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Periodistas científicos conforman redes y fomentan la integración nacional y latinoamericana

Así como la política, la ciencia es un campo en el que las noticias falsas, las llamadas “fake news”, proliferan. Rumores sobre supuestas conexiones entre vacunas y autismo, curas milagrosas de enfermedades crónicas y el cuestionamiento del calentamiento global causados por la acción humana se esparcen con facilidad en las redes sociales. Su impacto pasa por la desinformación generalizada arriesgando la salud pública.Science Journalism

Frente a este y otros desafíos, los comunicadores que se dedican al periodismo científico en América Latina buscan fortalecerse a través de redes y asociaciones. Esas entidades han fomentado la colaboración y la integración nacional y regional en varios países de la región.

Argentina, Chile, Colombia y México son algunos de los países con redes sociales activas de periodistas y comunicadores vinculados al periodismo científico. Estas están entre las asociaciones que inspiraron la creación de Rede Com Ciência - Rede Brasileira de Jornalistas e Comunicadores de Ciência (Red con Ciencia - Red Brasileña de Periodistas y Comunicadores Científicos), según contó al Centro Knight el periodista André Biernath. Él es cofundador y presidente de la red, fundada oficialmente en febrero de 2019, un año después de que empezara a articularse en Facebook.

Reportero de la revista Saúde desde hace casi 10 años, en 2017, Biernath se tomó unas vacaciones para ir a la Conferencia Mundial de Periodistas Científicos, cuya edición aquel año fue en San Francisco, Estados Unidos, y fue allí donde nació la motivación para crear una red brasileña.

“Fui por curiosidad, sin saber nada, y al llegar descubrí que existían varias asociaciones representativas de cada lugar”, dijo Biernath. “Yo hasta esperaba que existieran asociaciones en Europa y en Estados Unidos, pero lo que realmente me llamó la atención fue ver que existían asociaciones en países con características y condiciones socioeconómicas y culturales más parecidas a Brasil, como Argentina y México”.

Biernath propuso entonces a los cerca de 10 colegas brasileños que estaban en el evento que se reunieran al regresar al país para fundar una red que se basara en los modelos de los colegas latinoamericanos. Ellos comenzaron con un grupo cerrado en Facebook - que hoy tiene más de 600 miembros - y luego empezaran a organizar reuniones presenciales una vez al mes en São Paulo.

“La idea al principio era hacer algo más informal, pero comenzamos a notar que para poder establecer alianzas, pensar en patrocinios y hacer todo lo que queríamos hacer, necesitábamos formalizar al grupo. No podía seguir siendo un grupo de Facebook, pues no conseguiríamos crecer desde allí”, explicó Biernath.

La asamblea general que en febrero eligió a Biernath como presidente de la red y a los encargados de otros puestos también estableció un junta directiva con cargos abocados a las estrategias online, alianzas y contenido, integración nacional y relaciones internacionales.

Miembros de la Rede Com Ciência.

Miembros de la Rede Com Ciência. (André Biernath/Difusión)

Estos cargos están relacionados con las prioridades de la Rede Com Ciência: expandir su alcance en redes sociales; establecer contactos y alianzas institucionales para la realización de eventos y producción de contenido; crear una red verdaderamente brasileña, ampliando su presencia más allá de Rio de Janeiro y São Paulo; y establecer contacto con asociaciones similares fuera de Brasil para intercambiar experiencias y realizar eventos transnacionales, además de la membresía en la Federación Mundial de Periodistas Científicos.

Biernath dijo que le molestó lo que consideró como una “falta de representatividad” de Brasil en la conferencia mundial en la que participó en San Francisco. “Vi algunas mesas en las que debería haber tenido algún periodista brasileño, porque podríamos contribuir mucho a la discusión”, afirmó, usando como ejemplo un debate sobre la cobertura de la epidemia de zika, que tuvo a Brasil como uno de sus focos en el mundo en 2015 y 2016. “Por el hecho de que no existe una asociación, el buen trabajo que hacemos aquí en la cobertura de varios eventos quedó medio apagado”, evalúa.

Además de destacar el trabajo realizado en Brasil en la cobertura de ciencia, la Rede Com Ciência tiene como uno de sus principales objetivos mejorar el periodismo científico hecho en el país y auxiliar a periodistas y comunicadores que quieren mejorar su trabajo en ese campo. “Muchos de nosotros caímos de paracaídas en el área”, dijo Biernath, recordando su propia trayectoria que comenzó como pasante en la revista Saúde sin haber tenido formación especializada en periodismo de ciencia en la universidad.

