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¿Existen en América Latina “medios públicos” o medios estatales llamados “públicos”?

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  • 17 agosto, 2016

Por Heloisa Aruth Sturm y Paola Nalvarte

El reciente episodio de injerencia gubernamental en la Empresa Brasileña de Comunicación (EBC) ha reavivado el debate sobre la necesidad de sistemas independientes de medios públicos en los países latinoamericanos, en vez de los tradicionales medios públicos que están al servicio del gobierno y de los partidos políticos dominantes.

Este antiguo problema se hizo más visible luego del intento de destitución del director general de la compañía, Ricardo Melo, por parte del presidente interino Michel Temer. La Corte Suprema brasileña ordenó al Presidente respetar la autonomía legal de EBC y sentenció reponer en el cargo a Melo.

Pero Brasil no es el único país latinoamericano con dificultades para implementar un sistema de medios públicos efectivo. En este primer artículo de la serie que abordará el tema de medios públicos en América Latina, un grupo de expertos hablará sobre su importancia - y sus desafíos - en la región.

En Perú, los contenidos informativos que difunde la televisión pública están sesgados, porque responden a los intereses del partido político del gobierno de turno, según los autores del libro Lineamientos para el desarrollo de la televisión pública en el Perú, publicado en Lima, Perú, en junio de 2016.

De acuerdo a dicho estudio, un modelo independiente de televisión pública en Perú contribuiría eficientemente a la formación de una sociedad civil en democracia.

Los medios públicos deben tener “una programación que responda a las necesidades y expectativas de los televidentes, reconociendo la diversidad cultural, social, étnica, lingüística, con pluralidad política, ideológica y religiosa, entre otras”, expone el documento citando al reconocido sociólogo y crítico de televisión peruano Fernando Vivas.

Recientemente en Argentina, los periodistas tomaron las calles para protestar en contra del retraso en la asignación de recursos del gobierno que deberían financiar proyectos de medios de comunicación comunitarios y alternativos sin fines de lucro, informó Telesur.

De acuerdo con Silvio Waisbord, profesor de la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington, en Estados Unidos, “América Latina tiene una larga, fracturada y fracasada historia de los medios públicos”.

En un artículo publicado en el sitio web del Banco Mundial, Waisbord definió a los medios públicos como un espacio donde la calidad del contenido está “al servicio de múltiples intereses públicos”. Pero en América Latina, añadió, “los llamados ‘medios de comunicación públicos’ normalmente funcionan como instituciones controladas por el gobierno para fines ajenos - como para propaganda y clientelismo”.

No obstante, Waisbord resaltó algunas experiencias exitosas en la región, como Canal 11 en México y la Televisión Nacional de Chile, las cuales “han producido programas exitosos sin dejar de lado los ideales públicos”.

En Chile, la televisión pública fue reformada en 1992, poco tiempo después de culminar el gobierno del dictador Augusto Pinochet (1973-1990). Desde entonces, cuenta con un directorio políticamente autónomo cuyos miembros son elegidos tanto por el Poder Ejecutivo como por el Legislativo, y por un periodo de tiempo determinado.

También posee mayor estabilidad que sus pares en la región latinoamericana, ya que cuenta con un régimen de autofinanciamiento basado exclusivamente en la publicidad. Según el estudio peruano, la Televisión Nacional de Chile (TVN) goza de credibilidad como medio de comunicación.

El Centro Knight para el Periodismo en las Américas entrevistó a expertos en el tema sobre el rol de los medios públicos en un contexto democrático, sobre los obstáculos de su debida implementación y las medidas que se deben tomar para asegurar su autonomía financiera, editorial y gerencial.

En este primer artículo de la serie que abordará el tema de medios públicos en América Latina, los investigadores hablarán sobre las características fundamentales de un sistema de medios orientado a la ciudadanía, y sobre su importancia en el fortalecimiento de la democracia.

“Los medios públicos son importantes porque fomentan la posibilidad de debate, porque permiten la difusión de nuevos contenidos, nuevas producciones, nuevos puntos de vista, y dan voz a todos los núcleos de la sociedad con el fin de que puedan expresarse”, afirmó Décio Júnior, especialista en producción ejecutiva y gestión de televisión pública. “Es una cuestión de derechos humanos”.

La mejor estrategia para asegurar una mayor pluralidad, según Júnior, es permitir que las productoras independientes y de diferentes regiones cuenten con el espacio para presentar el material que producen.

