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Editoras de género avanzan en cobertura inclusiva, enfrentan violencia en línea y crean alianzas en América Latina

Cuatro años después del nombramiento pionero de Mariana Iglesias en el diario argentino Clarín, las editoras de género de la región han estado promoviendo cambios dentro de las redacciones hacia una cobertura más atenta de los derechos humanos de las mujeres, personas LGBTQ+ y otros grupos marginados. Ellas también se han enfrentado a una violencia en línea sin precedentes y trabajan para consolidar sus posiciones en los medios en los que trabajan. Para ello, forman alianzas con colegas en sus redacciones y con otras editoras en redes nacionales y regionales.

LatAm Journalism Review (LJR) conversó con periodistas, investigadoras y editoras de género de cuatro países latinoamericanos para comprender el estado actual de estas profesionales en la región.

mujer con blusa blanca mirando la cámara con una redacción periodística en la parte de atrás

La periodista argentina Mariana Iglesias, editora de género del periódico Clarín. (Foto: Archivo personal)

Fue posible encontrar esta posición activa en medios importantes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. En El Salvador, Ecuador y Guatemala, al menos un medio de comunicación ha tenido periodistas ocupando este cargo, pero actualmente no lo tienen.

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Además de ser un logro de los movimientos de mujeres, la creación del cargo de editora de género es un reconocimiento por parte de los medios de comunicación de los puntos ciegos en su cobertura y la necesidad de adaptarse a las nuevas demandas del público. La idea es que estas profesionales lleven el enfoque de género y derechos humanos a todas las áreas de cobertura. Ellas ayudan a sus colegas a tratar temas en política, economía, deportes, salud y otras áreas de noticias desde una perspectiva de género, prestando atención también a las fuentes, imágenes y lenguaje utilizados en el contenido periodístico.

Para hacerlo, afirman que necesitan la colaboración y el apoyo de sus colegas y de la dirección de los medios de comunicación, y a menudo enfrentan resistencia dentro y fuera de las redacciones. Con una frecuencia aterradora, se convierten en blanco de violencia digital: una encuesta, la primera en su tipo, encontró que el 83% de las editoras de género en Argentina han sido víctimas de ataques en línea dirigidos.

Pioneras

Mariana Iglesias, del diario argentino Clarín, fue la primera periodista nombrada editora de género en un medio principal y tradicional en América Latina, el 3 de junio de 2019. Cuatro años después, permanece en el cargo, y hoy son nueve editoras de género activas en Argentina – el país más fructífero de la región para estas profesionales.

Iglesias trabaja en Clarín desde 1996 y siempre ha hecho sus reportajes con perspectiva de género, dijo a LJR.

“Pedí el cargo [de editora de género] a comienzos de 2018, cuando me enteré que el New York Times tenía editora de género desde fines de 2017. [...] Hice una propuesta y el cargo me lo dieron un año después, el 3 de junio de 2019. El 3 de junio es una fecha especial porque para nosotros es #NiUnaMenos, el día que marchamos por las calles para pedir el fin de la violencia machista”, explicó.

La lista de objetivos marcados por Iglesias en Clarín ilustra la dimensión de la responsabilidad de las editoras de género en los medios tradicionales: “que todos los contenidos tengan perspectiva de género; que esta perspectiva sea transversal a todas las áreas del diario; que haya más voces de mujeres en las notas, ya sea como protagonistas o como fuentes de información; que se cuenten más historias de mujeres, de sus avances y logros, para que estén más representadas en los medios; y también seguir hablando de sus luchas, sus reclamos, las conquistas que faltan, los derechos que aún no se garantizan; que la comunicación no sea sexista ni discriminadora, que sea respetuosa con todos los géneros”, enumeró.

En Brasil, unas semanas antes de que Iglesias asumiera como editora de género en Clarín, el diario Folha de S.Paulo creó el cargo de editora de diversidad. Folha estableció que debe “reflejar la variedad de la vida social en Brasil”, y esa variedad incluye no sólo el género, sino también “el origen étnico, clase social, raza, color, creencia religiosa, discapacidad, orientación sexual, edad e inclinación política”, escribió en su momento el periódico.

Mujer afrodescendiente con traje azul y blusa negra mirando la cámara

La periodista brasileña Flavia Lima, subdirectora-editora de diversidad del diario Folha de S.Paulo. (Foto: Archivo personal)

En mayo de 2021, la periodista Flavia Lima se convirtió en editora de diversidad de Folha y desde febrero de 2022 compagina este puesto con el de editora subdirectora de diversidad. Este último fue creado para llevar el enfoque de género a la dirección del diario, explicó a LJR.

