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En la pionera Argentina, el 83% de las editoras de género ya han sido blanco de violencia digital, según investigación

El periodismo argentino es terreno fértil para las editoras de género: 13 medios han creado este cargo en sus redacciones en los últimos cuatro años.

Sin embargo, esta presencia significativa no es suficiente para proteger a estas profesionales de la violencia en línea.

En una encuesta inédita de la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad, 10 de las 12 editoras de género entrevistadas en el país dijeron haber sido víctimas de ataques realizados a través de redes sociales o correo electrónico.

Según el 63% de ellas, los ataques ocurren periódicamente, al menos dos veces al año. El mismo porcentaje afirmó que los ataques son coordinados y provienen de perfiles antifeministas (87% de los casos) y perfiles de dirigentes de partidos, grupos políticos u otros periodistas (50%).

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“Está creciendo muchísimo la violencia digital. Las periodistas y comunicadoras feministas somos las más atacadas en las redes sociales. Todas hemos terminado haciendo denuncias por las amenazas, y violencias que sufrimos. Nos quieren silenciar”, dijo a LatAm Journalism Review (LJR) Mariana Iglesias, editora de género del diario argentino Clarín.

Comunicación para la Igualdad, asociación civil argentina que trabaja con comunicación, género y derechos humanos, entregó a LJR en exclusiva algunos datos de la segunda edición del estudio “Editoras de género en medios de comunicación en Argentina”. El trabajo fue realizado por la investigadora Belén Spinetta y coordinado por Sandra Chaher, y será publicado íntegramente en septiembre.

Mujer fotografiada desde atrás en marcha feminista

Manifestación feminista en Buenos Aires en noviembre de 2018. (Foto: Monk fotografía / Flickr CC)

Spinetta entrevistó a 12 de las 13 periodistas que han trabajado o siguen trabajando como editoras de género en Argentina, así como a sus colegas en cuatro medios de comunicación. Por lo tanto, la investigación presenta el contexto actual en el que se desempeñan estas profesionales en el país.

El acoso digital (82% de los casos) y los ataques a la reputación y credibilidad de las periodistas (54%) fueron los tipos de ataques en línea más citados. En el 27% de los casos hubo amenazas directas de violencia y en el 18% de los casos hubo acceso no consentido a los perfiles de las periodistas y suplantación de identidad o robo de identidad. Aún así, el 75% de ellas dijo que los ataques no les hicieron dudar de su continuidad en el cargo.

En cuanto al trabajo, siete editoras dijeron que su carga de trabajo había aumentado desde que asumieron el cargo, pero sólo seis dijeron que habían recibido un aumento salarial. Cinco dijeron que sus condiciones laborales han mejorado desde que asumieron el cargo de editora de género. Cinco editoras dijeron que el apoyo por parte de la dirección del medio en el que trabajan es “poco satisfactorio”, otras cinco dijeron que el apoyo es “satisfactorio” y dos dijeron que es “muy satisfactorio”.

Entre colegas, la mayoría de los entrevistados coincidieron en afirmar que “el nombramiento de una Editora de Género en el medio en el que trabajo representó un avance en mejorar la calidad informativa, la incorporación de nuevos temas y la ampliación de las fuentes”.

Hoy, nueve medios argentinos mantienen editoras de género. Según la encuesta, cuatro editoras dimitieron de sus cargos y nunca fueron reemplazadas. Así sucedió en los medios Infobae, TN y El Trece, Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba y El Tribuno de Jujuy.

Las editoras de género siguen trabajando en ClarínLetra PDiario JornadaCadena Tiempo, de la provincia de Chubut; Diario Río NegroTiempo ArgentinoUnidiversidad, sistema de medios de la Universidad Nacional de Cuyo; Télamsistema de medios públicos de la provincia de Chaco; y República de Corrientes.

Las nueve editoras en funciones actualmente forman parte de la Red de Editoras de Género de Argentina (REG), creada en noviembre de 2021 por iniciativa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en el país.

“Nos quieren silenciar”

La violencia en línea que afecta a tantas mujeres periodistas en todo el mundo ha afectado a las editoras de género de la región, quienes dicen haber visto un aumento de los ataques en los últimos años. Mariana Iglesias, por ejemplo, abandonó en su momento de Twitter (hoy X) por los ataques que recibió en esa red social.

mujer con blusa blanca mirando la cámara con una redacción periodística en la parte de atrás

La periodista argentina Mariana Iglesias, editora de género de diario Clarín. (Foto: Archivo personal)

Cuando fue nombrada editora de género de Clarín en junio de 2019, se convirtió en la primera persona en ocupar ese cargo en el diario. También fue la primera editora de género en Argentina y América Latina.

Su designación se produjo a raíz del levantamiento #NiUnaMenos contra los feminicidios y la “Marea Verde” por la legalización del aborto en el país. Estas luchas, su cobertura noticiosa y la posterior violencia en línea continúan impregnando su trabajo.

