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Ministerio brasileño denuncia a revista feminista por reportaje sobre aborto

El Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos de Brasil (MMFDH) envió una denuncia al Ministerio Público de São Paulo por un reportaje publicado por la revista feminista AzMina sobre el aborto por considerar que el artículo “puede incentivar la práctica clandestina” de la interrupción del embarazo.

Además de la denuncia presentada por el gobierno brasileño, las periodistas de la revista dicen que están siendo blanco de ataques en línea con amenazas e incitación a la violencia contra ellas, según un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

El reportaje “Aborto seguro: cómo el misoprostol termina el embarazo” se publicó el 18 de septiembre y proporciona información sobre el aborto con medicamentos, de acuerdo con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que sigue el Ministerio de Salud de Brasil en los casos de aborto legal, como explica el reportaje.

El artículo explica que la interrupción voluntaria del embarazo se considera un delito en Brasil y solo es legal en casos de embarazo como consecuencia de una violación, anencefalia fetal y cuando existe un riesgo de muerte para la mujer embarazada.

La revista publicó un tuit con el enlace al reportaje el pasado día 18, que pronto recibió respuestas de usuarios de redes sociales con insultos a las periodistas responsables del artículo. Muchos también etiquetaron los perfiles en esa red social de la Ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, Damares Alves; la Policía Federal; la Fiscalía Federal y otras autoridades pidiendo que se sancione a la revista por divulgar información sobre el aborto con medicamentos

El pasado 19 de septiembre, la ministra Alves se refirió al artículo como “absurdo” y “una apología al crimen” en una publicación en su perfil de Twitter. “Ya hemos enviado la denuncia”, escribió.

Al Centro Knight, el MMFDH le dijo que “recibió una denuncia y la remitió al Defensor del Pueblo del Ministerio Público de São Paulo que es responsable del análisis”. El ministerio también afirmó que “el artículo incluye recetas sobre cómo practicar un aborto, lo que puede alentar la práctica clandestina”.

“La publicación explica en detalle cómo usar abortivos, dando nombres de medicamentos y las dosis a tomar”, continuó el Ministerio. El MMFDH no especificó de quién recibió la denuncia, pero dijo que “según los querellantes, tal iniciativa puede llevar a las jóvenes a tratar de aplicar la receta por su cuenta”.

Además de la denuncia presentada por el MMFDH en São Paulo, Sara Winter, coordinadora nacional de políticas de maternidad del Ministerio, presentó una denuncia contra la revista AzMina ante el Ministerio Público de Río de Janeiro, según publicó en su perfil de Twitter. “Vamos a poner a las feministas en su lugar: ¡tras las rejas”, escribió.

“Nosotros solo publicamos información que ya era pública de la Organización Mundial de la Salud, así como información que escuchamos de fuentes médicas, y transmitimos esa información. Creemos que esto es periodismo, un derecho garantizado en la Constitución”, dijo Carolina Oms, directora de la revista AzMina, al Centro Knight.

Según ella, los perfiles de la revista en Twitter, Facebook e Instagram han recibido comentarios y mensajes con insultos a las periodistas. Los usuarios de Twitter también publicaron las direcciones de las profesionales del equipo, pero las publicaciones fueron reportadas por otros usuarios y eliminadas por la red social.

En un comunicado publicado este 20, la Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación (Abraji, por su acrónimo en portugués) declaró que “en un ambiente democrático, todos deberían ser libres de cubrir cualquier tema de la forma que consideren adecuada”.

“Las críticas a los medios y periodistas también deben ser libres – es normal que su desempeño sea examinado por quienes participan en la esfera pública. Pero la democracia misma se convierte en un objetivo cuando las críticas se convierten en ataques, especialmente si son amplificados por los titulares de cargos públicos y representantes elegidos”, dijo la asociación.

Abraji también expresó solidaridad con las periodistas de la revista AzMina y repudió “el acoso digital del que son víctimas”. “La asociación también hace un llamado a los Ministerios Públicos Federal y de São Paulo para que no hagan un seguimiento a las posibles representaciones penales en contra las profesionales y la revista, en cumplimiento de su papel en la protección de la libertad de expresión”, escribió a Abraji.

La Federación Nacional de Periodistas (FENAJ, por su acrónimo en portugués) también expresó solidaridad con las periodistas responsables del reportaje y repudió la actitud de la Ministra.

FENAJ está de lado de las periodistas que son víctimas de los ataques y reafirma la importancia de la libertad de expresión y la libertad de prensa para la consolidación de la democracia. Exigimos a las autoridades públicas que preserven los derechos constitucionales garantizando a los periodistas el derecho al libre ejercicio de su profesión para cumplir con su deber de informar sin ningún obstáculo”.

RSF también condenó los ataques contra el equipo de la revista y declaró que “el pluralismo y la libertad de opinión están cada vez más amenazados en Brasil”.

“El caso de AzMina, al igual que el de The Intercept Brasil, muestra las dificultades que enfrentan en Brasil los periodistas que investigan temas delicados o controversiales. Las campañas de intimidación contra la prensa y la persecución a los periodistas se han vuelto frecuentes en el país desde que Bolsonaro llegó a la presidencia, en 2019”, afirmó la organización. Agregó que “Brasil perdió tres lugares en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019 de RSF y ahora se encuentra en el lugar 105, entre 180 países”.

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