Él afirmó que los medios públicos deben ser independientes del gobierno de turno y de las influencias de partidos políticos, aunque señala que la participación del gobierno en el proceso de consolidación de dichas emisoras es fundamental.

“El gobierno no puede interferir en la programación, no debe definir todas las reglas ni determinar cada producción o contenido periodístico, pero sí debe impulsarlas. Sin voluntad del gobierno, los medios públicos no existen”, afirmó Júnior, quien trabaja como investigador en Fundação Perseu Abramo.

Para Eugênio Bucci, profesor de periodismo de la escuela de Comunicaciones y Arte de la Universidad de São Paulo (ECA/USP), ser independiente del gobierno es una de las premisas más importantes para que cualquier emisora pública pueda jugar un rol democrático.

“Mientras más cerca esté del gobierno, menos refleja el medio los debates y aspiraciones de la sociedad. La emisora pública solo sirve, solo tiene razón de ser, si contribuye al empoderamiento de las personas con respecto a las formas del poder establecido”, dijo Bucci, que presidió Radiobrás durante cinco años antes de que dicha empresa pública se fusionara a EBC en 2008.

Asimismo, Fernando Vivas dijo al Centro Knight que la televisión pública nacional debería divorciarse de los gobiernos de turno y tener directores nombrados por terceros.

“Las universidades privadas podrían ayudar”, añadió.

Otro de los “divorcios” de la televisión pública que mencionó Vivas debe darse respecto al contenido. Para el sociólogo peruano, la TV pública debe ser un espacio mixto, que además de su tradicional rol educativo maneje los mismos géneros que la televisión privada. “Debe ser un espacio de experimentación alternativo, (...) competitivo, [y] complementario de la TV abierta privada”, puntualizó.

La investigadora Heloiza Matos e Nobre, docente del programa de postgrado en Ciencias de la Comunicación (PPGCOM) de la USP, resaltó que un sistema público de medios no está relacionado solo al gobierno, sino a la sociedad en su conjunto.

“Si los medios públicos fuesen considerados únicamente propiedad del Estado, las posibilidades del debate no se ampliarían sino se reducirían. En este sentido, existen muchos elementos comprometidos en una sociedad, que hacen seguimiento a las medidas tomadas por el Estado y a las políticas públicas, y que no podrían quedarse a la deriva y sin espacio para expresarse. La sociedad civil podría cumplir el papel de los medios públicos si tuviera el espacio”.

Ella también destacó que los índices de audiencia no son el termómetro adecuado para medir el éxito de las emisoras públicas. Para Nobre, su importancia reside en “la efectividad de la programación y de las discusiones que se generan en ese espacio, las cuales son reflejadas por otros medios”.

A pesar de los contratiempos mencionados, los planes para fortalecer los sistemas de medios públicos en América Latina están ganando fuerza, congregando a investigadores de diferentes disciplinas en foros internacionales para debatir el asunto.

Profesionales de nueve países latinoamericanos y de Estados Unidos se reunieron en Chile en junio de 2016, durante el VII Foro Internacional de Medios Públicos en América Latina, para discutir el tema y presentar propuestas para fortalecer a los medios de comunicación públicos en el continente.

Durante la inauguración del foro, el presidente del Consejo Nacional de Televisión de Chile, Óscar Reyes, afirmó que el principal objetivo de los medios públicos debe ser la expansión de la deliberación democrática y el acceso a los derechos culturales, sociales, económicos y políticos.

“La concentración de medios de comunicación amenaza la democracia, y la libertad de expresión debe ser entendida como un derecho humano. Lo que interesa es que los medios públicos, y sobre todo, la televisión pública, estén comprometidos con la calidad de la información y los contenidos que se difunden en democracias”, declaró Reyes.

Asimismo, los medios públicos de Chile, Uruguay, Perú, México, Paraguay, Costa Rica y Colombia firmaron un acuerdo para crear una red de distribución de contenido y programación en el continente, que deberá entrar en funcionamiento en 2018, según la organización Public Media Alliance.

En el próximo artículo sobre medios públicos en América Latina, el Centro Knight abordará el que se considera uno de los dos principales desafíos del establecimiento de un sistema independiente y de calidad: la autonomía financiera.

Nota del editor: Esta historia fue publicada originalmente en el blog Periodismo en las Américas del Centro Knight, el predecesor de LatAm Journalism Review.

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