“Me amenazan, me dicen corrupta, que recibo dinero, que soy una asesina, porque apoyo el aborto legal seguro y gratuito. (...) Está creciendo muchísimo la violencia digital. Las periodistas y comunicadoras feministas somos las más atacadas en las redes sociales. Todas hemos terminado haciendo denuncias por las amenazas, y violencias que sufrimos. Nos quieren silenciar”, dijo Iglesias.

Uno de los casos más emblemáticos de violencia digital en el país fue la campaña de difamación y ataques en línea que sufrió desde enero de este año la periodista argentina Marina Abiuso, entonces editora de género de los canales El Trece y Todo Noticias (más conocido como TN), del grupo Clarín. Ambos son canales de gran audiencia en Argentina, y TN fue el canal de noticias más visto del país en 2022.

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En publicaciones replicadas en diversas redes sociales, Abiuso fue acusada de ser responsable de presunta negligencia en la cobertura que hizo TN del juicio a Magdalena Espósito Valenti y Abigail Páez. Estas mujeres fueron condenadas a cadena perpetua el pasado febrero por el asesinato en 2021 del hijo de Valenti, un niño de 5 años.

El hecho de que Valenti y Páez fueran pareja y asistieran a manifestaciones feministas fue aprovechado por grupos antifeministas para atacar a activistas de movimientos de mujeres en Argentina. Abiuso, que siempre se posicionó públicamente como periodista feminista y participó en la génesis del movimiento #NiUnaMenos y la campaña por la legalización del aborto en Argentina, se convirtió en el principal objetivo de estos grupos.

La ola de odio contra Abiuso fue repudiada por varias entidades del país, como la Academia Nacional de Periodismo y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea), así como por sus colegas de otros medios. También motivó su salida de Twitter.

“Fue una situación muy severa e implicó muchas amenazas”, dijo Abiuso a LJR en abril de 2023. “Yo ya tenía una causa abierta por amenazas y tuve que hacer tres presentaciones más. Logró atemorizarme. Yo había tenido otras circunstancias que no habían tenido ese efecto, y esta vez sí, logró atemorizarme. Fue realmente muy severo, sobre todo por la masividad. Se sumaron de pronto periodistas de espectáculos, entonces el tema se trató en programas del espectáculo”.

Al estar al aire en el canal donde trabajaba y las coberturas sensacionalistas de estos programas, Abiuso se sintió muy expuesta y temió por su integridad física.

“Yo soy una periodista de a pie, que viaja en subte [metro], entonces hubo un momento de mucho temor. Más allá de que hubo circunstancias en las que me sacaron fotos y dijeron dónde estaba, a mí no me da miedo que me vengan a buscar. A mí me da más miedo un encuentro casual. Si una persona ha visto en televisión que yo defiendo a violadoras de niños y me cruza por la calle, siento que puede llegar a ocurrir algo en esa circunstancia”, afirmó.

Abiuso trabajaba en TN desde 2015 y se convirtió en editora de género en 2021. Dijo que sus temores al asumir el cargo eran “que el cargo implica mucha exposición, y [temía] no poder hacer un trabajo que estuviera a la altura de esa exposición”.

“Ese era mi temor, mucho más que la violencia. Yo ya vivía violencia, con lo cual subestimé cuánto podía llegar a crecer la violencia. Mi temor era mucho más que el canal es muy grande. Está 24 horas al aire, o sea, mi temor era no poder mover cambios reales y que el cargo terminara siendo como una cáscara vacía”, agregó.

Considera que un trabajo importante que realizó como editora de género en TN fue la creación de nuevos bancos de imágenes, para ser utilizadas en la cobertura de casos de violencia contra mujeres y niños, por ejemplo. Abiuso dijo que tuvo muchos aliados en las secciones de archivo y edición de imágenes para completar este trabajo.

“Hay muchas imágenes que nosotros teníamos claro que no queríamos usar más. Pero esto es un canal de televisión 24 horas en vivo, entonces cuando vos le decís a alguien que algo no [está bueno], se lo tenés que reemplazar por otra cosa, porque necesita tener una imagen con la que poner eso al aire. (...) Ahora ya sabemos que tenemos estas imágenes para usar y que no vamos a usar más las anteriores”, explicó.

Para Abiuso, el principal desafío para las editoras de género en la región hoy es “la demonización del rol”.

“Hay una muy mala comprensión hacia el exterior de los medios de qué es lo que se supone que hacemos las editoras de género y es nuestro trabajo cambiar esa narrativa. Hay que contestar haciendo mejor periodismo. La respuesta siempre es más y mejor periodismo”, dijo.

Abiuso habló con LJR a mediados de abril y el 1 de mayo publicó en su perfil de Instagram que ya no trabajaba más en TN y El Trece. “A mí me encuentra cerrando un ciclo de ¡ocho años! en El Trece y TN. Trabajé con excelentes compañeros y compañeras. Me llevo un enorme aprendizaje y una gran experiencia”, escribió.

