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La prensa debe recuperar la conexión con la audiencia para que sea ésta quien exija seguridad para los periodistas, dice exjefa de la AP en México Katherine Corcoran

La crisis de seguridad para los periodistas en México es crítica. El año 2022 es considerado ya el más mortífero para la prensa en ese país desde que se tiene registro, con 15 periodistas asesinados hasta el mes de agosto.

En una columna para The Washington Post a principios de este año, la periodista estadounidense Katherine Corcoran escribió sobre cómo los periodistas mexicanos se debaten entre la frustración y el coraje por las muertes de sus colegas y el entendido de que los periodistas nunca deben convertirse en la nota.

Además, según Corcoran, dada la impunidad que reina en México, tampoco se puede esperar mucho de las autoridades.

Si hay alguien que puede hacer algo para cambiar el panorama de violencia para la prensa, de acuerdo con la periodista, es la sociedad. Y los periodistas mexicanos deben con urgencia hacer que la sociedad entienda y valore su trabajo para que sea ésta la que exija condiciones de seguridad para la prensa.

“Tenemos que explicar mejor a nuestras audiencias qué hacemos y por qué [el periodismo] es diferente de otros tipos de información, qué hace un periodista y cuáles son  los estándares, la ética, la manera en que logramos nuestras notas para ser más transparentes, pero también debemos explicar al público nuestro papel en mantener la libertad de expresión”, dijo Corcoran en entrevista con LatAm Journalism Review (LJR).

American journalist Katherine Corcoran

Katherine Corcoran fue jefa de la oficina de la agencia AP para México y Centroamérica. (Foto: Cortesía del Kellogg Institute, University of Notre Dame)

La periodista estadounidense, quien fue por cinco años jefa de la oficina de la Associated Press para México y Centroamérica, considera que en México históricamente existe una desconfianza de la sociedad hacia la prensa y que mucha gente desconoce la importancia del periodismo para la supervivencia de la democracia, a diferencia de lo que sucede en  otros países.

“Con tanta información y con esta confusión de fuentes, de fake news, de todo eso, hemos perdido la conexión con nuestras audiencias, en el sentido que no nos conocen”, dijo Corcoran. “Creo que casi lo único que puede ayudar a los periodistas en cuestiones de seguridad es el apoyo del público, el apoyo de las audiencias, que ellos demanden que podamos hacer nuestro trabajo con seguridad y sin acoso”.

La mejor forma de ganar ese apoyo de la sociedad, según la periodista, es tan sencillo como hacer historias que hagan ver a la gente el impacto que puede tener el buen periodismo en sus vidas diarias.

“Si hay un reportero o reportera de confianza que publica notas correctas y notas con impacto, creo que con eso crecerá la confianza en los periodistas y en el periodismo como manera de ayudar y no dañar a la gente”, dijo.

Corcoran escribió el libro “In the Mouth of the Wolf: A Murder, A Coverup and the True Cost of Silencing the Press” (En la boca del lobo: un asesinato, un encubrimiento y el verdadero costo de silenciar a la prensa), el cual será lanzado a nivel mundial el próximo 18 de octubre. El libro aborda el caso del asesinato de la periodista mexicana Regina Martínez, ocurrido en 2012 en el estado de Veracruz, y el impacto que puede tener en una sociedad la desaparición de las voces críticas.

Según Corcoran, el caso de Martínez reveló la parte de responsabilidad que ha tenido el periodismo en la violencia contra los comunicadores. La autora dijo que, en vez de investigar a fondo, los medios de comunicación de entonces se encargaron de difundir el discurso de las autoridades que estigmatizaba a los periodistas asesinados al calificarlos de corruptos y atribuir su muerte a que “andaban en malos pasos”.

“Ese fue el guion del gobierno y fue muy efectivo, porque los periodistas también lo repitieron”, dijo. “Entre corresponsales internacionales como yo, había una campaña por parte del Gobierno federal para decirnos ‘[los periodistas asesinados] no son periodistas como tú, ustedes tienen que entender que ellos no tienen estándares, son corruptos, etcétera’. Y no había información que dijera lo contrario, no había investigaciones”.

Sin embargo, Regina Martínez tenía una reputación probada de ética y valentía a nivel nacional. La periodista, quien era corresponsal de la revista Proceso en Veracruz, se dio a conocer por historias que revelaban corrupción y abusos de las élites del poder local y federal. Entre sus trabajos más emblemáticos destacan su investigación de 2007 sobre la violación y asesinato de una mujer indígena de 72 años por parte de miembros del Ejército mexicano, así como múltiples reportajes sobre casos de corrupción y violencia durante las administraciones de los gobernadores Fidel Herrera y Javier Duarte.

“El asesinato de Regina fue el primero que nos quedó claro que fue un asesinato para silenciar a un periodista, porque todo mundo sabía que Regina no aceptaba ‘chayote’ o sobornos [...]. Además hacía notas muy fuertes que otros periodistas no querían tocar”, contó Corcoran. “Tenía un perfil nacional por ser una periodista de ética muy fuerte, sin miedo”.

Pese a no haberla conocido personalmente y solo haber hablado con ella un par de veces por teléfono, Corcoran recuerda que Martínez fue colaboradora de la agencia AP por algún tiempo, cargo en el que mostró su calidad profesional.

“Los estándares de AP son muy altos. Entonces para colaborar con AP tienes que ser este tipo de periodista que en aquel tiempo no había muchos en México y menos en los estados [fuera de la capital]”, dijo la autora. “No tenía ninguna duda de su habilidad con el periodismo, de sus estándares, de su ética, entonces para mí fue obvio que [su asesinato] fue un acto para silenciarla”.

El homicidio de Martínez tuvo un gran impacto en toda la prensa de Veracruz, al grado que muchos periodistas huyeron y varios medios optaron por dejar de cubrir ciertos temas.