“Mi función no es sólo producir contenidos relacionados con la diversidad. Nuestra visión es realmente desconectar este contenido de la palabra ‘diversidad’ en el sentido de que debería tratarse como cualquier otro tema relevante. Entonces mi papel es menos editorial y más institucional. Además de la interfaz con el equipo editorial, tenemos un diálogo constante sobre lo que estamos haciendo y cómo podemos mejorar lo que estamos haciendo”, dijo Lima.

Además de los intercambios con la redacción sobre la cobertura, Lima participa en los comités de contratación de Folha, para garantizar que se tenga en cuenta la diversidad a la hora de contratar nuevos empleados en el periódico. También coordina el censo anual de la sala de redacción, que mide la diversidad de género, color/raza y otros marcadores sociales de interés entre los periodistas de la casa. Además, coordina el programa de formación de Folha dirigido exclusivamente a profesionales afrodescendientes y supervisa los proyectos del periódico para aumentar la diversidad entre sus fuentes y su audiencia.

Hasta el momento, Folha es el único medio tradicional de Brasil que tiene un puesto dedicado a transversalizar la perspectiva de género y diversidad en la cobertura y en la institución.

Para Lima, “está en el ADN de Folha estar atento y reflejar los importantes cambios que ocurren en la sociedad brasileña”.

“Quizás esto no suceda con la velocidad que la sociedad quiere, pero ciertamente es un periódico que está por delante de la competencia en ese sentido”, afirmó.

En Colombia, la periodista y abogada Pilar Cuartas también considera que el diario El Espectador tiene un “espíritu progresista” y siempre ha brindado una cobertura con perspectiva de género y derechos humanos. Hace diez años, cuando ingresó al diario, esta cobertura la hacían de manera autónoma los reporteros de la casa, dijo Cuartas a LJR. El Espectador institucionalizó este esfuerzo en julio de 2022, cuando se convirtió en la primera coordinadora de género y diversidad del periódico.

mujer en un fondo negro sentada mirando a la cámara sonriendo

La periodista colombiana Pilar Cuartas, coordinadora de género y diversidad del diario El Espectador. (Foto: Archivo personal)

Cuartas lidera el equipo que hace Las Igualadas, que produce videos sobre temas de género y derechos de las mujeres, y La Disidencia, sobre diversidad sexual. También participa en reuniones de agenda general y ayuda a colegas a abordar estos temas en otras secciones de El Espectador. Además, personas de otras secciones pueden producir contenidos para la sección de género y diversidad, y ganar una bonificación por hacerlo.

“Hay periodistas de todas las secciones: judicial, deportes, internacional, política… Eso también me permite tener un poquito más de influencia en la redacción, porque tengo personas aliadas en las secciones. También me ha permitido conocer más la redacción, integrarnos nosotros más con todo el resto de la redacción y no quedarnos una isla”, dijo.

Además de Cuartas en El Espectador, Colombia también cuenta con la laureada periodista Jineth Bedoya Lima como editora activa de género del diario El Tiempo, nombrada el pasado 8 de marzo.

Avances y Resistencias

Así como las acciones a favor de la diversidad, equidad e inclusión en cualquier ámbito son rechazadas por algunos sectores de la sociedad, las editoras de género no reciben la aprobación de todos y enfrentan resistencias de algunos colegas y parte del público.

Según Cuartas, “el primer enemigo de las editoras de género es el ego de los demás editores”.

Celebra, por tanto, que editores de otras secciones le pidan ayuda para cubrir temas delicados y producir contenidos que puedan beneficiarse de la perspectiva de una periodista con perspectiva de género.

Tanto Cuartas como Lima señalaron que, en El Espectador y Folha, los periodistas más jóvenes tienden a adoptar el enfoque de género más que los periodistas mayores. Un fenómeno similar ocurre en las audiencias.

11 personas en grupo frente a la cámara con un letrero de El Espectador justo arriba de ellos

Periodistas de El Espectador que colaboran con la sección de género y diversidad. (Foto: Archivo personal Pilar Cuartas)

“El lector eventualmente se queja, especialmente el lector mayor”, dijo Lima sobre la respuesta de parte del público de Folha al aumento de la cobertura con enfoque de género y diversidad.

“Escribe ‘¿por qué eso es importante?’, ‘Folha se inclina hacia los ismos identitarios’, ‘no entiendo por qué tengo que leer este tipo de cosas’. Estas observaciones normalmente llegan a través del defensor de la audiencia y yo respondo de buena manera. Al último le dije ‘entiendo, tal vez te sorprenda, no creo que sean artículos de identidad, son artículos que deberían interesar a todos’. Luego envié varios enlaces con buenos artículos que se habían producido recientemente sobre estos temas. Es un intercambio, un proceso de aprendizaje”, afirmó.