“Cuando nos reunimos para discutir y pensar sobre lo que estamos haciendo, eso ayuda a mejorar nuestro trabajo individual, pues conseguimos pensar mejor cómo estamos haciendo y de qué manera podemos perfeccionarlo, y también tenemos contacto con oportunidades de trabajo”, dijo Biernath . “En ese poco más de un año de red informal, la cantidad de contactos y de cosas sobre las que me enteré sólo por el hecho de haber creado ese grupo ya valió la pena, creo que no sólo para mí, sino para quien está allí también”.

Estímulo y mejora de la red

Valeria Román, cofundadora de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC), dijo algo parecido al Centro Knight.

“El trabajo en red es enriquecedor para uno mismo y para los otros, mejora la calidad del trabajo de uno, y además motiva a seguir adelante, a renovarse, a capacitarse todo el tiempo, a saber más”, afirmó la periodista, que se dedica al periodismo científico desde mediados de los años 90.

Román es una de las profesionales que en 2007 cofundó la RADPC, también inspirada por redes similares de otros países e incluso redes argentinas en otras áreas, como la Red Argentina de Género, Ciencia y Tecnología (RAGCyT), y fue la primera mujer presidente de la red.

Miembros de RADPC en Buenos Aires.

Miembros de RADPC en Buenos Aires. (Valeria Román/Twitter)

Así como lo busca la red brasileña, su análoga argentina promueve cursos de capacitación para periodistas y eventos públicos, como el que reunió a representantes de la sociedad civil y del gobierno de Mauricio Macri en el Congreso de la Nación para tratar el financiamiento a la ciencia en el país y compartir herramientas sobre cómo acceder a información pública sobre el presupuesto nacional.

“Hacer un evento en el Congreso también es una señal de que como red apoyamos el debate democrático y eso fortalece también la democracia”, dijo Román. “Para mí, el trabajo en red es fantástico, porque te hace crecer a uno mismo y a todos los demás, y también de alguna manera quizás no sea tan visible, tan inmediato, pero hay una contribución de ese trabajo en red por el periodismo científico que puede impactar y que puede contribuir realmente al desarrollo tanto científico, social y económico del país”

Entre otros aportes de la RADPC en estos 12 años de existencia, Román apunta que la red contribuyó “para que haya un debate crítico sobre las noticias vinculadas con la actividad científica, ambiental y tecnológica”. Otra contribución es la integración de periodistas en todo el país: “en general los periodistas de Buenos Aires estábamos muy desconectados del resto del país. Nos propusimos ser una red realmente federal, entonces tenemos asociados en gran parte de las provincias de Argentina, y de alguna manera la red también nos ayuda a saber qué están haciendo periodistas en otras partes del país”.

Esta integración y esa conversación colectiva también ayuda a mejorar la calidad del periodismo científico hecho en Argentina, evalúa Román. “Si estás en un grupo que está todo mundo compartiendo ‘miren, hice esta capacitación’, y lo ponemos en nuestra página de Facebook ‘tal asociado hizo’ y ‘tal otro ganó un premio’, entonces inspira a otros a hacer más cosas, a capacitarse, a mejorar la cobertura, a postular premios y becas”.

Hoy la red cuenta con cerca de 90 miembros, que pagan una tasa anual de 400 pesos argentinos (cerca de US $9). Los miembros interactúan principalmente a través de un grupo de correo electrónico y un grupo de WhatsApp, además de una reunión mensual. “Formar parte de un grupo alienta a seguir adelante con ese rol del periodismo científico. Es un grupo donde una persona encuentra sus pares y discute qué puede hacer para lidiar con ciertas dificultades”, dijo Román.

Una de las dificultades que la asociación evidencia es el compromiso con la colaboración, uno de los pilares del trabajo en red.

“Una cosa es hablar, opinar sobre un tema, y otra cosa es realmente comprometerse y trabajar y dedicar tiempo personal”, considera la periodista. “No todo el mundo quiere dedicar tiempo a un trabajo en red que quizás no tiene hoy un resultado inmediato, visible, económico, por ejemplo. Entonces muchas veces en una sociedad tan mercantilizada como la nuestra, hay mucha gente que no dedica tiempo personal para el trabajo colaborativo porque piensa que eso no le restituye nada. Pero en realidad brindarse en una red de profesionales, compartir la experiencia, compartir su tiempo, hacer actividades por los demás sí te ayuda, sí te hace crecer”.