Tras el asesinato de Martínez vinieron otros similares con igual impacto nacional, como el de la periodista Miroslava Breach, en Chihuahua, y el de Javier Valdez, en Sinaloa, ambos en 2017. Corcoran considera que ese panorama terminó por afectar la forma en que se hacía periodismo durante su etapa al frente del despacho en México de la AP.

“Estos asesinatos sí cambiaron el territorio para todos los periodistas, no importa de dónde sean”, dijo. “Este riesgo para periodistas en México obviamente no afecta tanto a los corresponsales internacionales, pero sí afecta la manera en que cubrimos México. Antes México era un país muy tranquilo para salir, para reportear… Ahora hay que planear, hay que tener protocolos de seguridad, etcétera”.

El propósito de Corcoran al escribir “In the Mouth of the Wolf” es llevar el caso de Regina Martínez y la violencia contra los periodistas mexicanos a una audiencia más amplia, como forma de sumar a la presión que intentan generar periodistas y organizaciones para poner un alto a los asesinatos de miembros de la prensa en México.

“Como periodista de Estados Unidos, lo menos que podía hacer es escribir sobre el problema para una audiencia más grande, una audiencia fuera de México y potencialmente una audiencia internacional”, dijo. “A lo mejor algo brinca, algo aparece por exponer esta historia ante una audiencia más grande, de modo que se pueda hacer algo, como una idea, una presión. Es para sacudir el árbol a ver qué cae”.

“El periodismo independiente en México está madurando y tocando intereses”

Para Corcoran, más allá de lo inaceptable y trágico que resulta la violencia contra periodistas, ésta refleja de cierto modo un fortalecimiento del periodismo independiente en México. La periodista cree que existe una relación entre los ataques a miembros de la prensa y los intereses que tocan las investigaciones periodísticas en el crimen organizado y las élites del poder.

“Estos asesinatos no son porque [los periodistas] estaban coludidos [con narcotraficantes] o andaban ‘en malos pasos’, como se dice siempre, sino que están publicando cosas y tocando intereses, revelando casos de corrupción o de abusos, o cosas que los funcionarios no quieren que nadie vea”, dijo. “Para mí debe de haber una relación entre que haya más periodistas entrenados y con voluntad de revelar, exponer lo que está pasando localmente en términos de corrupción y eso los pone en riesgo”.

Cover of the book "In the Mouth of the Wolf", by American journalist Katherine Corcoran.

El libro "In the Mouth of the Wolf", sobre el asesinato de la periodista mexicana Regina Martínez, será lanzado a nivel mundial el 18 de octubre de 2022. (Foto: Cortesía)

Durante su tiempo en la oficina de AP en Ciudad de México, a Corcoran le tocó ver el nacimiento de varios de los medios de periodismo independiente que hoy publican investigaciones sobre corrupción de gran impacto, tales como Animal PolíticoMexicanos Contra la Corrupción y la ImpunidadQuinto Elemento Lab (en este último, colabora como co-coordinadora del MásterLAB en Edición de Investigaciones).

Asimismo, vio cómo los grandes medios tanto escritos como electrónicos comenzaban a abrir sus propias unidades de periodismo de investigación. Por ello, ve con optimismo que el periodismo independiente mexicano se fortalezca más hasta el punto en que funcione como un verdadero vigilante y contrapeso del poder.

“En la historia del periodismo en México, los periodistas que querían tomar este rol de watchdog eran la excepción y ahora son más y más, según lo que yo veo”, dijo. “Conozco a muchos reporteros en los estados [del interior de México] y ellos también llevan mejores estándares, tienen ganas de investigar, están haciendo cosas de más impacto”.

Pese a este fortalecimiento, las historias periodísticas que revelan escándalos de corrupción en México rara vez son motivo de renuncias de funcionarios o de reparaciones del daño a víctimas. En un país en el que 94.8 por ciento de los delitos no se resuelven, según un informe, los funcionarios públicos expuestos por reportajes de la prensa raramente reciben castigo.

“Entre más poder, menos consecuencias”, dijo Corcoran. “No hay un fuerte estado de derecho, está muy débil y por eso, porque no hay consecuencias, no hay cambios. He platicado mucho con periodistas en México sobre este tema, porque revelan, revelan, revelan y no pasa nada”.

Sin embargo, la periodista es de la idea que los periodistas mexicanos no deben caer en la frustración o el desánimo si sus historias no causan cambios visibles e inmediatos. Es suficiente, dice, con que el público esté informado sobre los casos de violencia y corrupción, porque -al igual que en el caso de los asesinatos de periodistas-, solo una sociedad informada es la que va a generar los cambios y a ejercer presión en los sistemas de justicia.

“En Estados Unidos decimos que hay una corte oficial, pero también hay una ‘corte de la opinión pública’, y se puede juzgar a alguien en esta corte de la opinión pública. Creo que eso es ahora más efectivo en México. La gente necesita saber esta información y algún día la corte formal de justicia va a cambiar para dar consecuencias a este tipo de actividades”, dijo. “Aunque no haya consecuencias para los funcionarios, vale para el público leer, saber y consumir este tipo de información”.

La confianza en la prensa que Corcoran considera necesaria para ejercer presión ante las autoridades se debe fortalecer con periodismo que siga exponiendo el mal ejercicio del poder, de modo que la gente esté al tanto de lo que sucede.

“He preguntado a periodistas en México sobre este tema. Los periodistas creen en la libertad de expresión y de información, y que entre más información posible, es mejor”, dijo. “Ellos dicen que siguen poniendo la información porque eso es clave para la democracia. Entonces con este propósito siguen investigando y escribiendo, y también con la esperanza que algún día va a cambiar”.

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