Iglesias, en Clarín, dijo que “las mismas resistencias que hay en la sociedad se viven en una redacción”.

Todo mejoró [en la cobertura]. Hay temas que se están visibilizando cada vez más, llegando a más gente, de manera más clara y simple. Claro que hay reacciones y resistencias, pero eso es esperable y es una señal que muestra que algo estamos haciendo bien porque molesta a quienes no quieren cambios ni avances ni que las sociedades sean más justas e igualitarias”, aseguró.

Alianzas y redes

Para fortalecerse y enfrentar esas resistencias dentro y fuera de las redacciones, las editoras y periodistas de género que trabajan con esta perspectiva tejen redes y alianzas formales e informales con colegas de sus países y de la región.

Este año, la investigadora brasileña Jessica Gustafson defendió su tesis doctoral titulada “Periodistas en alianza: tejiendo redes de protección y resistencia en la formulación de una perspectiva de género transnacional”, en la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). Según ella, estas periodistas comparten no sólo una perspectiva de género, sino también una identidad profesional que las une independientemente del medio en el que trabajen.

“Tenemos un aumento en las discusiones de género, nuevas reflexiones y, principalmente, un mayor rol [de periodistas] dentro de la sociedad. El periodismo es parte de la sociedad y refleja las preocupaciones de la sociedad, y comienza a reflejar esas preocupaciones. Así que tenemos un escenario de construcción de derechos y reacción a esos derechos. (...) Hay dos movimientos que van de la mano: una demarcación de los propios medios periodísticos, que entienden que se trata de afirmaciones válidas y que es necesario abordar estas historias; y una serie de ataques para abordar estas directrices”, dijo Gustafson a LJR sobre la actual resistencia y ataques contra estas profesionales, que cataloga como una “cruzada antigénero” presente en toda la región.

“Cuanto más los periodistas abordan esta perspectiva y la presentan de una manera más posicionada, más sujetas a la violencia están. (...) Ellas, de alguna manera, también se alinean para construir una red de protección, porque es imposible hacer periodismo en nuestros términos cuando nos pone en riesgo de violencia”, dijo.

En Argentina, la alianza entre editoras también implica el compromiso con el activismo feminista que conquistó leyes contra la violencia de género y el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.

“En el debate de 2018 sobre el aborto fue impresionante la cantidad de jóvenes que se sumaron a esta ‘marea verde’. Por suerte también muchas periodistas y comunicadoras nos unimos en la conquista de este derecho tan ansiado, y quedamos trabajando en red, en forma colaborativa y horizontal. Somos de medios diversos con públicos y audiencias de todo tipo y trabajamos juntas porque sabemos que es la única manera de llegar a todos los públicos. Creo que eso nos hizo fuertes y determinantes en muchas cuestiones”, afirmó Iglesias.

12 mujeres en grupo posan frente a la cámara

Encuentro de la Red de Editoras de Género de Argentina (REG). (Foto: Clara Campos / UNFPA Argentina)

En noviembre de 2021 surgió la Red de Editoras de Género de Argentina (REG), creada por iniciativa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y que hoy agrupa a las nueve editoras de género activas en el país. Uno de los objetivos del trabajo de esta agencia de la ONU en Argentina es la erradicación de la violencia de género, y los medios de comunicación son un escenario para combatir este tipo de violencia, dijo a LJR Mariana Isasi, titular de la agencia en el país.

“Hay un montón de cuestiones vinculadas con imaginarios, estereotipos, entre otras cuestiones, que hacen justamente que sea posible la violencia de género. La comunicación viene a ser como una de las de las estrategias para empezar a modificar esos patrones culturales que están tan instalados en nuestra sociedad”, aseguró Isasi.

La REG busca consolidar las posiciones de estas profesionales dentro de las redacciones, estableciendo parámetros mínimos de desempeño para “estandarizar sin ánimo tampoco de encorsetar la función”, afirmó Isasi. También apoya a las editoras cuando son blanco de violencia, que se ha vuelto cada vez más común en el país y la región.

“Las editoras tienen un hostigamiento fuerte de los grupos antiderechos. Venimos trabajando en violencia en entornos digitales y ellas son uno de los principales focos de las violencias en las redes sociales. En algunos casos han tenido que cerrar perfiles de redes, porque el hostigamiento ha sido brutal. Nosotras venimos diciendo también que lo virtual es real y repercute directamente sobre la vida de cada una de las personas”, enfatizó Isasi.

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