Vanguardia en activismo y periodismo

En los últimos años, los movimientos de mujeres han sacado a las calles de Argentina a miles de personas contra la violencia machista y a favor de la legalización del aborto. Las movilizaciones han conquistado derechos y transformado el periodismo en el país, explicó Spinetta a LJR.

mujer con cabello rizado sonriendo mirando a otro lado de la cámara

La periodista e investigadora argentina Belén Spinetta. (Foto: Archivo personal)

“Tuvimos en el año 2015 una movilización convocada por redes con la consigna #NiUnaMenos que se convirtió en un hecho político de magnitud enorme. [...] Y después tuvo la lucha por el aborto, que no empezó en 2018, porque la campaña empezó en el 2006. Pero nunca se vio en este país un millón y medio de mujeres a la una de la mañana esperando al Congreso, escuchando lo que discutían los diputados, discutiendo cada cosa que decían”, relató la investigadora.

Los movimientos de mujeres impulsaron, entre otras cosas, la aprobación de la Ley Micaela (27.499/2019). Bautizada en honor a Micaela García, víctima de un femicidio en 2017, la ley “establece la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública”. También impulsaron la aprobación de la ley de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo (27.610/2021); y la ley de equidad de género en servicios de comunicación (27.635/2021).

“Frente a esa realidad abrumadora del movimiento feminista que avanza, que reclama, los medios o se ayornan o se quedan atrás”, dijo.

La adaptación también se ha producido a través de la creación del puesto de la editora de género. Sin embargo, como señaló la investigación de Spinetta, algunos de estos medios no mantuvieron el cargo cuando renunciaron las primeras designadas, en un posible indicio de falta de compromiso con el tema.

Además, según la investigadora, ahora existe un “nuevo escenario”, forjado por las pérdidas causadas por la pandemia, la profunda crisis económica de Argentina y un gobierno que “no pudo resolver ninguno de los problemas de este país”, dijo.

“Eso le da terreno a que crezcan los sectores más de derecha que plantean ir contra las conquistas laborales. Acá abiertamente hay candidatos que dicen que ‘si yo gano, voy a cerrar el ministerio de mujeres’, una conquista que tiene cuatro años, se creó con este gobierno, también producto de toda esta lucha”, dijo Spinetta.

Las editoras de género están en medio de estas disputas, considera Spinetta.

“[Ellas] nacieron con una fuerza feminista muy grande en la calle, y ahora no es que eso retrocedió, pero no hay una demanda aglutinadora, como fue con el aborto, ‘vamos todas por esta ley’. Ahora ¿por qué vamos todas? ¿Contra la deuda, contra el ajuste, contra la violencia? Esto está más en discusión”, dijo.

Uno de los objetivos de la Red de Editoras de Género de Argentina (REG), impulsada por la UNFPA, es precisamente acompañar a estas profesionales tras cierta dispersión del movimiento feminista en el país, dijo a LJR Mariana Isasi, responsable de la UNFPA en Argentina.

12 mujeres sentadas en una mesa durante una reunión de trabajo

Mariana Isasi (primera a la izquierda) durante una reunión de la Red de Editoras de Género de Argentina. (Foto: Clara Campos/UNFPA Argentina)

“En este momento uno de los desafíos tiene que ver con que al haber avanzado en algunos derechos que veníamos desde hace mucho tiempo reclamando y que hemos llegado a buen puerto, el movimiento de mujeres se ha desarticulado un poco en Argentina, y estas posiciones hayan quedado como un poco expuestas y solas. Por eso desde nuestro lugar, de lo que podemos hacer, de un organismo de Naciones Unidas, acompañarlas era parte de lo que nos parecía necesario para fortalecerlas, para que ellas puedan seguir ejerciendo su rol”, dijo.

Para Isasi, uno de los principales retos de las editoras y también una forma de mitigar la violencia contra ellas es aclarar cuál es esa posición, tanto dentro de los medios como de cara al público.

“Muchas veces les reclaman cosas que no tienen que ver con su función y que no tienen el poder para realizarlo. Ellas pueden incidir en algunas cuestiones, pero en último caso el responsable de los contenidos que salen en cualquier medio son los medios”, dijo. “Un poco lo que ha sucedido en algunos casos es que ellas han sido puestas como referentes y quienes tienen que responder a cualquier cuestión que salga en un medio de comunicación. No son las editoras de género las responsables de todos los contenidos que salen o que dejan de salir. Todavía un desafío es clarificar eso y sobre todo que los medios se hagan responsables de lo que pasa en cada uno de los medios”.

Banner: Manifestante en la primera protesta #NiUnaMenos en Buenos Aires, el 3 de junio de 2015. Foto: Leandro Martínez / Flickr CC.

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