrieran en paralelo. Entre 3 y 5 cuentas de personalidades [fueron intervenidas] cada vez que se anunciaba un ataque.

Luego se han ido refinando. La gente aprendió que con un perfil de Twitter hackeado lo mejor era marcarlo como block/spam para que Twitter lo bloqueara. Así se anulaba la amenaza. Por eso desde hace unos meses para acá los hackers toman la cuenta y simulan escribir como la persona atacada. Así alargan la mentira y van enviando links a información favorable al gobierno. Por ejemplo se tomó la cuenta de José A. Guerra, uno de los economistas más reconocidos del país, y los tweets enviados eran de información sobre la crisis económica en Estados Unidos. También se afectó la cuenta de Luis Vicente León, que posee una reconocida encuestadora en Venezuela, y desde allí publicaban información falsa sobre candidatos electorales y sus apoyos.

No se ha descubierto cuál es el método exacto de ataque y por eso mantienen las agresiones.

CK: ¿Qué tipos de amenazas son las que acostumbran a hacer?

LCD: Directas y personales. Le escriben a la gente diciendo que "les viene una sorpresita" o que les "están preparando algo" y luego atacan quitándole la cuenta. Una vez tomada, el método es el mismo: revisan su correo electrónico y los mensajes directos buscando información confidencial que afecte la imagen de la persona atacada. Eso lo suben como imágenes o lo cuelgan en su blog y así desvían la atención de la gente, del ataque, hacia las informaciones reveladas.

CK: ¿Cuál es la posición del gobierno ante estos casos?

LCD: Ambigua porque no ha habido declaraciones contundentes de las autoridades rechazando estas prácticas, ni mostrando adelantos en las investigaciones penales... y en paralelo los comunicados del grupo y sus acciones son comentadas en el canal del Estado, Venezolana de Televisión, diciendo que no hay vínculos con el gobierno, pero reforzando positivamente que se mantenga la práctica.

En el canal del Estado se difunde constantemente propaganda contra líderes opositores o activistas de derechos humanos, y también es práctica común mostrar al aire llamadas telefónicas [interceptadas] a personas de la oposición. Eso sí constituye un delito de Estado, que además alimenta este clima de impunidad y de permisividad.

CK: ¿Ha sido identificado y procesado alguno de estos hackers?

LCD: Ninguno.

CK: ¿Cuál es el caso más grave del que sepa usted hasta ahora?

LCDEl de Berenice Gómez es el más interesante de estudiar porque el atacante no sólo le quitó su cuenta Twitter (superaba los 100 mil seguidores) sino que además grabó y publicó la llamada telefónica que le hizo y además mostró en la web cómo revisaba su correo electrónico. Eso agrava el delito, porque además de suplantación de identidad, se incurre en espionaje al revisar información privada. Más grave aún es que pone en peligro a las fuentes informativas de la periodista, a la gente que le escribía a su correo personal. Eso es un precedente muy peligroso.

CK: Ahora hay un grupo de hackers que invade y roba perfiles de personas críticas al gobierno; hay otro que promete ataques virtuales en pro de la libertad de expresión, como Anonymous. ¿Hay acciones del gobierno más categóricas contra este otro grupo de piratas cibernéticos?

LCD: Las amenazas que grupos opositores han hecho a perfiles de gente del gobierno no se han concretado. No ha habido casos de cuentas hackeadas de funcionarios públicos. Tampoco Anonymous ha tenido actividad en Venezuela, debido a que el año pasado un grupo de militantes del gobierno grabaron un comunicado haciéndose pasar por Anonymous, atacando la supuesta tiranía de los medios de comunicación privados y llamando a acciones que en nada desafiaban al gobierno venezolano. Eso no se corresponde con las acciones y mensajes de Anonymous en otros países.

CK: ¿Cree usted que la guerra cibernética se puede intensificar en este año electoral?

LCD: Absolutamente. Las redes sociales serán importantes para hacer seguimiento e impactar en el clima de opinión pública nacional. [Hace muy poco] fue hackeado el perfil de Twitter del candidato opositor Diego Arria. En él se dijo que se iba a retirar de las elecciones, lo que generó noticias y titulares inmediatos de otros medios digitales. Eso crea zozobra en la agenda informativa nacional, pero además termina generando un descrédito enorme en torno a las redes sociales. [...]

Venezuela es un país enfermo de polarización política y es imposible que esto no pase también a las redes sociales. El hackeo de cuentas es la cara sucia de la "batalla de ideas" que ha propuesto el presidente Chávez, porque demuestra que cuando las ideas no alcanzan, entonces se aplica la censura y el silencio a cuentas de voces críticas.

CK: ¿Qué medidas debieran adoptar los periodistas que se dan cuenta de que sus cuentas personales de email, sitios y redes sociales han sido hackeadas?

LCD: Todo periodista debe aumentar sus protocolos de seguridad. Te nombro los más sencillos:
- Usar contraseñas fuertes. Más de 10 caracteres que combinen letras, números, signos, mayúsculas y minúsculas.
- Navegar desde sitios confiables. Los WiFi públicos y los cibercafé no son espacios seguros para navegar.
- Utilizar un correo distinto al personal para administrar las cuentas en redes sociales. Así, si vulneran tu correo electrónico, no entran a tus cuentas.
- No repetir contraseñas.
- Utilizar la verificación de dos pasos en Gmail, por ejemplo, es muy útil para aumentar la seguridad sobre el correo electrónico.
- Usar conexiones cifradas configurando Twitter y Facebook para usarse bajo protocolo https. En la configuración de ambas redes se encuentra esa información.
- No revelar datos que vulneren la integridad física, como la ubicación geográfica o el acuerdo de citas públicamente.
- Evitar abrir correos o hacer clic en links desconocidos.
- Tener una red de contactos y amigos a los cuales avisarles en caso de hackeo, ataques o amenazas.
- No tener miedo.
- Portarnos bien, para que nuestras malas acciones no nos hagan vulnerables.
- No callarse. La autocensura es ganancia para estos delincuentes.

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