Actualmente, en Argentina una de las principales cuestiones en relación con el periodismo científico es justamente la valoración del trabajo de los profesionales especializados en esta área, dijo Román. “En los medios actuales aún no se visibiliza el valor de tener un periodista que sepa de temas de ciencia y salud. Es muy difícil conseguir posiciones full time en los medios y también que los nuevos medios digitales consideren [contratar periodistas de ciencia]”, afirmó.

“Muchos medios digitales, en lugar de contratar un periodista científico y pagarle, prefieren usar a un científico y le hacen hacer una nota de opinión gratuita, o también a veces hacen opinar a médicos y ese profesional en realidad está haciendo publicidad encubierta, por eso escribe gratis”, dijo Román. “Es un gran conflicto de interés que no se trata”.

Una manera de avanzar es “hacer que la importancia del periodismo científico sea más visible para los dueños de los medios de comunicación, ya sean digitales, impresos, audiovisuales”, afirmó.

Integración nacional y latinoamericana

Estos problemas también se observan en México, en donde la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia acabó siendo el camino del inicio de un medio digital. Los Intangibles es un proyecto de Manuel Lino, cofundador y presidente de la red que comenzó a articularse a fines de 2012 y se formalizó como asociación 2016.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) del país tiene un fondo de financiamiento para iniciativas dedicadas a la ciencia y tecnología al cual la red solicitó fondos para la producción de los reportajes sugeridos por sus miembros. Con el dinero, Lino y su equipo produjeron los reportajes y los colocaron en el sitio que se dedica a las “historias de descubrimiento y creación”, según contó él al Centro Knight.

Miembros de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia.

Miembros de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia. (Facebook/Difusión)

“En este momento, hace poquito, varios medios corrieron a muchos de sus integrantes sobretodo porque se anunció que se iba a hacer una disminución de la publicidad gubernamental en medios, y entonces inclusive gente que ya estaba ahí conectada pues salió. Por eso también creímos que era muy importante comenzar a generar nuevos medios”, dijo.

La red mexicana reúne actualmente a cerca de 115 integrantes que pagan una cuota anual de 1.000 pesos mexicanos (cerca de US $51). Uno de los principales medios de contacto de miembros de la red es un grupo de WhatsApp, espacio de debates acalorados, aunque también de colaboración.

“En el chat en WhatsApp de la red nos estamos comunicando constantemente unos con otros y cuestionándonos, luego nos peleamos, nos contentamos, estamos en acuerdos y desacuerdos. En 2017, el temblor [del 19 de septiembre de ese año], fue muy importante, porque ahí no se trataba de pelear sino de compartir y este espíritu de cooperación se ha mantenido”, dijo Lino.

La red tiene como uno de sus principales objetivos mejorar la capacitación de sus miembros y de otros profesionales interesados en el tema, y para ello realiza cursos de periodismo científico y de periodismo en general en varias regiones de México.

“Hay muchos lugares en México en donde no es posible pensar en el periodismo de ciencia, porque no se hace ciencia en muchos lugares de México. Yo estoy a favor, en estos lugares,  de procurar fomentar el periodismo general pero basado en conocimiento científico y verificado; ayudar los periodistas a que se basen en el conocimiento verificado que ofrece la ciencia”, expresó Lino. “Tenemos un público muy diverso donde hay científicos que quieren aprender a comunicar, comunicadores, periodistas de otras áreas y uno que otro periodista de ciencia”.

Además de los cursos, la red organiza el Foro Hispanoamericano de Periodismo Científico, que ya tiene dos ediciones, en 2017 y 2018, en la Ciudad de México. A los eventos asistieron periodistas de España y de países latinoamericanos y promovió debates y cursos que “estuvieron llenos”, de acuerdo con Lino.

“Estuvimos platicando con la gente de la Federación Mundial y esperamos que el próximo foro sea de alguna manera una espécie de reunión de las asociaciones de América Latina de periodismo de ciencia”, afirmó. La fecha de la próxima edición del foro mexicano se decidirá en la asamblea general de la red que se realizará el 29 de marzo, día en que también se eligirá a la nueva junta directiva. “Estamos con este afán de ponernos en contacto con otros latinoamericanos porque no nos comparamos con la labor que pueden hacer los franceses o los canadienses o los estadunidenses. Tenemos nuestras particularidades”.

Lino cree que aún es muy pronto para evaluar el impacto que tiene la red en el periodismo científico hecho en México, pero considera que se puede hablar del impacto del trabajo de los periodistas. “La red está empezando a apoyar esta labor individual y a formar gente. No tenemos una escuela ni nada, pero sí te puedo decir que, por ejemplo, los cursos que hemos dado fuera se llenan. Hay muchísimo interés dentro de la comunidad científica y de los periodistas”.

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